¿A DÓNDE VAN LOS MUERTOS?
Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”, seguimos conociendo más de la Palabra del Eterno y, en este día, llegamos a la pregunta No. 140 que dice: ¿A dónde van los muertos? ¿A dónde va una persona que ha fallecido, una vez que ha dejado este cuerpo? Es la pregunta que alguno de ustedes nos hizo el favor de enviar y que hoy, vamos a estar analizando y buscando la respuesta, justamente, por medio de la Palabra de Dios. Y así, llegar a un entendimiento más claro acerca de lo que Dios tiene para nosotros a través de este tema con los versos y pasajes que estudiaremos.
Es una duda, bastante común. De pronto, cuando perdemos a un ser querido, nos hacemos estos planteamientos: ¿en dónde está? ¿Estará sufriendo? ¿Lo volveremos a ver? Preguntas que todos nos llegamos a hacer, tal vez, en un momento de dolor o de reflexión. Y creo que, en la Biblia, podemos encontrar bastante información para poder llegar a ciertas conjeturas, aunque exista un cierto margen porque sabemos que nadie tiene toda la verdad. Nosotros no la tenemos, simplemente, estamos tratando de buscar la respuesta a estas preguntas.
Hoy vamos a ver dos pasajes básicamente de la Escritura que nos van a ayudar a enfocarnos y centrarnos un poco mejor en lo que pudiera ser la respuesta a esta pregunta.
EL RICO, LÁZARO Y EL SENO DE ABRAHAM
Aquí la primera historia, que seguramente muchos de ustedes han leído porque también es bastante conocida, es el pasaje de: ‘El Rico y Lázaro’. Yo le agregué: ‘y el seno de Abraham’ porque también es parte de ella y es un elemento muy importante. Nos va a ayudar porque me parece que es una de las mejores fuentes de información en la Palabra a la que podemos recurrir para entender mejor de este tema. Acompáñenme con sus biblias y, pongamos mucha atención en este pasaje en particular porque si es una historia que realmente nos da un muy buen entendimiento acerca del tema y es al evangelio de Lucas 16:19-31:
“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, aunque alguno se levantare de los muertos.” (Lucas 16:19-31 RVR60).
Qué triste y drástica situación estaba viviendo Lázaro que estaba lleno de llagas, como haciendo relevancia de la condición tan deplorable que tenía. Y ambos mueren: tanto el rico como el mendigo porque la muerte es algo que no importa el dinero, el poder que se tenga, nos va a llegar a todos. La muerte es parte de la vida. Es en el verso 23 donde la historia se pone realmente interesante:
“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.”
Esta es una historia que no pareciera que fuera muy distinta del entendimiento que cualquier israelita o judío tuviera, cuando Yeshua platica esto. Así que nos deja ver que, para la audiencia de Yeshua, esto era algo aceptado y entendido. Lo interesante de esto es que dice que: llegó al Hades. Este es un término que me parece importante definir, “Hades” es una palabra griega.En hebreo es la palabra “she’ol” o en español seol que se repite en varios lugares de la Escritura y se conoce típicamente como el lugar de los muertos; es decir, a donde van los muertos. El lugar a donde iba o descendía todo aquel que moría.
Como leemos, a partir del verso 24, parece que este lugar constaba de dos grandes secciones. Y qué fuerte respuesta se le da en este caso al hombre rico. Porque la situación en la que se encuentran ahora ambos, tanto el rico, como Lázaro, es muy distinta. Lázaro estaba en el seno de Abraham, que es el lugar a donde fue, y el hombre rico, al cual no se le asigna ningún nombre o término, se encuentra en el Hades. La diferencia entre ambos lugares es evidente, el primero sería un lugar de consuelo, hasta cierto punto, como una recompensa por los sufrimientos, como dice el verso 25: ‘Ahora este es consolado aquí. Donde va a recibir ese consuelo y recompensa por todo lo que pasó’. Y el segundo espacio donde se encuentra el rico, evidentemente, es un lugar de tormento, de malestar, de dolor. También es curioso que haya este contacto y esta forma de comunicación directa, entre los que están en el seno de Abraham y los que están en el Hades; sin embargo, dice también ahí que hay una sima; es decir, una fisura profunda o una grieta que los divide para que ninguno pueda pasar de aquí para allá, ni de allá para acá. Están apartados, aunque compartan el mismo “departamento”, por así decirlo, pero con cuartos separados.
Este pensamiento encaja en el pensamiento típico de los días de Yeshua, sobre lo que era el seol. Quiero que leamos los siguientes pasajes sobre lo que es el seol para tener un entendimiento más claro de que este es un lugar muy conocido por muchos otros autores, tanto en el “Tanak” (Antiguo Testamento), como en el “Brit Hadasha” (Nuevo Testamento); así que formaba parte de un entendimiento aceptado sobre a donde iban los muertos.
Vamos a leer el Salmo 16:10:
“Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” (Salmo 16:10 RVR60).
Vamos ahora al libro de los Hechos 2:31-32:
“viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.” (Hechos 2:31-32 RVR60)
Una cita del Apóstol Pedro donde usa el término griego Hades, pero es exactamente el mismo lugar, es un sinónimo. Pedro está testificando porque se está cumpliendo la Palabra del Salmo 16:10. Otra referencia para que comprendamos cómo entendía la audiencia de Yeshua, lo que es el seol. Vamos a leer 1 Samuel 2:6:
“Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir.” (1 Samuel 2:6 RVR60).
Aquí se entiende que el seol estaba en una parte baja. También dice en Génesis 37:35:
“Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; más él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre.” (Génesis 37:35 RVR60).
Esta cita es desde los días de Jacob, de los patriarcas. Esta es la triste historia donde le dicen a Jacob que su hijo “Yosef” (José) había muerto. ¿Dónde pensaba Jacob que estaba José? En el seol y ahí, él, enlutado, pensaba descender para encontrarlo. Aquí aprendemos que, de este lugar, fue resucitado Yeshua. Por tanto, todos los que resuciten, de ahí lo tendrían qué hacer o lo harán.
Hay otras referencias más. Vamos al libro de Apocalipsis 20:13:
“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.” (Apocalipsis 20:13 RVR60).
Una vez más, el libro de Apocalipsis nos da esta referencia de que, ahí en el Hades, en el Seol hay muertos y serán entregados en el último tiempo para poder ser juzgados. Entonces, estarán ahí, hasta el momento que venga la segunda resurrección para que, al final, tengan que pasar como todos por el último juicio. Algo también curioso e interesante es que, el Eterno también está ahí en el Seol, no hay un lugar donde la presencia del Eterno no se encuentre. Vamos a leer el Salmo 139:8:
“Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (Salmo 139:8 RVR60).
Es otra referencia del Seol que nos muestra que también en esa instancia o lugar, Dios no está excluido, Él también está ahí. Por eso el salmista dice: ‘Tú no me dejarás Eterno, tú estás presente aún en el seol.
DOS POSIBLES CAMINOS SOBRE DONDE ESTÁN LOS MUERTOS
Hasta aquí parece que todo bien. Esta historia de ‘El Rico y Lázaro’ es como muy ad-hoc al pensamiento judío de la época y al pensamiento del Tanak, los Profetas y los Salmos. Sin embargo, aquí hay un detalle que parece contradecir las palabras que también Yeshua dijo, porque la historia de El Rico y Lázaro, la está contando Yeshua. Pero en el momento en que el Mesías está siendo crucificado, hay un pasaje que, seguramente, hemos leído ya muchas veces que dice: Los dos que están siendo crucificados junto a Él, uno de ellos hace una confesión y Yeshua le responde esta famosa frase escrita en Lucas 23:43:
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43 RVR60).
No pudo recibir una mejor noticia este hombre en ese momento. El escuchar esto representó su salvación.
Hay dos formas de interpretar esto. Vamos a confrontar estos dos pasajes que acabamos de leer de Lucas 23:43 y Lucas 16:19-31.
La primera forma de interpretarlo y que creo es la más aceptada, simple y literal, es que: ese mismo día que el ladrón muriera estaría en el paraíso con Yeshua. Esto en el sentido “Pashat” (Literal) del pasaje, no tendría mayor complicación su entendimiento. Sin embargo, aquí debemos entender ¿qué sería el paraíso para el ladrón? y, en este caso, también para Lucas que es quien escribe el verso, lo que entendían por paraíso. Tradicionalmente se aceptan, otras dos interpretaciones de lo que es el paraíso. 1. Consiste en el lugar que Dios estableció en el Edén, conocido como el jardín del Edén en Génesis 2:8:
“Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.” (Génesis 2:8 RVR60).
Por tanto, se entiende que es el lugar donde estaban Adán y Eva. Ó 2. El paraíso puede ser también un lugar donde se encuentra la presencia divina, llamémosle coloquialmente, el cielo. Esta referencia la encontramos en 2 Corintios 12:1-4:
“Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (2 Corintios 12:1-4 RVR60).
Todo parece coincidir y da a entender que este hombre al que se refiere Pablo es él mismo. Lo más lógico pensar, sería que, lo que Yeshua le está diciendo al ladrón, es que es ahí donde menciona Pablo como el tercer cielo, sea el lugar conocido como el paraíso.
Porque dice el verso 4 de 2 Corintios 12:
“que fue arrebatado al paraíso,” (2 Corintios 12:4 RVR60).
Ya no podía ser el jardín del Edén porque, evidentemente, ya no existía para los días de Pablo. Esto es lo más lógico pensar en la historia de la crucifixión.
Pero ¿qué pasa entonces con los que están en el seno de Abraham y con el mismo Abraham? ¿Cómo es que el ladrón estaría en la presencia de Dios, en ese lugar que dice Pablo como el tercer cielo? ¿Abraham, Moisés y el resto no lo están? Aquí cabe la segunda forma de interpretación: el paraíso puede referirse a este lugar o esfera donde el Mesías finalmente reinará y la presencia de Dios morará permanentemente en la misma tierra. Es decir, hay una posibilidad de que el paraíso sea una referencia al reino de Dios en la misma tierra. Como una especie de jardín del Edén, pero ya no el mismo lugar único donde habitaron Adán y Eva, sino que abarcaría la tierra o como parte del reino de Dios en la tierra.
Vamos a leer Apocalipsis 2:7:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.” (Apocalipsis 2:7 RVR60).
¿Cómo es que les dará de comer del árbol de la vida a aquellos que venzan? También dice que este árbol servirá para sanidad de las naciones. Entonces, como que este árbol está accesible en los días del milenio, días en los que el Mesías gobierne y reine, estableciendo el reino aquí en la tierra. Por tanto, es muy viable que este árbol de la vida que está en medio del paraíso sería como si el paraíso mismo se estableciera ahora aquí en la tierra. Es como una combinación del huerto del Edén con esta parte celestial de la presencia de Dios a donde fue Pablo en el tercer cielo. Efectivamente, Yeshua cuando muere no va directamente con el Padre, Él desciende al Seol porque eso es lo que predicó Pedro en Hechos, capítulo 2, usando la referencia del Salmo 16, diciendo: ‘Que no dejará que el Santo del Señor, se quede en el Seol’. Lo que quiere decir que Yeshua descendió o bajó hacia el seol. Por tanto, ese mismo día, al que se refiere Lucas en el capítulo 23:43
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
El ladrón no pudo estar ese mismo día, si fuera el ámbito celestial, porque eso encuentra una complicación, porque Yeshua primero descendió al seol. Entonces, ¿a dónde podía ir el ladrón mismo? Pues al mismo seno de Abraham. Esta es la segunda opción que nos deja al ladrón yendo al seno de Abraham junto con Yeshua ese mismo día. Y, entonces, esperaría la resurrección final para entrar al paraíso, al Edén, en el reino del milenio. Tomando al paraíso como el establecimiento del reino del Eterno aquí en la tierra.
Para aceptar de alguna manera este argumento, tendríamos que cambiar la puntuación de la frase de Yeshua: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Porque si lo leemos así tal cual, no parece tener complicación su sentido literal lo que le está diciendo Yeshua: ‘Hoy mueres y hoy estarás conmigo en el paraíso’. Pero, si buscamos esta interpretación donde el ladrón va al mismo lugar donde se encontraba Lázaro, entonces, el ladrón no iría de inmediato al morir al cielo, sino que tendría que descender. Y no se cumpliría que fuera ‘hoy’. ¿De qué manera se tendría que cambiar la puntuación? Obviamente, en los días de Lucas, no existían estos signos de puntuación ortográficos que nos dan una pauta. De cierta manera, las comas y los puntos se podrían, en todo caso, modificar para entender una frase. Sería así: ‘Entonces Yeshua le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso’. Así tendríamos qué leerlo. Y lo que dice que hoy sucederá, es la afirmación que hace Yeshua ese día. Es decir: ‘Hoy te estoy diciendo’. No será exactamente hoy, pero tú estarás conmigo en el paraíso. ¿Cuándo? Cuando se establezca el reino. De cierta manera, aquí es como jugar un poco con los signos gramaticales para darle este sentido. Aunque suena un poco triste, porque a lo mejor, el ladrón, si no sabía de puntos y comas o no lo entendió de esa manera, como muchos años lo hemos visto, y no fue ese mismo día. Definitivamente, esta fue una posibilidad. ¿A dónde fue el ladrón? Fue al seno de Abraham, evidentemente. Fue al seol, pero (y éste, pero es muy importante) luego fue al seno de Abraham. ¿Cuándo entrará al paraíso? Cuando venga la resurrección, se establezca el reino y en ese momento se cumplirá que estará con Yeshua en el paraíso.
CON ACCESO AL TRONO CELESTIAL
Viene una pregunta muy interesante en una interpretación que, me parece, un poco menos forzada por el tema de las comas, nos lleva a pensar que el paraíso al que se refiere Pablo, es el cielo y no el seno de Abraham. Es muy probable que, si Pablo hubiese ido al seno de Abraham, siendo rabino, siendo judío, era muy posible que lo pusiera simplemente en ese mismo término. Sin embargo, él dice en esta frase de 2 Corintios 12:4:
“que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (2 Corintios 12:4 RV60)
La palabra arrebatado nos da a entender que es en las instancias celestiales, instancias superiores y no es un descenso o que vaya hacia abajo propiamente. Por eso, dice que fue arrebatado hasta el tercer cielo. Es una referencia muy directa hacia la instancia a donde fue Pablo y el paraíso al que se refería es una instancia celestial. Y es muy probable que el ladrón haya entendido eso mismo. Entonces, ¿cómo pudiera ser, en este caso, que el ladrón no fuera al mismo lugar donde estarían Abraham y Lázaro entre otros? ¿Cuál sería el problema de que no fuera al seno de Abraham? Porque parece ser que, Abraham ya no estaba en el propio seno de Abraham. Este era un término, no es que Abraham tuviera que estar ahí y fuera el guardián, pero parece que ya no estaba. ¿Por qué ya no estaba? Porque hay una idea que, tal vez, sería bueno abordar en otra pregunta. Pero Yeshua descendió al seol propiamente, y predicó a todos aquellos que estaban en el seno de Abraham que, la victoria de la cruz, que la obra que Él vino a hacer: ‘Consumada es’. Por tanto, con ello, el acceso a la presencia divina estaba abierto ya.
¿Por qué, entonces, los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y líderes como Moisés, Aarón, David, etcétera, no estarían en el paraíso o en el cielo antes que el ladrón si todos murieron antes? ¿Qué pasó? Porque el acceso al ámbito celestial, vamos a llamarlo así, el acceso directo al Padre no podía darse mientras no se hubiese llevado a cabo el sacrificio perfecto. Mientras no hubiese una ofrenda que cubriera, limpiara perfecta y totalmente los pecados del ser humano, nadie podría acceder directamente al trono de la gracia y a la presencia del Eterno. Toda vez que, el sacrificio perfecto, la ofrenda fue consumada, entonces, ese sacrificio perfecto nos da acceso al Padre, al trono celestial, al paraíso celestial. Creo que Yeshua, en esos días, desde el momento que Él muere, desciende y predica a todos los que se encontraban tanto en el seno de Abraham, como a los espíritus encarcelados, su victoria en la cruz, proclamando lo que Él hizo por el hombre. Y, con ello, se llevó a todos los que estaban ahí al Paraíso celestial. Ahí, el ladrón entró junto con aquellos que estaban esperando en el seno de Abraham.
Así, aquellos que murieron como el Rico, sin haber hecho “Teshuvá” (Arrepentimiento), sin la justificación del Mesías, permanecerán ahí en el seol hasta la segunda resurrección. Cuando, como leímos en Apocalipsis, el seol entregará a sus muertos para que sean juzgados.
¿ENTONCES, DÓNDE ESTÁN HOY LOS QUE MUEREN?
¿Dónde están hoy los que mueren? Nuestra decisión en esta vida es lo que define dónde pasaremos después de este mundo. Acorde a esta historia y a una de estas hipótesis, podría ser en el seno de Abraham al igual que Lázaro o en la presencia divina en el ámbito celestial, conocido como el cielo que es donde se considera que fue el ladrón. O en el seol como el Rico, esperando a ser juzgados según a las obras de cada uno. Esta es la idea que tomó el catolicismo con la cuestión del ‘Purgatorio’, donde están esperando los muertos, pero con unas misas y una módica cantidad pagada por los vivos aún, compran el pase de salida. Esta idea del purgatorio se toma de aquí. Por eso es de suma importancia tomar esta decisión vital para toda nuestra vida: ¿Dónde queremos pasar el resto de nuestra existencia? ¿A dónde queremos ir después de este mundo y de esta vida terrenal? Porque esta vida no lo es todo, hay una vida detrás de esta vida, lo queramos o lo creamos o no, ahí están las evidencias. Respondiendo una vez más a la pregunta: ¿Dónde estarán hoy los muertos? Solamente aquellos que murieron esperando en esta fe y confiando en la justicia del Mesías o, están en el seno de Abraham como vimos en la historia de El Rico y Lázaro o bien, están directamente, en la presencia divina por la obra del Mesías. ¿Por qué los patriarcas y grandes hombres de la Biblia no pudieron llegar ahí? Porque la obra perfecta del sacrificio del Mesías no se había realizado y todavía no existía ese puente de acceso al ámbito celestial.
¡DIOS ES DIOS DE VIVOS!
Finalmente, hay un punto muy importante. Si tú has perdido un ser muy querido y te has hecho esta pregunta, lo que sí sabemos es que, estén donde estén, ya sea en el cielo o en el seno de Abraham, aquellos que murieron siendo justificados, siguen vivos, están dormidos porque así veía Yeshua a la muerte: como estar dormidos.
Esto lo enseñó así Yeshua en Mateo 22:31-33:
“Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.” (Mateo 22:31-33 RVR60).
Esto nos confirma que, aquellos que murieron, murieron para nosotros, por decirlo de alguna manera, pero no están sufriendo en cualquiera de las dos opciones. Si fuera el seno de Abraham, vimos que Lázaro estaba siendo consolado, confortado y recompensado en la espera de que el Mesías muriera y se lo llevara directamente. O si fuera en el cielo, en la presencia divina, que me parece la opción más viable personalmente, tampoco están en sufrimiento, sino al contrario, están teniendo la experiencia para la que, justamente, fuimos creados. Al final, estar en la presencia divina es la meta. Es lo que esperamos, anhelamos y deseamos. Prácticamente, podemos decir que es para lo que fuimos creados, aunque depende de nuestra decisión.
Yo te animo e insto a que no dejes de pasar más tiempo. Hay una vida después de esta y hay un lugar que nos espera: la Presencia de Dios. Donde Él también espera que lleguemos también. Pero es una decisión personal a la que yo te invito hoy, que entregues tu vida al Señor y que confíes como ese ladrón, no en tu propia justicia, sino, por el contrario, reconocer nuestra injusticia, nuestra maldad y, en esa declaración confesar y declarar la justicia de Dios, su Señorío y, por supuesto, un arrepentimiento genuino para poder estar en el Paraíso también con nuestro Mesías.
Espero que haya sido de bendición para tu vida y que sirva, te llene de consuelo, sea como un bálsamo cuando te sea necesario, el saber que, los seres que amamos no están sufriendo, sino todo lo contrario. Los que sufrimos somos los que seguimos aquí y que, además, les volveremos a ver porque están vivos. Dios es un Dios de vivos y no de muertos. Ese es el Dios Todopoderoso en quien creemos y confiamos.
Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom” / Paz!
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