¿POR QUÉ SE CONSIDERA UN MANDAMIENTO CASARSE?
Sean todos bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”. Vamos a seguir aprendiendo más de la Palabra del Eterno y de algunos conceptos importantes. De ciertos principios de la vida que nos encontramos cuando caminamos en el estudio de la Palabra y, en nuestro caminar con Él. En este caso, la pregunta No. 174 dice: ¿Por qué se considera un mandamiento casarse? Esta pregunta nos la mandó, específicamente, una persona soltera. Aunque no es solo una pregunta para los solteros, también los casados pongan mucha atención, ya que es importante saberlo. No tengo intención de presionar a nadie. Ahora sí que, el Eterno le hable y le muestre a cada uno. Simplemente, es brindar la información al respecto de lo que nos dice la Biblia sobre el matrimonio y por qué se considera como una “mitzvá” o (mandamiento) el casarse.
¿DE DÓNDE SURGE EL MATRIMONIO?
Primero vamos a hacer un poco de historia: ¿De dónde surge el matrimonio? ¿A quién se le ocurrió? Algunos lo aplaudirán, otros lo lamentarán. Dependerá como dice el dicho: ‘Cada quién habla como le fue en la feria’. Es decir, de acuerdo con su experiencia.
Dios creó el mundo, este planeta, para ser habitado, pero no solo habitarlo, sino que fue creado como un hogar para una gran familia. En ese plan, Dios tiene en mente que el hombre “fructifique y se multiplique, llene la tierra y la sojuzgue o gobierne” Génesis 1:28. Llénenla, esa es la visión, hasta cierto punto lógica. Un planeta con las condiciones perfectas debe ser aprovechado. Esa era la visión para el hombre en la tierra, el plan original. Sin embargo, hay que reconocer que había un pequeño detalle, un problema. Que el equipo, en este caso el hombre (Adán), pudiera lograr esto, no era el más adecuado. El mundo estaba lleno de criaturitas, Adán les pone nombre a todos los animales como comprendiendo la naturaleza de cada una de ellas. Pero, el Señor se da cuenta, por obvias razones, de que no hay una ayuda idónea para él. No hay nadie apto en el equipo para cumplir la misión que Dios le ha dado. Es más, Dios confirma esta situación al decir: ‘No es bueno que el hombre esté solo’. Por tanto, no podría cumplir su misión solo. ¿Cuál es la solución? Dios forma a Eva del costado del hombre y, entonces, ahí viene el principio establecido en Génesis 2:24:
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:24 RVR60).
Aquí está el equipo ideal para que, el hombre (Adán) pudiera cumplir con esta misión. Esto denota el carácter de lo que sería el matrimonio. Una unidad tan fuerte que llegarían a ser una sola carne. Por tanto, podemos decir que, aquí nace o surge el matrimonio. Dios fue su testigo de Adán y Eva, Él los unió, les dio este precepto y llamado, a tal punto, de ser una sola carne. Este es el primer matrimonio. Sé que algunos dirán: ‘Aquí surge el matrimonio, este es el principio, el primer hombre y la primera mujer para casarse y cumplir esta misión’. Sé que algunos, tal vez, no estén convencidos de que este sea el mandato del matrimonio.
RAZÓN PRIMARIA DEL MANDATO MATRIMONIAL
Ya vimos que lo que sí se le dio como mandamiento a Adán fue: ‘fructificad y multiplicarse’. En otras palabras, tener muchos hijos y llenar la tierra de ellos. ¿Cómo va a fructificar y multiplicarse? La idea es que, de estos dos, salieran muchos hijos para gobernar y llenar la tierra. Esto solo es posible en el contexto de un matrimonio. Por eso, se considera que el primer mandamiento de la Biblia es ‘procrear’. Si buscamos un listado de los 613 mandamientos en orden cronológico, el primer mandamiento es ‘tener hijos’. Y como la Biblia es muy clara de que, el contexto en el que deben nacer los hijos debe ser dentro del matrimonio y no fuera de este; quiere decir que no hay otra alternativa u otra opción, sino la de casarse. Esta es la razón principal del porqué casarse.
Sé que, para la mayoría, esto es más que lógico y entendible a la luz de la Palabra, porque hay muchos pasajes que refuerzan esta idea de que no se debería tener hijos fuera del matrimonio. Por ejemplo, en Deuteronomio 22 dice que: ‘La mujer debe llegar virgen al matrimonio’. Entonces, si no tenía contacto, ni relaciones íntimas, no podría embarazarse. Por lo tanto, los hijos solo podrían nacer dentro del matrimonio. En 1 Tesalonicenses 4, dice que el ser humano, debe huir de la fornicación (relaciones sexuales fuera del matrimonio). Si el hombre y la mujer debían tener hijos, como comenté que es el primer mandamiento, esto solo se puede dar en el marco del matrimonio. Aunque técnicamente, no hay un mandamiento que diga literalmente: ‘Cásate’, porque no está escrito como tal. Si hay un precepto que dice: ‘Procrear’ y esto, solo se puede dar dentro de un matrimonio. Así que, no se enojen conmigo. Esto fue plan de Dios, como decimos: ‘Fue plan con maña’. Tenía escondida una condición, el mandamiento de la procreación.
RAZONES DEL MATRIMONIO
También hay otras razones para el matrimonio. No quiero que esto se vea solo desde el punto de vista biológico u orgánico de tener hijos nada más. ¿Por qué casarse? Y, ¿por qué verlo como algo sagrado? O, como un mandamiento de Dios.
Vamos a ver un listado de razones acordes con la Biblia y no verlo solamente como un mandamiento para tener hijos.
- Evitar la soledad.
Dios lo dijo muy claro: ‘No es bueno que el hombre esté solo’. (Como especie y no como género). El matrimonio es la situación que resuelve esa condición no buena de la soledad de una persona. El matrimonio es la mejor relación de compañerismo que podemos encontrar, pues permite alcanzar los niveles más profundos de intimidad y conexión que con ninguna otra relación se puede lograr. La idea es que, si el matrimonio es para siempre, en este caso, es la solución de Dios permanente para la soledad. La muerte debiera ser la única causa por la que esto ya no se diera. En general, por cuanto no es bueno que el hombre esté solo, el matrimonio es la situación que resuelve esa condición.
Hay gente que dice: ‘Yo disfruto estar solo, yo me la paso muy bien’. Pero, bíblicamente, no es la condición ideal del hombre. No es la condición óptima: ‘simplemente no es bueno’.
- Antídoto para el egoísmo.
Una persona sola puede caer naturalmente en el egoísmo que, de por sí, ya tenemos. No hay mejor forma de eliminar todo lo que implica el egoísmo, sino a través del matrimonio. No hay mejor forma de practicar el amor y dar a otro que en el matrimonio y este conlleva los hijos.
En gran manera, en esto consiste el matrimonio, en dar. Una persona egoísta es reconocida porque no da a los demás. No quiere compartir, no quiere brindarse, no hace otras cosas por alguien más. Pero, el matrimonio es todo lo contrario. Es entregarse plenamente al otro y a los hijos.
Como ejemplo, leamos 1 Corintios 7:4:
“La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.” (1 Corintios 7:4 RVR60).
No se trata de que el hombre esclavice a la mujer, ni la mujer al hombre, sino que ya no es la persona sola para ver por sí misma, ahora hay alguien más que, de alguna manera, tiene ese derecho y esa potestad en su cuerpo y en su vida.
Yo por eso, veo tan relevante al matrimonio, porque es una forma en que nos libramos de esta inclinación al mal y de alcanzar un nivel espiritual mucho más alto.
- Encontrar ayuda en otro.
El matrimonio logra apoyo en el otro en muchos sentidos. El matrimonio nos va a ayudar a lograr proyectos que, de alguna manera, estando solos no podríamos lograr. Tenemos el ejemplo de Adán. Dios le dio el mandato y la misión de llenar la tierra y fructificarla, lo cual no podría lograrlo solo. No había una ayuda idónea para él en ese momento hasta que llegó Eva, se casaron y se convirtieron en una sola carne.
Así como en esto, aplica en otros principios. El matrimonio es un proyecto de vida con quien puedes desarrollar algo más. En este caso, principalmente, el servicio al Señor. La base del matrimonio, como ya leímos es: ‘Le haré ayuda idónea’.
- La procreación y la continuidad de la especie.
Como ya lo mencionamos, el matrimonio tiene como base la procreación y la preservación de la especie humana. Hubo épocas y lugares, donde se encontraba deshabitado. Hoy en día, en países de Europa y Japón hay crisis demográfica porque la gente no quiere tener hijos y se está previendo que, en unas décadas, la población comience a decrecer, a tal grado que, casi será necesario importar niños. Por eso, este aliciente de la procreación.
También, la idea conforme al plan de Dios es llenar la tierra de individuos que sean conforme a la imagen de su Hijo. Que formemos hijos que tengan ese potencial de ser verdaderos hijos de Dios, capaces de transformar este mundo. Si lo pensamos, no es mala esa idea. Es algo que, todos deberíamos haber considerado mucho más seriamente. Si surgieran más hijos que fueran guardadores de la “Torá” (Instrucción, Ley), creyentes en el Mesías Yeshua, que fueran un modelo y ejemplo de ciudadanos, con todo lo que implica ser un hijo de Dios, desearíamos que, de esos vinieran muchísimos. Si de un solo matrimonio van a surgir hijos así, que vengan 10, 15 o 20. De esos debemos llenar la tierra. Esa es la idea de procrear, no solo es como andar dejando hijos por todos lados, de los cuales, algunos no nos hacemos responsables. ¡Por supuesto que no! Sino en el entendimiento de llenar la tierra de hombres y mujeres temerosos del Eterno, que guarden su Palabra y crean en el Mesías y sean testimonio poderoso.
Además, no hay mejor entorno de desarrollo para los hijos que, el matrimonio. Éste les brinda seguridad, estabilidad, por lo que, es considerado como la base de la sociedad. Si hoy en día, tenemos una crisis muy fuerte de valores, de moral y ética en la sociedad, es en parte, a que el matrimonio está, cada vez más, en peligro de extinción
- Evitar caer en pecado de fornicación o andarse quemando.
Como dice el Apóstol Pablo, otra razón para el matrimonio es evitar caer en pecado de fornicación.
Como dice 1 Corintios 7:2,9:
“pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando”. (1 Corintios 7:2,9 RVR60).
Así, en lugar de andar en esta situación, cada uno, cásense y evítense problemas. Yo sé que, aunque esta no parezca una razón muy espiritual, no es correcto vivir de esta manera. Esta es una razón totalmente válida y bíblica con todo lo que implica el matrimonio. Esta es una razón más que nos dice la Biblia para casarse o mantenerse casado, por supuesto.
Si nuestro fin como creyentes en el Mesías, es apartarnos del pecado y no llegar a transgredir, independiente de si somos solteros o casados, el matrimonio nos va a ayudar a no caer en una transgresión de esta índole. Porque dice la Palabra que el que fornica, contra su propio cuerpo peca. Si nos casamos, evitamos caer en lo que, de acuerdo con el Apóstol Pablo es la peor transgresión. ¡Cuánto más si no tenemos don de continencia! Y no tenerlo no es falta de espiritualidad. Tal vez, es el llamado de Dios que nos dice: ‘¡Cásate!’. Son las señales que Dios nos comienza a dar para empezar a pensar en el matrimonio. Por eso, en aquellos días y no hace muchas décadas, la gente se casaba más joven. Hoy en día, parecería inaudito e inaceptable, pero a veces, los cambios físicos y hormonales van más rápido que la madurez. Por ello, se casaban jóvenes y, la Biblia insta en general, justamente a eso y esta es una de las razones. No lo veamos como falta de espiritualidad. Ahí está escrito y es una razón que añade valor a la idea del matrimonio.
- Cumplir el segundo mandamiento más importante.
‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. De acuerdo con la opinión de los rabinos, el mandamiento de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos se cumple a mayor cabalidad con nuestro propio cónyuge.
La palabra ‘prójimo’ viene del latín “próximus” que significa el más cercano. ¿Quién es el más cercano a una persona? No hay mayor cercanía que con nuestra propia pareja. Porque si somos una sola carne, aquí queda mucho más claro. Si la idea es guardar los mandamientos y hacerlo de la mejor manera, nuestro cónyuge es la mejor oportunidad que tenemos de cumplir con este mandamiento que es el segundo más importante de todos. El matrimonio es el mejor lugar para hacer florecer el amor, no solo con el cónyuge, pues también están los hijos. Cuando hablamos de matrimonio, incluimos a los hijos.
Quien quiera ser muy guardador de Torá y quiera ser un “tzadik” (justo) al guardar todos los mandamientos, en el matrimonio lo va a poder lograr pues ahí está el amor al prójimo.
- El misterio de “Yeshua” (Jesús) y la “Kehilá” (Congregación).
El matrimonio, nos permite entender mejor el amor del Mesías por su Kehilá / Iglesia. Espero que todos sepamos ya quién es la iglesia, si no, pueden ver el video sobre ¿Quién es la Iglesia? en esta serie de “Respuestas en la Biblia”. Leamos el verso que menciona esto en Efesios 5:31-32:
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.” (Efesios 5:31-32 RVR60).
Lo manifiesta como un misterio, pero la relación matrimonial es un reflejo, justamente, del amor del Mesías por Su pueblo y congregación. El matrimonio es esa instancia donde nos permitimos crecer mucho más espiritualmente para parecernos más al Mesías. Finalmente, esta tiene que ser una de nuestras metas en la vida como creyentes. Ser cada día más semejantes a su Hijo, amar como su Hijo nos ama, en fin, acercarnos a eso. El matrimonio es el área donde podemos desarrollar mejor estas cualidades y a todo esto que Dios nos ha llamado.
SIN EMBARGO, NO ES PARA TODOS
También hay que decirlo y ser honestos: el matrimonio no es para todos. El Apóstol Pablo nos da ciertas razones para saber que no a todos nos es dado esto. Aunque esto entra en la opinión de Pablo, leamos 1 Corintios 7:7-9/26:
“Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. / “Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está.” (1 Corintios 7:7-9/26 RVR60).
Todavía es un misterio, pero Pablo, seguramente debió ser casado para ser asignado como parte del sanedrín y para opinar sobre el matrimonio. Sin embargo, cuando lo encontramos en esta instancia de llevar la Palabra, de viajar, de sembrar en comunidades, él habla desde la perspectiva de ser soltero. Y aquí lo deja muy claro. Es su perspectiva y no quiere, de ninguna manera, contradecir a la Torá, pero si no tienen don de continencia, es mejor casarse a estarse quemando. Esto es lo que dice en el verso 26, lo que llamamos “Kal V’jomer” (mayor y menor peso), por la situación y la necesidad de compartir la palabra, bueno le fuera al hombre quedarse como él. Si leemos todo el capítulo, él plantea que hay tanta necesidad de llevar la Palabra y de viajar, sobre todo en aquellos días que, estando casado, difícilmente se podría hacer o no de la misma manera. Entonces, si nuestra vida está totalmente comprometida al servicio de Dios y no hay hijos con los cuales estar cargando como responsabilidad, sí sería una opción dedicarse y enfocarse plenamente al ministerio y a la obra del Señor de una forma más libre.
El mismo Pablo lo dice: ‘El soltero tiene cuidado de las cosas de Dios y el casado de su esposa’. Esta es la idea de las palabras de Yeshua cuando dice en Mateo 19:12:
“Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.” (Mateo 19:12 RVR60).
No es que el que sea soltero es más espiritual o el que no es soltero tenga más necesidad. Simplemente son condiciones y situaciones diferentes para las que cada uno debe aceptar, recibir y vivir.
Entonces, el matrimonio es un mandato, aunque no para todos y no debemos de precipitarnos. Evidentemente, el matrimonio es un gran compromiso y las ganas de casarse no son suficientes para hacerlo. Cada persona debe considerar bien dar este paso, seguir los lineamientos marcados por la Torá. Así que, mejor no precipitarse y haber orado muy bien antes de dar este paso. Es la decisión más importante en esta tierra después de decidir dónde pasaremos la eternidad. Por lo tanto, no es algo con lo que se pueda jugar como: a prueba y error, a prueba y error. La idea es que sea para toda la vida. Cada persona debe considerar muy bien dar este paso y seguir los lineamientos marcados en la Torá. Por ejemplo: No unirnos en yugo desigual, es algo fundamental. También conlleva una gran responsabilidad, en el caso del varón: el sustento, el abrigo, protección, de los cuales debe hacerse cargo por su esposa y por sus hijos. Para la mujer también implica muchas otras responsabilidades como los hijos mismos.
También hay que entender, el matrimonio, muchas veces, será un desafío que va a implicar dificultades y adversidades como pocas. Si una persona no está dispuesta a eso, por cualquier motivo, es mejor no dar ese paso si no está verdaderamente dispuesto a hacerlo.
Vamos a cerrar con una cita para los que ya encontraron matrimonio en Proverbios 18:22:
“El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová.” (Proverbios 18:22 RVR60).
Esta es la opinión de Salomón.
Si fue de bendición, te invito a que lo compartamos y que hagamos llegar el video a muchos otros que, seguramente, les va a interesar escucharlo.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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