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4 Formas de Entender la Tora (Ley)

1.- La ley como Instructivo o el Manual del Fabricante

¿Cuándo leemos el manual o instructivo de una aparto electrónico que acabamos de comprar? Casi siempre hasta que no podemos encontrar una función adecuada, se descompone o simplemente no entendemos cómo funciona. A la Biblia también se le llama “el manual del fabricante” y es precisamente eso, un manual o instructivo para esta vida para saber cómo vivir. Es común que al leer dichos instructivos, nos damos cuenta de más funciones y ventajas que desconocíamos del aparato que acabamos de adquirir. Lo mismo sucede con la Ley, al empezar a obedecerla empezamos a descubrir una nueva forma de vida y a finalmente explotar al máximo las bendiciones contenidas en ellas.

Precisamente el significado exacto de la palabra ley es instrucción. En la Biblia encontramos disposiciones sobre cómo debe funcionar las relaciones en el matrimonio, sobre la educación de los hijos,  la alimentación, la pureza familiar, el descanso y muchos temas más. Sin embargo ¡qué poco recurrimos a este manual! por la falsa idea de que ya esta abrogado o pasó a ser antiguo. Si queremos aprender a vivir como Dios quiere, a funcionar tal y como el diseñador lo creo debemos de seguir las instrucciones del manual llamado ley o Torá.

2.-  La ley como Ketubá o Contrato Matrimonial

En la cultura hebrea un contrato matrimonial es conocido como Ketubá, en ella el novio considerado a partir de ese momento como esposo ponía por escrito su compromiso con la novia, sus promesas y aquellos aspectos sobre los cuales él habría de cumplir una vez que vivieran juntos. Por su parte la novia al aceptar la Ketubá, se comprometía a honrarle, obedecerle y santificarse para él.

El contrato matrimonial en tiempos bíblicos y aún hoy en día es un documento legal que protege a la mujer, la resguarda en caso de que el esposo falte a sus compromisos y asegura un bienestar para los hijos, además de ser una carga moral para el esposo en caso de que llegara a pensar en incumplir la parte de su pacto. En otras palabras, un contrato matrimonial es un sinónimo de bendición, de formalidad del amor del hombre hacia la mujer. Cuántos varones no dicen amar a sus parejas, pero a la hora de pensar en un compromiso mayor, respaldado por un contrato matrimonial, desaparecen.

La Torá o Ley es un prototipo de dicho contrato matrimonial, de acuerdo a Jer. 2:1-3, Dios entregó a su pueblo una ketuba en el monte Sinaí, fue un contrato formal en el que se comprometía a ser su Dios, a protegerle, guardarle y preparar una habitación para él. La historia nos dice que el pueblo falló a la parte de su pacto al adorar el becerro de oro, aún así Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos y mandó a su Hijo a renovar dicho contrato para que en un futuro muy cercano podamos consumar la boda y morar por siempre con Él.

3.- La ley como Constitución de un pueblo

Para formar una nación se requieren tres elementos: gente, territorio y leyes. Sin alguna de éstas, no puede considerarse una nación. Dios llevó a la familia de Jacob y sus descendientes a Egipto, ahí los multiplicó hasta hacerlos millones de personas; le entregó la tierra a Josué después de muchas batallas para que habitarán en ella y previamente les entregó la ley para regir y vivir dentro de ese territorio. Esta ley no se entregó en Egipto donde eran esclavos, no se entregó a Abraham cuando todavía no se había multiplicado lo suficiente su descendencia, se entregó una vez que salieron por la sangre del cordero hacia la libertad. Esto nos enseña que la ley de Dios no es para esclavos, es para personas libres por la sangre de Jesús y que sus leyes son leyes para vivir en esa libertad, para vivir libres (Sal. 119:45: “Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos”)

Efesios capítulo 2 nos enseña que ahora somos conciudadanos, esto quiere decir que somos parte de una ciudadanía o nación y por tanto necesitamos una constitución que nos rija. La ley (Torá) es la constitución que Dios promulgó para su pueblo. A diferencia de las constituciones de otros países, la “Constitución” dada por Dios es perfecta y por tanto no se necesita perfeccionar, reformar o abrogar artículos o mandamientos. La ley de Dios es la constitución de todo ciudadano del reino de los cielos. Un reino sin leyes, es un reino sin rey, sin orden, sin paz. A lo largo de la historia ha quedado comprobado una y otra vez que un reino en que no se respetan las leyes terminará en una anarquía y caos total.

Si tú quisieras tomar la ciudadanía de Estados Unidos, tendrías que aceptar y respetar las leyes de ese país, incluso viviendo geográficamente lejos de ese territorio. Ellos no modificarían sus leyes con tal de que tú aceptaras ser ciudadano estadounidense, tampoco podrías condicionar la ciudadanía a ciertos derechos y obligaciones. Si quisieras ser ciudadano de dicho país tendrías que aceptar en su totalidad sus leyes. Con el reino de Dios sucede algo muy similar, si queremos ser parte de ese reino, debemos aceptar todas las leyes dispuestas para todos los ciudadanos y cumplir lo mejor que podamos lo que nos corresponda.

4.- La ley como Acta de Nacimiento

La palabra ley además de instrucción, también se relaciona con el término educación. La educación sólo es dada aquellos que la quieran recibir y en el caso de nuestros hijos es un deber como padre impartirla. Tú no puedes educar a un niño que no es tu hijo, sólo a tus hijos vas a esforzarte por educar, por darles tus valores, tus principios, tu cultura, tu instrucción. ¿Cuál sería la mejor manera de educar realmente a un niño que vive en la calle? Adoptándolo, llevándolo a casa y enseñándole poco a poco. Si esto es cierto como humanos, cuánto más no lo será con Dios que es nuestro Padre. Todos somos ajenos a la familia de Dios, incluso aquellos que nacieron en la llamada “cuna cristiana” necesitan ser aceptados en la familia de Dios. La ley es ese documento legal de adopción de parte de Dios, son esas instrucciones dadas por nuestro Padre para saber cómo vivir, qué comer, cómo quiere Él que le sirvamos. La ley son las reglas que pone el Padre en casa buscando siempre lo mejor para nosotros. Esta educación es parte de una identidad como hijos.

CategoryTorah

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