¿LAS ORACIONES HAN SUSTITUIDO LOS SACRIFICIOS?

Bienvenidos a Respuestas en la Biblia: la serie de la Kehilá Camino a Emaús donde estamos, por medio de la Escritura, respondiendo distintas interrogantes que van surgiendo a lo largo de la lectura de la Biblia o los cuestionamientos que, se presentan en nuestra fe, ya sea por otras personas o por nosotros mismos. Es muy importante no dejar esas dudas sin respuesta. A veces, dejamos pasar ciertos aspectos sin cuestionarlos y, después, nos damos cuenta de que siguen ahí presentes. Espero que este estudio sea una oportunidad más para seguir reafirmando nuestra fe, seguir conociendo más de la Palabra de nuestro Mesías y Salvador Yeshua. 

El día de hoy llegamos a la pregunta no. 81 ¿Las oraciones han sustituido los sacrificios? Sé que muchos de nosotros responderíamos que, por supuesto que no y, no lo veríamos con mayor relevancia. Sin embargo, es muy común considerar en el judaísmo que, las oraciones han sustituido los sacrificios que se hacían en el Templo. Creo que la mayoría sabemos, damos por hecho y entendemos que, de acuerdo con la Escritura, los sacrificios y ofrendas presentadas en el Templo, en gran manera, estaban encaminados hacia el perdón de los pecados. Pero, una vez que no hay Templo y, por lo tanto, tampoco hay sacrificios, ¿qué se hace? La explicación que dan, prácticamente, todos los rabinos y los grupos que coinciden dentro del judaísmo es que, ahora, las oraciones han sustituido los sacrificios que se hacían en el Templo. Por ende, se deshecha la idea de que, necesitamos el sacrificio de Yeshua para poder ser salvos y poder recibir el perdón de los pecados. Dicen que no es necesario. Que con la “Tefilá” (oración) es suficiente. 

Ahora vamos a estudiar en qué se basa esta idea. Por supuesto, para el judío es muy importante la oración. Es muy conocido que se pasan el tiempo leyendo, rezando, orando este libro de rezos conocido como el “Sidur” (Libro de oraciones diarias que tiene por finalidad introducir orden y profundidad en los rezos diarios). Prácticamente, todos los judíos ortodoxos lo hacen todos los días, tres veces al día. Dentro del contenido de estos rezos está el enfoque de pedir perdón. ¿Será esto válido y suficiente?, ¿El Eterno recibirá estas oraciones en sustitución de los sacrificios que ya no se pueden hacer porque no está el Templo? 

Vamos a ver primeramente en qué se basa esta idea de que las oraciones han sustituido los sacrificios y, por lo tanto, no se necesita ningún sacrificio, ni necesitan el sacrificio de “Yeshua” (Jesús) porque tienen el recurso escritural para ello. Esta no es una idea tan antigua como los judíos consideran, más bien es algo moderno y, como decía, prácticamente no hay judío que no crea o acepte esto. Si hoy en día le preguntamos a un judío: ¿Qué haces para el perdón de pecados si ya no hay Templo ni sacrificios? Él respondería: “Con las 3 T’s: “Tefilá” (oración), “Tzedaká” (buenas obras, actos de justicia) y la “Teshuvá” (Arrepentimiento)”. Prácticamente con este trío queda prácticamente cubierta o sustituida la necesidad de los sacrificios del Templo.  

¿EN QUÉ SE BASA ESTA IDEA?           

¿En qué pasaje bíblico podríamos encontrar esta idea? No es el único pasaje, pero es uno de los más importantes en Levítico 5:5-11:

Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó, y para su expiación traerá a Jehová por su pecado que cometió, una hembra de los rebaños, una cordera o una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote le hará expiación por su pecado. Y si no tuviere lo suficiente para un cordero, traerá a Jehová en expiación por su pecado que cometió, dos tórtolas o dos palominos, el uno para expiación, y el otro para holocausto. Y los traerá al sacerdote, el cual ofrecerá primero el que es para expiación; y le arrancará de su cuello la cabeza, mas no la separará por completo. Y rociará de la sangre de la expiación sobre la pared del altar; y lo que sobrare de la sangre lo exprimirá al pie del altar; es expiación. Y del otro hará holocausto conforme al rito; así el sacerdote hará expiación por el pecado de aquel que lo cometió, y será perdonado. Mas si no tuviere lo suficiente para dos tórtolas, o dos palominos, el que pecó traerá como ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina para expiación. No pondrá sobre ella aceite, ni sobre ella pondrá incienso, porque es expiación”. (Levítico 5:5-11 RVR60).

Aquí no se menciona propiamente a la oración, por lo que podríamos decir: ¿esto qué tiene que ver? Es un argumento interesante para los judíos porque ellos se basan en que, para la expiación y para el perdón, no son necesarios los sacrificios. Y citan como ejemplo este pasaje, que es el preámbulo para entender por qué los judíos consideran que la oración sustituye los sacrificios. El argumento es el siguiente: en el pasaje leímos que como primera opción para la expiación y para el perdón de pecados estaba el sacrificio de un animal del rebaño, podría ser un cordero o una cabra. Esto implicaba evidentemente un sacrificio, por tanto, derramamiento de sangre. La segunda opción, si no tuviera dinero para ello, serían las aves. Podrían ser dos tórtolas o dos palominos que implicarían, una vez más, un sacrificio y sangre. Pero la tercera opción era para quien, de plano, no le alcanzaba o tenía lo suficiente. Para que no se quedara sin esto, dice ahí en el verso 11, que presentara una décima parte de un efa de flor de harina. Aquí no hay sacrificio, no hay sangre. La harina era extraída de un cereal y es el punto que los rabinos plantean como un ejemplo muy claro de que, desde aquellos días no era necesario hacer un sacrificio cruento, ni el derramamiento de sangre, con el cual se obtenía el perdón de pecados. ¿Qué les parece?, ¿Ustedes qué opinan de esto? 

Ya vimos que las dos primeras opciones en este pasaje eran sacrificios, pero ¿cuál es el punto relevante? Que los rabinos no explican lo que dice el siguiente versículo. El primer punto de todo esto es que, la tercera opción, efectivamente, tiene que ver con la harina, con el cereal y que no hay un sacrificio, por supuesto. Se dice que esta tercera opción se da por vía de concesión y no por mandamiento. ¿Qué significa esto? Que, simplemente es el último recurso cuando una persona no podía llevar a cabo ninguna de las dos primeras opciones. Entonces, la concesión es una forma en que la persona no quedara fuera de la expiación. 

Vamos a seguir leyendo los siguientes versos, ya que muchos de los rabinos de hoy en día, se quedan hasta el verso 11, con lo cual cualquiera puede decir: ¡Está muy claro, es cierto! Aquí la Torá es muy clara porque, además, no es una cuestión rabínica sino bíblica. La primera opción era el sacrificio del rebaño y había sangre, la segunda opción era un sacrificio de aves y también había sangre, pero en la tercera opción no había sacrificio, comprendía solamente harina y, por tanto, no había sangre. Y, aun así, la persona salía perdonada. Sin embargo, debemos leer más adelante en Levítico 5:12:

“La traerá, pues, al sacerdote, y el sacerdote tomará de ella su puño lleno, para memoria de él, y la hará arder en el altar sobre las ofrendas encendidas a Jehová; es expiación.” (Levítico 5:12 RVR60).

¿Qué traería la persona al sacerdote? La décima parte de un efa de flor de harina. Efectivamente había una expiación, pero lo más importante aquí es, que esta ofrenda de harina se añadía a las ofrendas de sangre que ya se estaban haciendo en el altar. Por eso dice que la haría arder en el altar sobre las ofrendas encendidas que son las ofrendas de los animales sacrificados que se quemaban ahí. Todos los días había sacrificios en el Templo que Dios ordenó a los sacerdotes y levitas que llevaran diariamente en ofrendas de animales para el perdón. Todos los días, tres veces al día. Entonces, lo único que hacía el sacerdote al ver que la persona no tenía los recursos suficientes para la ofrenda de animales, tomaba la harina y la añadía como parte de la ofrenda que ya había sido sacrificada. 

Por tanto, hay que analizar, a veces, un poco más y, no dejarse llevar porque puede parecer muy lógico y bíblico que alguien diga que, sin sacrificio de animales se obtenía el perdón de los pecados, entonces, se puede obtener con la oración o de alguna otra manera. Pero, en este caso del pasaje de Levítico, hay que recalcar que la ofrenda de cereal por sí misma, no tenía valor expiatorio. Una persona no podía llevar al sacerdote la décima parte de un efa de flor de harina al sacerdote y decirle que ya con eso quedaba expiado su pecado. ¡De ninguna manera! Podía tener valor expiatorio, siempre y cuando, estuviera aunada al sacrificio diario que hacía el sacerdote a favor de la comunidad. Entonces, si no había altar y no había sacrificios de nada, de nada servía la harina por sí misma. En ningún lugar de la biblia dice: Y la harina hará expiación por la persona. Pero, que sí dice la biblia en Levítico 17:11:

 “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”. (Levítico 17:11 RVR60). 

Tratemos de seguir la línea de estos pasajes para que no nos perdamos. Aquí la Biblia es sumamente clara y no hay cómo darle la vuelta. “Sin derramamiento de sangre no hay expiación” Y para eso la dio Dios. Prácticamente, la única manera justificable para derramar la sangre de estos animales era justamente en el contexto de un sacrificio por expiación. Este era el enfoque y el objetivo de este tipo de sacrificios. Entonces, el argumento de que por medio de ofrenda de cereales también se obtenía la expiación, no es válido. Porque si esta ofrenda no iba ligada a la ofrenda de sacrificios de animales, entonces, no valía. 

SALOMÓN Y SU ORACIÓN POR EL PERDÓN           

El pasaje de Levítico 5, no es el único argumento que se toma dentro del judaísmo ortodoxo para considerar que, por las oraciones ya no necesitamos ningún tipo de sacrificio, ni tampoco el sacrificio de Yeshua. ¿Qué dicen los rabinos que nos quieren alejar de Yeshua? Nos van a decir que, Salomón el que construyó el Templo y lo inauguró como profeta, ya había predicho esto. A Dios no se le iba a escapar que el Templo iba a ser destruido y, por medio de Salomón, Él estableció este principio. Como que esta idea no es rabínica, sino bíblica. Vamos a analizar este pasaje que se usa para dar este tipo de explicaciones para que las oraciones sustituyan los sacrificios. 

Vamos a leer ahora un nuevo pasaje que está en 2 Crónicas 6:34-39:

 “Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú les enviares, y oraren a ti hacia esta ciudad que tú elegiste, hacia la casa que he edificado a tu nombre, Tú oirás desde los cielos su oración y su ruego, y ampararás su causa. Si pecaren contra ti, (pues no hay hombre que no peque,) y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; Si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado  cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti”. (2 Crónicas 6:34-39 RVR60).

 Esta es una parte de la oración muy larga y preciosa que hace el Rey Salomón en el momento mismo en que está llevando a cabo la inauguración del Templo. Yo creo que cualquiera de nosotros hubiera deseado estar ahí en este momento tan especial que salía de su corazón. 

Primeramente, hay una premisa muy importante: ¡Dios no cambia nunca! Dios no necesitaba cambiar solo porque sí el sistema de sacrificios. La Torá en sí, no cambia. Entonces, no podemos asumir que, porque el pueblo fuera al exilio, automáticamente, Dios habría de cambar el sistema de sacrificios sin ninguna razón en sí misma. Por tanto, es entendible lo que pide Salomón, él sabe que, si en algún momento, las consecuencias del pecado del pueblo, los llevaran al exilio y ellos volvieren su rostro hacia esta ciudad, hacia la tierra de sus padres y hacia la Casa, entonces Él los escucharía y los perdonaría. 

Ahora, aquí hay un detalle interesante que también los rabinos omiten: Salomón en esta oración no está diciendo que el Templo sería destruido. Seguramente nunca pensó que pasaría ya que él está inaugurando el Templo. Por tanto, la idea de que le Templo fuera a ser destruido no pasaría por su cabeza, ni la de nadie. Eso era una idea que iba en contra del corazón mismo y la moral de todos los judíos. Es más, cuando Yeshua dijo: “Destruyan este Templo y en tres días lo edificaré”, fue algo como para que se rasgaran las vestiduras todos aquellos que estaban escuchando. Por eso, fue uno de los argumentos utilizados en el juicio para acusarlo. Porque hablar mal del Templo o pensar que éste fuera destruido era prácticamente una profanación. En esta oración, Salomón hace el supuesto de que el pueblo pueda ser llevado cautivo y, por tanto, ellos orarían y Dios los perdonaría. Pero, no está diciendo que el Templo en sí sería destruido. Además, tampoco está diciendo que las oraciones reemplazarían los “korbanot” (los sacrificios u ofrendas) que se presentaban de animales. Lo que sí está diciendo Salomón es que cuando el pueblo, estuviese en ese exilio y, se arrepintiesen de todo su corazón y oraren hacia el Templo (el cual él está viendo en pie), entonces Dios les perdonaría. 

Pero, ¿sobre qué base lo está diciendo Salomón? Sobre la base de los sacrificios del Templo. La idea de Salomón en su oración es que, mientras haya Templo, el pueblo podría orar y el Señor los perdonaría. Es exactamente la misma idea de la ofrenda del cereal. ¿Qué hacía que la ofrenda de cereal fuera válida para la ofrenda de expiación? Que era agregada a los sacrificios de los animales. Los sacrificios de animales eran la base sobre la cual la harina hacía expiación. ¿Cuál sería la base para que las oraciones que levantaba el pueblo sirvieran para que Dios los perdonara? Que existía un Templo, el cual estaba en pie. 

Aquí me parece una contradicción porque, si hoy en día los judíos ortodoxos, proclaman esto a los cuatro vientos y, con ello, descartan obviamente la necesidad del sacrificio de Yeshua y la necesidad de un Templo, es una incongruencia porque una de las porciones más importantes dentro de los rezos judíos que se encuentran en el libro conocido como el “Sidur”, es la porción que se le llama “Amidá”, que se compone de 18 plegarias. Una de esas plegarias, la número 17, tiene relación y el subtítulo de: “servicio al Templo”. Aquí les transcribo lo que dice esa porción y lo que miles o millones de judíos, proclaman todos los días: “Complácete oh Eterno, Dios nuestro, en tu pueblo Israel y atiende a sus oraciones; restaura el servicio al santuario de Tu Santo Templo, así como las ofrendas de fuego y las oraciones de Israel. Que prontamente las recibas con amor y benevolencia, y que siempre sea aceptable el servicio de Tu pueblo Israel” (Sidur, pág. 146). Si el Templo no fuera importante, no harían esta oración todos los días los judíos ortodoxos y piadosos. Por tanto, es ilógico, incongruente e incompatible con la idea de no necesitar el sacrificio de Yeshua, ni ningún otro sacrificio, ni el Templo, porque tienen las oraciones acordes con la enseñanza de Salomón. Y, sin embargo, todos los días hacen esta oración. 

La idea para otros judíos que no creen en el reemplazo de los sacrificios por la “Tefilá” es que, al orar, están justamente recordando los sacrificios del Templo. La idea de Salomón es que el pueblo, al orar hacia el Templo, hicieran una conexión de fe con los sacrificios que se hacían aún en el Templo durante todo el tiempo que este estuvo en pie. De ese modo, la oración sería aceptada sobre la base de los méritos de los sacrificios que ahí se ofrecían. Eso sí tiene sentido en un momento dado. Pero decir: “Yo puedo orar y no importa que no haya Templo, de todas formas, Dios me va a perdonar”, eso no lo podemos comprobar si no hay un Templo ni sacrificios. Ahora vamos a la parte mesiánica de esto.  

DIOS TAMBIÉN RESPONDE A SALOMÓN          

Dios también le responde a Salomón, no se queda nada más en su oración, sino que Dios también le da una respuesta. Leamos 2 Crónicas 7:11-12:

 “Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey: y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová y en su casa, fue prosperado. Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio”. (2 Crónicas 7:11-12 RVR60).

 ¿Qué le está diciendo Dios a Salomón? Qué preciosa oración, te escuché y mi respuesta es: “Efectivamente, yo escojo este lugar por casa de sacrificio”. Lo que Salomón pidió al Eterno le fue otorgado, que el Templo recién construido fuera un lugar aceptado por el Eterno para los sacrificios. Dios mismo reconoce que este sería el lugar oficial de los sacrificios y, por tanto, todo lo que Salomón oró también se habría de cumplir sobre esa base. Por eso dice: yo he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Mas adelante dice en 2 Crónicas 7:13-14:

 “Si yo cerrare los cielos, para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2 Crónicas 7:13-14 RVR60).

 Aun entre los cristianos, estos versos son muy conocidos y son muy comunes este tipo de expresiones que se toman de estos versículos. Esto suena increíble, pero ¿sobre qué base podemos argumentar que nuestras oraciones no solamente son escuchadas sino respondidas?

OTRO CASO: OSEAS 14:1-2   

Vamos a leer un argumento más para este tema que los rabinos plantean. Leeremos un pasaje que tiene cierta polémica porque el libro de Oseas tiene ciertos versículos a los que se les llaman “oscuros” en cuanto a su traducción. Este es un pasaje muy particular sobre esto que estamos abordando en Oseas 14:1-2:

 ”Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios”. (Oseas 14:1-2 RVR60).

Entonces, lo que se explica aquí es que, la ofrenda de nuestros labios es como un sacrificio que hacemos por medio de nuestra boca, es decir, las oraciones. ¿Cómo se refuerza esta idea? La palabra ofrenda que leemos en castellano en hebreo es la palabra “par” del diccionario Strong (H6499) que significa: toro, becerro, buey, novillo, justamente los animales que se presentaban para las ofrendas. Del plural “parim” que significan toros. Por tanto, podría decir en hebreo: “Acepta el bien y te ofreceremos los toros de nuestros labios”. ¿Cómo los toros de nuestros labios? Hay otras versiones que dicen: “el fruto de nuestros labios” Entonces, aquí la idea en la interpretación judía es que, ellos no consideran necesarios los sacrificios como el del Mesías, porque las oraciones son como sacrificios que Dios puede aceptar a nuestro favor. Y esta idea es bastante difundida en todo el judaísmo: Que por medio de la “Tefilá” (oración), Dios sustituye los sacrificios y que, por ello, no necesitan ningún sacrificio. 

Hay otros pasajes que refuerzan esta idea: 

  • Salmo 50:13-14:

 

 “¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos? Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo;” (Salmo 50:13-14 RVR60). 

 

  • Salmo 27:6:

 

 “Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.” (Salmo 27:6 RVR60). 

 

  • Salmo 141:1-2:

 

 “Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí; Escucha mi voz cuando te invocare. Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde”. (Salmo 141:1-2 RVR60). 

 

  • Salmo 51:15-17:

 

“Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. (Salmo 51:15-17 RVR60). 

Este es un Salmo muy conocido por todos, porque es un pasaje que escribe David, cuando viene esta confrontación por esta situación del pecado con Betsabé. 

Cuando ponemos todos estos textos juntos, parece que hay una relación entre la oración y los sacrificios, entre lo que sale de la boca y las ofrendas que se podían presentar delante de Dios, como si la oración fuera un tipo de sacrificio. Pareciera que David incluso dice: “Señor, tú no quieres holocausto, ni sacrificio que yo te pudiera dar”. Pero, vamos a ver una vez más a fondo la idea de estos pasajes. 

ORACIÓN SIN SACRIFICIO, NI CORAZÓN: ¡NO ES VÁLIDO! 

Primero debemos decir algo: El Eterno no está en contra de los sacrificios, por tanto, Él no tenía por qué abolirlos sin ninguna razón aparente o sustituirlos por oraciones, mucho menos cuando el Templo seguía en pie. ¿Qué sentido tendría abolir los sacrificios cuando está el Templo ahí? ¿Para qué construir un Templo o el tabernáculo desde los días de Moisés, si de todas formas con la oración ya quedaban saldadas las deudas? Podríamos pensar: “Me humillo, oro y ya con eso”. En pasajes como en Isaías, capítulo 1, Dios habla aparentemente: “Ya no quiero sus lunas nuevas, de sus sacrificios, estoy yo hastiado de ellos, etcétera”. De ahí, muchos cristianos lo toman como que los sacrificios ya no tienen ningún valor y, por tanto, Dios los aborrecía. No es que Dios los aborreciera, lo que pasa es que, el Eterno está en contra de que los sacrificios se presentaran de manera separada de un corazón con arrepentimiento, contrito y humillado. 

Entonces, Dios no está en contra de los sacrificios, sino de que el sacrificio no vaya acompañado de un corazón arrepentido, por supuesto. David tiene razón en dos cosas en el Salmo 51: porque después de que cometió el pecado gravísimo con Betsabé y lo demás que ya sabemos, él entendió que podría llevar como Rey, mil ovejas, mil corderos, mil bueyes y mil carneros. Él podría haber presentado todo ello a Dios, pero eso no es lo que Él quería. No porque esté en contra. NO está hablando de un reemplazo, sino que Dios no quiere ese sacrificio u holocausto de un corazón que NO se ha arrepentido genuinamente. Si solamente se hacían los sacrificios de manera mecánica, por tradición o por costumbre, entonces, se cumple lo que dijo Yeshua y también escribió Isaías: “Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí”. ¡Esa fue la situación! Entonces, el contexto de Isaías, incluso de Jeremías y de muchos de los profetas era ese, el Templo seguía en pie. Por tanto, cuando Dios reprende al pueblo por presentar esas ofrendas y sacrificios, no es porque Él estuviera en contra de esas ofrendas o sacrificios. Está en contra de que se presenten sin “Teshuvá” (Arrepentimiento) sincero.

Ahora vamos a leer Salmo 51:19:

 “Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.” (Salmo 51:19 RVR60).

 Aquí nos damos cuenta de que David tiene razón efectivamente. Por eso es tan interesante leer la Biblia verso a verso en el contexto hebreo, considerando todo lo que dice. Aquí sabemos que Dios no sustituyó los sacrificios, sino que una vez que hay un corazón contrito y humillado, entonces, le agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada y se ofrecerán becerros en el Templo sobre el altar. ¡Aquí está la clave! Dios no estaba en contra de los sacrificios o alguna cosa del servicio del Templo, simplemente que su pueblo ya se había apartado en su corazón de esas ofrendas y de esos sacrificios. 

¡Se desconectaron! El corazón, la oración tienen que estar conectados por fe con la base de un sacrificio. 

¿QUÉ PASA ENTONCES CON LA ORACIÓN?

Hoy millones de judíos siguen rezando, millones de cristianos siguen orando, pero han desconectado la oración de los sacrificios. En nuestro caso, en especial, debemos pensar: ¿Qué pasa entonces con la oración, con el arrepentimiento, las buenas obras? ¿Cómo acomodamos esto con la idea de que no hay Templo? Parece que el énfasis de este estudio es: “Se necesitan sacrificios o entonces la oración no vale”. Podemos decir: “Bien, de acuerdo”. Pero ya no hay Templo. Si no hay Templo y las oraciones no sustituyen los sacrificios: ¿qué hacemos? 

Las oraciones enfocadas en pedir perdón son necesarias. El “Brit Hadashá” (Nuevo Testamento) nos da la respuesta. Vamos a ver cómo los mismos apóstoles, los discípulos de Yeshua, no separaban lo uno de lo otro, solo que ahora están conectando el arrepentimiento, las buenas obras, la tzedaká con el sacrificio de Yeshua. 

Leamos el libro de los Hechos 13:38-39:

 “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree”. (Hechos 13:38-39 RVR60).

 Pedro está hablando aquí, justamente de la resurrección de Yeshua, de la validez de su sacrificio. Entonces, no es que las cosas hayan cambiado. En realidad, es muy curioso, tanto judíos como cristianos tienen una idea que, es de cierta forma paralela pero que, si no conectamos con el sacrificio verdadero, entonces no tiene relevancia. Por eso, hay muchos cristianos que pueden orar, pedir perdón, esforzarse haciendo buenas obras, pero por sus oraciones no alcanzarán el perdón porque lo desconectan de la fe en el sacrificio perfecto de Yeshua. 

Dice en Efesios 1:6-7:

 “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,” (Efesios 1:6-7 RVR60). 

Refuerza esta idea de que las oraciones siguen siendo necesarias aun cuando no haya un Templo, pero la diferencia es que, nosotros las conectamos ya no con los sacrificios y ofrendas del Templo, sino con el sacrificio que es superior a todos ellos, el sacrificio de Yeshua. ¿En dónde encontramos la redención? En la sangre del cordero, de Yeshua. Por eso, es tanto el énfasis y, a veces, el cristiano no lo asimila así. Se les pide a las personas que hagan la oración de fe, pero deben hacerla conectada con el sacrificio de Yeshua. Eso no lo debemos perder nunca, aunque pasemos muchos años dentro de la Palabra. Yo creo que, en muchos casos, algunas personas lo han perdido porque oran, piden, pero no lo están conectando con el sacrificio del Mesías. Está bien orar hacia Israel y Jerusalén, pero no para pensar en los sacrificios del Templo, sino para pensar en el sacrificio que llevó a cabo Yeshua a nuestro favor. 

Yo te pregunto: ¿Con qué estás conectando tus oraciones? ¿Quién es la ofrenda por nuestra culpa, quién se ofreció por nuestros pecados? Solo Yeshua. A veces, no lo pensamos de esa manera y decimos al orar: “En el Nombre de Yeshua” o “Por los méritos de Yeshua”, y decirlo así es por la base de su sacrificio o en los méritos de su sacrificio, eso es lo que implica. Cuando tú y yo oramos así, créeme que nuestra oración tiene otro sentido, créeme que se plantea de otra manera, porque le estamos dando todos los argumentos a Dios de que la oración de Salomón siga vigente y válida, pero ya no por la casa de ofrendas, de expiación o de sacrificios que se levantó. Porque finalmente es cierto, Dios sabía que esa Casa (Templo) sería destruida. La diferencia radica en que el sacrificio de Yeshua es permanente. Dice en la carta a los Hebreos: “Que entró una vez y para siempre”. No necesita volver a morir, y morir y morir, cada vez que una persona se arrepiente, sino que ese sacrificio permanece vigente delante de Dios. 

Es maravilloso, ¿no crees? No solamente es orar por orar. Es orar con la mente y corazón conectados con el sacrificio de Yeshua. Y, otro punto importante es lo que nos enseñó David: orar conectados con el sacrificio de Yeshua, pero con un corazón contrito y humillado, el cual NO despreciará. Hay que orar y buscar ese perdón hacia Jerusalén, pero en la base de los méritos de Yeshua. 

Yo te invito a que la próxima vez que oremos nos conectemos con el sacrificio del Mesías siempre. Es grandioso lo que hizo Yeshua. Porque si los judíos simplemente conectaran esta idea, se dieran cuenta y reconocieran que el sacrificio perfecto también es para ellos como para toda la humanidad, orarían y lo harían con esta base y con estos méritos. 

Por “Kal Va Homer” (mayor, menor peso), si Dios les dice por medio de Salomón, yo perdonaré sus pecados, si ustedes se humillan, se arrepienten, se vuelven a mí de todo corazón, yo voy a oír sus plegarias porque había sacrificios que se estaban presentando en el Templo. ¿Cuánto más escuchará Dios nuestras plegarias y oraciones? ¿Cuánto más Dios nos perdonará, si lo pedimos y conectamos con el sacrificio de nuestro “Adón” (Señor) Yeshua? 

A mí me sorprende cada vez más que seguimos estudiando de la Palabra, todo lo que hizo Yeshua a nuestro favor. Y reconozco que, en el ámbito cristiano, como tenemos la idea de que el Templo, los sacrificios, etcétera, ya no valen y, por tanto, no importan. Pero fíjense como Yeshua forma parte de las reglas y de las bases del juego, mismas que Dios hizo. Yeshua no se saltó ninguna de ellas. Lo único que hizo Dios fue sustituir el sacrificio. Y tú y yo, seguimos siendo salvos por un sacrificio. Simplemente cambió el cordero. Del cordero de un redil, al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Por eso, la costumbre de decir: En el Nombre de Jesús, En el nombre de Yeshua y, Por los méritos de Yeshua. Esa es la idea: sus méritos son su obra y sacrificio. Eso es lo que hay que entender y conectar porque si solo lo dejamos como una frase más, no va a funcionar. Yo te aseguro que, la próxima vez, vamos a orar con un sentido diferente. Por eso, Daniel oraba hacia Jerusalén, por la oración que hizo Salomón. Él entendía el verso: “Señor, si tu pueblo se humillare e invocare tu nombre, volteare hacia tu santa sede o Casa, tú escucharás la oración y perdonarás”. No hay Templo, pero por lo menos, vamos a clamar hacia allá, como diciendo: “Acuérdate de nosotros”. 

Sin embargo, ahora nosotros tenemos un mejor argumento para que Dios se acuerde de nosotros y es: “Señor, no es por mí, sino por los méritos de Yeshua, por la obra de Yeshua”. Entonces, si eso era válido cuando había sacrificios de animales y nadie lo dudaba, ningún judío lo dudaba, ¿cuánto más ahora que tenemos el sacrificio perfecto de Yeshua?  

Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom” / Paz!

CategoríaOración (Tefilá)
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