¿CÓMO VIVIR CON UN ESPOSO INCONVERSO?
Bienvenidos, estamos en “Respuestas en la Biblia”. Vamos a seguir respondiendo las preguntas relacionadas con la vida en la Palabra de Dios y como creyentes en “Yeshua” (Jesús), así como todo lo que se relaciona también con el estudio de la Torá. En este caso, llegamos a la pregunta No. 176 que dice: ¿Cómo vivir con un esposo inconverso? Esta pregunta, nos la hizo llegar, sin duda, una esposa que está en esta situación, su esposo todavía no llega a la fe. Seguramente, lo hará, pero de momento todavía no.
Tristemente, este es el caso de muchas mujeres que han llegado a la fe en Yeshua. Y, por supuesto, su meta es que, sus esposos se conviertan al Señor.
Hay que ser muy claros, no hay un manual como tal. No les voy a pasar la receta secreta de la conversión del esposo inconverso. ¡De ninguna manera! Sería maravilloso y todo un éxito, si existiera tal cual, un manual o receta para la conversión del esposo. Realmente no hay una fórmula para la conversión del esposo incrédulo. Aunque, de hecho, la respuesta no está enfocada en lograr que el esposo se convierta, sino más bien, aquí es donde entra la sabiduría y se pueda aprender a vivir con él. Aun cuando la conversión pueda llegar a tardar. Que no se pierda la fe y no deje de ser una de las metas su conversión, pero también hay que discernir y seguir viviendo y aprendiendo.
¿QUÉ NOS DICE LA ESCRITURA?
Primeramente, ¿qué nos dice la Escritura sobre este tema? La Biblia es muy clara en evitar el yugo desigual, porque es inevitable que habrá momentos muy amargos y de aflicción al vivir con un esposo inconverso. El Apóstol Pablo dice en 1 Corintios 7: ‘Que aquellos que se casen sufrirán aflicciones en la carne, yo se las quisiera evitar’. ¿Cuánto más, cuando viene esta situación del yugo desigual?
Si ese es tu caso, si tú tuviste la opción de elegir y elegiste un esposo inconverso; lamento mucho decirte que esta es la consecuencia de esa decisión definitivamente. Con todo el dolor de mi corazón, si te lo digo. Por eso, la Torá es tan enfática en este sentido de evitar el yugo desigual, es decir, matrimonios mixtos. Todas estas amarguras deben asumirse con responsabilidad, simplemente como la consecuencia de esa decisión; si es que tuviste esa oportunidad de elegir antes de casarte. Sin embargo, no te rindas, hay mucho por hacer y entre lo que hay que hacer es no perder la esperanza. También es cierto que, en muchos casos, la esposa fue la que se convirtió cuando ya había un yugo de por medio. Es decir, se casaron por la religión que haya sido y, de pronto, en este caso, a la mujer, le tocó conocer de las sendas antiguas, de la Torá, del Mesías y venir a esta fe.
Entonces, ¿qué hacer en estos casos?, ¿Romper el pacto, pensar directamente en el divorcio?, ¿Qué hacer si hoy te toca a ti vivir con un esposo que no comparte la misma fe?
¿SEGUIR O NO CON UN ESPOSO INCONVERSO?
Vamos a ver algunos puntos importantes sobre este tema. Lo primero es resolver esta pregunta: ¿seguir o no con un esposo inconverso? Sé que más de una esposa ha pensado muchas veces esto. Leamos lo que nos dice la Palabra, pues es la mejor respuesta que podemos encontrar. Ahí está la mejor contestación 1 Corintios 7:10-14:
“Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.” (1 Corintios 7:10-14 RVR60).
Este es un principio muy importante que hay que dejar en claro: el tener un cónyuge, en este caso, el esposo inconverso e incrédulo, no es razón suficiente para divorciarse. En días de Pablo y de Yeshua es claro que este tema del divorcio se tomaba muy a la ligera, no era como debía ser de acuerdo con la torá. De hecho, Yeshua por ese motivo asume una “halajá” (interpretación de la ley) bastante estricta, respecto al tema del divorcio, y lo deja casi exclusivamente por motivos de fornicación. Aunque aquí, se asume que ambos estaban bajo un mismo yugo. Acá la cuestión de la fe podría quedar como un pretexto perfecto. ¿Cómo salir de un matrimonio complicado? Como no somos de la misma fe, nos divorciamos o tomo la iniciativa de dejarte porque no compartimos las mismas creencias. Entonces, aquí en el pasaje, Pablo expone que el mismo esposo inconverso tiene la bendición de la santificación, por medio de la esposa creyente. Esa es una razón o motivo del porqué no debe dejarlo. Y esa influencia llega directamente a los hijos, por lo que ahora, ellos también son santos y pueden vivir en un entorno de santidad y acorde con la Torá.
Así que, divorciarse no debe ser una decisión tomada a la ligera, hay que pensarlo, orarlo y considerar los aspectos del impacto que esta decisión va a traer. ¿Qué va a pasar con los hijos?, ¿Con quién se quedarían?, ¿Qué impacto tendría en sus vidas una separación solo por motivos de fe? El día de mañana se puede crear un resentimiento porque su mamá dejó a su papá, solo porque no quería ir con ella a la “Kehilá” (Congregación), no quería escuchar los estudios de ‘Respuestas en la Biblia’ y, de plano, optó por dejarlo. Son situaciones drásticas que deben pensarse bien. ¿Qué va a pasar con la provisión?, ¿Cómo va a cambiar la vida de ambos?, en fin. Entonces, el divorcio, por regla general, se debe considerar como la última opción, después de haber intentado todo antes. Y hay razones bíblicas bastante contundentes para el divorcio. Aunque Pablo lo dice muy claro: ‘Si el incrédulo consiente en vivir con ella’… Habrá qué aprender a vivir con un esposo inconverso.
CLAVES BÍBLICAS DE LA VIDA CON UN ESPOSO INCONVERSO
Vamos a ver claves bíblicas para vivir con un esposo inconverso. Si este es tu caso o de alguna mujer cercana a ti, creo que vale la pena poner la atención en estos puntos. Una vez más, ¿qué mejor consejo o indicaciones podríamos tomar sino de la Palabra misma? En alguna ocasión ya estudiamos esta carta de 1 Pedro, así que te invito a que escuches el audio y la leas con todo detalle.
Vamos a 1 Pedro 3:1-2:
“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” (1 Pedro 3:1-2 RVR60).
Aquí viene hablando Pedro de un tema de la sujeción, de la sumisión hacia el gobierno, las autoridades y el mayor ejemplo, por supuesto, que es Yeshua. La mujer va a tener el papel más importante y activo para que su esposo se convierta.
¿Cuáles son los puntos que Pedro les dice a todas las mujeres que viven con un esposo que no comparte la fe? Para que sean ganados, lo primero es, sujétense a ellos (a sus esposos). Esta es la primera clave. También lo es la sujeción que viene acompañada de ‘sin palabras’. Entonces, la sujeción, donde la palabra implica una sumisión, una subordinación, el reconocimiento de la autoridad y de la cabeza, pero (y lo repite tres veces): ‘Casadas, estén sujetas a sus propios maridos como al Señor’. ‘Casadas, sujétense a sus esposos, como conviene en el Señor’. La sujeción, por supuesto, comienza en el corazón y apelo a que cada mujer sabe cuándo realmente se está sujetando a su esposo de corazón o no. No dice que el esposo sea un “tzadik” (justo), ni que sea el mejor, simplemente dice: ‘Sujétate a él’.
¿Quieres que tu esposo sea ganado para el Señor y sea convertido? Lo primero es: ‘Sujétate a él’. Sujétate como nos dice la Escritura. Porque, finalmente, la sujeción de una mujer puede convertirse en el mayor testimonio: Mucho más que una mujer, Pastora, Sacerdotisa, Levita, Rabina o lo que sea. Lo que, seguramente, un hombre busca es la sujeción, más que cualquier otro aspecto de sus cualidades, carácter y dones. Lo segundo que dice el pasaje es: ‘Una conducta sin palabras’. El testimonio sin palabras puede ser más poderoso que andar hablando, enseñando o teniendo un doctorado en Biblia y tener un ministerio de setenta y cinco mil suscriptores. La verdad es que no. Así también se les pone estorbo a las oraciones por el esposo. Cuando no hay sujeción, ni una conducta adecuada, porque la idea es que sin palabras’ no significa que se quede callada todo el día, sino se refiere a que, los hechos digan más sus palabras. Honestamente y, sin ánimo de ofender, sabemos que, a veces, para algunas mujeres, es difícil callar. La mujer es más dada a estar hablando, diciendo y convenciendo. Entonces, parte de la sujeción y de esta conducta que va a ser clave para la conversión de un esposo es: ‘el testimonio sin decir realmente nada’. Es importante esto. Que antes de estarle diciendo algo sobre la Biblia y enseñarle al esposo mensajes subliminales sobre la Torá, de poco van a servir si tú no eres capaz de sujetarte y conducirte, como dice aquí: ‘De una manera casta, respetuosa, que incluye más los hechos que las palabras’.
Dice también: ‘La conducta’. Todos esperamos una conducta de una persona convertida, creyente. Al menos, tenemos una expectativa sobre esto. Dice que la conducta debe ser casta, lo que tiene que ver con algo puro, limpio y, por supuesto, respetuoso. Ser respetuoso tiene varios sentidos y lo primero es empezar a respetar al esposo, si no comienzas por ahí, va a ser difícil lo demás. El hombre puede soportar muchas cosas, pero si le faltas al respeto a tu esposo, olvídate de que algún día considere convertirse de todo corazón. Una conducta respetuosa también tiene que ver con una vida temerosa. De hecho, aquí la palabra es “fobos” que implica ‘temor’, no temor de vivir con miedo al esposo, sino vivir con temor al Eterno, a su Palabra. Si el esposo inconverso ve que la esposa es ambigua en su obediencia a la Palabra o en sus valores y no respeta realmente la Torá, se va a dar cuenta de que eso no es cierto. Entonces, empieza por ti misma, por ser temerosa de la Escritura, haz mayor énfasis en lo que haces y no en lo que dices. Me parece que esta es la clave del pasaje que leímos: el actuar más que, el decir y el respeto. Dos aspectos fundamentales que resalta Pedro para que un esposo realmente pueda considerar convertirse al Señor. Es mejor tomar una conducta silenciosa, pero con hechos y de respeto. Pensando también en compartir de manera respetuosa tu fe. Si comienzas a hablar mal de la fe de tu esposo, a denigrarlo, también eso va a ser un impedimento. Por tanto, evita toda burla y sarcasmo.
Sigamos con el pasaje 1 Pedro 3:3-6:
Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.” (1 Pedro 3:3-6 RVR60).
Esto, evidentemente, tiene relación con su aspecto. Pero, más allá de la belleza externa, nos habla más bien del atavío interno, del corazón y de su carácter. Lo que más va a poder impactar tu matrimonio y a tu esposo inconverso, son los atributos internos de un espíritu afable y apacible. ‘Afable’ tiene que ver con mansedumbre, con algo pacífico y humildad. ‘Apacible’ es algo tranquilo que tiene que ver con quietud. Sin embargo, si de repente, te conviertes en la dominatrix que no deja hablar al esposo, lo regaña como niño, que quiere tener la última palabra e imponer su criterio, podrás salirte con la tuya, pero créeme que tu esposo no se va a convertir. Pablo le dice a Timoteo sobre la misma idea, no permito que la mujer le enseñe al varón, la mujer se debe sujetar al esposo, la mujer aprenda en silencio, siempre en el contexto de tener sujeción, de ataviarse, no en lo llamativo y externo. No es que esté prohibido comprarse un vestido que esté caro o una joya, sino más bien el énfasis es en la parte interna.
Leamos Proverbios 31:30-31:
“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.” (Proverbios 31:30-31 RVR60).
No dice: ‘alábenla en las puertas sus palabras’, sino más bien sus acciones.
Y, en el verso 6 del pasaje de Pedro, leemos cómo nos pone de ejemplo a una mujer como Sara (aunque su esposo, obviamente, no era un inconverso), estamos hablando de que el Eterno bendijo la vida de Abraham y, con ello, la vida de Sara cuando ella fue capaz de sujetarse. Si recordamos la historia, Sara vivió varios momentos difíciles. Uno en Génesis 12 y otro en Génesis 20, cuando en el primero la tomó Faraón para su harén, y en el otro, cuando la tomó el Rey de Gerar, Abimelec. Estas dos situaciones fueron realmente difíciles, pero en lugar de hablar mal de su esposo y de quejarse, fue capaz de confiar en Dios, de sujetarse a su esposo, confiando en la voluntad del Eterno. Por eso, Pedro cita a Sara porque sabe que es un ejemplo real de cómo una mujer puede impactar la vida de su esposo y, por supuesto, traer una gran bendición a su vida. Este ejemplo de llamarle Señor es una manera de mostrar sujeción, respeto, reverencia y la confianza que le tenía.
Yo te invito a ti esposa, que vives en una situación así, que consideres muy bien estas palabras, que pienses en tomar este ejemplo, porque Dios es capaz de hacer milagros, por supuesto. Pero es importante seguir con lo que la Escritura nos dice. Confiar en el manual que es su Palabra.
OTROS ASPECTOS IMPORTANTES
No quiere decir que no haya nada que hacer. Quisiera resaltar otros aspectos importantes para que el corazón de tu esposo pueda cambiar.
- Ten motivos puros.
El anhelo de convertir a tu esposo, debe ser la salvación de su alma. No para solo tener el matrimonio que siempre soñaste o salir de los problemas. A veces, las mujeres idealizan al esposo como al “Cohen Hagadol” (Sumo Sacerdote) que entra al Lugar Santísimo y que es un hombre “tzadik” (justo), prácticamente, en toda la extensión de la palabra. Realmente debes orar por su conversión, sin otras intenciones. Que te des cuenta, de que tu oración, no es realmente porque tú quieres un modelo de esposo y de vida. Eso no es malo en sí, pero, a veces, esas expectativas no son acordes y hay algo de egoísmo detrás de esa intención. Ora por su conversión genuina y si Dios después dará algo más de él, pues ya será otra cosa. Finalmente, hay que analizar las motivaciones.
- Llénate de paciencia.
Recuerda que “HaShem” (El Nombre) tiene un tiempo perfecto para todos, incluyéndote a ti. El tomar la decisión de convertirse, como en este caso, para el esposo, no es algo tan fácil, ni tan sencillo. Para muchos puede ser difícil y llevar mucho tiempo. A lo mejor para ti no y fue fácil, pero el hombre es más racional, es más de pensarlo en muchos casos. Por eso, ten paciencia con él. Porque mejor es un esposo converso que lo haya pensado bien y esté decidido a permanecer, que un esposo emocional que después ya no quiera continuar. Entonces, es mejor esperar a que Dios haga la obra.
- Llénate de fe.
Parte de esta situación es una obra que Dios quiere hacer en ti misma. Él está haciendo un trabajo contigo como esposa, como mujer y, por lo tanto, también está trabajando en tu corazón. No nada más por la paciencia misma, sino que también tienes que ver esta situación con ojos de fe y que Dios está haciendo algo para ti, moldeándote y que, por supuesto, Él seguirá obrando en la vida de tu esposo. No pierdas esa fe de que Dios está obrando en su corazón y está trabajando en él. Y, que todo lo que sucede en sus vidas y en su matrimonio puede ser como la preparación del momento para que tu esposo reciba al Señor en su corazón. Tener fe es tener la convicción de que Dios está haciendo algo, aunque, aparentemente, no lo podamos ver.
- Llénate de amor.
Es importante llenarse de amor, porque el amor cubrirá multitud de faltas. Es la fuerza que nos sirve para seguir adelante. Dice 1 Corintios 13: ‘El amor es sufrido, es benigno, todo lo puede, todo lo espera, todo lo soporta, todo lo cree, etcétera’. Entonces, se necesita mucho amor. Yo te digo hoy: ‘Elige amar a tu esposo hoy, tal y como es’. Sin forzarlo a cambiar. A lo mejor, de cierta manera, deja a un lado este tema de que se convierta y se convierta. Simplemente, aprende a amar a su persona, aunque no sea conversa. Finalmente, es tu esposo, el hombre que tú elegiste o es el hombre que Dios te dio. Yeshua nos da este ejemplo: Él nos amó antes de que tú te convirtieras y te amó tal y como eras. Entonces, haz lo mismo por tu esposo. Acepta a tu esposo tal y como es. Comienza por amarlo tal y como es. Cumple el mandamiento: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’. No dice: ‘Ama a tu prójimo si es converso’. Simplemente, ama a tu esposo, el más cercano. Prójimo tiene que ver con tu próximo, el más cercano a ti y ese es tu esposo. Haz esto y verás que tu relación va a cambiar. No te aseguro que se vaya a convertir mañana, pero si te garantizo que tu vida va a cambiar, tu matrimonio va a tener cambios y, de eso se trata esto: ¿Cómo vivir con un esposo inconverso?
- Llénate de sabiduría.
Dice Proverbios 14:1:
“La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.” (Proverbios 14:1 RVR60).
Vas a necesitar mucha sabiduría para saber tratar situaciones difíciles con respecto a la fe. Ya lo hemos estudiado en la Palabra que dice: ‘Quien tenga falta de sabiduría, pídala al Señor’. Entonces, muchas veces, lo que se va a requerir no solamente va a ser amor y paciencia, sino también sabiduría para saber cuándo y cómo responder, cuándo ceder o tomar la iniciativa, cuándo callar, ser sagaz o creativa para presentar la Palabra o, simplemente, poder vivir en Shalom con tu esposo.
- Llénate de oración.
La Palabra nos insta a orar continuamente, sin cesar, ¿cuánto más en este tema? Por supuesto, no tires la toalla con respecto a la oración de la conversión de tu esposo, porque Dios así también lo desea.
Leamos 1 Timoteo 2:4:
“el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:4 RVR60).
Si tú estás interesada en que tu esposo se convierta, Dios mucho más. La oración te va a ayudar porque te va a guiar en el camino de tener un hogar lo más apegado a la Escritura. Recuerda, si la conversión tardara en llegar o no, porque no lo sabemos, puedes buscar llevar una vida más acorde con la Palabra y, sobre todo, en Shalom y en bienestar para ti y tus hijos. La oración va a ser una guía que no vas a poder encontrar de otra manera. Por eso, son muy importantes tus tiempos de oración.
- Ama a Dios en primer lugar.
No dejar de poner a Dios en el primer lugar de tu vida. Esto es muy importante: ‘No pierdas por tu esposo, tu relación con Dios’. Aún cuando el esposo sea converso, Dios siempre debe tener el primer lugar. Al contrario, si tú pones tus ojos en Dios y le das el primer lugar de tu vida, te va a dar la fuerza y la sabiduría para amar a tu esposo inconverso. Él te va a guiar para vivir una vida, justamente, con un esposo inconverso y te será mucho menor la situación, las agravantes y toda situación que se pueda presentar en yugo desigual. Él te va a dar todo lo que necesitas para esto, siempre y cuando Dios esté en primer lugar.
NO ES TU RESPONSABILIDAD SU SALVACIÓN
Para concluir, es importante mencionar este punto: ‘No es tu responsabilidad su salvación’. La mujer no es responsable de la salvación de su esposo. Dios no te llamó a ser su salvadora. Ni a morir por sus pecados. Dios te llamó a ser su ayuda idónea, en todo caso. Dice en 1 Corintios 7:16:
“Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?” (1 Corintios 7:16 RVR60).

¡Esta es la verdad y la realidad! Por otro lado, también libérate de este estrés y de esta carga que pueda llegar a agravar y hacer un yugo pesado, pensando: ‘Yo no oré lo suficiente, yo tengo que ser perfecta y dar un buen testimonio’. Por supuesto que todo esto es y será siempre importante, pero no significa que sea tu responsabilidad. De hecho, sería como pedirle a Dios que lo obligue a cambiar y tú no eres la “Ruaj Hakodesh” (Espíritu Santo).
Decía un amigo: ‘Si el Espíritu Santo no los convence, pues tú y yo, menos’. Tu esposo tiene un libre albedrío y, por tanto, tiene derecho a decidir. Y también tenemos que aprender a respetar eso. Cuando nos dicen: ‘No, no gracias’ o ‘No, por el momento’. Entonces, la conversión de una persona es también en sí un milagro. Es una obra divina que dependerá de cada uno, en este caso, el esposo de responder o no a la voz de Dios. Tú enfócate en lo que sí sabes que debes de hacer y en lo que te corresponde. Y recuerda, la conversión es un proceso personal y, por supuesto, voluntario. Ahora, de que podemos y debemos hacer mucho, claro que sí. Nunca tires la toalla, ni desistas.
También hay otras circunstancias que ya serán tema de otra pregunta: ¿Cuándo aplicará el divorcio por una situación así? Pero, finalmente, hoy estamos hablando de: ¿Cómo vivir de la mejor manera con un esposo inconverso?
Te invito a que compartir este estudio si fue de bendición para ti y a suscribirse al canal para apoyar esta obra también.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
Escribe un comentario