¿POR QUÉ PABLO REPRENDIÓ A PEDRO?
Bienvenidos, estamos en la “Kehilá” (Congregación) Camino a Emaús, conociendo y aprendiendo más de la Palabra del Eterno. El día de hoy llegamos a la pregunta No. 184 ¿Por qué Pablo reprendió a Pedro? Para no ser chismosos, vamos a analizar el pasaje donde se describe esta situación. Pero, antes de arrancar con los textos que dan pie a esta pregunta, si me gustaría comentar que es una buena interrogante, porque, hasta imaginarnos, la escena es un poco, al menos para mí, como incómoda. Porque se trata de dos varones y figuras muy importantes dentro del movimiento nazarita, de los creyentes en “Yeshua” (Jesús) y para todos nosotros, de un gran ejemplo a seguir. Cualquier cosa que digamos de ellos sería poco. Entonces, de pronto, imaginar cómo se pudo dar esta confrontación, no debió de ser sencillo. Es como si viéramos pelear a nuestros padres o algo parecido. Vamos a analizarlo porque no es común encontrar este tipo de situaciones en la Escritura y, mucho menos, en el “Brit Jadashá” (Nuevo Testamento). Estamos acostumbrados a leer las cartas de Pablo con aspectos más teológicos, de revelación del Mesías, de mandamientos, de consejería o de situaciones que hablan de terceros. Pero no con nombre y apellido y, menos, con una figura tan importante como Pedro. Y, aunque no tenemos la reacción y respuesta de Pedro, ya llegará el momento cuando el Mesías regrese y le podamos preguntar a él: ¿Qué le dijiste a Pablo? O ¿Qué pasó aquí? Y que nos platique la anécdota completa, con lujo de detalles.
LA CONTROVERSIA EN ANTIOQUÍA
A veces, dentro de la interpretación cristiana que se le da a este pasaje, está muy arraigada la idea que tiene que ver con la alimentación o que, simple y sencillamente, Pedro se quería salvar y justificar por la “Torá” (Instrucción, Ley) y es una manera de echarle tierra a la ley para ya no seguirla. El que Pablo reprendiera a Pedro, no era un acontecimiento raro, sino que lo relevante es que se diera en público y que, además, queda escrito; lo que quiere decir que hay un mensaje mucho más profundo del que está ahí.
Vamos a leer Gálatas 2:11-21:
“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.” (Gálatas 2:11-21 RVR60).
Yo me niego a pensar que Pablo tuviera alguna situación personal, de discordia, de envidia o de celo con Pedro. Es evidente que, Pedro tenía un carácter muy fuerte y Pablo también. Aun así, me cuesta mucho trabajo pensar que hubiera entre ellos algún resentimiento previo. Analicemos, pues, el verdadero tema de la discusión, porque también es una epístola muy breve, la carta a los Gálatas, solo son 6 capítulos. Y, ¿por qué poner en una carta tan corta un suceso así? Quiere decir que hay una lección muy importante para todo el tema que está desarrollando Pablo, por lo que no hay que perderlo de vista. Nos quería demostrar algo. Además, la verdad es que, cuando conoces cómo es un judío, es como dice el dicho: ‘No tienen pelos en la lengua’. Es muy habitual, de pronto, encontrar discusiones fuertes y no pasa nada después. Siguen siendo tan amigos como siempre. No cargan con la cuestión política como, a veces, hacemos los latinoamericanos. El judío es directo y va a lo que va. En este caso, también es una cuestión cultural, un aspecto que normalmente así es. Por otro lado, hay un tema muy importante y hay esa confianza como hermanos en la fe. Por eso, yo te pregunto: con tus hermanos o hermanas, ¿cómo sueles hablarles? Directamente, las cosas como son porque es tu hermano de toda la vida. Y yo te invito a que lo veas desde esta perspectiva. Volviendo a Gálatas en el verso 11, leemos Antioquía, la cual era una ciudad muy importante que estaba como una de las capitales del imperio Seleúcida, cuando Alejandro Magno dividió su imperio en cuatro partes, esta fue una de ellas. Ahí habitaban una gran cantidad de judíos, aunque había una mezcla. Dice en el libro de los Hechos que ahí se empezó a compartir este mensaje, por primera vez, entre los gentiles. Y, también, por primera vez, se les llamó a los creyentes en Yeshua como cristianos mesiánicos. Pablo estuvo ahí un año enseñando. Entonces, la gente le conocía, así como a los apóstoles, que eran personas de renombre. También dice que era de condenar, la palabra en griego es “kataginosco” implica ‘hallar falta’, no es tanto como condenación de perdición espiritual, sino simplemente que le halló un error. Entonces, la palabra se refiere, más bien, a esa idea.
Continuando con los versos 12 y 13, vemos que hasta Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de ellos. Y dice: ‘antes de que vinieran los de parte de Jacobo, comía con los gentiles’. A lo mejor era “shabat” (día de reposo) o un convivio. Vamos a entender dos aspectos: 1. En tema: en ningún momento se está hablando sobre lo que se come, sino con quién se come. No sabemos qué comían y no nos podemos aventurar a decir que, por el simple hecho de comer con gentiles, ya Pedro se olvidó de las leyes de “kashrut” (apto, limpio o puro) de Levítico 11. ¡Tengamos cuidado! Yo he llegado a escuchar prédicas donde dicen que estaban comiendo camarones y alimentos que estaban prohibidos, para que quedara claro que Pedro ya vivía su libertad en Cristo. Pero, eso sería estirar la Biblia hacia algo que no indica. Ahora, vamos a analizar que es muy poco probable que Pedro estuviera transgrediendo la dieta bíblica. La cuestión aquí es que, llega una figura importante que genera una presión social y que provoca que, en este caso, alguien como el mismo Pedro y otros judíos que estaban por ahí, como Bernabé, se apartaran de la gente con la que comían. El caso es que, fue tan evidente, que Pablo se percata de esta situación.
Vamos a analizar quién era “Yaacob” (Jacobo), no era uno de los llamados doce apóstoles de los que leímos en los evangelios. Más bien, se refiere a Jacobo, el medio hermano de Yeshua (en cuanto a la sangre), quien se quedó como líder de la comunidad de Jerusalén. Es el mismo que escribe la carta llamada Santiago. Se le llamaba “Yaacob Hatzadik” (Jacobo el Justo) y, según la historia, también se le llamaba el ‘rodillas de camello’, debido a las largas horas que pasaba en oración de rodillas. Imagínense cómo las tendría para llegar a este apodo. Jacobo representa, no solo el liderazgo de Jerusalén, que era el lugar más importante de las comunidades judías, sino el núcleo de las enseñanzas, donde estaba el Templo, donde se ubicaban las “Yeshivot” (pl. centro de estudios) más importantes. Si hoy viéramos a Jacobo, lo veríamos como a un rabino ortodoxo, en ese estándar muy alto en cuanto a la observancia de los mandamientos. Era una figura que tenía muchísimo peso en la comunidad, entre todos los creyentes.
Continuando con la disputa entre Pablo y Pedro y por qué el primero reprendió al segundo, dice que comía con los gentiles, lo que para nosotros no representa ningún problema, pues todos hemos comido con gentiles alguna vez. Pero Pedro no. Aunque parezca extraño, Pedro no comía con gentiles o no lo había hecho como lo estaba haciendo ahora. Pensemos en la cultura hebrea y, en general, en ese tiempo, comer con alguien, significaba comer del mismo plato. Estaban las ollas o recipientes de comida y se metía la mano a la misma olla y todos compartían todo: alimento y saliva. Esto implicaba una gran comunión, pero también conllevaba el área social cuando se sentaban a la mesa con alguien que, de alguna manera compartía el mismo sentir, la misma fe, una comunión o acuerdo de que estaban en la misma línea. Pero, los judíos no compartían con los gentiles porque había una barrera muy grande cultural y social entre ellos. Es evidente, porque sabemos que Israel (parte judíos) fueron conquistados por los romanos y, ya de por sí, era como andar comiendo con el enemigo. Pero, en general, hasta el día de hoy, un judío ortodoxo, no se iba a sentar tan fácil con un gentil. Prácticamente, se quedaba sin comer antes de compartir con un gentil. ¡De ninguna manera!
Vamos a recordar el pasaje cuando Pedro está orando en el aposento, en la parte superior de una casa de Jope quien era curtidor, para entender mejor esta cuestión cultural en Hechos 10:10-15:
“Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.” (Hechos 10:10-15 RVR60).
Estos versos nos dejan claro por qué fue tan relevante esta situación entre Pablo y Pedro. Aquí Pedro le dice al Señor que Él sabe lo que la Torá le pide claramente y que él no puede comer esos alimentos. No tiene lógica, no puede ser que tú me pidas que yo haga algo contrario a lo que tú ordenaste. Y dice más adelante la Escritura, que esto se repitió tres veces. ¡Pedro estaba perplejo! Esto tiene que significar otra cosa. En ese momento, llegan y tocan a la puerta, acude a casa de Cornelio y, entonces, viene la revelación tal cual, donde dice: ¡Ya entendí! Sé que no es una comparación muy agradable, pero es muy simbólica. Estos animales, simbolizan a estos creyentes. ¿Qué está haciendo Dios? Está rompiendo los prejuicios que Pedro tenía contra los gentiles. Fue el que cortó la oreja al soldado de la guardia del Templo que vino a apresar a Yeshua porque era un hombre de acciones tomar. Y yo creo que, Dios, a los que sabe que tienen algo en particular, por ahí les da.
En este caso, ¿cómo romper con estos prejuicios que culturalmente se habían formado, que los mismos fariseos habían levantado entre judíos y gentiles? Tendría que venir algo mucho mayor y más fuerte. En este caso, el Eterno llama a Pedro a iniciar este proceso en el que judíos y gentiles van a ser parte de un mismo pueblo: Israel. ¡Porque así es! Por lo tanto, debían romperse esos prejuicios culturales y que, también, se habían generado por mandamientos de hombres. Hasta el día de hoy, en el judaísmo hay ciertos preceptos que se han creado para mantener una división entre judíos y gentiles. Por ejemplo: Para un judío, está prohibido comer pan hecho por un gentil. Esto se generó para que no hubiera relación, evidentemente, convivencia y evitar casamientos mixtos. También está prohibido que un judío tome vino de manos o elaborado por un gentil, otra barrera. Las cuales se conocen como “takanot” (pl. que implica mandamientos creados por el hombre para crear cercos). Dios quiere derribar esos cercos entre judíos y gentiles y mostrarles, empezando, por los discípulos y apóstoles que, estos gentiles que habían sido históricamente rechazados o excluidos, ahora, por los méritos de Yeshua, podían ser parte del pueblo y tenían que recibirlos.
Lo que está atacando Pablo y, ahí viene parte de la respuesta es, que no está atacando a Pedro, sino a su comportamiento y lo que implicaba con su actitud. En este caso, Pablo está condenando este concepto e idea. Aquí nos damos cuenta de lo fuerte que era la normatividad de estas leyes orales, de hombres. Que aun a creyentes, como Pedro, les era difícil quitar ese yugo. Por eso, en Hechos 15 dice: ‘No les impongamos un yugo que, ni nosotros, hemos podido llevar’. Porque el halajá ortodoxo, no es nada sencilla de llevar. Y todos tenemos nuestros prejuicios y estamos arraigados a tradiciones y costumbres. Entonces, romper un hábito, cambiar una forma de pensar que está arraigada en una sociedad, en una comunidad, lleva su tiempo y no es nada sencillo. Así como para nosotros son nuevos algunos términos o vivir guardando ciertos mandamientos, para muchos judíos era igual, pero respecto a la relación con los gentiles. Así como para nosotros puede ser difícil dejar de comprar algo en shabat, porque se nos antoja algo. ¡Qué complicado! ¿Cómo le hacen los judíos? Pues para los judíos lo difícil es, más bien, convivir con un gentil.
Recordemos esto: Cuando Pedro entra en casa de Cornelio, lo primero que le dice es: ‘Ustedes saben cuán abominable es para los judíos acercarse o juntarse con un gentil’. Esas son las terribles palabras para nuestros oídos que dice Pedro. Leamos para constatar que no estamos hablando mal de Pedro, simplemente, era una realidad. Una situación que se daba y era aceptada por todos.
Hechos 10:28-29:
“Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?” (Hechos 10:28-29 RVR60).
Nadie protesta, nada le dice Cornelio, ni se inmuta. Pues aquí está muy clara la situación como se vivía en los días de Pablo y de Pedro y, además, era aceptada. Entonces, de pronto, Dios comienza a romper estos prejuicios, pasa algún tiempo, viene esta situación en la que se encuentran Pedro y Pablo en Antioquía, se da este momento de compartir los alimentos y, a la par, llega esta situación difícil para Pedro y los que con él estaban porque llega el grupo más ortodoxo de todos los hermanos creyentes en Yeshua junto con el duro liderazgo de la comunidad que representaba Jacobo.
Regresemos a Gálatas, capítulo 2, a partir del verso 13 “13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” Aquí viene el momento clave de toda la acción, pues este versículo 14 es todo un análisis completo. No está anulando las leyes de “kashrut” (pureza) o de la Torá, por supuesto, se refiere a vivir la verdad del evangelio. Quitémonos esta idea también de que, durante muchos años hablando de costumbres y hábitos se dio. Ya lo hemos explicado en otro momento. Sino más bien, no vivían conforme a la misma Torá o Escritura y conforme al mensaje que plasma el evangelio que es, justamente, la unidad entre judíos y gentiles por medio de Yeshua. Entonces, reprende a Pedro delante de todos. ¿Qué dijo o enseñó Yeshua respecto a reprender a los hermanos? Leamos Mateo 18:15 “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” (RVR60). Así que hacerlo está bien, pero primero hazlo a solas. ¿Por qué Pablo no lo hizo así, por qué no siguió el mismo precepto que indicó Yeshua y que es conocido por todos? La idea no es hacerlo públicamente, sino hacerlo en última instancia. Primero en privado, a solas. Luego le dice: ‘Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío’. ¿Qué significa esto? ¿Sería que Pedro fuera, prácticamente un gentil, que comiera cerdo y tuviera sus imágenes de ídolos? ¡Por supuesto que no! Pedro no dejó de ser judío y, además, ya vimos el celo, la ortodoxia y los prejuicios que tenía sobre la comida y los gentiles. ¡Al contrario! Se jactaba de comer kosher. Entonces, ¿Qué entiende un judío cuando otro judío le dice esto? Simplemente, le está diciendo que el estilo de vida de Pedro no era religioso, ni ortodoxo. Pedro no pertenecía a un grupo o secta como los fariseos o saduceos. Sin menospreciarlo, él era un pescador de Galilea. Una persona simple, común y corriente, un hombre sencillo que hubiese estudiado en una “yeshivá” (centro de estudios), no era un hombre intelectual reconocido. Hoy diríamos que no tenía una licenciatura en teología o algo así. Era de clase baja y trabajaba todos los días para ganarse la vida. En la actualidad se le llama “jiloní” (judío secular). Esta es una manera de llamarles a los judíos no religiosos (hoy en día el 90% de ellos no lo son). Viven una vida secular.
Por tanto, Pedro no era un hombre, como tal, reconocido por ser religioso u ortodoxo. Obvio, respetaba los aspectos básicos de la Torá, las leyes de kashrut, pero no era un meticuloso en la cuestión de la observancia. Su comportamiento no correspondía a su forma de vida. Eso es algo importante que aquí, todos debemos de aprender. No proyectes algo que no eres, en otras palabras. Y le dice, además, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? Judaizar es un término que, en este caso, es griego, como nos llegó escrita esta carta e implica convertirse en judío. Es decir, no enseñes a los gentiles a vivir como si necesitaran practicar el judaísmo o ser judíos. Lo cual, no es lo mismo que vivir de acuerdo con la Torá o guardándola. Entonces, judaizar, bíblicamente, está asociado a la idea de hacerse judío, convertirse al judaísmo o llevar una vida de acuerdo con el judaísmo, lo cual, no siempre es sinónimo de guardar la Torá. Entonces, el término judaizar usado aquí por Pablo, tiene la idea o connotación de legalizar algo que no está en la Escritura. Más bien es como tratar de hacer vivir a alguien de acuerdo con las normas legalistas o rigoristas, que no necesariamente son parte de la ley de Dios o si son, pero no en esa interpretación.
¿POR QUÉ PABLO DEBE REPRENDER EN PÚBLICO A PEDRO?
Ahora sí, viene la parte interesante de ¿por qué Pablo debe reprender en público a Pedro? Si ya les leí yo el pasaje donde Yeshua dice que si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele a solas. Bueno, Pedro no era religioso, ni ortodoxo, ya dijimos que era denominado con el término ‘jiloní’ y estaba dando una mala impresión, porque les estaba dando a pensar a los gentiles que debían de vivir como ortodoxos y religiosos, cuando eso no lo demanda, ni exige la Torá. No hay ningún mandamiento en la Torá que prohíba que un judío coma con un gentil. Así, aun cuando Pedro le haya dicho estas palabras a Cornelio que ya leímos, no estaban basadas en la Escritura. A veces, debemos ser muy cuidadosos con los prejuicios que tenemos, porque ni siquiera están en la Palabra, ni forman parte de una ordenanza explícita en la Torá. Así, al retraerse o apartarse, está mandando un mensaje. Recordemos que todos comunicamos algo. Aun cuando callamos, también estamos comunicando algo. Y cuando nos hacemos a un lado, también estamos comunicando algo. Entonces, es importante esta parte de ser diligentes en lo que expresamos, en cómo vivimos y cómo manifestamos nuestra fe para no ser de tropiezo a otros. Por ello, Pablo reprende a Pedro en público porque estaba mandando un mensaje equivocado que no iba acorde con la misma Escritura. Llamémosle evangelio o Torá, no es el mensaje que la Torá plantea: No está prohibido que judíos y gentiles coman entre sí. ¡De ninguna manera!
La Torá especifica qué comer y qué no comer, pero ese no es el tema, como ya comentamos. Entonces, Yeshua vino a derribar la pared intermedia de separación, como dice Efesios 2:14 que, justamente, estaba provocando estas diferencias entre judíos y gentiles. Por tanto, cayó en una actitud ciertamente hipócrita porque cuando vio al grupo ortodoxo dijo: ‘¿Qué van a pensar de mí?, ¿Qué tal si piensan que estoy comiendo algo inmundo?’. Todos podemos caer, en algún momento, en esta clase de hipocresías, porque esa es la palabra. Es como querer impresionar a alguien que, por primera vez, invitas a la cena de shabat: te vistes de negro, con camisa blanca, con barba larga y hablando en hebreo todas las “berajot” (pl. bendiciones), mostrándole una vida que no eres ni llevas. No hay nada como lo natural y genuino, porque no debemos fingir ser nada que no somos. Sin embargo, siempre tenemos esta tendencia o tentación de aparentar ser más o mejores y pues no lo somos al final del día. ¿Por qué reprenderlo en público? Por otra razón importante: estaba en juego el halajá de una comunidad (Antioquía) que estaba empezando a formarse y a crecer. Pablo sabía que, si permitía esa actitud y, se quedaba callado, quedaría como precedente para futuros comportamientos de otros.
De hecho, es curioso, porque el judaísmo actúa así. Dentro de la misma legislación judía, hay un término que implica los precedentes (algo que hizo un rabino y, entonces, quedó como regla). Por ejemplo: un rabino preguntó ¿un judío se puede bajar de una rampa de madera de un barco hecha por un gentil? La respuesta fue: Sí, hay un caso así. Una ocasión el rabino ‘fulano de tal’, bajó de una rampa de un barco que hizo un gentil. Como ese rabino lo hizo, entonces, todos los judíos lo pueden hacer. Eso es exactamente lo que estaba en juego. Si Pedro se avergüenza o se retrae de comer con los gentiles, otros lo iban a empezar a hacer. Es más, ahí mismo sucedió. Por eso, Pablo lo hace en público, porque Pedro era una figura muy importante entre los creyentes. No era cualquier persona. Probablemente, si lo hubiera hecho otra persona, igual y Pablo, le hubiese reprendido en privado. Pero, se trataba de Pedro quien estaba llevando a cabo esta hipocresía. Él era una columna, un pilar. Si se comportaba así, tácitamente, estaría enviando un mensaje muy fuerte a los nuevos creyentes. Y, en esta comunidad, apenas se comienza a fijar lo que está prohibido y lo que está permitido. Yo no lo veo como un ataque a la persona de Pedro, sino más bien, a su comportamiento hipócrita que estaba expresando. Yo creo que, para Pablo, tampoco fue fácil, pero, sopesó la situación y por “Kal V’omer” (mayor o menor peso) dijo: ¡No! No podemos permitir esto. Es más importante que ellos sepan que son recibidos, que son aceptados y que no hay más prejuicios por parte de la Escritura, por lo que hubo de hacerlo de esa manera.
¿QUÉ PODEMOS DECIR A FAVOR DE PEDRO?
Pobre Pedro, ya no supimos qué contestó. Tal vez, ni hubo respuesta. Pero si podemos decir a favor de él, que yo creo que, no quiso ser de tropiezo a estos que venían de parte de Jacobo. Vamos a pensarlo benignamente: Pedro lo hizo, incluso, como para no hacer tropezar a la gente que venía del lado ortodoxo de parte de Jacobo, pero el tema es que, se equivocó en su criterio. Probablemente, con alguno de los dos grupos iba a quedar mal. Sin embargo, iba a ser más fácil explicarle a la gente que venía de Judea, a los que venían de parte de Jacobo que, a los gentiles que estaban empezando. Iba a ser de más tropiezo para los nuevos que estaban arrancando en esto que, para los judíos que ya sabían. Porque él podría explicarle a la gente de Jacobo, si en algún momento lo hubieran cuestionado o reprendido. Ahí hubiera habido la oportunidad de explicarse. Pues a el Dios le mostró que lo que Él limpió, Pedro no lo podía llamar inmundo. Pero no al revés. ¿Cómo le explicas a los gentiles que hiciste sentir mal y rechazaste que, el Mesías, si los acepta? Hubiera sido muy difícil. Por ello, Pablo no se la guarda y es tan directo en su reprensión hacia Pedro.
Entonces, aquí nos queda muy claro que, estas medidas impuestas por las cortes de ese tiempo tenían un alto valor y eran algo, prácticamente, normativo. Pero, Yeshua vino a derribar esa barrera intermedia de separación y a quitar todos estos mandamientos de hombres “dogmas”, para crear de los dos hombres, uno solo.
¿A QUÉ SE REFIERE LA FRASE: ‘OBRAS DE LA LEY’?
Vamos a leer los últimos versos de Gálatas 2, a partir del verso 15:
15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, 16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”
Este término: ‘obras de la ley’ es muy particular y específico. Aparece con algunas variantes. En griego es la frase: “to ergon tu nomu” como algo asociado a obras de la ley. Gracias al Eterno, con el descubrimiento de los escritos del Mar Muerto, justamente, se llegó al entendimiento claro de lo que implicaba esta frase. Hay todo un artículo dentro de una revista bíblica que explica cómo se describe esta frase en estos manuscritos o pergaminos. De hecho, se le llama el código 4QMMT, el cual es el término hebreo para las obras de la ley: “Miqsat Ma’as Ha-Torá” que son obras que, aparentemente son de la ley, pero no están dentro de la ley. Para resumir el término y dejarlo más claro ‘obras de la ley’ es usado para aplicarlo al legalismo o, justamente, a la acción de pervertir o distorsionar la ley. Para nosotros es muy fácil asumirlo y entenderlo porque el hombre no es justificado por las obras de la ley. No se refiere a la ley de Dios, la Torá. Se refiere a ese legalismo y rigorismo que sale de la normatividad de la ley oral. Estas obras de la ley implican mandamientos de hombres, que aparentemente forman parte de la ley, pero no están dentro de la ley. Por eso, queda muy claro, por qué Pablo incluye esta situación que vive con Pedro en esta carta, porque le sirvió de ejemplo para explicar todo lo que está desarrollando en la carta a los Gálatas. ¿Qué es? Que no vamos a ser salvos por guardar estos preceptos que no están siquiera en la Torá.
Entonces, deja claro el ejemplo de lo que pasó con Pedro por caer en una situación así. A cualquiera le puede pasar, pero sean cuidadosos, sean atentos, no se dejen mover. Hay que alinearse a lo que dice la Escritura y, en cuanto a la salvación es, evidentemente, por fe. Por eso somos justificados.
Más adelante, a partir del verso 17 dice:
17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. 18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
Aquí Pablo se declara directamente como enemigo de esas obras de la ley, por eso dice las cosas que destruí. Eso no es parte de la Torá, así que, hay que quitarlo, borrarlo, eliminarlo, porque no es necesario. ‘La Ley de Dios es perfecta, convierte el alma’. No necesitamos, como tal, buscar justificarnos por todos estos preceptos legalistas que no forman parte de la Torá, ni de la ley escrita.
Dice el verso 19:
19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Aquí está muy claro. Esta segunda ley, no se refiere a la ley escrita, sino a la ley oral. Es decir: ‘Yo por la ley escrita soy muerto para la ley oral. Porque no es un requisito la ley oral para justificarnos delante de Dios. Continúa diciendo en el verso 20: 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”
Queda muy claro que, la justificación viene por la gracia, por la fe en el Mesías. Aquí está la respuesta y la razón tan fuerte de por qué Pablo tiene que actuar de esta manera públicamente, aunque la regla diga que debía hacerlo en privado, porque estaba en juego mucho más.
CONCLUSIÓN
Yo te invito a pensar siempre en esto: nuestro comportamiento y acciones, siempre son observadas por otros. En la manera en que nosotros nos comportemos, vamos a guiar a otros, a hacerlo también. A veces, no somos el apóstol Pedro, pero tal vez, para otras personas sí podemos ser un referente, un ejemplo, una guía. Por eso, debemos de pensar cómo nos vamos a comportar para no provocar ser de tropiezo a los que se acercan, a los nuevos o a los que pueden querer acercarse. También nos enseña este pasaje, no proyectes algo que no eres. No es necesario.
Como ya dijimos, no es habitual encontrar escritos sobre este tipo de situaciones, pero por las circunstancias que había en juego y, por la importancia del momento es imperativo hacerlo. Pablo no hace esto con la finalidad de avergonzar a Pedro, pero al ser este último un líder de la comunidad, llevaría a otros (como a Bernabé) a actuar de forma incorrecta.
Seamos todos cautos y pidamos a Dios sabiduría porque, a veces, nuestras acciones tienen más peso que nuestras palabras. Espero que haya sido de bendición para tu vida y que, compartamos estos estudios. También te invito a que escuches los videos de estudio de toda la carta a las Gálatas verso a verso para que quede mucho más claro, no solo este pasaje, sino en general, todo este tema que es muy interesante.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!

1 Comentario
JULIOyMIRIAM MTZ
2 septiembre 2025
SHALOM, MUCHAS GRACIAS
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