¿CÓMO MURIERON LOS DOCE APÓSTOLES?
Vamos a conocer de qué manera murieron, principalmente, de acuerdo con la tradición, los 12 apóstoles. Primero, vamos a enlistar el nombre de los 12 apóstoles, para muchos, correspondientes a las 12 tribus, aunque sabemos que son aquellos que el Mesías eligió para acompañarle y, primeramente, siguieran sus pasos y que, después de Él pudieran enviar el mensaje de sanación a todas las naciones. “Yeshua” (Jesús) les dijo, no se vayan de Jerusalén hasta que reciban poder y me serán testigos. La palabra testigo, es la palabra mártir y nosotros sabemos que un mártir es una persona que ha dado su vida por su voluntad y por lo que cree. En el contexto religioso eso es un mártir. Entonces, Yeshua, no solo les está diciendo que serían testigos como tal de lo que vieron y aprendieron de quién era Él, sino incluso, al punto de dar la vida. Y, efectivamente, vamos a ver que, todos los apóstoles (con excepción de uno) dieron su vida o murieron como mártires con muertes violentas. ¡Esa es la realidad! Y no podemos negar que, sin duda, hubo momentos muy complicados. Esto, lejos de desanimarnos, debe servirnos de inspiración. Yo te animo a que, al conocer brevemente, aspectos de la vida de los apóstoles nos sirvan como modelo, como ejemplo, inspiración y como reconocimiento de lo que hicieron. Sabemos poco de ellos y menos de su muerte, así que, esto está basado en la tradición.
El nombre de los 12 apóstoles basado en Mateo 10:2-4 son:
“Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.” (Mateo 10:2-4 RVR60).
Vamos a empezar a estudiarlos en ese orden.
SIMÓN, PEDRO
El primero es Simón, llamado Pedro. Definitivamente, el apóstol más conocido, el que más se menciona en los evangelios. Sin duda, un pilar dentro de la comunidad. Su nombre hebreo es: “Shimón Bar Yona” (Simón hijo de Jonás) como le llamó Yeshua. El Mesías también le dijo que sería Simón “Kefa” que en arameo significa piedra o en griego ‘Petros’, que sería el equivalente a Pedro en español. Y Pedro significa ‘piedra’. No nos vamos a meter tanto al detalle, pero creo que, si vale la pena mencionar algunos aspectos de los apóstoles, de lo que hicieron y como vivieron.
Sabemos que Pedro era pescador, vivía en Galilea, su lugar de nacimiento fue Betsaida, al norte de Israel, así que era Galileo. Betsaida era un pueblito al lado del mar de Galilea y, aunque no hay una ubicación tan exacta, se han encontrado muchas evidencias y sabemos que estaba al Norte de Israel. Hablaba como galileo, pues tenían una cierta forma de hablar que lo evidenciaba junto con su hermano Andrés (ambos fueron pescadores y apóstoles). Simón, principalmente, se estableció en Capernaum y ahí es donde se desarrolla mayormente la historia de Pedro con Yeshua donde dicen los evangelios que también vivía con su suegra. Era casado y, según el llamado padre de la Iglesia, Clemente de Alejandría, dice que tenía hijos. Hasta cierto punto sería lógico: un judío casado con hijos.
Si le preguntamos a los católicos, nos dirán que fue el primer Papa, lo que sería muy controversial porque no hay Papas, casados y con hijos. Podríamos decirlo así, Pedro fue el discípulo más allegado a Yeshua, junto con Juan, y ahí están los evangelios como evidencia de esto. Existen muchos pasajes donde se presenta a Pedro muy cerca de Yeshua. En el Nuevo Testamento se le muestra como uno de los tres discípulos que se les llamaba ‘los del círculo íntimo’ y fueron testigos únicos de algunos milagros particulares, por ejemplo: la resurrección de la hija de Jairo, la transfiguración y estuvieron muy cerca de Yeshua en su momento de agonía en el Getsemaní.
Pedro, por ahí del año 42 o 44 D.M., estaba en Jerusalén, sabemos que fue encarcelado, pues está narrado en el libro de los Hechos por Agripa, pero fue liberado milagrosamente por un ángel y, después de su liberación, Pedro sale y dice que se marcha a otro lugar, del cual no se sabe exactamente la ubicación y esto tiene lógica porque su vida estaba en riesgo. Después, vemos a Pedro en el Concilio de Jerusalén en Hechos, capítulo 15, por ahí del año cincuenta o cincuenta y uno. Y de acuerdo con la epístola de Gálatas, Pedro se trasladó a Antioquía, donde Pablo lo encontró más tarde. Pablo narra que estuvo ahí 15 días. Ya enfocado en sus últimos días de su muerte, según los escritos de Orígenes de Eugenio de Cesárea, en el documento llamado: ‘Historia Eclesiástica’, Pedro había sido el fundador de la Iglesia de Antioquía (una de las comunidades más importantes de la comunidad Netzarita), donde dice que después de haber fundado esa iglesia, fue a Roma a predicar el evangelio y él también, después de presidir la iglesia de Antioquía, presidió de la Roma hasta su muerte.
Clemente Romano dice en su carta a los Corintios por ahí del año 80 al 98 D.M., (otro de los padres de la iglesia), habla del martirio de Pedro de la siguiente manera: ‘Más dejemos los ejemplos antiguos y vengamos a los luchadores que han vivido más próximos a nosotros. Tomemos los nobles ejemplos de nuestra generación. Por emulación y envidia fueron perseguidos los que eran máximas y justísimas columnas de la iglesia y sostuvieron combate hasta la muerte. Pongamos ante nuestros ojos, a los santos Apóstoles, a Pedro, que, por inicua emulación, hubo de soportar no uno, sino muchos más trabajos. Y después de dar así su testimonio, marchó al lugar de gloria que le era debido.
Tertuliano, otro de los padres de la iglesia, en el siglo II, describe que Pedro sufrió una muerte similar a la de Yeshua. Él dice: ‘Cuán feliz es su iglesia, en la cual los apóstoles derramaron toda su doctrina junto con su sangre. Donde Pedro soportó una pasión como la de su Señor.
También Pedro de Alejandría, que fue obispo de esa ciudad, quien falleció alrededor del año 311 D.M. Dice que escribió una epístola de nombre: ‘Sobre la Penitencia’ en la que dice: ‘Pedro el primero de los apóstoles, habiendo sido apresado a menudo y arrojado a la prisión y tratado con ignominia, fue finalmente crucificado en Roma’.
Lactancio, otro historiador, nos relata en su obra: ‘Sobre la muerte de los perseguidores’ en el año 318 D.M., lo siguiente: Mientras Nerón reinaba, el Apóstol Pedro vino a Roma y, a través del poder de Dios que le encomendó a él, obró muchos milagros y convirtió a muchos a la verdadera religión, construyendo un Templo fiel y firme para el Señor. Cuando Nerón oyó hablar de esas cosas y observó que no solo en Roma, sino en cualquier otro lugar, grandes multitudes se revelaban todos los días contra la adoración de ídolos y, condenando sus viejas costumbres y se acercaban a la nueva religión. Él, un despreciable y perverso tirano, se apuró para arrasar el Templo celestial y destruir la verdadera fe. Nerón fue el primero en perseguir a los siervos de Dios. Él crucificó a Pedro y mató a Pablo. Esto describe la historia y, más que documentado, está que, Nerón fue quien mató a ambos apóstoles.
En el evangelio de Juan, sugiere con este estilo alegórico que Pedro sería crucificado y esto es lo que nos deja muy claro como evidencia en Juan 21:18-19:
“De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; más cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.” (Juan 21:18-19 RVR60).
Estas palabras quedaron registradas en el evangelio de Juan. Imagínate que habrá sentido Pedro cuando se le dijo esto. ¿Qué pensarías tú, si Yeshua te hubiera dicho estas palabras? ¿Cómo lo interpretarías? Sin duda, son vocablos fuertes, pero sin duda, hablaban de ese cambio y esa transformación que vendría en la vida de Pedro.
En resumen, todos concuerdan que fue crucificado en Roma bajo el gobierno del Emperador Nerón. Lo interesante dentro de esta historia y tradición se dice que pidió ser crucificado cabeza abajo porque no se consideraba digno de morir de la misma manera que Yeshua. ¡Imagínate que cuestión tan fuerte! Si tú has visto la película de la Pasión de Cristo, de seguro, tendrás una idea de cómo eran las crucifixiones, ahora piensa boca abajo. Gracias a Clemente de Alejandría sabemos que la esposa de Pedro sufrió el martirio y murió crucificada. No solo los hombres, también las mujeres, fueron crucificadas. Tampoco se salvan de una vida complicada, en ese sentido, por la misma fe.
Orígenes en su comentario del libro Génesis III, citado por Eusebio de Cesárea dice que, en su historia eclesiástica pidió ser crucificado de cabeza por no considerarse digno de morir del mismo modo que Yeshua y, al fin, después de haber venido a Roma fue crucificado cabeza abajo porque él había pedido sufrir de esta manera. Fue designio y voluntad del mismo Pedro y no de Nerón.
También San Jerónimo en su obra: “Varones Ilustres” relata: ‘De manos de Nerón, Pedro recibió la corona del martirio, siendo clavado a la cruz con su cabeza hacia el suelo y sus pies hacia arriba. Asegurando que él no era digno de ser crucificado del mismo modo que lo había sido Yeshua. ¡Impresionante! Una de las figuras, sin duda, más importantes dentro de los apóstoles y de lo que es la fe, sobre todo. Pedro es un ejemplo de una vida que fue totalmente transformada por el Mesías. Fue completamente cambiado de negar a Yeshua, a tener miedo de declararle delante de una criada y un soldado, hasta llegar a esta instancia. ¡Imagínate la transformación de su carácter, de su temperamento y voluntad para poder llegar de esta manera! Sin duda, Pedo es uno de los mejores ejemplos que podemos tomar en esta vida de lo que es vivir la fe y lo que es un cambio transformador hasta llegar al punto mencionado.
ANDRÉS
Es el siguiente apóstol, justamente, el hermano de Pedro. Su nombre griego es ‘Andreas’ que significa valeroso. Ambos eran hijos de Jonás, pescadores y, según el evangelio de Juan, él también era de Betsaida igual que Pedro y Felipe. Andrés era discípulo de “Yohanan el Inmersor” (Juan el Bautista) como lo describe en Juan 1:35-39:
“El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.” (Juan 1:35-39 RVR60).
¿Qué mérito se le da, entre otras cosas, a Andrés? Se considera que fue el primer discípulo de Yeshua, aunque primero, fue discípulo de Juan el Bautista. También hay algunos detalles de la vida de Andrés que están descritos en los evangelios. En este caso, en Juan dice, que él fue quien le presentó a un muchacho que tenía comida, que en realidad eran solo dos panes y los cinco peces durante el Sermón del Monte.
De alguna manera, era como una persona atenta a las necesidades a buscar alguna solución a los problemas. Cuando unos griegos quisieron ver a Yeshua, hablaron primero con Felipe y luego este se lo dice a Andrés y Andrés va y se lo dice a Yeshua en Juan, capítulo 12.
En la tradición cristiana, en sus orígenes, dice que Andrés predicó en Esiquia, una zona de Rusia, Ucrania y Rumania. En la obra de Néstor, la cual es la historia de Eslavia y de Rusia, se añade que predicó por los alrededores del Mar Negro y el Río Dniéper que llega a Bielorrusia. ¡Fíjense hasta qué lugares se fue! Acuérdense que Yeshua les dijo que serían testigos en Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Dice que llegó hasta Kiev, capital de Ucrania. De ahí se fue a la zona de Rusia. Por eso, la iglesia católica toma a Andrés como el patrono de Ucrania, Rumania y Rusia.
De acuerdo con la tradición, fue crucificado en un aspa (cruz en forma de X) en Patras, Grecia. Por orden del rey Egeas. Según la creencia, se negó a ser liberado de la cruz. Él también quiso morir siguiendo los pasos de su Maestro. Yo creo que traían muy marcada esta forma de morir. En un documento llamado ‘Los hechos de Andrés’, el cual es un libro apócrifo, pero finalmente histórico, se narra que Egeas rey, siendo procónsul de Patras, al ver que Andrés había convertido a su esposa Maximila y a miles de personas más al cristianismo y que, tanto como él, los demás se negaban a rendir culto a los dioses paganos, ordenó que fuese azotado por siete hombres y que fuese crucificado. Egeas especificó a los verdugos que no perforasen sus piernas, sino que las atasen para que así tardase más tiempo en morir. Andrés siguió predicando en la cruz hasta su muerte. Maximila se separó de Egeas por su personalidad perversa y, al verse solo, Egeas se quitó la vida en su casa. ¡Qué tortura! Qué forma de morir, no solamente crucificado, sino más bien expuesto, dejado a la intemperie. Es una muerte muy lenta y dolorosa, por todo lo que conlleva la crucifixión para cada uno.
Esta es una coincidencia, tanto, Pedro como Andrés, mueren crucificados de una manera muy particular, cada uno de ellos.
JACOBO, HIJO DE ZEBEDEO
El siguiente Apóstol es Jacobo, hijo de Zebedeo. Así se le describe en el evangelio de Mateo. Como sabemos, su nombre en hebreo es “Yaacob” un nombre muy típico entre los judíos. Probablemente nacido en Betsaida, en lo que sería Galilea. Fue hijo de Zebedeo y algunos atribuyen que de Salomé (una mujer que se menciona en los evangelios, incluso, en la crucifixión). De ahí se atribuye que, posiblemente, era primo de Yeshua. Su hermano era “Yohanan” o (Juan) quien fue parte de este círculo íntimo de Yeshua junto con Yohanan y con Pedro. Estuvo con Yeshua en ciertas ocasiones especiales como en la resurrección de la hija de Jairo, la transfiguración y en el tiempo que estuvo en el Getsemaní, Yeshua orando. Fue de estos bendecidos que vio a Yeshua resucitado, así como la pesca milagrosa, en fin. También aquí tiene sus peculiaridades que, junto con su hermano Juan, fue llamado “boanerges” por el mismo Yeshua que significa hombres del trueno. Por lo que, a lo mejor, eran hombres impetuosos. También se les recuerda a ambos porque querían que cayera fuego del cielo en una población de Samaria donde no los dejaron pasar. Así que dijeron a Yeshua: ¿Quieres que oremos y que caiga fuego del cielo? Y Yeshua los reprendió, ya que Él vino a salvar las vidas, no a perderlas.
Estos son aspectos que nos muestran el carácter y el temperamento; así como eran los discípulos de Yeshua y si escribieran de nosotros: ¿Qué cosas no se dirían?
Resulta que la muerte de Jacob sí está documentada en la Escritura, uno de los pocos de quien si se registra su muerte y vamos a leerlo en el libro de los Hechos 12:1-3:
“En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.” (Hechos 12:1-3 RVR60).
Este de quien habla aquí no es Herodes el Grande, sino Herodes Agripa. Vemos aquí que la muerte de Jacobo fue como una cuestión política: como de probar y experimentar estas acciones para ver qué sucedía y ver esto del agrado del liderazgo que había en el Templo. Tristemente, muchos de los asesinatos tenían indicios políticos y religiosos. Entonces, él muere de esta manera en el año 44 D.M. y fue el primero de los doce apóstoles en morir. Había muerto Esteban, pero él no era un apóstol ni de estos doce. Sin embargo, aquí sí es el primero y no se dice más. De pronto, se pregunta uno: ¿Cómo Dios salvó a Pedro o a Juan, pero aquí no fue así? Dios es soberano y sabe la misión de cada uno cuando la hemos cumplido y es el tiempo de acudir a su presencia. Hay una iglesia muy antigua en España donde se afirma que se contiene al menos unos de los restos del cuerpo de Jacobo. Y esto dio lugar a la tradición de que Jacobo pudo al menos, dejar un tiempo Jerusalén, emprendiendo un viaje misionero a España antes de su muerte y se le da el nombre posteriormente de Santiago, lo cual, es más bien, una cuestión católica-cristiana de cambiarle este nombre y, por ello, se le considera como el patrono de España.
Herodes muere muy pronto después de que mató a Jacobo, lo cual también está documentado en el libro de los Hechos, donde dice que un ángel del Señor le hirió porque no dio la gloria a Dios y expiró comido de gusanos. Jacobo muere a espada y también se describe la muerte de Herodes.
JUAN “YOHANAN”, HIJO DE ZEBEDEO
Vamos al siguiente apóstol descrito aquí que es Juan, hijo de Zebedeo, el hermano de Jacobo. Juan significa ‘Dios es misericordioso’ o ‘Regalo de Dios’. Por supuesto, sabemos que es uno de los discípulos más importantes, es hermano de Jacobo, hijo de Zebedeo, también es pescador de Galilea, parte del círculo íntimo de Yeshua. Él escribe el evangelio que lleva su nombre, así como, tres breves cartas y el libro de Apocalipsis. Se identifica como aquel discípulo a quien Yeshua amaba en Juan, capítulo 13 y tomó el encargo, de parte de Yeshua, de cuidar a “Myriam” (María), el cual fue unos de los aspectos más relevantes en su vida en la crucifixión. Está escrito que dijo Yeshua: ‘Madre he ahí tu hijo, hijo, he ahí tu madre’. Y el discípulo le recibió desde aquella misma hora.
Después de la resurrección de Yeshua, Yohanan se convierte en uno de los pilares del movimiento ‘netzarita’, junto con Pedro y con Jacobo, pero no su hermano, sino el hermano de Yeshua. Esto lo describe el mismo Apóstol Pablo en Gálatas 2 donde dice que: ‘Era considerado como los pilares dentro de la comunidad’.
Tertuliano, que es uno de los personajes más conocidos dentro de la historia cristiana y considerado uno de los padres de la iglesia, aproximadamente entre el año 160 a 22 D.M. en su documento: De praescriptione haereticorum XXXVI, asentó que Juan padeció sin morir el martirio en Roma, en una caldera de aceite hirviente. Según este relato milenario de la iglesia, el martirio habría tenido lugar aproximadamente entre los años 91 y 95 D.M., en las cercanías de la Puerta Latina (Porta Latina), en los Muros Aurelianos. Juan habría salido ileso. El Emperador Domiciano habría considerado este prodigio como una especie de magia y, no animándose a intentar otra clase de ejecución, habría desterrado a Juan a la isla de Patmos (enfrente de Éfeso), donde escribiría el Apocalipsis. Se dice que en su destierro fue a trabajar en las minas, pero, después, fue liberado, posiblemente, debido a su vejez. Regresó a Éfeso que era un lugar sumamente importante para la comunidad de creyentes en Yeshua y murió como anciano en algún momento de su vejez, después del año 98 D.M. Se considera que es el único de los 12 apóstoles que no tuvo una muerte violenta, que no murió como mártir, aunque vivió como mártir. Esto es lo que nos dicta la tradición. Fue el apóstol que, por lógica, vivió mucho más que los demás. Algunos dicen que fue el que revisó los evangelios y les dio el visto bueno y, por eso, su evangelio consiste en información diferente a la que tienen los demás.
Esta es la breve historia de Juan y, aunque no murió aparentemente como un mártir, sí vivió como un mártir y sufrió persecuciones como los demás.
FELIPE
Ahora vamos al apóstol Felipe que, etimológicamente, deriva de la palabra “Philos” (amor) e “Hippos” (caballo) que, significaría el que ama a los caballos. Es un nombre griego, aunque, por supuesto, él era un hombre judío. La influencia griega de muchos años previos y de ese mismo momento no extrañaba que tuvieran nombres griegos. Era originario de la ciudad de Betsaida, en el Norte de Israel. Y Felipe estuvo entre los que seguían a Juan el Bautista como su discípulo antes de que señalara a Yeshua como: ‘El Cordero de Dios’. Yeshua le dice a Felipe: ‘Sígueme’. Después de seguirle se encuentra con Natanael en Juan 1:45-46:
“Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.” (Juan 1:45-46 RVR60).
Aquí vemos que Felipe tenía un carácter evangelista, de llevar el mensaje del Mesías y de darlo a conocer de inmediato.
Antes del milagro de la multiplicidad de los panes y de los peces, por alguna razón, Yeshua le pregunta a Felipe: ¿Dónde podemos adquirir pan para cinco mil personas? Y Felipe respondió, ni doscientos denarios de pan bastarían para que cada uno tome un poco. Entonces, de alguna manera, manifiesta aquí un poco de su personalidad, la cual era realista y objetiva. Y durante la cena de “Pésaj” (Pascua), Felipe le dice a Yeshua que le muestra al padre y con eso le bastaría. Yeshua le responde: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes y no me habéis conocido Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre, ¿cómo dices tú, muéstranos al Padre?’ Por tanto, era un hombre franco, abierto que, sin duda, se atrevía a preguntar, pero también era objetivo.
Según algunos documentos que empezaron a circular ciertos años después en los apócrifos Hechos de Felipe, escritos a partir el siglo IV, se dice que predicó en Grecia, Siria y Frigia. Según la tradición fue crucificado en Hierápolis, Frigia (hoy Turquía) junto con su hermana Mariame y su hermano Bartolomé, durante las persecuciones bajo el Emperador romano Domiciano en el año 80 D.M. Otros lo fechan en el 71 D.M. cuando tenía 87 años. Esto es una tradición, pero seguramente murió siendo mayor. Yeshua se le apareció y le dijo que en esa ciudad adoraban a una víbora. Hierápolis también se llamaba ‘Ofiorima’ que significa calle o ciudad de serpientes. Cuando llegaron a la ciudad fueron azotados con correas, fueros arrastrados por el suelo y, por orden del procónsul, fueron encerrados en el templo de la víbora. El procónsul hizo que atravesaran los talones de Felipe con dos ganchos y lo colgaran de un árbol a la entrada del Templo. Posteriormente, hizo colgar a Bartolomé de las manos en el muro frontal del templo. Algunos dicen que Felipe, más que colgarlo de un árbol, lo crucificaron. De todas formas, fue algo muy similar.
En 2011, un equipo de arqueólogos italianos dirigido por Francesco de Adria afirmó haber descubierto en “Pamukale” la tumba del Apóstol Felipe. Muchos de estos apóstoles fueron sepultados en el lugar donde murieron. Sin duda, tuvieron una muerte muy dura, difícil y muy violenta. También para Felipe, otro mártir que entregó su vida por el Mesías.
BARTOLOMÉ
Alguien muy relacionado es Bartolomé, otro apóstol de acuerdo con Mateo, que su nombre podría implicar: ‘Hijo de Tolomay’, o ‘Hijo de Tolomeo’. Lo interesante aquí es que, a Bartolomé se le ha identificado como Natanael, que ya vimos que fue el primero al que fue corriendo Felipe a decirle. Para algunos, Natanael es el mismo Bartolomé, lo que es bastante probable por el diálogo que tiene con Yeshua. Siempre está relacionado con Felipe en todos los pasajes. Predicó el evangelio en la India donde dejó una copia de Mateo en Arameo y, sobre todo, en Armenia, la cual es una región o país que colinda con Turquía, el país de Georgia en lo que era la Unión Soviética y con Azerbaiyán y al sur con Irán. Así que se fueron, prácticamente, del lado oeste. Su martirio y muerte se atribuyen a un rey de Armenia llamado Astiages y hermano del rey Polimio a quien Bartolomé habría convertido al cristianismo.
Como los sacerdotes de los templos paganos, se estaban quedando sin seguidores, protestaron ante Astiages de la labor evangelizadora de Bartolomé. Astiages mandó llamarlo y le ordenó que adorara a sus ídolos, tal como había hecho con su hermano. Ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera desollado vivo en su presencia hasta que renunciase a su Dios o muriese. ¡Qué muerte tan terrible! Morir desollado es que te quiten la piel. Esto es lo que describe la tradición sobre la muerte de Bartolomé o Natanael. Un hombre del cual Yeshua dijo: ‘He aquí un verdadero Israelita’. Fíjense la manera de entregar la vida, de no negar al Mesías y de negarse a la idolatría aun a costa de su muerte. ¡Impresionante!
TOMÁS
Vamos ahora a conocer más de la vida del apóstol Tomás que en griego significa ‘dídimo’ y en arameo ‘gemelo’ que tiene el mismo significado. Aquí hay algunas especulaciones. Algunos dicen que se parecía mucho a Yeshua y, por eso, le decían el gemelo. Oros dicen que, efectivamente, tenía un hermano gemelo y por eso, le llamaban de esta manera. Otros, simplemente, dicen que era el significado de su nombre y que no había más. Siempre nos deja con aspectos interesantes y curiosos. Tomás era a menudo conocido como “el incrédulo” por su famosa frase: ‘Hasta no ver, no creer’. Hasta el día de hoy, muchos la aplican. La frase salió de este pasaje cuando él no estaba y Yeshua se les aparece a otros discípulos, en un momento, dado y les dice: ‘Hasta que no vea y no meta mi mano en su costado y en sus heridas’. Sabemos que se le aparece Yeshua y le dice: ‘Mete tu mano y mete tu dedo y no seas incrédulo, sino cree y confía’. Y ahí sí creyó. Sin duda, todas son lecciones de vida.
De acuerdo con los relatos tradicionales, Tomás viajó fuera del Imperio Romano para predicar el evangelio, llegando incluso, hasta Tamilakam, localizado al sur de India. En aquellos días eso era ir como al fin del mundo. Ahí fue su cuerpo descubierto con marcas de lanzas, siendo este tipo de muerte, la tradición en estos lugares. Esto aproximadamente en el año 73 D.M. Así que, también tuvo una muerte violenta, una muerte de mártir, pero una vida completa y entregada a compartir y predicar el evangelio.
MATEO, HIJO DE ALFEO
Vamos a ver ahora acerca de la vida de Mateo. ¿Cómo murió Mateo? Sabemos que Mateo es también de los más conocidos. Por supuesto que, escribió el evangelio que lleva su nombre y está citado en los evangelios como Leví, hijo de Alfeo. Sabemos que su oficio era publicano, recaudador de impuestos en Capernaum cuando Yeshua lo llamó. Dice que lo dejó todo e hizo una gran fiesta a la que asistieron Yeshua y los discípulos.
Según Eusebio de Cesárea, predicó 15 años en Judea, donde escribió el evangelio y, según otro padre de la iglesia, llamado Rufino, dice que se marchó a Etiopía. En eso coinciden, prácticamente, todas las tradiciones. Mateo murió en Etiopía y, según un documento llamado la leyenda áurea o la leyenda de oro de Jacopo da Verrazze, el cual hizo una recopilación de los relatos de los discípulos, precisamente.
Según la Leyenda Áurea de Jacopo da Verrazze, Mateo viajó por Etiopía y pudo convertir al Rey Egipo (Hegesipo) después de haber resucitado milagrosamente a su hija Efigenia. Precisamente, por este milagro, y la consiguiente promesa de proteger la virtud de la niña, que se había consagrado al Señor, de los propósitos de su Tío Hirtaco, que quería casarse con ella. Al morir Egipo, Hirtaco toma el trono y habría sido un sicario enviado por él, quien lo apuñaló con una espada por orden del vengativo rey, mientras predicaba. Lo sacaron arrastrado y lo clavaron al piso con lanzas cortas para decapitarlo en el año 66 D.M.
Existe otro relato dentro de la tradición con Epifanio de Salamis, que era un ministro de Chipre, según él, Mateo murió en Hierápolis, en Partia y sufrió martirio en Etiopía. Fíjense cómo se repartieron el mundo conocido, por decirlo así, los apóstoles y no con el ánimo de dominar o controlar el mundo, sino de compartir del mensaje de las buenas nuevas y del Mesías, hasta lugares tan distantes como Etiopía o la India.
Es interesante porque en el rastreo de las tribus de Israel, sobre todo, para aquellos que ya vieron el video de esta pregunta, también hay evidencia de que las tribus llegaron a la India y a Etiopía, por ejemplo. No me parece extraño que tanto Mateo, como Felipe, hayan decidido llegar a lugares tan remotos como estos, justamente, por esa razón, por la idea y el entendimiento de que ahí estaban las 10 tribus.
JACOBO, HIJO DE ALFEO
Vamos a otro Jacobo, hijo de Alfeo, otro de los discípulos. La realidad es que se sabe prácticamente nada acerca de él. Como sabemos, su nombre hebreo es “Yaacob”, llamado en la tradición cristiana como Santiago ‘el menor’. Si buscas por internet aparecerá Jacobo ‘el mayor’ quien aparece como el hermano de Yohanan, hijo de Zebedeo, pero este sería el menor y no hay que confundirlo con el hermano de “Yeshua” (Jesús) que también se llamaba Yaacob y que escribió la carta de Yaacob o Santiago. Realmente aquí se refiere a otro Alfeo que también es el nombre del padre de Mateo; es decir de Leví, mencionado por Marcos. Algunos concluyen que, Jacobo y Mateo podrían haber sido hermanos. Se me hace relevante e interesante porque dice en Marcos 2:14:
“Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.” (Marcos 2:14 RVR60).
Y también sabemos que Yaacob es hijo de Alfeo, así que puede ser muy probable que fueran hermanos con oficios totalmente diferentes. O, simplemente, sus padres se llamaban de la misma manera. Esta teoría nos deja saber que había más hermanos entre los discípulos de Yeshua.
Según la tradición nos dice que fue apedreado en Jerusalén, por orden de los fariseos. Aunque, prácticamente, no tenemos evidencia de cómo se da su muerte.
LEBEO, POR SOBRENOMBRE ‘TADEO’
Vamos ahora a este hombre “Lebeo”, por sobre nombre Tadeo, que, tenía tres nombres prácticamente, así como “Yehuda” (Judas). En Mateo se le llama Tadeo, pero en Lucas se le llama Yehudá, hermano de Yaacob; es decir, Judas, hermano de Jacobo. Ya tenemos un Jacobo allá arriba y ahora otro Jacobo, el cual es poco probable que sea hermano de Yeshua y el autor de la carta de Judas. Entonces, se le llama Lebeo, se le llama Tadeo y se le llama Judas.
En México y no sé si en otros países de Latinoamérica, es muy popular el culto a Judas Tadeo. De hecho, le dicen ‘San Juditas Tadeo’. De aquí viene, aunque él no hubiese querido esto. Para no confundirlo, aunque se le llame por estos tres nombres, con Judas con el que escribe la carta, ya que ese sería el hermano de Yeshua.
“Lebeo” significa en hebreo ‘hombre de corazón tierno’. “Tadeo” puede significar valiente porque viene del arameo “Tadag” que quiere decir ‘pecho’. También se dice que significa hombre de pecho robusto. Son especulaciones que hablan de una magnanimidad, de un hombre de gran corazón, como cuando alguien dice: ‘Tiene un corazón que no le cabe en el pecho’. Así era Lebeo y fue uno de los apóstoles de los que también se sabe muy poco. Sabemos que vivió en Galilea. Tiene una mención muy interesante en la cena de “Pésaj” (Pascua) en Juan 14:22:
“Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” (Juan 14:22 RVR60).
Aquí aclara que la observación la hizo Judas Tadeo, no Iscariote.
Se ha dicho que Lebeo fue a predicar el evangelio en Edesa cerca del río Éufrates. Allí sanó a varios y muchos creyeron en el nombre del Mesías y desde allí a otros lugares cercanos. Fue asesinado con flechas en el Ararat, por donde sería hoy Turquía. En otra tradición, me parece interesante, dice que: ‘Junto con Simón el Cananista convirtieron al cristianismo al Rey Acab de Babilonia. Luego, su tránsito por Persia habría sido más difícil, recorrieron todo el territorio predicando y bautizando a todos sus habitantes. Recordemos que Yeshua envió a sus discípulos en pares y, entonces, se le asocia a Lebeo con Simón el cananista. Así como a Felipe con Andrés en ciertos casos. Trabajaron en pares llegando a estas regiones de Babilonia o Persia, aunque aún fuera el Imperio Romano. Dice que al entrar en la ciudad de ‘Suamir’, fueron sorprendidos por dos hechiceros paganos llamados “Zaroes y Arfaxat” que los obligaron a adorar a sus dioses, pero al negarse a hacerlo, ambos fueron sentenciados a muerte. Según la tradición católica, a Simón el Cananeo, lo martirizaron aserrándolo por en medio y a Judas Tadeo le aplastaron la cabeza con un mazo y se le había seccionado la cabeza con un hacha. De ahí, que se le represente con uno de estos instrumentos de muerte en la mano.
¡Wow! También sumamente fuertes, drásticas y violentas las muertes que nos describe la tradición sobre cómo pudieron haber muerto y, en este caso, Tadeo o Lebeo.
SIMÓN EL CANANISTA
Alguien a quien se le asocia era Simón el cananista. Aquí también viene algo muy interesante porque tampoco hay mucha información sobre él, prácticamente nada. Sin embargo, a este Simón también se le llama el “Zelote”. En el evangelio de Lucas, cuando se describe a los apóstoles, dice: ‘Simón llamado Zelote’.
Los zelotes eran un grupo religioso extremo de armas tomar. Por un lado, eran fervientes religiosos de la Torá, del judaísmo y, por otro lado, al mismo tiempo eran celosos de la patria. Así que, algunos de estos zelotes eran de armas tomar. Eran los llamados sicarios que mataban a los soldados romanos cuando tenían oportunidad. Fueron quienes incitaron el movimiento y la revuelta que derivó en la guerra contra Roma en el año 70 D.M.
Zelote viene del hebreo “Kanai”, por eso se le llama cananista, que significa celoso o apasionado. Ya podemos imaginar un poco cómo era: Mateo, publicano trabajando para el Imperio romano y del otro lado: Simón, zelote el cananista. Ahí nos damos cuenta de cómo todos caben cuando hay voluntad en la misma congregación y en el mismo grupo cuando se trata del Mesías.
Una tradición dice que viajó por Oriente Medio y África. Los cristianos de Etiopía dicen que fue crucificado en Samaria. Esta es una de las tradiciones que es más aceptada. Pero, Justo Lipsio escribió que fue cortado por la mitad en Suamir, Persia, y murió junto con Lebeo, o Judas Tadeo. No obstante, Moisés de Corene escribió que fue martirizado en Weriosphora, en el reino de Iberia del Cáucaso. Hay otra tradición también interesante que dice que visitó la Britania romana; es decir, Inglaterra en Gran Bretaña y fue martirizado y, tal vez, crucificado en el año 70 D.M.
Algunos otros autores, por el título zelote, consideran que se le dio después y se estima que estuvo involucrado en grupos de judíos contra el imperio romano y le tocó morir de esa manera en algunas de las revueltas. Hay diferentes tradiciones, pero en este caso, también es una evidencia más de un mártir. Un hombre que vivió y murió para el Mesías.
JUDAS ISCARIOTE

Vamos al último de los doce apóstoles. Evidentemente, uno de los más conocidos: “Yehudá de Queriot” sería su nombre en hebreo. Sabemos que ‘Yehudá’ significa el que alaba al Eterno y Queriot era una región de Judea; así que, él era de Judea. De él si tenemos el relato y detalle bíblico de cómo murió. Esto está en Mateo 27:3-5:
“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.” (Mateo 27:3-5 RVR60).
Por tanto, Judas no muere como tal como mártir. Se suicida después de ver que Yeshua es condenado. Lamentablemente, para él, no se esperó que Yeshua debía resucitar. No le creyó que resucitaría y este cargo de conciencia le abrumó tanto, que le llevó a tomar esta decisión equivocada.
En el libro de los Hechos nos dan otros detalles y un relato muy fuerte después de su muerte. Dice en Hechos 1:18-19:
“Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre.” (Hechos 1:18-19 RVR60).
Un verso, podríamos decir, clasificación “R”, es decir, no apta para menores. Es muy gráfica la descripción que se nos da en el libro de los Hechos y pasó a ser muy relevante para todos en aquellos días, sobre esta situación de Judas Iscariote, no solo porque se suicidó, sino porque ya, posiblemente estando su cuerpo en esa descomposición y se hincha, se cae por el peso o porque se rompió la rama, como haya sido, cae de cabeza y, entonces, se derraman ahí sus entrañas. Eso fue muy notorio y da un refuerzo al mismo nombre que se le dio a ese campo como ‘Campo de Sangre’. Probablemente, esta fue la razón de darle este nombre. Y esta fue la manera en que murió Judas. Así concluimos con los doce apóstoles.
¿ESTARÍAS DISPUESTO A SER MÁRTIR DE YESHUA?
Como vemos, todas las muertes fueron prácticamente violentas, vidas muy difíciles de persecuciones, de dejar muchas cosas atrás para poder compartir de la Palabra. Les pregunto después de esto: ¿Estarías dispuesto a ser mártir de Yeshua? Mártir, no solamente es ser testigo, sino también significa aquel que da la vida. Eso es un mártir y, aquí en este caso, como hemos visto, casi todos los discípulos dieron sus vidas, pero también murieron de una manera no deseada, por supuesto, pero, finalmente, una vida honrosa, llena de dignidad para el Señor.
Leamos este relato que nos deja el evangelio de Juan 16:1-3:
“Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.” (Hechos 1:18-19 RVR60).
Estas son palabras de Yeshua. No nos cabe la menor duda de que, estas palabras las tuvieron muy presentes los discípulos. También en el evangelio de Juan 15:20-21:
“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.” (Juan 15:20-21 RVR60).
Dice Yeshua: ‘Si al Amo de la casa llamaron Belcebú, ¿qué pueden esperar también ustedes?’ Y, en el mismo evangelio de Juan en el capítulo 16:33:
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 RVR60).
Yeshua nos deja una palabra de ánimo también. Esto es cierto y, creo que, debemos ser conscientes de esto. Creo que nadie aquí, estamos exentos de vivir o de morir de esta manera. Yo creo que, para muchos, será así como casi imposible de imaginarlo. No sabemos lo que nos depara el futuro, no sabemos cómo pueden llegar a cambiar las cosas. La Palabra es muy clara en cuanto a los tiempos de tribulación, de persecución que vendrán, por supuesto. Y, uno no escoge cómo morir, pero si escoge cómo vivir y de eso se trata también el conocer y aprender cómo murieron estos hombres. Que esto nos sirva de inspiración y motivación para estar dispuestos a mucho más. A hacer más sacrificios y esfuerzos. Porque cuando uno lee estas historias y, de pronto, nos topamos con problemas y dificultades, yo creo que los apóstoles se reirían de nuestras aflicciones y tribulaciones. Porque no nos saludaron. Porque se fue la luz y no hubo internet. O porque no me alcanza el dinero para alguna cosa que quiero comprar. Entonces, creo que, de pronto, nos desenfocamos mucho de la verdadera fe y de cómo vivir en esa fe.
Yo espero que, estos relatos te hayan servido de motivación e inspiración para fomentar y crecer en nuestro caminar con el Eterno. Quiero recomendarles un libro llamado: ‘Locos por Jesús’ de dc Talk y la Voz de los Mártires. Historias de aquellos que nunca negaron a JESÚS. Los supremos “locos” por Jesús. De Editorial UNILIT. Este libro contiene una serie de narraciones, justamente, de mártires y de hombres y mujeres que dieron su vida por el Mesías. Son relatos muy breves, de una o dos páginas. Yo recomiendo ampliamente que lo compren. Son hombres que dieron su vida en algún momento de la historia por no negar al Mesías y no darle la espalda al Eterno. Por no sucumbir a la idolatría y por vivir para el Mesías. Entonces, de verdad vale la pena porque te inspiran y motivan.
NOTA: ADJUNTAR IMAGEN DEL LIBRO: LOCOS POR JESUS
De pronto, nos hace falta un baño de realidad, darnos cuenta de las cosas, ser conscientes de cómo hombres y mujeres vivieron y dieron su vida al extremo hasta llegar a esta instancia. Cuando leemos estas historias, sabemos que nos falta muchísimo aún. Y no me cabe la menor duda de que dieron su vida de esta manera los discípulos y nos damos cuenta de que, necesitamos mucho más.
No agregué aquí la vida del Apóstol pablo. A lo mejor, me faltó. Sabemos también que, según la tradición, fue muerto en Roma a espada: decapitado por Nerón. No se describe su muerte, pero en las cartas a Timoteo nos deja ver él mismo, que sabía que le faltaba poco para ser ya sacrificado, pues así lo describe.
Entonces, de verdad, que debemos renovar ese ánimo, la fe y la confianza; así como nuestro carácter para estar dispuestos a dar nuestra vida por el Mesías. Yo te animo e invito a que replanteemos nuestra fe y nos esforcemos al máximo por vivir para Él.
Si no somos capaces de vivir para Él, no seremos capaces de morir para Él. Espero que estas historias te hayan inspirado y que, por supuesto, sean de bendición para tu vida.
¡“Shalom”! / ¡Paz!
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