¿EN QUÉ MOMENTO REGRESARÁ YESHUA? (1ra parte)
Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”. Seguimos conociendo y aprendiendo más de la Palabra del Eterno. Estamos en la “Kehilá” (Congregación) Camino a Emaús. En este caso, tenemos una interrogante muy interesante. Es la pregunta No. 172 ¿En qué momento regresará “Yeshua” (Jesús)? Es una respuesta bastante larga y compleja, por eso, la vamos a dividir en dos y esta es la primera parte. Vamos a buscar la respuesta a: ¿en qué momento va a regresar Yeshua?, ¿Será posible conocer el momento en que el Mesías regresará? Vamos a analizar la información que tenemos para acercarnos a este entendimiento.
EL MESÍAS EN EL MILENIO
El regreso del Mesías es, sin duda, el momento más esperado y anhelado para todos los creyentes, sobre todo, en la “Torá” (Instrucción, Ley) y para los que creen en Yeshua como el Mesías. Tal vez, no podamos decir la fecha con precisión, pero si el momento en que regresará porque tenemos bastantes evidencias. Y las hemos examinado previamente, a través de las cartas en el “Brit Jadashá” (Nuevo Testamento) y, por supuesto, en los mismos evangelios. También en otros pasajes y narraciones del “Tanaj” (Antiguo Testamento) que nos muestran en qué momento regresará el Mesías.
Primeramente, vamos a tomar para este estudio particular, la premisa que manifiesta el Apóstol Pedro en su segunda carta, leamos 2 Pedro 3:8:
“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” (2 Pedro 3:8 RVR60).
Basados en la premisa de que, un día son mil años para el Eterno vamos a encontrar las evidencias, sobre que ‘día’ o ‘milenio’ regresará Yeshua a la tierra. Aunque la mayoría ya lo hemos estudiado y, por tanto, tenemos una idea. Sin embargo, vamos a corroborarlo y reafirmarlo a través de diferentes pasajes. Lo único que quisiera yo aclarar y que es importante considerar es que este estudio se encuentra en el cuarto nivel de interpretación que es el nivel “sod” (misterio), el cual nos ayuda a entender por qué Yeshua regresará en el séptimo milenio.
EL SÉPTIMO DÍA DE LA CREACIÓN: EL REPOSO
Vamos a ver ciertos pasajes en esta forma de interpretar la Biblia, en el nivel sod para, de esta manera, poderlo relacionar e identificar y llegar a una conclusión. Busquemos este entendimiento a través de la Creación misma. Desde el principio nos deja Dios las claves o evidencias de hasta cuando durará la historia y llegará a su conclusión el reinado del hombre y comenzará el reinado del Mesías, el reinado de Dios a través de su hijo Yeshua. Vamos a ir siguiendo varias citas para tener de primera fuente, la evidencia en nuestras propias Biblias.
El séptimo día de la creación conocido como “shabat” (día de reposo), vamos a explicarlo leyendo Génesis 2:1-3:
“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (RVR60).
En seis días fue que Dios hizo y creó todo, pero era como una sombra del plan que Dios tendría. La idea general aquí es que, el reposo llega el séptimo día en que, si tomamos la base o primicia de que, si un día son como mil años, estamos hablando que, al concluir el sexto día, es decir, el sexto milenio, llegará este reposo donde finalmente concluirá toda labor y obra del hombre. Este día terminará. Y eso es justamente lo que marca el mandamiento mismo del shabat: ‘Seis días trabajarás y harás toda tu obra, más el séptimo día es del Señor, es para Él y es suyo y ese día es el reposo’. Sin embargo, el autor de la carta a los hebreos dice que aún falta un reposo para el pueblo de Dios. Leamos Hebreos 4:4-9:
“Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.” (Hebreos 4:4-9 RVR60).
Nosotros entendemos en este pasaje a los hebreos que el autor está hablando, justamente, del regreso del Mesías a la tierra y que, finalmente, se puede establecer ese reposo donde todo concluirá y, entonces, ahí si entraremos al verdadero reposo, al verdadero shabat.
Los judíos rabinos llaman al milenio como: “Yom Shekuló Shabat” (el día en que todo será shabat), será un shabat de mil años, así lo dicen ellos. Coincide desde el principio con la idea de la Creación y los seis días de trabajar y con el séptimo día donde, finalmente, se reposará y descansará de las obras del hombre.
Considerando eso, les pongo la imagen donde al concluir el cuarto día o milenio, es cuando Yeshua se manifiesta por primera vez en la tierra dando su vida, muere en la cruz y resucita. Dos días o dos milenios después es el tiempo de la esperanza y expectativa que tenemos de que él regrese. Justamente es la misma Creación y el mandamiento del shabat lo que nos indica que Yeshua regresará en el séptimo milenio.
Esto lo confirma el mismo Mesías en Marcos 2:28:
“Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” (Marcos 2:28 RVR60).
Yeshua es el Señor, el amo y el que gobernará en el día de reposo, que es el séptimo día. Relacionándolo y conectándolo con la idea de que un día son como mil años, Yeshua regresará el séptimo día, en el séptimo milenio, es decir, en el día de reposo porque en ese día Él va a reinar. Es la idea a través de la misma creación y, por supuesto, de las palabras de Yeshua, sobre que Él regresará en el séptimo día o milenio.
SUKKOT Y EL SÉPTIMO MILENIO
Vamos a ver ahora otra idea o principio que está ligado con las fiestas. Sabemos que las fiestas son señales proféticas. Son el reloj profético de Dios y cada una de ellas apunta al Mesías y tienen un significado especial, el cual no vamos a analizar ahora, pero, definitivamente sabemos que las fiestas anuncian en ese plan o reloj profético, la venida por segunda vez de Yeshua. Así como lo anunció para la primera venida y la obra que hizo, no podría ser la excepción que también ahora lo hiciera para su regreso.
Tenemos básicamente siete fiestas, aunque realmente son ocho (ahorita explicamos la última), que están divididas en dos secciones. La primera sección se compone de cuatro fiestas conocidas como las fiestas de primavera, proféticamente cumplidas con la primera venida de Yeshua, en el cuarto milenio donde Él se reveló y manifestó: “Pésaj” (Pascua), “Jag Hamatzot” (Panes sin Levadura), “Bikurim” (Primicias), “Shavuot” (Pentecostés). La segunda sección se compone de otras cuatro fiestas conocidas como las fiestas de otoño, proféticamente por cumplirse, es donde se espera Su regreso y el desenlace: “Yom Teruah” (Día de la Trompeta), es la fiesta que se asemeja a una boda y marcaría, justamente, el regreso del Mesías. “Yom Kippur” (Día del Perdón), como el día del juicio para las naciones y para todos. Y “Sukkot” (Fiesta de las cabañas), sabemos que Yeshua nació en esta fiesta. También tenemos un estudio sobre este tema en específico en la serie: “Respuestas en la Biblia” donde analizamos y corroboramos el por qué Yeshua nació en Sukkot y por algo la fiesta dura siete días. Y la octava fiesta es “Sheminí Atzéret” (Asamblea del octavo día), aunque no es muy popular o conocida. Si quieres saber más de esta fiesta, tenemos más estudios sobre ella en nuestro canal de YouTube o en la página web.
Vamos a una cita que nos da mayor claridad y, además, apoya esta idea de que Yeshua regresará en el séptimo milenio o día y lo que representa Sukkot.
Leamos Levítico 23:39-41:
“Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis.” (23:39-41 RVR60).
Dice mes séptimo y, curiosamente, también es la séptima fiesta de este bloque -Sukkot-, la cual dura siete días. Luego se le da un agregado que vendría siendo el octavo día, la fiesta llamada Sheminí Atzéret (como el que se queda para el octavo día). ¿Qué representa la fiesta de Sukkot? Que el Eterno habría de morar entre su pueblo. Y es un recordatorio de cuando Israel habitó en tabernáculos en el desierto por cuarenta años. Esa estancia y tiempo de habitar en tabernáculos, es un momento que Dios tomó en el que el pueblo de Israel y Él tendrían una íntima comunión, una cercanía muy especial. Donde Dios les proveería de todo, no les faltaría nada y los acompañaría en todo. Entonces, Sukkot, de alguna manera representa el que Dios habitaría entre Su pueblo y caminaría entre ellos, al igual que en el Edén. Sería como regresar ahí. Por eso, no es casualidad que la fiesta de Sukkot se celebra acampando, saliendo de las ciudades, yendo a jardines o bosques para involucrarnos en un entorno de la naturaleza. Por eso, se decora con frutos, con plantas, flores de la tierra como anunciando una regeneración. La idea es que también en el milenio las cosas se renueven y regeneren. La tierra misma se va a renovar. Por tanto, Sukkot, representa la comunión con Dios, la renovación de la tierra y el contacto con ella, al igual que en el Edén. Volver a ese estado ideal donde Adán se paseaba por el huerto sin ninguna preocupación de ropa, ni de nada. Y, lo más importante, teniendo comunión con Dios. De hecho, el nombre “Emmanuel” significa Dios con nosotros y ese es el título que se le daría al Mesías, porque Él habitaría entre Su pueblo y eso es como la meta final, es a donde nos lleva la fiesta de Sukkot.
Otro detalle para tener más clara esta idea, es cuando los hijos de Israel salen de Egipto, ¿a dónde llegan? Esto es muy interesante porque no es casualidad donde realizan su primera parada. Leamos lo que aparece en Éxodo 12:37:
“Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.” (Éxodo 12:37 RVR60).
Una multitud que sale liberada, llegan a Sucot, donde hacen su primera escala. Como que Sucot es la meta.
Otro dato interesante es: ¿A dónde llegó “Yaacob” (Jacob) después de que se encuentra con su hermano “Esav” (Esaú)? Jacob tiene un momento muy difícil, pensó que su hermano lo mataría, pero finalmente viene una reconciliación y cuando se va, sucede lo que leemos en Génesis 33:17:
“Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot.” (Génesis 33:17 RVR60).
Por supuesto, no es el mismo lugar donde pararon los hijos de Israel al salir de Egipto, pero es el mismo nombre o término que se le da. Así que, es interesante pensar en estos dos detalles que, no son casualidades, sino algo que Dios establece, son ‘Diosidencias’, para darnos este mensaje de que la fiesta de Sukkot representa que el Mesías regresará, morará con nosotros por mil años y, después de esos mil años, seguirá la eternidad. Por eso, lo que sigue de Sukkot es, justamente, Sheminí Atzéret.
LA RESURRECCIÓN EN EL SÉPTIMO DÍA
Vamos a pensar ahora en un elemento importantísimo que nos marca y, que sabemos, nos indica el regreso del Mesías: La Resurrección. La cual es fundamental en nuestra fe. ¿Cómo entender mejor que Yeshua regresará en el tercer milenio? A través de la resurrección.
Vamos a leer 1 Tesalonicenses 4:14:
“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.” (1 Tesalonicenses 4:14 RVR60).
Por este verso sabemos que, Yeshua regresará y, cuando Él regrese, también vendrá la resurrección de los muertos. O lo podemos ver de la otra manera: cuando se dé la resurrección, quiere decir que el Mesías ha regresado. Así lo podemos vincular y no podemos separar lo uno de lo otro. Entonces, es a través de la resurrección que entendemos esta pieza clave para saber en qué momento regresará Yeshua. Vamos al evangelio de Juan que está, justamente, en el cuarto nivel de interpretación y que, trae de alguna manera, codificado el regreso del Mesías. Leamos el capítulo 11 que es la historia de la resurrección de Lázaro.
Juan 11:24-27:
“Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.” (Juan 11:24-27 RVR60).
¿Cuándo es ese día postrero? Si pensamos cuál es el día más postrero (último) de la semana, está hablando del séptimo día. No hay otro día después porque no hay un octavo día. Es decir, es el día de shabat. Es el día en que, si pensamos en esta idea de que, mil años son como un día, es el día que representa al séptimo milenio.
Lo tenemos más claro en el libro de Oseas para decodificar esta idea que encontramos en el evangelio de Juan. Leamos Oseas 6:2:
“Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.” (Oseas 6:2 RVR60).
Aquí se pone más interesante porque si dividimos la semana, es decir, esos siete días en dos períodos, tenemos: un primer período que comprendería estos cuatro días o cuatro milenios en el que Yeshua se manifestó con su primera venida al final del cuarto milenio y un segundo período de dos días o dos milenios que corresponderán a su segunda manifestación en su regreso. Por eso, Oseas dice que, nos dará vida después de dos días en los que se manifestó por primera vez y nos dará vida en el tercer día o milenio. Ese tercer día o milenio correspondería al séptimo día, es decir, en shabat. Yo le puse a la gráfica el símbolo de un león con una corona, porque es lo que vendrá a hacer el Mesías, vendrá a gobernar.
En el segundo milenio del primer período es cuando se dio la Torá, en el cuarto milenio del mismo período es cuando sabemos que, al final de éste, es cuando Yeshua viene a morir y resucitar. Y para el séptimo milenio es cuando él vendrá y gobernará. De esta manera, podemos darnos cuenta de que, tenemos cuatro días o cuatro mil años hasta su primera venida. Dos días o dos mil años para su regreso. Y, de la entrega de la Torá al regreso del Mesías, son otros cuatro días o cuatro mil años. Entonces, son 4 días o 4 mil años con Torá y dos días o dos mil años con este entendimiento de Yeshua.
Otra evidencia de esta idea del tercer milenio que representa al séptimo día, lo tenemos también en el pasaje de Lázaro. Vamos a leer una vez más al evangelio de Juan 11:5-7:
“Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.” (Juan 11:5-7 RVR60).
‘Vamos a Judea otra vez’, como diciendo: ‘Vamos a regresar’. Esos dos días representan eso exactamente, que se ha quedado dos milenios, por llamarlo así, esperando. Es decir, sin estar a la vista. Regresará otra vez a Judá, a gobernar y a traer la resurrección. En este caso, la resurrección de Lázaro quien representa a la Casa de Judá, porque dice que era amado y escogido. En el mismo evangelio de Juan 11:39:
“Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.” (Juan 11:39 RVR60).
Estos cuatro días representan cuando viene la Torá y ésta nos muestra que estamos muertos en nuestros pecados y delitos, ya que nos evidencia. Entonces, estos cuatro días de muerto Lázaro, representan estos cuatro milenios que estamos esperando después de la entrega de la Torá a que Yeshua regrese y nos resucite. ¡Nos dé vida una vez más! Estamos muertos en pecados, por eso, Marta, la hermana del que había muerto le dice así. Simbólicamente estamos muertos en pecados y delitos si el hijo no nos da vida. En este caso, esa vida se manifestará plenamente cuando el Mesías regrese, gobierne y, seamos liberados de la muerte finalmente.
Vamos a seguir avanzando y llegando a más conclusiones sobre esta idea de: ¿en qué momento regresará Yeshua?
PROFECÍA DE LOS JUBILEOS
Otra evidencia que nos ayuda a entender mucho mejor el momento del regreso del Mesías es a través de los jubileos. ¿Qué es un jubileo? Un período de 50 años. En el libro de Levítico podemos leer sobre lo que sucedía, pero a grandes rasgos, es un tiempo de reposo para la tierra, de libertad de los cautivos, un tiempo de regocijo, la tierra volvía a su dueño original, entonces, se tocaba el shofar y se marcaba un período de libertad total. Era un período de 50 años, por lo que, una persona difícilmente llegaría a dos jubileos, por tanto, era un tiempo muy especial.
Vamos a entender la idea de los jubileos haciendo esta conexión con el regreso del Mesías. Vamos a leer el pasaje de Génesis 6:3:
“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años.” (Génesis 6:3 RVR60).
Aquí Dios dice que no se pelearía con el hombre. Era la época de Noé, de los gigantes conocidos como “Nefilim” (Los que hacen caer o los caídos), que vinieron y corrompieron al hombre. Un desastre, la humanidad llena de maldad, por lo que Dios establece que sus días serían ciento veinte años.
Estos ciento veinte años, ¿qué relación tienen? Si transformamos estos cientos veinte años en cincuenta jubileos, esto equivaldría a seis mil años. Lo que está diciendo Dios aquí es que, durante seis mil años, Dios va a tratar con el hombre, no más. En ese período el hombre gobernaría la tierra. Pero después de esos seis mil años, el tiempo del hombre se acabará y vendrá el tiempo de que Dios gobierne. ¿Cuándo regresará el Mesías a gobernar? En el séptimo milenio o concluyendo: el año seis mil.
Vamos a ver más detalles. ¿Dónde encontramos una referencia similar?
En Deuteronomio 34:7:
“Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.” (Deuteronomio 34:7 RVR60).
Por este verso, sabemos que “Moshé” (Moisés) vivió ciento veinte años, lo cual no es casualidad y está conectado con esta idea. Después de esos ciento veinte años que vivió Moisés, el pueblo de Israel entró a la tierra prometida. ¿Quién introdujo al pueblo a la tierra de promesa? Fue “Yehoshua” (Josué) que, en realidad, es el mismo nombre de Yeshua. Él los introdujo al reposo. Siguiendo esta idea de los jubileos, esos ciento veinte años que vivió Moisés, en los cuales no entraron a la tierra, se quedaron fuera de ella, son los seis mil años del hombre. Al final, estaríamos entrando al séptimo milenio y, será un nuevo Yehoshua, es decir, Yeshua el Mesías, quien nos introducirá a la tierra de reposo. Si alguna vez te preguntaste: ¿por qué Moisés no entró a la tierra prometida? Porque también tenía que cumplir este símbolo de los jubileos que representan que solo por la ley no entramos a la tierra prometida, sino que tenía que dar paso a Yehoshua o Yeshua quien nos introducirá, finalmente, a la tierra o al reinado donde Él ha de gobernar.
Ahora, tenemos otra referencia también conectada con Moisés, quien liberó al pueblo cuando tenía ochenta años. En términos de jubileos, si multiplicamos ochenta años por cincuenta jubileos, son cuatro mil años. ¿Qué sucedió en esos cuatro mil años o al término del cuarto milenio? El Mesías se manifestó por primera vez. ¿Qué fue lo que hizo Moisés? Cuando él tenía ochenta años llegó, a la tierra de Egipto, para liberar al pueblo que estaba esclavizado. De la misma manera, Yeshua al cerrar el cuarto milenio, vino a este mundo para liberarnos de la esclavitud de nuestros pecados. ¿Qué sucedió después? El pueblo, en los siguientes cuarenta años de Moisés que, transformándolos en jubileos serían cuarenta jubileos por cincuenta, son dos mil años, estuvieron en el desierto y no entraron a la tierra prometida. Fue hasta que llegó Josué, quien los hizo entrar. De la misma manera, nosotros llevamos dos mil años en que, aunque hemos sido liberados por la sangre del cordero de nuestros pecados, no hemos entrado a la tierra. Estamos esperando y anhelando que se manifieste Yeshua para entrar a la tierra prometida. Estamos, ya casi, en ese tiempo a punto de entrar.
Hay otra referencia muy interesante que está conectada con el tiempo en que el pueblo de Israel estuvo en el desierto, en el evangelio de Mateo 4:1-2:
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.” (Mateo 4:1-2 RVR60).
Así, estos cuarenta días están conectados con los cuarenta años que el pueblo de Israel estuvo en el desierto, donde fueron probados, no entraron, fracasaron, pero Yeshua vence. Finalmente, de alguna manera, también estos cuarenta días en el desierto en que Yeshua hace ayuno, si los trasladamos a la idea de los jubileos (período de 50 años), serían otra vez dos mil años. El desierto también es una forma de representar al mundo, el exilio, el lugar que está fuera de Israel. Esa raíz creció en tierra seca, ahí creció el Mesías, reconocido así en la tierra fuera de Israel. Entonces, estamos en este lapso de estos dos días o dos milenios para estar a punto de llegar, treinta años después de su muerte, para que se establezca el milenio.
LIBERTAD EN EL SÉPTIMO MILENIO
¿Qué más sucederá en este séptimo milenio? O ¿qué más podemos esperar para este tiempo? La libertad que, como ya comentamos, es algo que a través de los jubileos sucedía. Además, también hay otras referencias de que será en el séptimo milenio cuando, finalmente, puede venir toda la libertad y, por lo tanto, toda esta idea conectada con el regreso del Mesías.
Vamos a otra cita para corroborar a través de un mandamiento y podamos llegar a esclarecer esta idea de que Yeshua regresará en el séptimo milenio.
Leamos Éxodo 21:2:
“Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; más al séptimo saldrá libre, de balde.” (Éxodo 21:2 RVR60).
Esto también era parte de la jurisprudencia israelita hebrea para los días o tiempo en que aun existía la esclavitud. Aquí lo relevante es que, cualquier siervo o esclavo serviría seis años, pero al séptimo año se le debía liberar. La misma Torá (Ley) le daba esta libertad. De la misma manera, nosotros sabemos que toda esclavitud, opresión y aflicción terminará cuando el Mesías regrese. Esto será siguiendo este principio y esta idea del séptimo año o milenio.
AÑO DE SHEMITÁ
Otra referencia más para entender el séptimo milenio es con el año de “Shemitá” (Remisión, perdón, liberación). El año de shemitá era el año que se dejaba reposar la tierra, en que se dejaba crecer libremente el fruto de ella para los más necesitados. Era como un shabat de un año completo para la tierra y para los que la trabajaban. Lo podemos leer en Éxodo 23:10 “Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; más el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás con tu viña y con tu olivar.” (RVR60). Ya vimos este principio en la Creación y también en el Shabat. Aquí es la misma idea solo que, trasladado a un período de un año completo, cada seis años. El séptimo año, representando el séptimo milenio, era el tiempo en el que la tierra reposaría.
Nosotros sabemos que, si hay algo que también la misma tierra anhela es, justamente, el momento de su redención por el siguiente pasaje de Romanos 8:19-22:
“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;” (Romanos 8:19-22 RVR60).
Por tanto, el hombre no es el único que espera esta liberación total de la esclavitud y esta redención final, también la tierra misma, pues está con dolores de parto y anhela su año de shemitá, pero el verdadero, que se dará en el séptimo milenio cuando Yeshua regrese. ¿Quién es el libertador? Por supuesto que el Mesías.
Esta opresión, aflicción y toda esta idea durante estos seis milenios que han sido difíciles y más después de que el Mesías vino, también la tenemos representada en la historia de David y Goliat que nos conecta con esta idea de la libertad, así como la conclusión de toda aflicción cuando Yeshua regrese.
Leamos 1 Samuel 17:16:
“Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.” (1 Samuel 17:16 RVR60).
Cuarenta días afligiendo, agrediendo e insultando a los israelitas. No había quien lo enfrentara, no había quien lo pudiera derrotar. Entonces, estos cuarenta días en la idea de los cincuenta años que representa cada jubileo, son dos mil años de aflicciones y persecuciones de satanás. Goliat representa al enemigo. Al final, como David lo hizo con Goliat, así Yeshua también va a destruir a satanás.
David mató a Goliat tomando estas cinco piedras que, sabemos que, representan a la Torá. Dice el Talmud que, de estas cinco piedras se hicieron una sola. Lo que representa a la roca que es el Mesías. Entonces, Yeshua destruirá el reinado de satanás y va a establecer el suyo. Cuando David derrotó a Goliat fue la última prácticamente, porque ya le tenían tomada la medida a los israelitas, pero llegó David y, a partir de ese momento, fue Israel el que impuso su dominio sobre la tierra y quien habría de aplacar y dominar a los filisteos. De la misma manera, eso es una sombra de lo que había de venir porque Yeshua, después de dos mil años de su primera venida, va a derrotar con un golpe mortal a satanás y va a establecer su reino. Se acabará la tiranía de satanás en la tierra, así como se acabó en aquel día la tiranía de Goliat sobre los israelitas.
UN ENCUENTRO EN EL TERCER DÍA
Vamos ahora a entender esta misma idea con otros pasajes que ahora están relacionados con el tercer día. Ya había comentado que este tercer día, dividiendo el primer período de la semana en cuatro días y el segundo período en tres días, entendemos mejor la idea del regreso del Mesías.
Leamos Éxodo 19:16-20:
“Aconteció que, al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.” (Éxodo 19:16-20 RVR60).
Esta es la manifestación que se da cuando el pueblo de Israel sale de Egipto y llega a Sinaí, donde viene el momento del encuentro con Dios y esto sucede en el tercer día. Profética y simbólicamente este tercer día representa, por lo tanto, el séptimo milenio o día del que ya hemos hablado. Momento que representa cuando Dios se manifieste a través del Mesías en los últimos tiempos.
Otro pasaje que nos enlaza con esta idea está en Éxodo 24:16:
“Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.” (Éxodo 24:16 RVR60).
Esta nube en la que Moisés es llamado es también, la forma de representar la “Shekinah” (Morar o presencia divina), la gloria de Dios. ¿Cuándo podremos llegar ahí? Cuando llegue ese séptimo milenio. En ese momento la gloria del Señor reposó sobre el Monte Sinaí.
Hay otro pasaje muy interesante sobre esta misma idea que lo encontramos en Ester 5:1-2:
“Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro.” (Ester 5:1-2 RVR60).
Sabemos de la sagacidad y atrevimiento de esta joven reina, pues todo aquel que entraba sin permiso delante del Rey, moría. Sin embargo, Ester, por este principio de salvar al pueblo, decide arriesgarse y busca acceder al rey. Dice: ‘Aconteció que al tercer día Ester se vistió su vestido real y entró a la presencia del rey’. De la misma manera, nosotros también entraremos a la presencia del rey en ese tercer día o milenio, considerando a partir de la primera venida de Yeshua.
Finalmente, vamos a esta cita donde podemos cerrar esta idea de la mejor forma: con una boda en las Bodas de Canaán. Nosotros sabemos que, prácticamente, el libro de Apocalipsis cierra con una boda, las Bodas del Cordero que son al tercer día. De hecho, si hacemos el conteo, aunque sea un poco más largo, de los días que se van contando desde que comienza la narración de Juan en el capítulo 1, llegamos realmente, una vez más, al séptimo día que es el mismo tercer día después de que Yeshua se manifiesta en su primera venida. O el séptimo día desde el principio.
Leamos entonces, Juan 2:1-2,6:
“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.
Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.” (Juan 2:1-2,6 RVR60).
También tenemos esta pregunta dentro de la serie “Respuestas en la Biblia”: ¿Por qué Yeshua transformó el agua en vino?, para que puedan escucharla.
Aquí viene un detalle interesante porque dice que había seis tinajas de piedra que servían para la purificación. ¿Qué representan estas seis tinajas para la purificación? Representan esos seis días o milenios en los que el hombre intentó la purificación por todos los medios. Sin embargo, solo el Mesías es el que traerá la purificación final. De hecho, el seis es el número del hombre, del ser humano. El hombre fue creado el sexto día. Por ello sabemos que, el seis representa a los seis días de la Creación. ¿Y cómo terminan la Creación y esta historia? Entrando al milenio en esas bodas del Cordero.
Estos son los elementos, testimonios y señales proféticas que nos dejan más claro en qué momento de la historia regresará y se manifestará Yeshua.
Si fue de bendición este estudio, yo quiero invitarte a que lo compartas y vivas esta información en tu vida, considerando que el Mesías está cada vez más cerca.
Haciendo una idea general de que, Yeshua murió en el año 30. Aunque algunos historiadores u otras fuentes de información tienen una opinión variada, porque consideran que Yeshua realmente nació entre el año 4 y 6 antes del Mesías o de la Era Común, hay un desfase de algunos años. Pero, independientemente, de cuántos años pueda haber de desface, sabemos que estamos en los últimos tiempos y que, sin duda, cada día estamos más cerca. Así que, yo te invito a que nos preparemos porque no sabemos tampoco el día que estaremos delante de Él. Que el Eterno nos permita mantenernos con nuestra lámpara encendida y listos para recibirle. Te espero en la próxima pregunta de Respuestas en la Biblia.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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