¿QUÉ ES JUDAIZAR?
Sean todos bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”. Sigamos aprendiendo juntos de la Palabra del Eterno. El día de hoy vamos a contestar la pregunta No. 187 ¿Qué es judaizar? Un término que, espero, no te lo hayan dicho de manera despectiva. Aunque es muy probable que si ya tienes algunos años en el conocimiento de las Raíces Hebreas y viviendo conforme a la “Torá” (Instrucción, Ley), no sería extraño que la hayas escuchado por ahí.
¿CÓMO SE USA EL TÉRMINO ‘JUDAIZAR’?
Habitualmente, el término ‘judaizar’ es usado de forma negativa en el cristianismo para referirse a aquellos cristianos o gentiles que quieren guardar el “Shabat” (Día de Reposo), las fiestas bíblicas, en general, la Torá. Como si esto fuera algo malo, negativo, legalista o esclavitud. Es interesante, porque el término judaizar solo aparece una sola vez en la Biblia, en la carta a los Gálatas 2:14:
“Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” (Gálatas 2:14 RVR60).
Va a ser muy interesante analizarlo en su contexto, aunque yo sé que ya lo habíamos estudiado en la pregunta No. 184: ¿Por qué Pablo reprendió a Pedro? La palabra judaizar viene del griego ‘Ioudaîzo’ del Strong (G2453), la cual se entiende como convertirse en judío o judaizar propiamente. Por definición: judaizar se refiere a la adopción o imitación de costumbres, ritos, creencias judías por parte de personas o grupos que no son judíos.
¿CÓMO FUE QUE EL TÉRMINO ‘JUDAIZAR’ SE CONVIRTIÓ EN ALGO NEGATIVO?
Vamos a la historia para ver cómo el término judaizar se convirtió en lago negativo:
- 1 Reyes 12:25-33:
“Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel. Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David, si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá. Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh, Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan. Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví. Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el, sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado. Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.” (1 Reyes 12:25-33 RVR60).
Este es el pasaje donde viene la división de Efraín y Judá; es decir, entre la Casa de Israel y la Casa de Judá. Como sabemos, Jeroboam fue el Rey que quedó gobernando el reino de Israel y Roboam, hijo de Salomón, quedó gobernando el reino de Judá. Y aquí viene un momento importante porque marca un parteaguas para todos los israelitas y efraimitas de la Casa de Israel, quedando como un paragón para el resto de los reyes y como un ejemplo, lamentablemente a seguir, de los reyes subsecuentes de Israel: Sin embargo, las acciones que toma Jeroboam son muy significativas porque vamos a ver que produce un efecto muy importante. Como él sabía que mucha gente del pueblo seguiría asistiendo al Jerusalén para ir al Templo, pues era el corazón del servicio a Dios y la fe, se le ocurre levantar dos dioses en lugares estratégicos para que la gente no tuviera que ir a Jerusalén, moviendo, además, las fechas de las fiestas para ya no alinearse y ya no seguir en el mismo calendario que los judíos. Sino que dijo en su corazón: ‘Ahora nosotros vamos a cambiar las fechas para que las vieran como la verdadera’. Aquí, por supuesto, no solo se genera una división entre Israel y Judá, sino una separación doctrinal en el calendario de fiestas y de muchas cosas más. Jeroboam creó un sincretismo religioso, es decir, una mezcla de cosas paganas con cosas sagradas. La gente, por obediencia a él, iba a adorar a estos becerros, pero tenía a Dios en su corazón y en su mente. Y celebraban las fiestas desalineadas a los judíos.
- 2 Crónicas 11:14-17:
“Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían a Judá y a Jerusalén: pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehová. Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho. Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar a Jehová Dios de Israel; y vinieron a Jerusalén para ofrecer sacrificios a Jehová, el Dios de sus padres. Así fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón.” (2 Crónicas 11:14-17 RVR60).
Como vemos, Jeroboam, prácticamente, expulsa a los levitas que estaban repartidos entre toda la tierra y, por eso, se fueron a Judá. Así que, los verdaderos levitas dijeron: ‘Nosotros nos vamos al Templo, nos vamos a la capital, nos vamos a Jerusalén’. Y no solamente ellos, sino dice ahí: ‘Los que habían puesto en su corazón buscar al Eterno’. Por ello, se fortaleció el reino de Judá, porque había gente que quería seguir los preceptos de Moisés y la Torá y hacer las cosas conforme a la Escritura.
- 2 Crónicas 12:15:
“Y las cosas de Roboam, primeras y postreras, ¿no están escritas en los libros del profeta Semaías y del vidente Iddo, en el registro de las familias? Y entre Roboam y Jeroboam hubo guerra constante.” (2 Crónicas 12:15 RVR60).
Este pasaje nos sirve de testimonio entre Jeroboam y Roboam y la Casa de Israel y la Casa de Judá. Más adelante, el hijo de Roboam -Abías-, tuvo guerra con Jeroboam y perdieron los israelitas, haciéndose más grande la división. Queda muy claro que, entre la Casa de Israel y la Casa de Judá, hubo no solo una división, sino una enemistad a partir de ese momento. Así, cuando una persona de Judá iba al Norte a la Casa de Israel, no era bien recibido porque si seguimos leyendo el resto de los libros de Reyes y de Crónicas, queda como evidencia de que, siempre había estas hostilidades y diferencias. Aunque hubo ciertos acuerdos, en algunos momentos entre los reyes, en general, no había una amistad, ni compañerismo o cordialidad. Es más, hasta en los días de “Yeshua” (Jesús), en el pasaje de la mujer samaritana, esta le dijo: ‘porque judíos (Judá) y samaritanos (efraimitas), no se llevan ni se hablan entre sí’. La gente de Israel, los del Norte, rechazaba a los judíos del Sur. Imaginen esto, cuando un judío, por alguna razón, subía hacia el norte: Los veía celebrando las fiestas en otras fechas y con gente al servicio que no eran levitas. Evidentemente, había un rechazo y entonces, les decían: ‘No vengas aquí a judaizar’. Se formó esta idea a partir de la división entre Israel y Judá. Entonces, el rechazo a los judíos se expresaba de esta manera: ‘No vengas a decirle a la gente que vayan al Templo, no les digan que vengan en las fiestas, no vengas aquí a judaizar’. Aunque así estuviera ordenado en la Torá. Entonces, los rechazaban, no los aceptaban y Jeroboam estaba muy interesado en que la gente no conociera la verdad. Por tanto, el término judaizar, tomó una forma peyorativa para rechazar a los que venían de Judá, pues representaban una amenaza a las nuevas ideas de Jeroboam.
‘No vengan a judaizar’, fue la manera de expresar a esta gente que venía de Judá que eran rechazados, excluidos y no aceptados por sus hermanos israelitas. Desde aquellos días viene el término ‘judaizante o judaizar’.
LOS JUDAIZANTES DE LOS DÍAS DE PABLO
Ahora vamos a trasladarnos a los días de Pablo que es donde aparece este término, el cual es curioso porque solo aparece una sola vez y ahora se usa a diestra y a siniestra. Evidentemente, se sigue usando en un contexto y en una forma negativa, pero más bien, asociado a una forma o estilo de vida que no es ordenado por la Torá y, por tanto, no es necesario. Vamos a Gálatas 2:11-16:
“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gálatas 2:11-16 RVR60).
Aquí queda muy claro el concepto, la definición y el concepto de lo que para Pablo es judaizar o la idea de los judaizantes, por eso, no es casualidad que lo nombre en la carta a los Gálatas. Yo les pregunto: ¿Qué entendería un judío que le dice a otro judío, que no está viviendo como judío? Porque le dijo que vivía como los gentiles. Ahí está, en resumen, que Pedro no tenía un estilo de vida ortodoxo. Que está inmerso en todos los preceptos y mandamientos de la ley oral y escrita o muy particular en cuanto al estándar de la observancia, no solo de la ley escrita, sino, sobre todo, de la ley oral. No era religioso como se dice comúnmente hoy. Pedro no era así, era pescador de Galilea, era un hombre sencillo, sin instrucción o erudición en este tipo de aspectos. Por eso, viene parte de la reprensión de Pablo, porque estaba hablando de una manera hipócrita o falsa, pretendiendo ser alguien que no era. Y le pregunta: ‘¿Por qué obligas a los gentiles a judaizar?’ Por eso continúa a partir del verso 15:
“Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”
Como diciendo: ‘Pedro, no te intentes justificar, no quieras quedar bien en base a estas obras y estas acciones. No des un mal mensaje a los gentiles’. Les podía hacer pensar que un judío comiera con gentiles, era pecado, estuviera mal o errado, cuando esto no es así.
Judaizar es intentar justificarse delante de Dios por medio de las obras de la ley, que es lo que Pablo deja en claro en el verso 16. Por ello, judaizar debe ser comprendido como un estilo de vida que no es ordenado y no son mandamientos de la Torá y, por tanto, no son necesarios en lo absoluto. Entonces, los mandamientos que hoy llamamos rabínicos son preceptos que, han sido tan profundamente arraigados en la mente y el corazón de muchos judíos, que los ven de manera literal, como mandatos y ordenanzas de Dios. Entonces, Pablo reprende a Pedro porque con sus acciones estaría dando a entender esto. Así, el término que usa Pablo como judaizar, tiene la idea de legalizar algo que no está en la Escritura. De manera que, Pablo le dice a Pedro que no busque la idea de legalizar algo que la Torá no prohíbe. Si la Torá no prohíbe que un judío coma con un gentil, no trates de dar la impresión de que forma parte de la Escritura. Eso que tú estás haciendo son obras de la ley y, por ellas, no nos vamos a justificar delante de Dios. Judaizar tiene que ver con vivir de acuerdo con las normas legalistas que no forman parte de la ley, pero estaban sumamente arraigadas en el corazón del pueblo judío ortodoxo.
Leamos Romanos 10:1-3:
“Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;” (Romanos 10:1-3 RVR60).
Esta es la cuestión en la que cayeron los líderes en Israel, ignorar la justicia de Dios que es la fe en Yeshua, el Mesías. Buscando establecer la suya propia con las mismas obras de la ley que ellos mismos habían creado, pero, que no formaban parte de la ley. Por eso Pablo dice, nunca van a lograr justificarse porque esto no está en la Torá y, por tanto, la ley no decreta que eso sea necesario para ser salvo.
El historiador Flavio Josefo en su escrito: ‘Antigüedades de los judíos en el capítulo 13:10’ comenta: Los fariseos habían introducido prácticas recibidas de los antepasados que no se encuentran en las leyes de Moisés. Por eso, las rechazan los saduceos que dicen que deben observarse las leyes escritas y no aquellas que han sido transmitidas por la tradición. Sobre el particular, se produjeron graves discusiones los ricos se inclinaban por los saduceos, mientras que los fariseos contaban con la simpatía de la multitud. Pero, de estas dos sectas, así como de la secta de los esenios, hemos tratado en el segundo libro. Esto es parte de la evidencia de la historia que documenta Josefo de cómo los fariseos crearon mandamientos o leyes que no se encontraban dentro de la ley de Moisés. Introdujeron tantas prácticas y leyes que, terminaron teniendo mayor peso que los mandamientos de Dios. A eso está asociado el ‘judaizar’, que es tratar de imponer normas no establecidas dentro de la ley de Dios. Era lo que, el comportamiento de Pedro, de alguna manera estaba mostrando. Por eso, este término aparece en ese ejemplo y contexto.
JUDAIZAR NO ES VIVIR GUARDANDO LA TORÁ
Hay algo que debe quedar muy claro, judaizar no es vivir guardando la Torá. Una persona judaizante, no es una persona que vive guardando la Torá. Hoy en día, se le ha dado una mala imagen a guardar la Torá, justamente, por no interpretar correctamente los escritos de Pablo. Por eso, debemos dejar muy en claro: judaizar es vivir como alguien que se ha apartado de la Torá.
Cuando tú invitas a una persona a guardar Torá, las fiestas y shabat, eso no es judaizar. El que muchos cristianos y otras personas lo piensen o lo crean así es porque han interpretado erróneamente los escritos y cartas de Pablo. Guardar la Torá, simplemente es vivir en la voluntad de Dios porque Dios quiere que así vivamos y le obedezcamos. Los mandamientos del Eterno no son maldición, ni legalismo, no es esclavitud, son bendición. Dice en el Salmo 119: ‘Guardaré tus mandamientos y andaré en libertad’. Nada más lejos de la verdad como ven la Torá hoy en día. Lamentablemente, se le ha dado o asociado esta idea de que, judaizar es cuando a alguien se le invita a guardar shabat. La misma actitud de Jeroboam y de toda esta gente que decían: ‘No vengas a hablar aquí de cosas judías, ni de las fiestas, ni del shabat’.
Nos corresponde a ti y a mí, dejar en claro esta diferencia: ¡Guardar y vivir en la Torá no es judaizar! Esto es parte del llamado que tú y yo tenemos a donde quiera que nos movamos, a donde vayamos y nos toque compartir, hay que dejar muy en claro a nuestros hermanos en el cristianismo que judaizar no es vivir en la Torá. Judaizar es tratar de imponer un estilo de vida y normas que no van de acuerdo con la misma Torá. La próxima vez que alguien te diga judaizante, es una buena oportunidad para aclararle y mostrarle el pasaje de Gálatas diciéndole que no es lo que cree, ni lo que le han enseñado. De hecho, judaizar es vivir fuera y lejos de los mandamientos, en las normas y dogmas creadas por el hombre e imponerlas como si fueran Palabra de Dios. Eso es realmente lo que está asociado al término judaizar.
Seamos de aquellos que traen luz, bendición y que, sobre todo, traigan la verdad.
Espero que haya sido de bendición para tu vida.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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