¿EN QUÉ MOMENTO REGRESARÁ YESHUA? 2DA PARTE
Bienvenidos, a “Respuestas en la Biblia”, vamos a seguir conociendo y aprendiendo más de la Palabra de Eterno y del mensaje que Dios tiene para tu vida.
Hoy vamos a continuar con un estudio dado en la Respuesta No. 172 sobre la pregunta: ¿En qué momento regresará Yeshua?, pero ahora la 2da parte. Sé que es una muy conocida esta frase y expresión de que, el día y de la hora, nadie sabe, por supuesto que es un hebraísmo, un mensaje codificado alusivo a la Fiesta de “Yom Teruah” (Día de las Trompetas). Tenemos un video referente que dice: ¿Por qué creemos que Yeshua regresará en Yom Teruah?, por tanto, te invito a buscarlo en el canal de YouTube o en la página web. Sin embargo, hay muchas evidencias que nos van a ayudar a entender, si no el día exacto, a acercarnos a este momento. Y, creo que hay algo dentro de nosotros que nos confirma que ese momento cada día está más cerca y que hay evidencias aún en la misma Escritura que nos ayudan a considerar esto. Yo no quiero ponerme el manto del Profeta y declarar una fecha en particular y en específico. Simplemente, quiero plantear información que no es que yo haya descubierto, ni sea el autor. Porque, primeramente, esto está en la Palabra y es información que está disponible en diferentes fuentes de internet.
Yo quiero recomendarles ampliamente que vean la pregunta No. 193 ¿En qué momento regresará Yeshua? 1ra parte.
1 DÍA = 1000 AÑOS
Para ello, vamos a valernos de las premisas que planteamos en la 1ra parte para tener esto en consideración. Vamos a 2 Pedro 3:8:
“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” (2 Pedro 3:8 RVR60).
Esta es la hipótesis en la que nos hemos basado en que 1 día lo podemos tomar como mil años literal, de manera simbólica y profética, pero finalmente tiene un tiempo específico. Esta idea que plantea Pedro no es exclusiva de él, también dentro del mismo judaísmo se basan en esta misma idea. Incluso en la misma creación, en los 7 días de la semana. Algunos rabinos lo ven así, como que, cada día de la semana corresponde a mil años o un milenio y, por tanto, el séptimo día, es el séptimo milenio en el que el Mesías se manifestará, reinará y establecerá el reino del Padre de los Cielos. Obviamente, así como el “shabat” representa un día de descanso y reposo para estar en la Presencia de Dios. En este séptimo milenio por la figura de Yeshua reinando ya implicará todo eso.
LOS 7 MILENIOS PARA EL HOMBRE
Es importante considerar estos principios y no olvidarnos de que son 7 días de la creación, son 7 milenios como los que se han establecido para el hombre. Aquí les planteo este esquema que vamos a estar viendo a lo largo de este estudio, para dar una claridad mucho mayor sobre ciertos elementos que vamos a proponer.
Sin embargo, hay siete elementos clave, importantes y trascendentales, para ciertos períodos, por ejemplo: Al finalizar el segundo milenio se considera la entrega de la “Torá” (instrucción, Ley), cuando el Eterno la entrega a “Moshé” Moisés. Entonces fueron dos mil años sin Torá y luego vienen dos mil años para llegar al cuarto milenio con Torá y la llegada del Mesías.
Entonces, la expectativa de los días del Mesías era justamente esa, que Él habría de aparecer en ese tiempo. Los rabinos consideraban que, al final del cuarto milenio, se manifestaría el Mesías. La idea era dos mil años sin Torá, dos mil Años con Torá y con el Mesías. Y nosotros podemos decir que lo tenemos porque hemos creído que Yeshua es el Mesías, que murió y resucitó, ascendió y que va a volver, que va a regresar por Su pueblo. Por ello, es lo que más anhelamos y esperamos. Por eso es tan importante. Sé que hay muchas preocupaciones en la vida y en el día a día, y no lo podemos evitar. De pronto nos llega la factura de la luz o la colegiatura y no lo podemos dejar, pero si es un tema que debemos considerar con esta relevancia de que, finalmente, nuestro Señor está cada día más cerca y necesitamos estar atentos a ello.
Entonces, lo que se espera y la expectativa es que, al finalizar el sexto milenio, cuando el Mesías vuelva, ya no será como Cordero, ya no va a ofrecer su vida en sacrificio, sino a gobernar y a reinar como está establecido en Apocalipsis. Por otro lado, también podemos dividir en 4 milenios, desde el inicio del conteo, hasta la llegada del Mesías, y después tres milenios hasta el establecimiento del reino. Y, el séptimo milenio o el tercer día después de la muerte de Yeshua. Por eso, les pongo la figurita de un león que es la figura simbólica de representar al león de la tribu de Judá. Aquí viene un punto interesante, podemos considerar que Yeshua nació en el año 0 de la Era Común. Por eso hoy estamos en el año 2023, casi 2024 y murió en el año 33 aproximadamente. Hay ciertas discrepancias y diferencias entre los historiadores sobre exactamente en qué año nació. Algunos dicen que fue en el año -3 o -4 y, otros se van incluso, al año -6 antes de la Era Común o del Mesías. Pero, tampoco estamos considerando una discrepancia de 15 o 20 años, ni siquiera una discrepancia de 10 años que yo haya encontrado. Entonces, si lo dejamos como una simple hipótesis, que Yeshua nació en el año 0 y murió en el año 33, sería aproximadamente entre el año 2030 y 2033 su regreso en la equivalencia de este tercer día o séptimo milenio. Por supuesto que no hay un común acuerdo sobre esto, pero hay un dato muy interesante que, si les quiero compartir y que, la verdad, a mí -como decimos aquí en México- me movió el tapete y lo consideré hace unos 10 u 11 años en que, me tocó ver un contenido que aún era en DVD´s sobre, justamente, la fecha probable del regreso de Yeshua. Estaba muy bien documentado y planteado, pero esa fecha que informaron ya pasó y no sucedió nada. Sin embargo, había unos planteamientos que no dejan de ser muy interesantes y hoy, tomando toda esta información, la quiero compartir porque me parece muy relevante que está en el mismo “Talmud” (obra que recoge, principalmente, las discusiones rabínicas sobre leyes judías). Sé que no es una fuente cristiana, ni propiamente de un rabino mesiánico. Está en el tratado conocido como Yoma 39b que está más bien en la “Mishná” otra parte del Talmud. Nosotros sabemos que el Talmud es una autoridad dentro del judaísmo rabínico. Algunos están muy peleados con el tema del Talmud, pero finalmente es un documento con un gran valor, con mucho sentido histórico. Y, en este caso en particular, según la misma Mishná, se describe que en “Yom Kippur” (Día del Perdón o Expiación), el cual es un día solemne y muy sagrado porque era el día del perdón de todos los pecados. Así que, una de las prácticas o tradiciones que se hacían en Yom Kippur era que, al chivo, al cual se le cargaban los pecados (chivo expiatorio), se le amarraba un cinto color grana en uno de sus cuernos y otra parte de este cinto se amarraba dentro de la puerta del Templo. Y, lo que históricamente siempre sucedió después de que se hacía todo este proceso del Día del Perdón, era que este hilo o cordón color grana se hacía blanco. Eso, evidentemente, era un milagro. Sabemos que, a veces, el sol o las inclemencias del tiempo pueden decolorar las cosas, pero sucedía al instante. Esto sucedía vez tras vez, año tras año en Yom Kippur. Pero, está documentado que, durante los cuarenta años previos a la destrucción del Templo, ese cinto dejó de convertirse en blanco y se quedó en el mismo color: grana. ¡Esto era sobrenatural! Así como que el cordón cambiara a blanco, ahora que, durante cuarenta años ininterrumpidos, ya no se hiciera blanco. Lo que sí no está en discusión es que, el año de la destrucción del segundo Templo fue en el año 70 D.M. y aquí no hay nadie que pueda increpar la fecha por muchísimas otras fuentes que la amparan. Cuarenta años antes nos deja en el año treinta, que es exactamente donde los historiadores o la mayor parte de ellos concuerdan que murió Yeshua. Entonces, considerando que, cuarenta años antes de la destrucción del Templo, como una señal, evidentemente, de que Dios había cambiado la ofrenda y ya no perdonaba los pecados de la misma manera, porque Yeshua ya había venido 40 años antes a hacer la perfecta expiación para todo pecado. Así, podríamos fijar la fecha de la muerte de Yeshua como el año 30 D.M. o E.C.; entonces, dos mil años después sería el año 2030. Vamos a corroborar, de alguna manera, esto. Espero que, al menos, los haya dejado pensando y me haya dado a entender de que Yeshua murió el año 30, en concreto, porque de acuerdo con el Talmud, durante cuarenta años ininterrumpidos, después del año 30, llegó la destrucción del Templo. Así como la señal de que ese cordón de grana no se convirtió nunca más en blanco. Me parece algo muy relevante, interesante y considerable para estimar la fecha de la muerte exacta de Yeshua.
Vamos a corroborar esto en el tema de los milenios. En estos puntos de la evidencia bíblica y les quiero recordar que, para llegar a un entendimiento más profundo de estos temas, es necesario verlos desde un nivel de interpretación más profundo. Hemos hablado de estos 4 niveles de interpretación de la Palabra. El nivel “SOD”, el que se conoce como ‘misterio’, el cuarto nivel, implica un nivel más profundo en el que, muchas veces, vamos a tener que interpretar ciertos pasajes de forma alegórica, simbólica o profética. Por tanto, es necesario tener un criterio amplio para considerar lo que vamos a ver a continuación.
LA MUJER SAMARITANA (JUAN 4:16-26, 39-42)
Nos vamos a enfocar, en esta segunda parte de este tema, en pasajes específicos del “Brit Jadashá” (Nuevo Testamento), aunque yo sé que la mayoría, prácticamente todos, ya hemos leído estos versos que están en los evangelios, pero ahora, vamos a decodificar a través de estas historias el momento del regreso del Mesías.
El primer pasaje que vamos a leer es el de la mujer Samaritana, que está en el evangelio de Juan, capítulo 4. Sabemos que Yeshua llega a esta región de Samaria, que estaba cansado y que tuvo sed. Él está en el pozo y llega esta mujer samaritana con la que empieza un diálogo curioso y peculiar sobre asuntos y temas, digamos religiosos. Llega este punto muy interesante en la conversación donde dice en Juan 4:16-26;39-42:
“Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. / Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.” (Juan 4:16-26;39-42 RVR60).
¡Qué revelación hace Yeshua en el verso 26! Pues muy pocas veces se revelaba directamente como el Mesías, tanto a su audiencia o al alguien y aquí, en este caso, lo hace de una manera sumamente clara: ‘Yo soy el que habla contigo. Yo soy el Mesías, el que esperaban que llegara’. El diálogo continúa, vienen los discípulos, la mujer se sorprende y se va a decirle a la gente sobre esto. Y continuando con el verso 39, leemos la expectativa para todos (aun para nosotros) que, cuando el Mesías vuelva o venga para los judíos, sea el Salvador del mundo. En este caso, nosotros sabemos que los samaritanos representan también a Efraín; es decir, las 10 tribus. En general, Samaria representa a ese Israel entre las naciones y, ahora, el Mesías se revela delante de ellos, de todos los Efraimitas, de la simiente de Abraham que se dispersó, pero que ha llegado al entendimiento de Yeshua como el Mesías. Dice que Yeshua se queda dos días en esta región que representaba a las naciones también. Dos días es el equivalente simbólico de dos milenios. Desde la primera venida de Yeshua, hasta su regreso, serán dos mil años, lo que significan dos días específicamente. Estos seis hombres, cuando le dice: ‘Cinco maridos has tenido y ahora tienes otro hombre que no es tu marido, representan esos seis milenios o seis mil años en los que el hombre, en general, se ha encontrado sin un pacto, sin esposo. ¡Qué curioso! Yeshua viene a renovar el pacto, justamente, con Efraín y con todo Israel para llevar a cabo una boda en el séptimo día, en el séptimo milenio. Entonces, ese séptimo varón u hombre es el Mesías que está esperando la purificación y el renacimiento de la mujer para poder tomarla como esposa. Obviamente, un hombre no podía tomar una mujer, si estaba en estado de adulterio.
Es interesante y hermoso darnos cuenta de todo este simbolismo y como todo nos conecta a este punto. Al punto en que el Mesías volverá después de dos días, de dos mil años, durante los cuales Él ha sido predicado y conocido, no en Judá, sino en Efraín, en las 10 tribus que somos, sin duda alguna, tú y yo. Este es un símbolo muy interesante y una profecía muy clara sobre cuándo va a volver el Mesías, por qué creemos que volverá después de dos mil años de su primera manifestación.
7 SANIDADES EN SHABAT
Vamos a seguir reafirmando esta idea y este principio, sobre por qué el Mesías regresará en el séptimo día o milenio. El siguiente punto o criterio son las sanidades que hace Yeshua en Shabat, las cuales son una señal que apunta hacia algo y, en este caso, tenemos registrado que Yeshua hizo siete sanidades:
- A la suegra de Pedro (Marcos 1)
- Una mujer encorvada (Lucas 13)
- Un hombre hidrópico -enfermedad asociada con retención de líquidos- (Lucas 14)
- El paralítico de Betesda (Juan 5)
- Un hombre con una mano seca (Marcos 3)
- Al hombre ciego de nacimiento (Juan 9)
- A un hombre endemoniado (Marcos 1)
Son siete milagros que, bien, pueden representar el séptimo milenio, porque la idea al llegar a este momento es que, no habrá ya más enfermedad, dolor, muerte, ni todos estos padecimientos para los cuales el Mesías vino. Estos eran una señal profética para este verdadero tiempo. Entonces, Yeshua se manifestará y traerá sanidad total, restauración, curará a todo enfermo, toda herida y padecimiento en este séptimo milenio. Así que, nos estamos acercando más a Él. Prácticamente, estamos a nada de llegar a esto, si lo consideramos en todo este tiempo. Yo no sé si te has preguntado, pero por algo, justamente los evangelios nos dejan muy claro que Yeshua sanaba en shabat. Algunos pensarían que era para hacer enojar a los fariseos, pero créeme que no era para eso. Suscitaba discusiones que, generalmente, pasaba sanar a alguien en shabat y de ahí se desprendían una serie de problemas que, realmente, estaban apuntando a esta señal profética. Entonces, es una señal para nosotros y para nuestros tiempos, porque estamos muy cerca de llegar a esos días en donde Yeshua traerá sanidad y restauración total para todos los enfermos. ¿Quién no quiere llegar a ese momento?
LA LEVADURA EN TRES MEDIDAS (MATEO 3:33-35)
Vamos a ver otro pasaje mucho más breve que está en Mateo, capítulo 13, que es una parábola sobre esta mujer que usa esta levadura.
Leamos Mateo 13:33-35:
“Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.” (Mateo 13:33-35 RVR60).
Yo sé que, las parábolas se prestan, incluso, a diferentes interpretaciones. Como el pasaje que acabamos de comentar de la mujer samaritana donde, esos cinco maridos, representan, en algún momento, los cinco libros de la Torá, en fin. Ahora, por cuestión de tiempo, me estoy enfocando en este punto práctico de lo que estamos estudiando. Aquí, en el pasaje, nos deja ver muy claro que, las parábolas son mensajes que también ocultan algo, tienen un mensaje codificado o escondido. En este caso, aunque la levadura generalmente es vista como un elemento negativo o de pecado, también nos arroja un principio o verdad que es lo que nosotros estamos analizando en este momento. Esta levadura, en tres medidas, representan cuando se llegue a este tercer día o milenio, será cuando el Mesías venga. ¿Qué sucederá con el reino? Lo que sucede con la harina, que al ponerle el agua queda leudado y lo que hace la levadura es que las cosas crezcan y se expandan. Entonces, cuando Yeshua (el Mesías) vuelva, el reino de los cielos se va a expandir y va a crecer de una manera sobrenatural. Va a cubrir como dice en los profetas: ‘Como las aguas cubren la mar’. Se va a expandir el reino de los cielos, no nada más a la nación de Israel, sino, en general, hacia todo el mundo. Esto también es un mensaje profético de lo que sucedería, en este caso, con las tres medidas que representan ese tercer día para expandir el reino.
LA ASCENCIÓN DE YESHUA (HECHOS 1:3,10-11)
Vamos a ver el siguiente pasaje que nos deja ver esto: la ascensión de Yeshua en esta cita nos va a dejar ver otra evidencia y mensaje de cuándo y en qué momento será el regreso del Mesías en Hechos, capítulo 1, donde sabemos que el contexto es después de la resurrección.
Leamos Hechos 1:3,10-11:
“quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. / Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:3,10-11 RVR60).
Podemos decir que el ascenso de Yeshua está relacionado con su descenso, es decir, su regreso. Así como le vieron ir, así le verán regresar. De alguna manera, me parece que se establece una conexión. En este caso particular, dice que estuvo cuarenta días, mostrándoles pruebas y evidencias a los discípulos de que era Él, así como de la resurrección. Estos cuarenta días transformados en jubileos de cincuenta años, nos dan 2 mil años. Esto ya lo habíamos visto en la primera parte, debido a la relevancia de los jubileos en que se daba la liberación de los presos, el perdón de las deudas, la tierra volvía a su dueño original. Era obvio que era un momento muy particular y especial, sumamente anhelado. Prácticamente, una persona solo vive un jubileo a lo largo de su vida, cuando mucho dos. El punto aquí es que, el jubileo representa un momento de liberación, de libertad. El Mesías, al volver, traerá justamente la libertad que sucedía en el jubileo. Entonces, esos cuarenta días multiplicados por 50 jubileos, nos dan 2 mil años. Y dijeron los ángeles: ‘Así como le habéis visto irse, le veréis regresar’. ¿Cuándo? Dos mil años después. De ahí la relevancia de conocer el momento en que Yeshua ascendió, porque dos mil años después es cuando seguramente va a regresar.
LA PROFECÍA DEL BUEN SAMARITANO (LUCAS 10:33-35)
Vamos ahora a la profecía, la historia del buen samaritano. Esto es algo que, creo que todos hemos leído y escuchado. Es una narración con una gran enseñanza y que nos deja muchas lecciones de la vida. Pero hoy, vamos a verla desde otro enfoque y no vamos a leerla toda, sino que nos vamos a enfocar en los puntos centrales.
La historia es que un hombre fue herido ahí en el camino, pasa el sacerdote, pasa el levita y ambos lo ignoran. De pronto, pasa un samaritano, el cual es movido a misericordia, compasión y lo atiende, y leemos en Lucas 10:33-37:
“Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.” (Lucas 10:33-37 RVR60).
¿A quién representará el buen Samaritano en esta historia en particular? Es un mensaje que Yeshua le está dando, sobre todo, a la gente religiosa. Por algo los personajes son escogidos, pues tenían mucho fondo. En este caso, Él mismo se identifica como este buen samaritano. De hecho, en Juan, capítulo 7, insultan a Yeshua diciéndole: ‘Tú eres samaritano y demonio tienes’. Por tanto, Él es el buen samaritano que es movido a misericordia, a compasión y que se despoja, por llamarlo así, de su cabalgadura, de su realeza. Aquí es interesante porque el hombre herido iba en un caballo o en un asno y se baja de él. Esto representa también al Mesías que se despoja de su vestidura y posición para venir a salvarnos y rescatarnos.
Los elementos proféticos e interesantes de esta historia también son que, después de todos estos cuidados, el buen samaritano le da al hombre del mesón: ‘Dos denarios’. ¿Qué era un denario? El salario o la paga de un día. Entonces, él está dándole la paga de dos días. Dos denarios es el equivalente a dos días. ¿Qué más le dice al mesonero? ‘Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese’. Por este detalle podemos, aún más, identificar a Yeshua como el buen samaritano, porque Él va a regresar. No solo lo deja ahí, porque va a volver. Y todo lo que gaste de más, él lo pagaría. ¡Qué maravilla! Porque, sin duda, todos hemos gastado de más y necesitamos que Él regrese. Entonces él va a volver. ¿Cuándo va a hacerlo? En dos días, por eso, le dejó dos denarios, considerando que regresaría dos días después. Una vez más, tenemos este patrón y esta identificación de que serán dos días o dos milenios después de su primera venida cuando Él va a regresar. Dos mil años después de que Él vino, volverá. Por tanto, aquí tenemos otra evidencia más. Por eso dice: ‘Cuando regrese’.
LA ALIMENTACIÓN DE LOS CUATRO MIL (MATEO 15:32-39)
Vamos a otro pasaje que es un milagro, no es propiamente una parábola, pero es muy conocido. En este caso es la alimentación de los 4 mil.
Vamos a Mateo 15:32-39:
“Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala.” (Mateo 15:32-39 RVR60).
Aquí tenemos algunos elementos que resaltan y sabemos que nada es casualidad, si están ahí, de pronto descritos en la Escritura. Nos dice el pasaje que estaban con él desde hace tres días, es decir, el tercer día. En el que, una vez más, siguiendo el mismo patrón de interpretación que hemos venido trayendo, es el tercer día después de su primera venida, representa, justamente, el momento en que Él ha de volver. Y eso es lo que le preocupa a Yeshua, porque dice: ‘Si yo les envío de regreso, ya no van a aguantar, ya no van a llegar, no van a regresar y, por tanto, no van a lograrlo’. Por ello, es por lo que Él se encarga de esta alimentación precisamente en este tercer día. La gente le ha seguido por dos días, que simbolizan dos mil años, y estas personas representan la multitud de las naciones y, particularmente, por el lugar personifican a Efraín, a las 10 tribus que durante dos mil años han estado siguiendo al Mesías. Ahora llega el momento en que ya anhelamos su regreso, ya nos hemos cansado, ya tenemos hambre y Yeshua dice: ‘No tienen qué comer’. Por tanto, Él tiene que venir a hacer este milagro, esta obra sobrenatural y la idea es que, al tercer día; es decir, en el séptimo milenio, podamos identificar a estos siete panes y a las siete cestas sobrantes. Sabemos que el pan representa la Palabra de Dios. ¿Qué sucederá? ¿De qué se alimentarán las naciones en el milenio cuando el Mesías regrese? Dice: ‘Será llena la tierra del conocimiento del Eterno, así como las aguas cubren la mar’. Entonces, el Mesías alimentará a las naciones de la Palabra misma, como lo hizo aquí de manera simbólica con estos panes. Así, como estos siete panes, será en el séptimo milenio cuando las multitudes serán alimentadas, serán saciadas del pan, que es la Palabra de Dios y Él mismo. Yeshua es el pan hecho carne. Por eso, es en el séptimo milenio que Él volverá y esas cuatro mil personas, bien, pueden simbolizar esos cuatro mil años desde que se recibió la Torá. Sabemos que la Torá se recibió en el segundo milenio, entonces, han pasado cuatro mil años desde el momento que se recibió el pan de vida (la Torá). Así, esos cuatro mil años ya generan hambre. Y es el momento de que el Mesías regrese, se manifieste para alimentar a las multitudes.
LA TRANSFIGURACIÓN Y SUKKOT (MATEO 17:1-8)
Vamos a conocer el siguiente aspecto profético que nos ayudará a entender mejor. Esto tiene que ver con la fiesta de “Sukkot” (Tabernáculos o Cabañas).
Vamos al pasaje conocido como la transfiguración en el evangelio de Mateo 17:1-8:
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.” (Mateo 17:1-8 RVR60).
Sabemos que Yeshua es el cumplimiento de la “Torá” (la Ley) y los Profetas, pues apuntan hacia Él. Moisés y Elías representan eso: la ley y los profetas, por eso es por lo que están ahí.
Pero, hay aspectos muy interesantes. Desde el verso 1, leemos: ‘Seis días después’. Estos seis días pueden representar perfectamente estos seis milenios. ¿Qué sucederá al iniciar el séptimo milenio? ¿Qué pasará después de seis milenios de la humanidad? Pues la manifestación gloriosa del Mesías. La transfiguración es como el ‘trailer’ o adelanto de la película que nos deja ver lo que va a suceder. Por eso es por lo que también está ligado a la fiesta de Sukkot. Lo que dice Pedro no es casualidad: él al presenciar esta revelación y ver este acontecimiento glorioso del Mesías ya en su Gloria, dijo: ‘Él viene a reinar y a gobernar en esa “Shekinah” (gloria)’. ¿Cómo confirmarlo? Pues está viendo también a Moisés y a Elías, por lo que quiere decir que sukkot ha empezado. La fiesta de Sukkot representa la presencia del Mesías, del Eterno morando entre Su pueblo. Por eso, Pedro pensó: ‘Ya empezó la era mesiánica. Ya empezó el séptimo milenio’. Por algo, sukkot es una fiesta de siete días, justamente, que simboliza el inicio del séptimo milenio.
¿Qué les dice Yeshua? ‘Levantaos. No tengan miedo’. Este levantarse representa la resurrección que llegará, justamente, cuando Yeshua regrese. Está todo conectado. Sabemos que cuando Yeshua vuelva, se escuchará el “shofar” (cuerno o trompeta de carnero), los que permanezcan vivos, su cuerpo será transformado, los que hayan dormido, sus cuerpos también serán transformados o resucitados. Hasta en estos detalles se asoma, claramente, la manifestación del reino de los cielos para este tiempo del séptimo milenio, dos mil años después de la primera venida del Mesías. Todo esto está encubierto en este pasaje que, como les decía, es la fiesta de Sukkot, la fiesta de las naciones, de acuerdo con Zacarías. La fiesta que las naciones también celebrarán e irán justamente, delante del Rey, a ofrecerle tributo, a rendirle homenaje y, por supuesto, a reconocerle.
Este es un pasaje más muy interesante y ‘encubierto’ de lo que será. Pedro, Jacobo y Juan tuvieron una visión de lo que sería el milenio. Ellos ahí van a estar, te lo garantizo. Y Sukkot como la fiesta de las Naciones y como la fiesta donde el Mesías ya reinará. Está perfectamente todo representado aquí. De ahí la reacción de Pedro nos lo confirma.
SANIDAD DEL HIJO DEL OFICIAL (JUAN 4:46-54)
Vamos al siguiente pasaje que también es muy interesante y que, a veces, no se ve con esta perspectiva profética: la sanidad del hijo de un oficial.
En la primera parte de este estudio, también analizamos otros milagros de Yeshua, en diferentes pasajes como: las bodas de Canaán y ahora vamos a ver este otro milagro. Leamos en Juan 4:46-54:
“Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.” (Juan 4:46-54 RVR60).
Hay momentos donde los padres se acercan a Yeshua en una situación desesperada. Dos días estuvo en Galilea y luego vuelve a Canaán donde viene esta situación del hijo del oficial que era una persona prominente, un siervo del rey. Y, en este caso, su descendiente está sufriendo y padeciendo. El cual representa a Israel entre las naciones, porque, lógicamente, sufre y padece porque tiene una enfermedad. ¿Qué representa esta enfermedad? Los sufrimientos y las tribulaciones de Israel. En la desesperación del padre, le dice a Yeshua: ‘Ven antes de que mi hijo muera’. Y Yeshua dijo en Mateo 24:22 ‘Si estos días no fueran acortados, ninguno sobreviviría. Pero, por causa de los escogidos, han sido acortados’. Esto nos habla de que, antes de que el Mesías regrese, vendrá un período conocido como la tribulación o el padecimiento de Jacob o en el cristianismo conocido como la ‘Gran Tribulación’.
Así dijo el hombre: ‘Ven antes de que mi hijo muera. Si tú no vienes, mi hijo se va a morir’. Tiene mucho sentido. Y así sucederá proféticamente. Ahora, un punto que refuerza lo que hemos venido estudiando es que, esta séptima hora en que es sanado el hijo, lo cual es curioso que esté escrito y narrado, en este caso, por “Yohanan” (Juan) que preguntaran la hora en que comenzó a sanar. Por eso, queda registrado que fue exactamente en la séptima hora, la cual simboliza el séptimo milenio. A esa hora le dejó la fiebre. A esa hora se acabarán todos los padecimientos, las tribulaciones y todas las enfermedades. Creo que eso es lo que todos anhelamos con todas nuestras fuerzas y el corazón.
EL JUICIO EN EL DÍA POSTRERO (JUAN 12:48)
Por último, vamos a ver esta otra cita que, en este caso, se encuentra en el evangelio de Juan 12:48:
“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.” (Juan 12:48 RVR60).
Nosotros sabemos que ese día postrero es el día en que el Mesías vuelva y, finalmente, se establezca y se presente ya no como un cordero, sino como un león. Ya no para dar su vida, sino para gobernar como juez. Sin embargo, también en esta idea, podrá ser al séptimo día cuando llegue al mismo tiempo la salvación, la sanidad y la restauración; así como, también el juicio para los que se pierdan.
Pero Job nos da una esperanza muy grande en Job 5:19:
“En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal.” (Job 5:19 RVR60).
Esta cita está conectada con la esperanza del séptimo milenio. Así está establecido desde los días de Job. Que, en la séptima tribulación, no nos pasará nada porque el Mesías estará ahí poniéndose al frente de la batalla para que ninguno padezca más debido a todas las tribulaciones previas. Y, evidentemente, se establecerá un juicio y, esto es algo que no podemos de ninguna manera evitar o negar. Esto tendrá que llegar a suceder porque es parte de lo que la profecía nos marca que debe de acontecer.
CONCLUSIÓN
La Palabra de Dios así es y se debe de cumplir. A mí me parece que la biblia es un libro que lo podemos ver como tal, como código. Es un libro codificado, de revelaciones, donde Dios guardó un mensaje, sin duda, para todas las generaciones y hoy nos toca a nosotros ver muchas de estas profecías cumplidas. Las fechas se han cumplido, el tiempo ha avanzado y esto nos da la evidencia de que cada vez estamos mucho más cerca.
Quisiera citar la parábola de la maldición de la higuera donde dice que: ‘Cuando veas reverdecer la higuera, sabrán que el verano está cerca. De cierto os digo, que no pasará esta generación, hasta que esto se cumpla’. Esto está en el evangelio de Mateo. Yeshua maldice la higuera porque buscaba ese fruto. Sin embargo, dice ahí que, la higuera reverdecerá y esa higuera es Israel, por supuesto. ¿Cuándo reverdeció Israel? Aunque se pueden plantear dos fechas muy generales que pueden ser la de 1948 y la de 1967, hay una fecha muy específica que es el 21 o 25 de Enero de 1950 que es cuando se decreta a Jerusalén como la capital de Israel.
Dios dijo que pondría su nombre en Jerusalén, la cual ha sido, históricamente, la capital del reino de Dios, en este caso, de Israel. Entonces, esta fecha que les digo de Enero de 1950, es como el decreto del establecimiento propiamente de Jerusalén y lo asociamos con lo que dice el Salmo 90: ‘La vida del hombre o una generación son 70 u 80 años en el más robusto’. Por tanto, de 1950, si sumamos 80 años, nos vuelve a dar el año 2030. Una vez más, asociado a la idea de lo que les explicaba al inicio: la destrucción del Templo, de este mensaje codificado del cinto rojo que no volvió a cambiar a blanco, a partir de que Yeshua murió. Esto fue en el año 30 D.M. Así que, por muchos otros lados comenzamos a tener evidencias y, por supuesto, hoy en día, con todos estos acontecimientos, guerras, pandemias, es más que claro que el regreso de Yeshua está a la vuelta.
¿Qué nos corresponde hacer? Lo que Él mismo dijo: ‘Velad porque tenemos que estar atentos’. Velemos porque nos puede sorprender y debemos estar siempre atentos con esa actitud y esa postura, pero, sobre todo, en santidad. Yo quiero instarte a que esta información, que ha sido, tal vez, relevante, pero pienses que todavía falta mucho, te recuerdo que el tiempo pasa volando. De verdad que nos sorprende cada vez como los días se han ido acortando, como el tiempo pasa cada vez más rápido y como los acontecimientos inesperados son cada vez más fuertes. Entonces, por donde le busquemos, tenemos evidencias de que la Palabra de Dios se está cumpliendo y de que nos estamos acercando cada vez más a este momento.
Yo quiero animarte a que, si no has entregado tu vida al Señor, lo hagas y no esperes más. Y, si estás en una situación difícil, desesperada y complicada, que tengas esa paciencia porque nuestra redención está cada vez más cerca. Yo te invito a que compartas esta información con otros. Que se la hagas llegar a aquellos que anhelan y esperan el regreso del Mesías, así como tú y como yo. Que podamos ser la generación a la cual le toque esto. Yo estoy completamente seguro de que, así será. ¿Cómo nos toque llegar a ese momento? No lo sabemos, pero sabemos que estaremos delante del Eterno.
Que el Eterno te bendiga grandemente y si esta información fue de bendición para ti, la compartas porque, seguramente, será de bendición para otros muchos más: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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