¿POR QUÉ YESHUA NO SE CASÓ?  

Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”, la serie de la “Kehilá” (Congregación) Camino a Emaús, donde estamos aprendiendo y conociendo más de la Palabra de Dios. Y, el día de hoy, llegamos a una pregunta muy interesante que es la No. 180 ¿Por qué Yeshua no se casó? Al principio me sonó un poco rara esta pregunta. Pensaba: ¿si será necesario abordarla o no? Pero, después me di cuenta de que había más personas que también tenían la misma interrogante. En la pregunta No. 174, por si todavía la tienen presente, estudiamos que, se considera una “mitzvá” (mandamiento) casarse y que está ligada al primer mandamiento de ‘procrear’. Si, efectivamente, es un mandamiento casarse, ¿por qué “Yeshua” (Jesús) no se casó? Por supuesto, que se han inventado por ahí teorías sobre que sí se casó, que su esposa era “Myriam de Magdala” (María Magdalena). Otros dicen que no murió realmente en la cruz, sino que tuvo un desmayo y luego despertó, se casó y se fue a otros lugares, en fin. Hay un montón de ideas ahí un poco extrañas, extrovertidas, por no decir locas. Pero las evidencias, tanto bíblicas como históricas, nos dejan en claro que Yeshua no se casó. 

Algunos lo toman a broma y dicen que no se casó por algo, que fue inteligente y sabio porque cada uno habla como le fue en la feria. Pero, hay una pregunta que surge al mismo tiempo, a raíz de esta situación de que Yeshua no se casó y es: ¿sería esto, por tanto, un incumplimiento o transgresión de la Torá? Porque si es una miztva casarse y decimos que Yeshua cumplió toda la Torá, entonces, ¿qué pasó con esto? ¿Cómo podemos reconciliar esto con todo lo que hemos aprendido anteriormente, con la idea de que Yeshua cumplió toda la Torá y es el sacrificio perfecto, porque no cometió ningún pecado? 

ENTENDIENDO KAL VÓMER     

Vamos a entender algunos principios interesantes e importantes sobre esto. Primero, vamos a aprender un principio conocido como “Kal V’omer” (mayor o menor peso), el cual es un concepto hebreo y se considera dentro de una de las siete reglas de interpretación de la “Torá” (Instrucción, Ley) del rabino Hillel. A grandes rasgos, este principio consiste en que, un mandamiento se puede dejar de cumplir u omitir, por razón de un mandamiento de mayor importancia, urgencia o superior peso. También es importante notar que, el Kal V’omer sirve para tomar decisiones, no solamente es una cuestión de interpretación doctrinal como tal, sino también, de alguna manera, está encaminado en la vida práctica en la toma de decisiones. Se dice que, cuando dos mandamientos entran en conflicto entre sí en tiempo y en espacio, se debe de guardar el mandamiento de mayor peso. Hay situaciones que son mutuamente excluyentes y solo puedes decidir por una. Aunque parezca muy simple y burdo, es como si tú vas al cine, solo podrás ver una película en un determinado tiempo. Podrás comprar dos boletos para dos funciones diferentes, pero solo podrás entrar a una función. Entonces, según tu criterio, entrarás a una o a otra. Pero, no a ambas. 

Así, de pronto, la vida nos pone en situaciones así: hay dos mandamientos que entran en esa tensión o en conflicto. Entonces, en este caso, el Kal V’omer nos lleva a entender cuál es el mandamiento o situación que tiene mayor prioridad y, por lo tanto, ese es el que hay que cumplir. Por ello, una persona puede omitir la mitzva de casarse, si se le ha dado una responsabilidad o una misión aún mayor. 

Vamos a ver algunos casos de hombres que no se casaron por cumplir el llamado y la obra particular que el Eterno les había dado, por una razón de mayor peso. Por supuesto que están, el Apóstol Pablo, Jeremías y hay más. Vamos a ver las citas. Leamos la primera cita donde Pablo se declara soltero, pero no sin compromiso e, incluso dice que quisiera que todos los hombres fueran como él. 

Leamos 1 Corintios 7:7-8:

 “Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo;” (1 Corintios 7:7-8 RVR60). 

Esto parece controversial e, incluso, contradictorio porque después más adelante, Pablo dice a Timoteo: ‘Quiero que las viudas se casen’. A grandes rasgos, en el capítulo 7, nos va a decir por qué considera que, para él, es mejor quedarse soltero como lo estaba él. Aquí algunos consideran y, yo también que, Pablo en algún momento de su vida tuvo que haber sido casado, considerando que era parte del “sanedrín” (asamblea o consejo de sabios conformado por setenta y un rabinos que hacían la función de juez) y era obvio en la vida de un judío porque ya vimos que era una mitzva. Entonces, más considerado como un rabino y como parte del sanedrín, era muy probable. Algunos dicen que su esposa le dejó cuando él viene a esta conversión de reconocer a “Yeshua” (Jesús) como el Mesías. Otros dicen que, pudo haber enviudado en el primer viaje misionero o, incluso, un poco antes. También hay otra historia que, algún día escuché de un rabino que decía que Pablo, realmente por despecho se había hecho fariseo. Que él, inicialmente, había sido saduceo -lo cual es más difícil de comprobar- pero, finalmente, decía que él tenía contacto con las personas del Templo y, los permisos que le dieron para ir a la persecución vienen directamente de las autoridades del Templo que eran, generalmente, saduceos. Entonces, él era saduceo que se convirtió en fariseo, por despecho de una mujer que lo dejó. Aquí no me atrevo a decir que algo de esto sea verdad. Lo que sí, es la evidencia que tenemos muy clara donde Pablo dice: ‘Yo preferiría que todos se quedaran siendo como yo, solteros’. Pero, no solamente solteros porque sí para andar viajando por el mundo y no como misioneros. 

Leamos ahora 1 Corintios 7:24-27:

 “Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios. En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; más doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte.” (1 Corintios 7:24-27 RVR60). 

Aquí está la razón de la soltería y el Kal V’omer. Él está viendo tanta necesidad y, que la venida del Señor está cada día más cerca, que hay una inminente necesidad de compartir, de viajar y de salir para llevar este mensaje a quien no lo conoce. Por eso, dice que, es más conveniente quedarse soltero.  Porque casarse, como dice en esta carta en el capítulo 7, implicaría tener cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su esposo (a). En cambio, el soltero tiene cuidado de las cosas de Dios y de cómo agradar al Señor. Pablo conocía la Torá, era un rabino, conocía los mandamientos; así como la importancia de casarse. No es que esté promoviendo la soltería desenfrenada. Pablo estaba soltero, pero con un gran compromiso con el Eterno. Entonces, él siendo un hombre de Dios, sabe de la importancia de la misión y de lo que conlleva ser un “shaliaj” (enviado o apóstol) que, hoy en día, podría ser comparado con un misionero. Una persona que viaja, que lleva el evangelio y la Palabra, no es propiamente lo ideal para el perfil de un casado.   

He aquí la razón y espero que quede claro, el porqué Pablo toma esta idea y cuál es la razón que justifica la idea de no casarse, siendo con todo y todo un mandamiento. 

Otro varón que encontramos en la Biblia, según la tradición judía, pero que me parece muy ad-hoc, es el profeta Elías. Elías fue soltero, un hombre al que vemos en movimiento constante, ya sea por persecución o escondiéndose en cuevas durante algunos años o, por estar de lleno dedicado a la predicación del mensaje de Dios. Curiosamente, él fue llevado por la “merkabá” (carro de fuego), lo que implicaría que, hubiera dejado hijos y esposa ahí abandonados. En ese tiempo, no es que existieran los seguros de vida, se podían dejar herencias, pero no es que la mayoría tuviera los recursos para eso. Así, Elías, con un perfil muy particular, porque sabemos que vestía también un poco extravagante, incluso para sus días, mucho más para los nuestros. Comía miel silvestre, andaba por el desierto de aquí para allá, siendo perseguido por reyes y por reinas y con una vida muy complicada. Por tanto, hubiera sido muy complicado que una mujer le hubiera seguido el paso a Elías por la vida que llevó.  

Otro caso es el de Jeremías. Otra evidencia de un hombre más llamado por Dios para una misión muy especial y, por lo tanto, también soltero. 

Dice en Jeremías 16:1-2:

 “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.” (Jeremías 16:1-2 RVR60).

 Muy contundente y claro. Una vez más, debemos entender las circunstancias de Jeremías, como la invasión y destrucción que vendría sobre Jerusalén por parte de los babilonios, como para que se le haya dicho esto y haya tenido que llevar una vida así. Esto es lo que le impide tomar el yugo del matrimonio; así como una vida de persecución, de amenazas, de pasar tiempo en la cárcel, en torturas y cosas muy difíciles que le hubiesen imposibilitado cumplir el rol de esposo como lo demanda la Torá. 

Un caso más es, un reflejo del mismo Elías, que es “Yohanan el Inmersor” (Juan el Bautista). Aunque no hay literalmente una cita que nos diga que era soltero, de cierta manera, podemos leer un versículo que nos deja ver que era soltero, en Mateo 11:18:

 “Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.” (Mateo 11:18 RVR60). 

Esta es una idea que nos muestra que Juan estaba consagrado. De hecho, se consideraba que tenía un voto nazareo (abstención de ciertos placeres y relaciones sociales de la vida). Entonces, yo me inclino a pensar que Juan el Bautista era un hombre dedicado al cien por ciento, a compartir y a hablar del mensaje para preparar el camino del Mesías. Así que, él decidió ser: ‘una voz de aquel que clama en el desierto’. Murió en la cárcel muy joven. Una razón más para pensar por qué Juan se quedó siendo soltero. Esto hay que reiterarlo y recordarlo, la Torá demanda que el esposo cumpla su rol como proveedor, como sustentador, protector y, siendo padre, todo lo que implica pasar tiempo con los hijos, protegerlos, sostenerlos, guiarlos, en fin, todo lo que ustedes ya han leído y que estudiamos en una pregunta previa sobre las responsabilidades del esposo. 

Entonces, estos personajes que hemos mencionado y que, seguramente, no fueron los únicos, es claro en ellos identificar su perfil y darnos cuenta de que no hubiesen podido cumplir este papel de haberse casado. Hubiesen dejado mal testimonio como esposos o los hubieran divorciado porque habría sido complejo el llevar a cabo esta misión y, al mismo tiempo, cumplir la obra que Dios les había encomendado. Espero que sea clara la razón. 

ENTONCES, ¿POR QUÉ YESHUA NO SE CASÓ?    

Pues, en este caso, aunque es una mitzva casarse, al tener Yeshua una misión tan sublime, única y particular, es entendible que no se casara. Si quedó justificado y, por Kal V’omer, no se casaron Juan, el Bautista, Jeremías, Elías o Pablo, ¿cuánto más Yeshua que tenía la obra más grande, la de historia sobre sí mismo? Yeshua pasó su vida pública viajando por Judea, Galilea, por todo Israel y, por supuesto, fue perseguido como otros profetas previamente. También pasaba mucho tiempo predicando, sanando y enseñando. Esto requirió mucho tiempo y dedicación. Hubiera sido muy complicado tener tiempo para una esposa y una familia. Les reitero, no se trata de casarse por casarse, sino de ser un buen esposo y padre, cumplir lo que manda la Torá y la misión de Yeshua no le permitiría cumplir con este rol de forma cabal y completa. Él debía enfocarse cien por ciento en la misión que Dios le había dado aquí en la tierra. La más importante que, además, nadie podría cumplir. 

Muchos podrían casarse y tener hijos o hacer muchas otras cosas, para cumplir con el mandamiento, pero nadie podría suplir la obra que haría Yeshua por todos nosotros. Quitar el pecado de la humanidad, Él y solo Él podría hacerlo. Entonces, si lo ponemos en una balanza y consideramos el Kal V’omer, es más que evidente y obvio por qué Yeshua no se casó. 

Por otro lado, Yeshua sabía que venía a dar su vida y esto también es un factor importante en la decisión de no casarse. Yeshua no quería dejar una viuda más en Israel, ni hijos sin un padre. Sería muy difícil para la esposa y los hijos, ver a su esposo y padre siendo entregado, golpeado por los líderes del Templo, por los romanos y verlo morir crucificado. Incluso, hubiera podido ser que, la misma familia no hubiera estado de acuerdo. 

Otra razón más por la que yo también me inclino a pensar y, tal vez, muchos no han analizado sobre por qué Yeshua no se casó, es que “Yosef” (José), esposo de Myriam (la madre de Yeshua), murió antes de que Él emprendiera su ministerio. Por tanto, Yeshua como hijo primogénito, se tuvo que hacer cargo de la familia. Tuvo que enfocar sus esfuerzos en sostener a su mamá y hermanos como el hermano mayor. Esta es una razón significativa para considerar por qué Yeshua tampoco formó su propia familia con todo y que hubiese sido un mandamiento. 

¿Cómo sabemos que José murió y Yeshua se hizo cargo de la familia? Hay algunas evidencias bíblicas que nos hacen pensar en que José murió prematuramente, ya que no era una persona mayor. La última mención de Yosef es cuando Yeshua se queda en el Templo cuando tenía aproximadamente doce años. Pero, cuando van los familiares de Yeshua a buscarlo, le dicen: ‘Te buscan tu madre y tus hermanos’. No mencionan a José. Obviamente, hubiese sido el primero al que hubiesen mencionado por cuestión de autoridad y de lógica. Pero si no se le menciona es porque él ya no estaba ahí. Lo más contundente es en la crucifixión que, sería ilógico que José no estuviera ahí presente cuando Yeshua estaba siendo crucificado. ¿Qué padre no hubiera acompañado o, incluso, defendido a su propio hijo en la cruz? Esta es una evidencia más de que José murió siendo joven. Y Yeshua en su papel de primogénito y de hermano mayor, toma la responsabilidad de sostener a la familia. 

Una razón o evidencia más que nos hace pensar esto es que, cuando Yeshua está en la cruz, deja encargada a su madre a su discípulo “Yohanan” (Juan) como está escrito en Juan, capítulo 19. Entonces, si Yosef hubiese estado vivo, no hubiera habido necesidad de esto. Dice la Escritura que: ‘el discípulo le recibió en su casa desde aquella hora a María’. Esta es otra razón más para considerar por qué Yeshua no se casó. 

Primero, porque como otros personajes, tenía este llamado de enfocarse cien por ciento en esta misión. La cual era única, sublime y particular. Nadie más podía llevarla a cabo. Segundo, porque simplemente en términos humanos, no quería dejar una viuda más y a hijos sin un padre que les cuidara. Tercero, se enfocó en sostener a su familia durante los años productivos o laborales que pudo haber tenido, evitando así, hacerse cargo de una familia propia y tener que dejar a Myriam y a sus hermanos. 

Esto es, a grandes rasgos, las razones por las cuales Yeshua decidió permanecer soltero. Y, yo te digo también a ti, si es tu caso y estás soltero, no te desanimes porque, como hemos visto, aquí está la manera de sobrellevar la soltería. Lo comento porque, a veces, me lo han preguntado. ¿Qué hacer mientras llega la persona correcta, si es que llega? Lo primero es no desanimarse y, lo segundo, es tomar el ejemplo de estas personas: Juan, Pablo, Jeremías, Elías y Yeshua. Enfócate en tu servicio a Dios. No te estoy diciendo que renuncies mañana a tu empleo o, que cierres tu negocio. Lo que te digo es: ‘Todo lo que hagas, hazlo para el Señor’. Dirige tus pensamientos, tu tiempo, recursos y energía en la obra que creas que va a ser de bendición para el reino de Dios. Involúcrate lo más que puedas, donde quiera que estés en estas labores. Ya sugerí yo una tarea hace tiempo: transcribir los mandamientos, transcribir la Torá, etcétera. Cuando uno quiere servir al Señor, la verdad es que siempre van a surgir oportunidades. 

Pablo también lo deja bien en claro, si te casas, no pecas, por supuesto, al contrario, estás guardando Torá. Dice: ‘Si no tienes don de continencia, es mejor casarse’. No se trata de que, una cosa sea mejor que la otra, simplemente son las circunstancias y el momento que también nos toque vivir. Hay quien quiere casarse joven y no se le da, hay quien no se hubiese querido casar y se tuvo que casar, en fin. Cada vida es diferente. Sin embargo, todos somos llamados a servir al Señor. Salvo que el soltero, como dice Pablo, tiene cuidado de las cosas de Dios y de cómo agradar al Señor.

Te comparto de mi propia experiencia. A mí me tocó conocer de la Palabra, estando soltero y, evidentemente, ves una gran diferencia cuando te casas. Porque es así, es otro rol. Ya no puedes dar estudios bíblicos a tal o cual hora o quedarte hasta tarde en el servicio en la Congregación o hacer muchas otras cosas que, en la soltería se pueden hacer para el Señor, porque ya hay responsabilidades, hay una casa en la que se cumple un horario para llegar, se debe trabajar para sostener a una familia, como debe de ser. Entonces, en la soltería, uno puede verse limitado a hacer ciertos sacrificios y, realmente no pasa nada. Pero, ya en el matrimonio, se tiene una responsabilidad que hay que cumplir. Entonces, ya seas soltero o casado, se debe servir al Señor en nuestras capacidades, fuerzas, recursos y tiempo. Más, si eres soltero, no tienes pretexto, yo te diría más bien que, tienes mucho más tiempo y libertad para servir al Señor. Y es la forma en que, finalmente, puedes dedicar tu vida y soltería a ello. No cometas el error de algunos solteros que dicen: ‘Yo me voy a sentar aquí a que llegue mi Isaac o mi Rebeca’. Hay que activarse, servir al Señor y enfocar lo más posible tu vida, tus recursos, tu tiempo, para que, cuando llegue la persona que Dios tiene para ti, te halle así: sirviendo al Señor. Además, de esta forma, vas a atraer a ti a una persona que, también quiera servir al Señor. Por tanto, no pierdas algo que tanto te gusta, te sirve y es absolutamente necesario. 

Por último, no se trata de quedarse en la soltería, no porque tenga algo de malo, pero creo que la soltería que hoy se promueve en el mundo está muy desenfocada del servicio del Señor y de lo que dice Pablo: ‘El soltero tiene cuidado de las cosas de Dios y de cómo agradar a Dios’. Pero, lamentablemente, hoy mucha gente no se quiere casar, solamente por satisfacer sus propios deseos, su egoísmo, no quiere hacer sacrificios y, en el fondo, no quiere compartir, por lo que prefiere permanecer soltero. Sin embargo, esa no es la soltería a la que, en todo caso, nos llamó el Señor.    

Espero que haya sido de bendición para tu vida esta pregunta. Que haya quedado clara. Nos vemos en la próxima pregunta de “Respuestas en la Biblia”. 

Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!

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