¿CUÁLES SON LOS MANDAMIENTOS ESCRITOS DEL SHABAT? 

Bienvenidos, estamos en “Respuestas en la Biblia” estamos conociendo la Palabra del Eterno, pregunta a pregunta. En esta ocasión, el día de hoy, llegamos a la pregunta No. 159 ¿Cuáles son los mandamientos escritos del “Shabat” (Día de reposo)? El Shabat es una gran bendición, es una fiesta en sí mismo, es uno de los mandamientos, sin duda, más hermosos que podemos conocer y que más ha cambiado nuestras vidas. Si yo te pregunto: ‘¿Cuánto ha cambiado tu vida desde que conociste el Shabat? ¿Qué tanto ha cambiado tu manera de vivir desde que conociste el día de reposo?’ Desde que conociste que había que guardarlo, que Yeshua lo hizo, que sus apóstoles lo hicieron y que, obviamente no estaba abrogado, en fin. Yo creo que nuestra vida cambió completamente desde que conocimos este mandamiento. Y, si aún no lo has conocido, hoy es una oportunidad para conocer los aspectos de lo que es el shabat. Lo que, en realidad, es muy amplio. Por lo mismo, el shabat tiene una gran cantidad de mandamientos de cómo guardarse e interpretarlos. 

A lo largo de la historia se le ha dado, por un lado, tanta importancia al shabat que, en algún momento, se llegó a convertir en algo más importante que la vida misma. Por ahí hay registros que en el siglo XVIII y XIX en Rusia, las personas morían congeladas porque no encendían fuego en shabat. Así, el anhelo de guardar este mandamiento, como se debía, estaba costando literalmente las vidas, por lo que, tuvieron que intervenir los rabinos para pedir que se olvidaran de dicha prohibición, diciendo: ‘Enciendan fuego, pero salven sus vidas’. Por el otro lado, es que el shabat ha caído en ciertos círculos religiosos o de ciertas denominaciones como cualquier otro día. Incluso, hasta el grado de considerarlo abolido por el mismo Mesías, aunque Él dijo todo lo contrario. En el cristianismo se ha reemplazado por el domingo y, se le trata como cualquier otro día. El domingo es, ciertamente, el primer día de la semana, el día que el Mesías resucitó, pero de ninguna manera significa que haya reemplazado el día de reposo. 

Es importante conocerlo, porque el shabat es uno de los mandamientos más relevantes e importantes y de los que más se repiten a lo largo de la Escritura. Cuando alguien viene al entendimiento del shabat, es común preguntarse, cuando se está acercando a este mandamiento, qué es lo que puedo y no puedo hacer en este día. Cuando alguien empieza, va a internet y encuentra muchas reglas sin cuestionarse si son bíblicas o no. A veces, se sigue el judaísmo por “default”, sin cuestionar o conocer si lo que hacemos está en la Escritura o no. También hay que aclarar algo: ‘No se trata de buscar el rechazo de la tradición, ni que automáticamente todas las tradiciones estén mal’. Habrá algunas que, aunque no estén en contra de la Escritura, más bien reafirmarán lo que dice la Biblia; es decir, tendrán la misma inercia de la Palabra escrita y, para nada contradice lo que dijeron Yeshua o los apóstoles. Sin embargo, es importante identificar lo que es tradición, lo que es costumbre y lo que está escrito. De eso se trata este estudio. De conocer qué es específicamente lo que está escrito. 

Tenemos otros estudios de shabat sobre lo que representan los elementos durante el “seder” (orden) en la cena de shabat, por ejemplo. Hay otra pregunta alusiva al shabat sobre: ¿Por qué es importante llevar a cabo esta cena de shabat todos los viernes? La cual está en esta misma serie, en fin. Ahora, si nos acercamos y asomamos al judaísmo tradicional o religioso que es como la base para comenzar a acercarse para entender este mandamiento, hay un sinfín de estipulaciones de hacer y no hacer, lo que puede llegar a generar confusión, con lo que realmente la Escritura nos dice que debemos hacer. Hoy vamos a responder qué nos dice la Biblia acerca de lo que podemos o no podemos hacer en shabat. Vamos a ver lo que está escrito sobre el shabat y nos vamos a dar cuenta de que no son tantas cosas. La imagen que se le ha dado al día de reposo, a veces, mal representada por los Fariseos, nos ha hecho creer, al menos a muchos, que el shabat es algo horrible, gravoso, difícil, pesado y que esclaviza. En fin, ideas negativas al respecto. 

Pero vamos a enfocarnos hoy, en los versículos que nos marcan lo que debe o no hacerse en el shabat. 

  • ACORDARSE PARA SANTIFICARLO. ÉXODO 20:8              

Vamos a leer uno de los pasajes más conocidos del shabat en Éxodo 20:8:

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo.” (Éxodo 20:8 RVR60).

Aquí podríamos dividirlo en dos. Lo primero que nos dice la Escritura es: ‘Acuérdate’, aunque parezca obvio, porque si no te acuerdas, probablemente, vas a transgredirlo. Hay que tenerlo en cuenta y considerarlo. Si fuera necesario hay que poner una alarma como recordatorio. Esto es parte de lo que nos dice: ‘No te olvides de este día’. También es importante saber que, en la medida que Israel ha tenido presente y como prioridad el shabat, ha mantenido su identidad y unidad con el Eterno. Dice el dicho: ‘Más de lo que Israel ha guardado el shabat, el shabat ha guardado a Israel’. Me parece muy cierto porque el shabat es un mandamiento de identidad que nos fortalece en saber quiénes somos. Nos da un sentido de pertenencia con el pueblo de Dios. Esto es importante: ‘No olvidarnos del shabat, para no olvidarnos del llamado que Dios nos ha hecho’. Nos dice también aquí: ‘Acuérdate’, pero para santificarlo. No solamente es: ‘Ya me acordé de que es shabat. Voy a seguir haciendo lo que estaba haciendo’. ¡No! ‘Ya me acordé de que es shabat y, entonces, debo hacer ciertas acciones que demuestren que es un día santo’. La palabra “kadosh” (santo) tiene la idea de que es como un momento, un lugar o algo que implica un ‘apartamiento’ o de un uso especial. Por eso, es que la idea al santificar el shabat, es darle un enfoque diferente. Hacer ciertas cosas especiales o dejar de hacer ciertas cosas. Eso es, en sí mismo, una forma de santificarlo. No considerarlo como cualquier día normal. Por tanto, me parece que la idea de la cena de shabat que va con todo este adorno: poner un mantel, una vajilla y una cena especiales, le da este sentido a este pensamiento, de santificarlo. De esta manera, le estamos dando esta relevancia y santidad al día mismo de reposo. 

De hecho, una de las explicaciones del por qué se encienden estas dos velas es: ‘por acordarse y santificarlo’. Por eso, de acuerdo con la tradición, es el encendido de estas dos velas: ‘Te acordarás y lo santificarás’. 

  • NO TRABAJAR. ÉXODO 20:9-11 

Ahí mismo en el siguiente versículo en Éxodo 20:9-11:

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20:9-11 RVR60).

Básicamente, en síntesis, es no trabajar. Aquí me parece que es una de las formas más claras de santificar el día y de los preceptos más conocidos de lo que es el shabat. En el verso 9 dice la palabra obra, en hebreo es “melajá” (H4399) = ministerio, empleo, oficio, también se traduce como trabajar, asunto, labor, obra, arte, artesano. Lo que implica es que no realices lo que habitualmente haces, lo que es tu oficio, ministerio, empleo. Es importante aclarar este punto porque, tal vez, puedas hacer ciertas cosas en shabat que implicarían más trabajo, pero no necesariamente es tu oficio. No trabajar no implica no esforzarse. También hay que encontrar y entender este sentido. Cuando no trabajamos podemos decir que estamos descansando, pero es importante aclarar, que no significa que no haya que esforzarse. Habrá ciertas circunstancias o actividades en shabat que, tal vez, requieran un cierto esfuerzo y, no necesariamente implica la transgresión de trabajar. Porque ya definimos lo que implica trabajar: ‘No hagas lo que habitualmente haces o en lo que habitualmente trabajas’. Pero, sobre todo, lo que está implícito dentro de la forma como te ganas la vida. Es decir, el oficio, no necesariamente como una actividad por sí misma. Sino una actividad que está asociada a la forma de remuneración. Como dicen: ‘Nadie trabaja de gratis’. Todo trabajo conlleva una remuneración. La idea es: ‘Deja de hacer lo que sueles hacer para ganarte la vida’. En otras palabras, eso es, básicamente, lo que implica en este sentido el mandamiento y esta parte del shabat de NO trabajar. 

Hay ciertas excepciones. “Yeshua” (Jesús) mismo lo dijo: ‘Los sacerdotes son sin culpa, aun cuando ellos transgreden el shabat’. ¿Por qué? Ellos dicen que profanan el día de reposo, porque justamente, la palabra ministerio, “melajá”, era su trabajo, su oficio, su ministerio, servir en el Templo, servir a la gente, llevar a cabo las ofrendas; sin embargo, dice que son sin culpa porque es un principio de fuerza mayor, de “Kal V’jomer” (mayor o menor peso). La obra que se hace para el Eterno no se considera como parte de esta melajá / trabajo. Imagínense que, en los días del Templo, el sacerdote o los sacerdotes dijeran: ‘Hoy es shabat. A ver quién les presenta sus ofrendas. Quién les organiza las fiestas y les enseña Torá porque es día de reposo, yo me voy a mi casa a dormir para estar bien tranquilo’. Al contrario, es algo que el Eterno ordenó y que Él requirió. Por eso, Yeshua lo enseñó en Mateo 12: ‘Ellos son sin culpa’. También dijo: ‘Mi Padre trabaja y, hasta ahora yo también trabajo’. Y se escandalizaron. No porque estuviera llevando a cabo un oficio de comercio o de remuneración, sino porque estaba realizando la voluntad y la obra de Dios. Por ello dijo: ‘Yo también trabajo’. Y, obviamente no se refería a un oficio. 

También entiendo y, de alguna manera, es circunstancial, el que una persona tenga que trabajar en shabat. Es algo muy común. La gente que trabaja en shabat se pregunta: ¿cómo le hago si tengo que trabajar? Es un tema más amplio, ya lo estudiaremos en su momento. No es que Dios esté en contra del trabajo en sí; sin embargo, hay momentos o circunstancias en los que se tenga qué trabajar. Lo que se busca es que sea una excepción y que la persona está esforzándose, en lo que le corresponda, para que, pueda descansar ese día. Ya sea ganándose ese día de descanso en su trabajo o emprendiendo algún oficio, negocio o alguna actividad económica que le permita tener el control de su tiempo y, por lo tanto, también del shabat. De lo que creo que sí está muy en contra Dios es, de la negligencia a obedecerle, de la indiferencia hacia los mandamientos. Una persona que sabe que no debe trabajar en shabat y no está dispuesta a hacer absolutamente nada para cambiar esa condición. ¡Eso es lo que yo creo que va a ser juzgado por el Eterno! 

Si es tu caso y estás trabajando en shabat. Ya buscaste y no tienes otra opción, sigue orando, eso es parte fundamental. Pon tus rodillas constantemente en el suelo e inclínate delante de Dios, humíllate ante Él para que conceda ese anhelo que está en tu corazón y, tarde o temprano, estoy seguro de que el Eterno hará algo. Él moverá puertas y, seguramente, te dará la oportunidad de guardar este mandamiento. Y, si no es así, la otra circunstancia que podemos encontrar en la Biblia de alguien que estaba oprimido por el trabajo, era “Yaacob” (Jacob) quien trabajaba para su Suegro. No es que no descansara en shabat, pero sus circunstancias eran muy adversas y difíciles, por lo que llegó un momento en que dijo: ‘Me independizo’. Este es un ejemplo para seguir y también con el que Dios puede bendecirnos y, al contrario, puede darnos mucho más que en un oficio o en un empleo cotidiano y, emprender un negocio puede ser una aventura, pero una ventaja y una bendición en ese sentido, porque podremos guardar no solo shabat, sino todos los días de fiesta. Esta es una consideración importante. En síntesis, no hay que trabajar, es decir, desempeñar la actividad económica que solemos hacer para ganar el sustento, sino confiar y creer en la provisión del Eterno. 

  • NO HACER TRABAJAR A OTROS. ÉXODO 20:10             

Va de la mano del punto anterior y es el siguiente versículo de Éxodo 20:10:

“más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.” (Éxodo 20:10 RVR60).

Aunque parezca obvio, no todos lo creen, ni lo ven así. La palabra siervo, puede ser vista hoy en día, como tu colaborador o empleado de tu negocio o empresa. Así que no es: ‘Yo si voy a ser muy guardador, pero todos los demás se quedan trabajando’. Este principio lo estableció Yeshua como la regla de oro: ‘No le hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti, sino haz a los demás, lo que a ti te gustaría que te hicieran’. Si a ti no te gusta que te hagan trabajar en shabat, si ha sido tu experiencia, no se lo hagas a otros. 

El shabat es un mandamiento universal, no es exclusivo de los judíos o de la tierra de Israel. Basado en Génesis 1, desde la creación misma, dice que Dios santificó el día de reposo y, me parece que ese es el testimonio más claro para poderlo hacer nosotros también y llamarlo universal. Cuando Dios creó el día de reposo, no había judíos, tribus, ni como tal, las naciones, simplemente había un universo y un mundo que Él creó. Uno de los 613 mandamientos, el precepto No. 611 dice: “Imitar los caminos de “Hashem” (El Nombre), cumpliendo sus mandamientos”. Es decir, hacer lo que Él hace. Y, en este caso, el shabat, lejos de ser una maldición, es una gran bendición y esa es la razón por la cual el mandamiento de guardar el shabat es para todos. Por eso dice: ‘tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tus animales’. Los animales eran vistos como un medio para realizar las actividades. Entonces, hasta ellos debían descansar. Por decreto real, no hagas trabajar a otros. Si tú vas a un restaurante, vas a hacer trabajar a un montón de gente o si tomas un avión o si vas a un supermercado, también vamos a hacer trabajar a muchas personas que no deberían estar trabajando. Por tanto, simplemente siguiendo el principio: ‘No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti’. Además de que está escrito. Comento esto porque yo he escuchado a los judíos decir: ‘La “Torá” (Instrucción, Ley) es para los judíos, no para los gentiles, así que no hay problema en que ellos trabajen, porque finalmente, ellos no están incluidos. A ellos nos les cuenta como transgresión’. Pues, aunque al gentil no le cuente como transgresión, sí le contará al que hace trabajar a otros deliberadamente. 

Entiendo que hay momentos y circunstancias en que también será inevitable, por ejemplo: el caso de los bomberos, la policía, el ejército, los hospitales, el personal médico, es ineludible que haya un personal para preservar la vida que es lo más importante. Pero, tratando de limitarlo y de que sea lo menos posible. De forma cotidiana y común, no tendría por qué haber razón para trabajar, ni mucho menos, para hacer trabajar a otros. 

  • NO ENCENDER FUEGO EN VUESTRAS MORADAS. ÉXODO 35:3            

El siguiente punto está en Éxodo 35:3:

“No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo.” (Éxodo 35:3 RVR60).

Esto tiene ciertas implicaciones y, por supuesto, no está exento de ciertas interpretaciones también. Vamos a tratar de acercarnos más a la idea y al concepto de lo que implica no encender fuego. Aquí, la palabra fuego se refiere a llama, no a chispa, pues son dos palabras diferentes. Lo digo, porque habitualmente, en el ámbito judío tradicional, se considera que todo lo que genere una chispa, no se debe de usar en shabat. Y, así como éste, se han agregado una gran cantidad de mandamientos, de preceptos y estipulaciones. En este caso, uno de los más estrictos es éste. 

FUEGO (H784) “aish” en hebreo = fuego, flama, llama, fuego. Esta palabra está más asociada a la creación del fuego.

CHISPA (H7565) “réshef” en hebreo = brasa ardiendo; por analogía relámpago, rayo; figurativamente flecha (como que relampaguea por el aire); específicamente fiebre: ardiente, brasa, carbón, chispa, encender, fiebre, rayo. 

Consideramos que la electricidad no es un fuego en sí, aunque tenga el potencial de serlo. De hecho, en el judaísmo no se usa, porque se completa una tarea o circuito que, es una de las 39 prohibiciones dentro de las categorías para shabat. 

¿Cuál es la idea detrás de este precepto de no encender fuego? Hay dos formas de verlo. En un sentido no está permitido el encendido del fuego porque, en aquellos días, el encendido del fuego era muy complejo, era tardado, trabajoso: había que ir a cortar la leña, cortarla propiamente, llevarla a la casa y encender el fuego. Que, por mucha pericia que se tuviera, implicaba un cierto esfuerzo. Hoy es mucho más sencillo, porque solo hay que girar la perilla de la estufa u horno. Pero, aun así, yo considero que esto debe seguirse guardando y debemos continuar respetando el principio de no encender una llama o fuego. 

Otra forma de entender este principio se asocia con no causar daño. Porque el fuego daña todo lo que toca. Por ejemplo: “Yacoob” (Santiago) dice que: ‘La lengua es como un fuego, capaz de incendiar un bosque’. Y esto es contrario a lo que hizo Dios. Él creó y con fuego estaríamos destruyendo. Basado en este mismo pasaje, se consideraba prohibida la ejecución en shabat, en los días de la Escritura, cuando estaba permitida la pena capital. La idea también es: ‘No hagas pleitos’. No nos andemos peleando en shabat, lo que está muy acorde con el mismo espíritu del mandamiento. ¿Cómo podemos deleitarnos, considerar el shabat una fiesta y un reposo en nuestro corazón, si nos estamos peleando y generando disputas o controversias? Por eso, es contradictoria una persona que se está peleando con otros en shabat. 

En concreto, me parece que ambas interpretaciones aplican. Por un lado, el sentido literal de no encender fuego o una llama y, no provocar un pleito o problema, como generar un daño con el fuego de nuestra boca. Con el tema de la comida, me parece que puede sustituirse, por ejemplo: con una parrilla eléctrica para no encender fuego, pero finalmente cumple, con la función de calentar la comida. De hecho, dentro del ámbito judío y cito esto nuevamente, porque ellos tienen muchos años guardando este mandamiento, ellos tienen unas sarteneras para hacer el calentado de las comidas. Esto es lo que la Escritura nos muestra sobre no encender fuego en vuestras moradas. 

  • NO RECOGER LEÑA. NÚMEROS 15:31-36             

Esto está literalmente escrito en el libro de Números, pero quiero ir un poco más atrás para entender bien el contexto. 

Números 15:28-36:

Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado. El nacido entre los hijos de Israel, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro. Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella. Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.” (Números 15:28-36 RVR60).

En el verso 29 se trata de una persona que peca por yerro, lo hace por ignorancia, por equivocación y por ello, habrá una ofrenda y se reconciliará. Pero en el verso 30, ya hay una diferencia muy evidente con la persona que hace algo con soberbia, con orgullo, porque está pecando con menosprecio de la Palabra del Señor. Quien lo haga de esta manera, sin importarle en pocas palabras lo que dice la Escritura, ahí si ya hay una responsabilidad, porque esta persona ya no puede decir que lo hizo sin querer y dice: ‘Será cortada la persona de su pueblo’. Su iniquidad caerá sobre ella. Por eso, es bastante drástica la situación del hombre que está recogiendo leña, al que ponen en la cárcel porque no sabían qué hacer ante esta circunstancia, por lo que Moisés debió preguntar al Eterno lo que debía hacerse con él. La respuesta fue: ‘Apedréele toda la congregación’. 

Siguiendo un poco el contexto y la idea que se viene desarrollando, es muy probable que esta persona que está recogiendo leña, no lo hacía por ignorancia, sino propiamente con una actitud de rebeldía, soberbia y de menospreciar la Palabra. No sabemos si esta persona iba a encender fuego, lo cual es muy probable. Lo más lógico es que, una persona que está recogiendo leña, más en aquellos días, lo hiciera justamente para encender fuego. Pero no se iban a esperar hasta que encendiera el fuego, por ello, lo detuvieron antes de que lo hiciera y el Eterno fue el que juzgó y determinó el castigo que se llevaría esta persona. Esto es como una extensión de no encender fuego, no recojas la leña para encenderlo. 

Está prohibido recoger leña en shabat, pero creo que lo debemos seguir aplicando ahora, porque también es NO hagas algo que pueda aparentar transgredir un mandamiento. Sé que hoy es poco probable que alguien recoja leña, pero pensando en el principio o espíritu detrás del mandamiento, debemos considerar de ser cuidadosos de no ser piedra de tropiezo para que lo que hagamos no le pueda implicar a otros que vamos a transgredir. 

  • NO VIAJAR O SALIR A BUSCAR EL ALIMENTO. ÉXODO 16:29-30 

Este mandamiento se basa en Éxodo 16:29-30:

Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día.” (Éxodo 16:29-30 RVR60).

Este es un principio que Dios estableció desde los días en que el pueblo de Israel habitó en el desierto en tabernáculos y es ahí, donde viene el pasaje que hace mención sobre la caída del maná. De aquí se deriva la prohibición de viajar o buscar alimento en shabat. Precisamente podemos afirmar esto, porque así lo dice la Escritura: Caía doble porción el viernes. No necesitas salir a buscar el alimento. La idea es quédate en tu casa, con tu familia, en comunión con ellos y con el Eterno. No andes yendo de un lado para otro. No es que Dios no quiera que te desplaces o que no te muevas o te quedes encerrado y tu casa se convierta en una jaula, ni mucho menos. El pensamiento detrás de esto es: No tienes que salir a buscar el sustento, no tienes que salir a trabajar, no necesitas ver cómo obtener el sustento de ese día, aunque no trabajes, porque la promesa de Dios es: ‘Dios te dará lo suficiente también para ese día’. Es decir, las matemáticas de Dios funcionan diferente a las del hombre. Dice Dios: ‘Tú trabaja seis días y el séptimo día, yo te daré lo suficiente para ti’. Ahí es donde dependerá de nosotros si confiamos o no. Si creemos o no. 

Hay quienes dicen: ‘No. Yo mejor me aseguro. ¿Qué tal si se le olvida al Eterno mandarme la provisión de esta semana?’. Eso es parte de la prueba de la fe, al guardar el shabat, de confiar, al trabajar esos seis días, nos esforzamos y le echamos ganas esos días, pero confiamos que, con seis días me alcanzará para siete. También yo creo que Dios sabe que el hombre es codicioso y que siempre va a buscar enriquecerse. Esto también implica, de alguna manera, tener contentamiento con lo que tenemos y estar satisfechos con lo que Dios nos ha dado. Sé que hay personas que, tal vez, ganen menos porque cierran en shabat o no cobran porque ese es el día de pago, etcétera, pero eso es parte de si creemos y confiamos o no en el Eterno. 

En la tradición judía, de aquí se deriva el delimitar la distancia que uno viaja en shabat. De acuerdo con la tradición se dice que el Rey Salomón y su corte rabínica prohibieron que la persona caminara más de dos mil “amot” (una medida de distancia que equipara a lo que, hoy en día, sería casi un kilómetro o 3287 pies), fuera de la ciudad o del pueblo en shabat. Yo creo que esta cuestión de la distancia específica se hacía con la finalidad, justamente de que la ciudad descansara y se tornara en un estado de reposo en todos y no solamente en unos. Sé que, en nuestra sociedad actual, transportarse no parece ser un gran trabajo o problema en sí mismo, pero la idea no es por el trabajo que nos cueste o la distancia en sí misma, el principio detrás de esto es: permanecer en comunión con Dios, que pasemos tiempo en la Presencia de Dios y si nos hemos de transportar: 1. Que no sea para buscar el alimento o la provisión y 2. Que sea por una causa sumamente importante como, por ejemplo: congregarse.  

  • NO COMERCIAR. NEHEMÍAS 13:15-22  

Esto lo encontramos en un pasaje intenso, pues aparte de que Nehemías era el líder espiritual y moral junto con Esdras y la generación que regresó del exilio de Babilonia, digamos que tomaron cartas en el asunto sobre el tema del shabat para hacerle saber al pueblo lo importante que es para Israel el guardar este principio de no comerciar en el día de reposo.

Leamos, entonces, Nehemías 13:15 -22:

En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén. Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo? ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo? Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga. Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en día de reposo. Y dije a los levitas que se purificasen y viniesen a guardar las puertas, para santificar el día del reposo. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la grandeza de tu misericordia.” (Nehemías 13:15 -22 RVR60).

Es lógico y evidente, hasta cierto punto, porque si no se permite trabajar y no se permite hacer que alguien trabaje, obviamente, tampoco se permite comerciar. Porque al comprar, haces trabajar a otros, como ya lo expliqué anteriormente. Entonces, somos nosotros mismos los que seguimos fomentando que la gente trabaje en shabat, y, con ello, se hace un círculo vicioso. Probablemente parezca algo irrelevante. Algunos dirán: ‘Que vaya y que compre tal o cual cosa, no quiere decir que el mundo vaya a caer en una transgresión total’. Pero, finalmente, no romperemos este círculo vicioso y es la forma en la que podemos aportar nuestro granito de arena. Cuando se dice que todos podemos hacer algo para generar ciertos cambios, nosotros como creyentes en Yeshua y en la Torá, somos los que debemos poner el ejemplo y dar testimonio. Y no esperar a ver si a alguien le nace del corazón o del espíritu el cerrar su negocio. Esto es tan simple como esto: ‘Si nadie, absolutamente nadie, fuese a comprar en shabat a una tienda de supermercado o a algún centro comercial. ¿Qué crees que sucedería?’. Te aseguro que no tardarían ni un día más en cerrar el siguiente sábado o a las dos semanas. Porque tontos no son y para hacer números son bastante buenos y, si algo han logrado hacer estas cadenas internacionales, es justamente, la solvencia económica. ¿Qué caso tendría pagarles a los empleados, encender luces, aires acondicionados y todo lo que implica el poner a trabajar y en marcha una tienda de este tamaño, si no va absolutamente nadie a comprar? Entonces, me parece muy importante lo que nosotros podemos hacer para agradar al Eterno. 

Parte de esto es por lo que se acostumbra no cargar dinero en shabat, aunque no es un mandamiento escrito como tal, me parece que es algo implícito para no poder comprar o comerciar. Si tú llegas a una de estas tiendas comerciales con la cajera tratando de que te fíe la compra, ya quisiera ver yo eso. Aun explicándole que es shabat y que mañana, sin falta, se lo pagarás. No la vas a poder convencer, te lo aseguro. Porque sin dinero, no puedes comprar. Es un principio, digámoslo así, dentro del shabat, de no cargar dinero, para que, de esta manera, si llega la tentación, será muy difícil que sucumbas a ella porque no vas a poder pagar. 

Dice en Marcos 16:1:

“Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.” (Marcos 16:1 RVR60).

Vemos que las mujeres que fueron a la tumba de Yeshua, cuando pasó el día de reposo, compraron las especias aromáticas. Por eso sabemos que hay que respetar el shabat, no comprando, no vendiendo, no comerciando. 

  • NO COCINAR. ÉXODO 16:23 

Este mandamiento va a ser el favorito de las mujeres y lo encontramos en Éxodo 16:23:

“Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.” (Éxodo 16:23 RVR60).

Por cuanto mañana es shabat, tienes qué prever. Por eso, decía yo al inicio, shabat nos ha cambiado la vida completamente. Nuestra semana debe ser “shabatcéntrica”, todo gira en torno al shabat. Como diríamos en México: ‘Mañana es el recalentado’.  Porque se vuelve a comer lo que cocinamos ayer. 

COCER viene del hebreo “afá” (H644). Raíz primaria; cocinar, específicamente hornear, amasadora, cocer, hornero, panadero. Está más relacionada con hornear y, por supuesto, hacer el pan, en aquellos días, implicaba desde moler el grano, amasar, pasarla al horno, encender el fuego. Era un trabajo asiduo que implicaba mucho tiempo. 

COCINAR viene del hebreo “bashal” (H1310). Raíz primaria; propiamente hervir; de aquí, ser hecho en cocimiento; figurativamente madurar: asar, cocer, cocina, cocinar, guisar, hervir, madurar, maduro. 

Básicamente, estos dos términos implicaban, por un lado, hornear (relacionado con la panadería) y cocinar que implicaría el hervir. Las dos son actividades muy relacionadas con el fuego. Por eso, la idea es que lo tenemos que preparar antes. Se hace el doble el viernes, para que al otro día lo puedas simplemente calentar, no al fuego, pero puede ser con electricidad en horno de microondas, una sartén o una parrilla eléctricas también sin ningún problema. Yo sé que, hoy en día, hay alimentos muy sencillos de preparar. Yo creo que, lo que hay detrás de este precepto de no cocinar está basado, como yo les decía, en la cantidad de tiempo que implicaba preparar el alimento. Dentro de los mismos principios que la Torá establece sobre el shabat es que no pasemos nuestro tiempo en lo que no sea sumamente necesario. Dios quiere que el enfoque de nuestro tiempo no sea en pasar todo el tiempo en la cocina, sino más bien, dedicado a nuestra familia y, sobre todo, a Él. 

Creo que cualquier mujer de los días de Moisés, de los días de Yeshua, se quedaría sorprendida y boquiabierta por cómo una mujer, hoy en día, prepara los alimentos en un abrir y cerrar de latas, ya tiene la comida, prácticamente, lista. La idea es prever esto, cocinando más el día anterior y hoy se puede conservar mucho mejor porque tenemos refrigeradores. En aquellos días era mucho más complicado. No es que esté prohibido preparar alimento, sino que no lo preparemos encendiendo fuego y, que se ocupe todo nuestro día en ello. No invirtamos tanto tiempo en la rutina. Sobre todo, las mujeres quienes son las que pasan una gran cantidad de tiempo en la cocina. 

  • NO LLEVAR CARGA O TRANSPORTARLA. JEREMIAS 17:27 

Otro precepto escrito está en Jeremías 17:27:

“Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en día de reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.” (Jeremías 17:27 RVR60).

Aquí el contexto está más relacionado con el comercio, no tanto con cargar. Carga es un término muy ambiguo que puede variar de una persona a otra. El judaísmo es mucho más estricto en ese sentido. Carga es prácticamente, todo lo que no sea necesario. Miremos cómo lo traduce la Nueva Traducción Viviente este mismo versículo: “Sin embargo, si no me escuchan y se niegan a guardar como sagrado el día de descanso, y si ese día pasan mercadería por las puertas de Jerusalén como si fuera cualquier otro, entonces, quemaré estas puertas. El fuego se extenderá a los palacios y nadie podrá apagar las llamas rugientes”. (NTV) Principalmente, la carga, implicaba un sentido comercial. 

Nosotros encontramos en el “Brit Hadashá” (Nuevo Testamento) pasajes en los que Yeshua, alguna vez le dijo a un hombre que cargara su lecho y luego lo encontraron y lo reprendieron porque le dijeron: ‘¿Quién es el que te dijo que cargaras?’. Ahí vemos el sentido estricto de interpretación de estos pasajes sobre no cargar, prácticamente nada. Pero, el contexto nos muestra, más bien, que estaba asociado al comercio. Sin embargo, yo también considero que, dentro del mismo espíritu, del mandamiento de: ‘No cargar’, sería evitar este tipo de situaciones si no son muy importantes o necesarias. Por ejemplo: una mudanza no sería lógico hacerla en shabat, aunque la hagas tú mismo. No me parecería lo correcto, sino ir en contra del principio del día de reposo, de estar en tu casa, de descansar y no trabajar. 

Comentaban hace un momento sobre el “eruv” (situación que se podía dar, cuando en ciertas ocasiones, se ponían de acuerdo los vecinos para transportar ciertas cargas de un lugar público a uno privado). Dentro del judaísmo está prohibido cargar o transportar ciertos objetos de un dominio público a uno privado y viceversa. ¿Qué es el dominio público? Un área común como un jardín, parque, etcétera. El “eruv” es un acuerdo entre todos los que viven en un edificio o en un condominio y donde todos guardan shabat, pero todos se ponen de acuerdo en que no hay problema en mover, por ejemplo: unas sillas del área común o palapa del área externa del lugar. Así, al estar todos de acuerdo, determinan que no es una transgresión esa transportación de un lugar privado a un área común o viceversa. También hay eruv que pueden implicar áreas mucho más grandes como un fraccionamiento o pequeños poblados. Hay ciertos requisitos para poder cumplir con un eruv, como las murallas o paredes, lugares cerrados, un acordonamiento o un límite marcado, etcétera. Esto es dentro del judaísmo para que no haya problema y nadie se enoje de ver a alguien moviendo una carga. 

PERECE DIFÍCIL, PERO NO LO ES 

Algunos se asustarán tal vez, porque si son varios mandamientos, porque parece difícil, pero no lo es. Realmente, si nos ponemos a analizar, no son muchas reglas, ni tampoco imposibles. Si nos ponemos a pensar en todas las restricciones que hay para meterte a nadar en una alberca pública, son muchas más. Y, al final, nadar no significa que no sea algo agradable. Creo que a muchos nos gusta nadar. Lo mismo sucede con el shabat, es muy fácil dejarse ir con la finta de que es complicado y difícil, pero, sobre todo, por los prejuicios que se le han dado y han existido en el ámbito cristiano de que es algo complejo. Pero, realmente no lo es, al contrario, es un mandamiento muy hermoso que está abierto para todos. 

Alguien comentaba que no es universal, pero los que creemos en el Brit Jadasha, el apóstol Pablo en la carta a los romanos dijo: ‘¿Dios es solamente Dios de los judíos?’ La respuesta es: ¡No! Ciertamente es también Dios de los gentiles. En Éxodo capítulo 12 dice: ‘Una misma ley será para el natural y para el extranjero’. Dios no hace acepción de personas y no nos ve de una manera diferente. Al contrario, Él busca que todos guardemos los preceptos, porque Él es un Dios para todos. En Isaías capítulo 56 dice a los hijos de los extranjeros: ‘Que abracen el pacto y que guarden el día de reposo para no profanarlo, Él los recibirá en su monte santo y les dará nombres de hijos e hijas y recibirá sus holocaustos que ofrezcan sobre su Altar’.  

Me parece más que claro y evidente, aunque tal vez, haya quien no lo quiera ver así que, justamente dentro del judaísmo quieren excluir a las personas porque han buscado apropiarse de Dios, lo han intentado monopolizar diciendo que solo podemos guardar las 7 leyes de Noé que, ni siquiera están escritas en la Biblia como tal, sino que son una costumbre creada por los rabinos, para deliberadamente excluir. 

Por tanto, no te quedes con las migajas, porque Dios tiene para ti un deleite y un banquete. ¡Eso es el shabat! Y Dios quiere que lo conozcas, lo guardes y, a aquellos que te digan que no lo hagas, ya sea porque Jesús lo abolió o porque te digan que no eres judío y que debes convertirte al judaísmo. El judío no guarda como debe ser el shabat, sino que guarda una serie de lineamientos que, ni siquiera están escritos en la Torá y le han hecho añadiduras, simplemente para seguir preceptos rabínicos. Nosotros no estamos en contra de nadie, sencillamente buscamos una fe que se puede leer, que está escrita y el shabat es algo que podemos leer, que podemos vivir, que vemos que nuestro Rabí y Maestro siguió. No vemos ningún impedimento para seguirlo haciendo. Por tanto, no te dejes llevar ni por la finta o el engaño de que el shabat es algo complejo. Si es complejo o difícil, es porque el hombre lo ha hecho así, no Dios.

Para cerrar este estudio leamos lo que dice 1 Juan 5:3:

“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” ( 1 Juan 5:3 RVR60).

¿A quién le vas a creer hoy? ¿A aquellos que te dicen que guardar shabat es muy complicado y te vas a apartar de la gracia? ¿O le vas a creer a la Palabra de Dios? Sus mandamientos no son gravosos, su yugo es fácil y ligera su carga. 

Te animo y te invito a que sigamos conociendo de los mandamientos de Dios, especialmente el shabat, porque es una bendición que Él no quiere que te pierdas. 

Que el Eterno te bendiga, te espero en nuestra siguiente pregunta de “Respuestas en la Biblia”: ¡“Shalom”! / ¡Paz!

CategoríaShabat
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