¿CÓMO SE GUARDA SHABAT?
Sean todos bienvenidos, estamos en “Respuestas en la Biblia”, la serie donde estamos aprendiendo más de la Palabra de Dios, pregunta a pregunta y respuesta a respuesta. El día de hoy tenemos una pregunta sumamente importante. Tal vez, para algunos, que ya sean expertos en el tema del “Shabat” (Día de reposo), no sea tan relevante. Pero siempre es importante reafirmar si lo estamos haciendo correctamente, si lo que hacemos va conforme a la Palabra, en fin. Hay muchos aspectos importantes dentro del shabat. Esta pregunta derivó de alguien que quería saber qué es lo que podría o no hacer durante estas 24 horas aproximadamente, desde que inicia el viernes por la noche, hasta oscurecer el sábado. Debemos decirlo, la “Torá” (Instrucción, Ley), no nos da muchos detalles sobre cómo guardar el shabat o, al menos, no nos da la guía paso a paso que sería muy cómoda. Pero no es así. Nos da una serie de prohibiciones más que, lo que sí está permitido hacer. La Escritura se enfoca más sobre lo que NO se puede hacer, pero hay pocos detalles sobre lo que Sí hay que hacer en el día de reposo. Hoy vamos a examinar esto.
Yo quiero recomendarles ampliamente que vean la pregunta No. 159 de esta serie de “Respuestas en la Biblia” que tenemos en el canal de YouTube y, por supuesto, en la página web que es: ¿Cuáles son los mandamientos escritos del shabat? Ya que hay costumbres y ciertas tradiciones (también hay un video sobre eso), donde especificamos los mandamientos y los textos en concreto. Entonces, hoy vamos a ver una guía sobre esto: ¿Qué se hace en shabat y qué es lo que se puede hacer? Porque, generalmente, cuando la gente comenzamos a conocer de Raíces Hebreas y del día de reposo, uno investiga en internet y se va, tal vez, al enfoque del judaísmo. Nos encontramos con muchas disposiciones y muchas reglas que no nos queda claro si son bíblicas o no. A veces, es como seguir al judaísmo por defecto, pues evidentemente, son los que lo han hecho durante toda la vida. Sin embargo, a veces, hay que examinarlo bien, de acuerdo con nuestras circunstancias.
También quiero hacer una aclaración muy importante: la siguiente información que vamos a proporcionar, no es, necesariamente, una guía que se deba de seguir al pie de la letra, pero sí es una sugerencia de cómo guardar el día o las 24 horas del día de reposo. Yo estoy seguro de que, “La Ruaj” (El Espíritu), va a guiar a cada persona a irlo haciendo de la mejor manera y, cada persona considerará cómo lo irá guardando sin transgredir lo que, obviamente, está escrito en la Torá y en el resto de la Palabra.
INICIANDO EL DÍA DE REPOSO: CENA DE SHABAT
Vamos a iniciar aprendiendo cómo se guarda este día que, como sabemos, inicia el viernes por la noche. Los días, en la Biblia, inician por la noche en cuanto oscurece, ahí es el comienzo de un nuevo día. Como dice en Génesis: ‘Fue la tarde y la mañana, un día’. Por tanto, tiene esta peculiaridad. Bíblicamente, los días inician en cuanto oscurece. En este caso, el shabat o día de reposo, inicia el viernes al oscurecer. No podemos determinar una hora exacta, como decir: ‘A las 6 pm’ porque en cada lugar va oscureciendo en diferente hora, dependiendo de dónde estemos ubicados y de la época del año. Lo que sí es inequívoco es que, comienza al momento de oscurecer el viernes. Según la misma tradición judía, es cuando ya se ocultó el sol y, entonces, aparecen dos estrellas que fungen como dos testigos que dan evidencia de que el shabat ya empezó. Por lo cual, nos ponemos en ‘modo shabat’, con todo lo que implica.
La idea, primeramente, del shabat es que, todos estén reunidos en casa y que lo vean como lo que es: ‘Una cita’, que es la palabra “moed”. En hebreo implica una cita, un ensayo, una fiesta. Y no cualquier cita, una convocatoria con Dios. Y todos los miembros de la casa deben de verlo así y, para ello, deben prepararse para una cita. Así que, hay que ser puntuales. De pronto, pudo ya haber oscurecido hace tiempo y seguimos haciendo una serie de cosas que no deberíamos, pues tendríamos que estar ya enfocados en el shabat. Por eso, es importante prever y estar puntuales. El lugar de la cita, en este caso, es: nuestra casa o en el hogar de algún familiar o amigo.
¿Cuál será la mejor manera de empezar un día de fiesta y de alegría que es lo que implica el shabat? A mí me parece maravillosa la manera en que, a través de la tradición se ha hecho, la llamada cena de shabat. Entonces, iniciamos el día de shabat cuando ha oscurecido con esta cena especial. La idea no es hacer como una cena más igual al resto de la semana, sino enfocarse en hacer algo especial por cuanto es un día de fiesta.
También les quiero compartir que vean los videos de la pregunta No. 41 de esta serie que es: ¿Por qué es importante la cena de shabat? Y el video de la pregunta No. 42 que dice: ¿Qué representan los elementos de la cena de shabat? Para que conozcan mejor a detalle sobre la cena de shabat, en específico, cómo se hace la cena de shabat porque creo que es importante ya que, a todos nos agrada la comida, la bebida y el convivió con nuestra familia o amigos. Muchas veces, no es la familia de sangre la que está más cercana para compartir esto, pero finalmente, en la familia espiritual, seguramente habrá alguien con quien quieras compartirlo y, si no es así, es una oportunidad para invitar a otros a conocer del Eterno y de sus mandamientos. Y yo digo: ‘Es más fácil que te acepten la invitación a una cena que, a conectarte a un estudio o que, si les enviamos el enlace de algún video’. Una rica cena, un momento agradable no se rechaza y es mucho más fácil.
Entonces, iniciamos el shabat con esta cena que es una de las tradiciones que le ha dado mayor identidad y valor al shabat, que no es algo opuesto a la Escritura. Es la cena que se realiza el viernes por la noche y que, marca el inicio de este día santo. Esta cena y todos los elementos que se usan para hacer las bendiciones se unen para dar forma a una experiencia única del shabat. Esto es lo que lo hace algo muy especial y es parte de arrancar este día, de darle formalidad, de tener regocijo y así es como se inicia.
El cómo se guarda y cómo se hace la cena, pues les comparto por aquí la guía o “Seder” de Shabat que tenemos en formato digital y, con mucho gusto, lo podemos compartir para que, paso a paso y detalle a detalle, puedas ir haciéndolo en casa, sin nervios, sin problemas y puedas compartirlo con otros. Esta es la forma de iniciar el shabat con esta cena que es una fiesta de alegría, de regocijo, día de reunir a la familia y amigos y compartir este momento. Para ello, lo primero que debemos de disponer es: ‘el tiempo’ para lograr llegar a este momento y enfocarnos en disfrutarlo, en estar ahí y presentarnos delante de Dios.
Para que esta experiencia sea mucho más grata y rica también se acostumbra, ya decía yo, un bonito mantel, si tienes dos vajillas, poner la mejor de ellas. Hacerlo lo mejor y más agradable para ti. Pues esto va a impactar en tu familia, en tus hijos y en las personas que invites con la idea de darle honor al shabat y de hacerlos sentir que están en un momento especial. Recuerda algo importante: si tus hijos ven el esmero y el cariño con que hacemos esto, ellos también van a aprender a hacerlo con esa importancia más adelante.
También quiero decir algo respecto a la cena. No se trata de endeudarse por hacer la cena de shabat. Pero, si es importante hacerlo lo mejor posible. En esta cena se incluyen (también están en el séder), una serie de bendiciones al Eterno por ciertos elementos que nos recuerdan el Pacto, su fidelidad, su provisión, se hace una bendición por la mujer de la casa y otra por los hijos. También podríamos hacerlo muy ortodoxo y con una liturgia muy detallada. Sin embargo, yo aconsejo aquí que, no se pierdan tanto en eso, no solo porque se va el tiempo, sino porque, a veces, puede hacerse gravoso o dificultoso, tanto para los que van, como para los hijos y se torna un poco tenso. Y no debería de ser así. Inicia esta cena de shabat considerando a tu audiencia, a los que están presentes: si son niños pequeños, jóvenes. Si son personas nuevas, tal vez, tengan preguntas y es una buena oportunidad para contestarlas. Lo más importante es el momento y aunque, hay ciertas reglas que ya hemos explicado; así como, a partir del momento que aparecen estas dos estrellas, ya estamos en el shabat y, por tanto, hay que respetarlas y considerarlas.
Así empieza el shabat con esta cena, el viernes por la noche, con esta serie de bendiciones, con esta hermosa experiencia de compartir los alimentos. Podemos irnos a dormir un poco más tarde porque realmente al otro día no hay trabajo, es un día de reposo, lo que da pie a dormir un poco más y creo que, nadie está peleado con eso, al contrario. Creo que, a todos, nos hace falta dormir un poco más. Parece que siempre hay un déficit de sueño, sobre todo, si hay niños pequeños en casa y durante la semana, el trabajo, la escuela y las actividades, no nos permiten no solo no tener tiempo, sino descansar como quisiéramos. Entonces, el viernes por la noche, podemos extendernos de plática, del convivió y el sábado, si es posible, dormir un poco más.
DESAYUNO EN EL DÍA DE REPOSO: SHABAT
El descanso también es parte del shabat, del día de reposo. Se debe descansar literalmente y reposar. Ya vimos en la pregunta: ¿Qué es el shabat? Por qué es importante el reposo, pues la misma Palabra nos lo dice, pero sin excedernos. Tampoco llegar al extremo porque también eso puede llegar a darse. ‘No me conecté o no llegué al estudio porque me quedé dormido todo el día’. Pues no se trata de eso. Es descansar, reposar, pero sin descuidar otros aspectos que forman parte del día de reposo como: buscar la presencia de Dios, de alimentarnos de la Palabra espiritual, lo cual forma parte esencial del shabat.
Lógicamente, se debe desayunar al otro día, pero debemos ser cuidadosos porque está prohibido cocinar y encender fuego. Esto aplica desde el viernes al anochecer. Son detalles que, a lo mejor, al principio, parecen un poco difíciles o estrictos, pero créeme, porque te lo aseguro, que siempre habrá la facilidad y el modo de hacerlo. Decía yo que, no se puede encender fuego, pero sí se puede calentar. Dentro del judaísmo ortodoxo hay recursos para poder calentar la comida: hay planchas o sartenes eléctricas. O bien, a través del horno de microondas, aunque yo sé que algunos no están muy de acuerdo en su uso, pues no lo consideran apto para la salud, etcétera. Finalmente, es un recurso más que es una maravilla tecnológica en cuanto al calentar comida. Entonces, ya sea que se desayune lo que quedó de la cena de anoche o bien, algo que no requiera mucho tiempo de preparación o algo que ya esté previamente cocinado y solo requiera calentarse. Como no se trata de complicarnos la vida, está prohibido cocinar como tal. Aquí puede ser controversial la pregunta: ¿Qué es cocinar? Sobre todo, considerando los días bíblicos, cocinar era un tema que llevaba bastante tiempo y esfuerzo. Se encendía el fuego, se conseguía y partía la leña, por lo que era un trabajo, mucho más gravoso. Aunque hoy pudiera no ser tan trabajoso, la idea principal por la que no se cocina es para no dedicarle tiempo a lo que habitualmente hacemos los seis días de la semana, para salir de la monotonía, de la rutina y, más bien, dedicarnos la mayor cantidad de tiempo a lo más importante: al estudio de la Palabra, a la alabanza, a compartir ese tiempo con otros, si hay una comunidad donde congregarnos, pues hacerlo o conectarse a los estudios. Entonces, esa es la idea y, creo que las mujeres son las que más reafirmarán esto porque son quienes cocinan a lo largo de la semana. Que llegue shabat y ya no tengas que cocinar, me parece que es una bendición y un descanso. En nuestros días ya existen muchos recursos que nos pueden facilitar hacer esto sin dedicarle mucho tiempo y esfuerzo. Para seguir compartiendo y enfocándonos ese tiempo en el Señor y para las relaciones personales. Ya es labor de cada quien enfocarse en eso.
CONGREGARNOS EN SHABAT
Ahora bien, no nos dice la Torá, como les dije en la introducción, qué debemos hacer, pero sí tenemos algunos ejemplos. Uno de ellos nos lo dejó “Yeshua” (Jesús) de una manera muy clara, sobre qué sí hacer en shabat. Y, uno de los aspectos más importantes es congregarnos para estudiar la Torá. No se trata de estar todo el día dormido o viendo películas, es un día social de enfocarnos en las relaciones con nuestro prójimo y, les decía yo, del testimonio de lo que hacía Yeshua.
Él asistía a un lugar de enseñanza de la Torá, en este caso, la sinagoga de la comunidad, como era su costumbre, y estudiaba la Torá. Entonces, es el mismo caso para nosotros. Algo en lo que debemos seguir sus pasos. Y no podríamos dejar de pensar o considerar que, si estamos guardando el shabat, no abrimos la Biblia. Me parece totalmente ilógico que, pensemos que estamos guardando shabat y ese día, ni siquiera abro la Biblia para leerla, estudiar y profundizar en ella. No se vale decir: ‘Me quedé todo el día en mi casa, pensando en la inmortalidad del cangrejo’. Uno de los aspectos más importantes de cómo guardar el shabat es asistir a un lugar donde se enseña la Torá y, si no lo hay, conectarnos a un estudio en línea. Lo cual me parece que tiene, tanto el mismo valor y se cumple con la idea de congregarnos. Vamos a leer lo que nos enseñó Yeshua sobre el shabat y que también Él mismo hacía en Lucas 4:16-21;31:
“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. /Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.” (Lucas 4:16-21;31 RVR60).
La Torá no lo especifica, pero aquí, por testimonio de Yeshua sí sabemos las cosas que debemos hacer en shabat. Ahí dice que Yeshua entró en la sinagoga conforme a su costumbre. Sé que, de pronto, hay personas que están peleadas con las costumbres, pero, por lo menos Yeshua en este tema, no tenía ningún problema con la costumbre judía de asistir en shabat al lugar de estudio de la Torá. En este caso, el contexto y el lugar era la sinagoga. Esto es algo que hay que hacer en shabat. Así que, para guardarlo, el sábado debemos asistir y congregarnos en un lugar o, en su defecto, conectarnos en una comunidad donde estén llevando a cabo esto. Por supuesto que, les hago la atenta invitación a que, estudiemos y guardemos juntos este día de reposo todos los sábados en nuestras transmisiones en vivo, justamente, siguiendo este testimonio de Yeshua de estudiar, compartir de la Palabra y congregarse en shabat. ¡Qué mejor testimonio nos dejó Yeshua mismo! Yeshua se congregaba, enseñaba y escuchaba la Escritura en shabat. ¡Eso mismo tenemos nosotros qué hacer todos los sábados! Como les he dicho entre en serio y en broma: ‘Yeshua, no era un cristiano de domingo’. Si, hoy en día, volviera a caminar entre nosotros, no iría un domingo buscando una congregación o dónde estudiar porque no es el día en que se reunían, era el sábado. ¡Este es el día en que hay que reunirnos y el día del estudio de la Escritura, nuestro alimento espiritual!
Entonces, esto es parte de guardar el shabat, comenzamos desde el viernes, ya dijimos que es un tiempo familiar, de amistad, de la cena. Luego, en la mañana, después del desayuno, sin tomarse gran esfuerzo en cocinar y preparar, más bien para enfocarse en esto: en el estudio, en la reunión, la alabanza. Y, como decía, no importa que no estés presencialmente, no dejes de hacerlo y tómalo como costumbre y compromiso delante de Dios. Yo sí quiero reiterar en esto: a veces, podemos amoldar el shabat a nuestra vida, a nuestros deseos, gustos y comodidad. Y eso, puede llegar a ser peligroso porque nos levantamos más tarde, dejamos el estudio para más tarde y como no lo hacemos de una manera formal, un día estudiamos de una persona, otro día de otra persona, luego solo leo la Biblia y hago una media oración. No hay continuidad ni consistencia. Por tanto, yo te invito a que sí, donde tú estás, no hay una comunidad o congregación como tal de Raíces Hebreas, busca un ministerio en donde transmitan en vivo para que sea también para ti un compromiso de estar ahí presente en un horario específico y, por tanto, conectarse. La puntualidad es parte del shabat y del compromiso con Dios y no dejarlo para verlo más tarde, mañana o en otra ocasión; al fin y al cabo, ahí se queda en las redes sociales o en la página web. Porque perdemos esta parte relevante de tomar el compromiso de tener esta cita con Dios.
Yo te insto una vez más. Si no es con nosotros porque dices: ‘Camino a Emaús no me checa o no me cuadra’, entonces, busca otro ministerio, donde aquella persona que comparte tengas la oportunidad de conocer de sus frutos y de su vida. Así como de que haya una sana doctrina y comprométete con el Señor a seguir constantemente estudiando y aprendiendo. Conectándote a tiempo y apoyando esa obra, porque todo forma parte de tomar el compromiso de guardar el shabat. Dios quiere que seamos constantes y que tomemos esa responsabilidad de guardar el shabat, de conectarnos a un estudio y darle continuidad y seguimiento a aprender de sábado en sábado. Si hay un lugar donde te puedas congregar, ¡Cuánto más hacerlo! Entre semana no tenemos mucho tiempo para estudiar la Torá, ni que alguien nos la explique o nos la enseñe. Pero aquí, esa es la idea, de encontrar un buen maestro, un Pastor que te enseñe, te instruya en la Palabra con sana doctrina y que, veas que estás aprendiendo y creciendo. Esto es una parte fundamental de guardar el shabat.
LA TERCERA COMIDA DE SHABAT
Si seguimos en esta línea cronológica de tiempo, llegamos a lo que es la tercera comida del shabat. Ya tuviste tiempo de Palabra y, ya sea que te hayas conectado o hayas asistido a un servicio, ya es tiempo de volver a casa y tenemos hambre. Esto es algo que la misma Escritura nos muestra, otro principio importante de cómo se guarda el shabat en el libro de Éxodo 16:28-30:
“Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día.” (Éxodo 16:28-30 RVR60).
Aquí es muy claro, dice que se estén quietos y tranquilos, que no anden de arriba para abajo. La idea es reposar y permanecer en tu casa, no andes saliendo. No es que, necesariamente, debamos estar encerrados porque sé que, para algunos, va a ser difícil quedarse quietos, pero al menos, créeme que cuando lo empieces a practicar, lo vas a disfrutar. Vas a gozar tu casa, tu familia, vas a tener tiempo para ellos, porque ese día Dios dijo: ‘No trabajes’. Porque normalmente, casi todos, trabajamos fuera de casa, pasando la mayor parte del día fuera del hogar. Si no contamos él tiempo de dormir, casi no estamos en casa. La idea del shabat es lo opuesto, pasa tiempo en casa, con tu familia, alimentándote y en la presencia de Dios. Créeme que lo irás disfrutando cada vez más. Esto es parte de la idea de tener “shalom” (paz) en shabat.
Yo sé que, con los niños hay un detalle porque ellos son más inquietos, pero por eso, se prepara el shabat. Hay que considerar a los chicos y pensar en actividades como leerles una historia bíblica o ver películas de la Biblia, algo que, de alguna manera, les acerque al Eterno y a los miembros de la familia también. Hay personas que, lamentablemente, no entienden mucho esto, pero sin ánimo de ofender a nadie, a veces, las personas que no tienen hijos tienen la idea de estudiar y escuchar estudios todo el día. Sin embargo, esto no es muy práctico o real, porque cuando se tiene un hijo o varios en casa, no van a estar muy dispuestos a estar sentados todo el día. Habría que pensar ciertas actividades con ellos, siempre y cuando, no se transgredan los mandamientos que están establecidos. Dependerá de la edad de los chicos, de los jóvenes o niños y la flexibilidad que cada uno busque tener. Si ven una película, lo ideal sería ver una que les deje una enseñanza de la Palabra, pues hay muchas películas bíblicas. Ya dependerá de los padres el platicar y considerar qué actividades pueden hacer con sus hijos durante el shabat que no los aparten.
Decíamos sobre el tercer alimento del shabat que, Yeshua también compartía los alimentos en el día de reposo porque los alimentos forman parte de ello. Tenemos un testimonio de ello en el evangelio de Marcos 7:19:
“porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina”? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.” (Marcos 7:19 RVR60).
Este capítulo es toda una controversia sobre los discípulos que no se lavaban las manos cuando estaban comiendo y, como estaban en un lugar público, lo estaban condenando. Sin embargo, pasa ese momento y entra con sus discípulos en una casa donde les explica las palabras que dijo. Lo que quiere decir que estaban compartiendo los alimentos. Lo relevante o el punto es que, había este tiempo de compartir la comida con otros. Y es algo que yo también te invito a que hagas, que compartas el tiempo de la comida con alguien más y con tu familia, sabiendo que no hay esa prisa o estrés de un horario. No está prohibido asistir a casa de otros para compartir los alimentos. Solamente cuidar las mismas reglas que ya se habían considerado, tanto en la cena del viernes, como en el desayuno del sábado: no encender fuego, aunque se puede calentar la comida de otras formas como ya dijimos. Esto también lo enseña la Escritura de que es válido hacer el recalentado y volver a comer y disfrutar la cena del viernes por la noche. Así que es válido hacer doble porción. Por tanto, esposos no se pongan difíciles si la esposa nos ofrece de comer lo mismo de la cena, al contrario: agradezcamos y bendigámoslas porque nos hacen el alimento y nos dan de comer. Lo vemos en Éxodo 16:22-26:
“En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; más el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará.” (Éxodo 16:22-26 RVR60).
Desde ese tiempo, ya viene la instrucción de recoger la doble porción de comida que, ahora, sería hacer doble porción de alimento para el viernes y el sábado. Preparar abundante. La idea es, también, no salgas a la calle a comer. Está prohibido comprar, vender y comerciar. Si tú vas a un restaurante estás haciendo trabajar a alguien, lo cual está prohibido también en shabat y no es la idea. Por eso, aquí tenemos la guía de lo que se habría de hacer: guardar de lo que se cenó, para que sobre y lo puedas comer al día siguiente. ¡Esta es la idea! No pasar mucho tiempo en shabat cocinando, sino pasando tiempo con la familia y, en ese convivio, pasar un tiempo muy agradable.
Como ya expliqué, por cuanto está prohibido comprar o vender, hay que prever para preparar más, hacer las compras, hacer los pagos, poner gasolina al auto antes de comenzar el día de reposo, porque no se pueden hacer en shabat. O se hacen antes o hasta después del shabat.
LA SANTIDAD DEL SHABAT
Otro aspecto importante dentro de cómo se guarda shabat es considerar que es un día santo. Por tanto, hay que cuidar de no desviarnos de ello en nuestras conversaciones, en lo que vemos, en lo que escuchemos. Ese es el parámetro para saber qué puedo o no puedo hacer. Ya nos enfocamos en el tema del alimento, pero también en lo que decimos o platicamos, también es importante guardar esto y considerar esta santidad. No es que los demás días de la semana nos pongamos a hablar cosas vanas o léperas, pero es importante reiterar que en shabat busquemos no ofuscarnos, entrar en controversias, no crear disputas, evitar enojos, peleas por supuesto, todas las cuales nos terminan apartando en el corazón y pensamiento de lo que es la santidad del shabat. Es importante evitar conversaciones sobre compras, ropa y ese tipo de cosas o al rato, estaremos en nuestra mente comprando. Más bien, enfocarnos en lo que le puede agradar al Señor. La Torá no nos especifica qué hacer en shabat, pero ya vimos que, si hay que congregarnos, estudiar Torá o conectarnos a algún estudio donde se esté impartiendo la Palabra en ese contexto hebreo. Y el resto del tiempo, pasarlo con la familia y amigos cuidando este aspecto de santidad.
Después de comer, algunas personas acostumbran a tomar una siesta, lo cual es lícito, no hay ningún problema. De hecho, algunos rabinos le llaman la siesta del shabat, el cual es un pequeño lapso que nos ayuda a reponer fuerzas para seguir adelante. Como el shabat es el día del Señor, es como estar delante de Él.
Luego, en este caso, yo considero relevante seguir en el estudio de la Palabra, seguir aprendiendo, conociendo y acercándonos, buscando al Señor y alabándole o en alguna actividad que no transgreda shabat y que, directamente, nos acerque a Él. Por ello, en nuestro caso particular y si lo quiero detallar, es que nosotros tenemos dos servicios de shabat porque buscamos cercar, de alguna manera, el día de reposo, para que no nos salgamos y cuidar que no nos desviemos del shabat. Por tanto, puedes acudir al servicio en vivo de la tarde o te conectes al momento porque significa que al mismo tiempo habrá otras personas que también lo están haciendo y te va a llevar a tomar un compromiso con el Señor para estar delante de Él a tiempo y que tu shabat gire alrededor de ese tiempo de congregarte virtual o presencialmente. De no hacerlo así, eventualmente, va a ser más fácil descuidar el shabat y terminar por transgredirlo. Hay personas que “entre comillas: no tiene nada que hacer”, ya leyó la biblia, puso unas cuantas alabanzas y no sabe qué hacer durante toda la tarde. Ya comió y bebió y ¿qué sigue? Pues conectarse al estudio vespertino para que se quite un poco la tentación de andar saliendo, comprando, etcétera.
Por decirlo así, la meta es que: ¡El shabat se convierta en una delicia! Es parte de lo que nos dice la Escritura, pues nos habla de un principio importante para saber cómo guardar el shabat en Isaías 58:13-14:
“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.” (Isaías 58:13-14 RVR60).
Este pasaje es la esencia del shabat: que lleguemos al punto de llamarlo delicia, porque nos es grato, lo anhelamos, lo deseamos y lo que hacemos ese día nos hace efectivamente sentir edificados, nos acerca con el Señor, nos conecta con Su presencia. Entonces, de pronto, también hay que buscar este equilibrio porque, a veces, tantas prohibiciones nos terminan haciendo sentir lo contrario de delicia y termina siendo una amargura o nos sentimos prisioneros del shabat.
Es evidente que, en los días de Yeshua, había una serie de mandamientos extrabíblicos, fuera de la Torá, que hacían que el shabat se considerara como una opresión y un sistema muy legalista y rigorista que, fuera de disfrutarlo era como de temor. De pronto, se puede caer en ese extremo de ser tan riguroso que, termina perdiéndose la esencia y deja de ser una delicia. También lo digo por los hijos y los jóvenes que crecen en esto, pues tienen miedo del shabat. Porque ya piensan en todo lo que no pueden hacer, que van a quedarse encerrados todo el día y lo único que desean es que, termine el día de reposo. ¡Qué triste es cuando los hijos, todavía ni han salido de casa, cuando ya no quieren guardar el shabat porque tiene que ver en cómo lo hacemos! A veces, es más fácil pensar que, al ser muy estrictos, estamos guardando más o que lo estamos guardando mejor. Pero no siempre es así.
También hay un tema interesante en los versos que leímos sobre lo que significa: ‘Retraer tu pie del día de reposo, de hacer tu voluntad en mi día santo’. La palabra retraer lo que significa es: ‘No lo pisotees’. Lo que implica es: no dirijas tus pasos donde sueles dirigirlos. Principalmente, a donde dirigimos nuestros pasos el resto de los días de la semana es: al trabajo, a la escuela, a las compras, etcétera. Entonces, no lo hagas. Voluntad también tiene mucho que ver con la palabra “kjéfets”, que en paleo-hebreo la raíz es “pe” pared y boca. Por tanto, la palabra voluntad significa pon una pared en la boca; es decir, guarda tu boca. Así que, tiene más que ver con algo que dices y que, por ello, atesoras.
Por ejemplo, a veces, la gente hacía ayunos en shabat, los cuales no se debían hacer justamente por algo. Porque la idea de no hacer tu voluntad es no busques el trabajo, pues por este percibes un ingreso. No hables de hacer dinero, no hables de hacer tu voluntad. Actividades deportivas, recreativas o de entretenimiento, no están prohibidas en su clara definición. Yo no las considero como prohibidas, siempre y cuando, no transgredan. Por ejemplo, si son un trabajo remunerado. O que derive en una situación que transgreda el espíritu del shabat. Otro ejemplo: Dos niños que deciden jugar con sus carritos, al final, van a terminar peleándose porque no se ponen de acuerdo en quién ganó. Entonces: ¡Olvídenlo! Ese juego está prohibido, no por la Torá, sino por lo que puede llegar a producir. Aunque en el caso de niños y jóvenes, el juego es parte de la vida, tanto en la infancia, como en la juventud, pero, a veces, es el único momento en el que lo pueden hacer realmente. Ya que, hoy en día, lamentablemente, los niños, aun los más jóvenes, ya tienen una agenda muy saturada. Van a la escuela, prácticamente, toda la mañana; luego de comer, les dejan tremendas tareas y deben hacerlas y luego más tarde está la actividad extraescolar de talleres, deportes, idiomas, etcétera. Por lo que se les va ese tiempo también y ya les queda muy poco tiempo para los juegos, el convivio, compartir y para otras cosas. Yo no quiero imponer nada, pero cada padre platíquenlo, consideren qué fruto puede traer eso, ya que la Torá no nos habla a detalle de eso. En mi criterio no están prohibidas estas actividades de entretenimiento o deportivas, siempre y cuando, no se transgreda el resto de los mandamientos. Y, por supuesto, no descuidar el aspecto del alimento espiritual como congregarse o estudiar. No vas a dejar de estudiar, congregarte o reunirte porque estás jugando o en algún deporte, tampoco puede ser así, no es lógico. Primero, lo primero. Si ponemos a Dios en esa prioridad, seguramente, primero debe estar su Palabra. Pero, si ya cumpliste con estos aspectos fundamentales: congregarse, estudiar la Palabra, alabar al Eterno, tener un tiempo de oración y aún queda un espacio de tiempo, pues adelante. Porque no queremos que nuestros niños y jóvenes terminen aborreciendo el shabat. Yo lo he escuchado, lo he sabido, me lo han dicho. Hay jóvenes que detestan el shabat porque se sienten enjaulados y su papá les quiere poner a estudiar día y noche sentados. Entonces, ya no quieren saber nada del shabat.
Aquí es donde uno debe buscar la guía de Dios para que los hijos entiendan qué hacer o no hacer y para provocar que para ellos también sea un deleite. Por citar un ejemplo, conocí una persona que era muy estricta en la alimentación con sus hijos. No les permitía ningún tipo de golosinas, de dulces, azúcares, etcétera, pero en shabat les daba una libertad en cuanto a eso y, entonces, a los niños les encantaba el shabat porque era la oportunidad de comer dulces. De alguna manera, debemos buscar darles ciertas libertades en shabat, sin transgredir la Torá, para hacer del día de reposo una delicia.
Cuando dice ahí en Isaías: ‘No andando en tus propios caminos’, también es interesante porque tiene relación con la idea de: ‘No olvidarse del propósito del shabat’. Es decir, nuestros caminos, no siempre son los caminos del Señor. Si Dios ya trazó un camino para el día de reposo, el cual es enfocarse, principalmente, en el alimento espiritual, en la Palabra y en la comunión con Él, entonces, no perdamos el propósito del shabat. Sobre todo, basándonos en la Torá, en la ley misma, el enfoque principal es muy claro y ya lo expliqué en otro video sobre: los mandamientos de shabat. No trabajes, no hagas negocios, ni estés pensando en hacer más dinero, pues tiene más que ver con eso. Si tú guardas shabat, seguramente, te va a ir bien, porque Dios te va a bendecir y te va a dar la oportunidad de que lo que hagas prospere. Dios hará que prospere la obra de tus manos por guardar este día.
En la Versión Dios Habla Hoy, dice: ‘No te dediques a tus negocios en mi día santo. Considera este día como día de alegría, como día santo del Señor y digno de honor. Hónralo no dedicándolo a tus asuntos, ni a tus intereses, ni haciendo negocios’. Como lo vemos, está principalmente enfocado a los negocios y en buscar el dinero. Básicamente, este pasaje de Isaías está enfocado en dos puntos: 1. Deja de caminar, de hablar y de pensar en dinero y en negocios en shabat y 2. El contexto es busca, compartir y no solo tu propia conveniencia. Que el deleite sea para los demás.
Esto es parte de lo que tenemos que hacer: buscar la guía de la “Ruaj” (el Espíritu) para que el shabat se convierta en una delicia y en una bendición para todos. Por eso, les decía yo que, el énfasis que tenemos nosotros en esos dos servicios del sábado, es justo para tener estas dos paredes o cercos, dejando un tiempo intermedio para convivir, para compartir y para comer.
CERRANDO EL DÍA DE REPOSO: “HAVDALÁ”
Siguiendo esta línea de tiempo, ya hablamos de la mañana del desayuno, el tiempo de estudio, el tiempo de compartir la comida y un tiempo libre para descansar, luego viene el servicio de la tarde y al término llega el tiempo de concluirlo, de cerrar el shabat. El día de reposo termina como inicia, cuando el sol se ha puesto y la noche ha iniciado.
Para ello, hay una breve ceremonia que nos ayuda a tomar conciencia de que el día de shabat ya terminó y de que está empezando una nueva semana. ¿Qué mejor forma de hacerlo que con el pie derecho? Es decir, consagrando esa nueva semana y pidiendo al Eterno que nos bendiga y podamos cumplir su voluntad. Dentro del seder de shabat que les comentaba previamente, viene esta ceremonia conocida como “havdalá” que significa ‘separación’. La havdalá es un término que lo que hace es separar; es decir, poner una marca entre el último día (shabat) y el primer día de la semana. Yo también te invito a que veas estos videos que ya están grabados, el No. 98 que dice: ¿Por qué se hace havdalá? Y el No. 99 que dice: ¿Qué representan los elementos de havdalá? Para llegar a hacer havdalá es importante asegurarse, una vez más, de que ya ha oscurecido y que ya terminó el shabat. Una vez terminada esta ceremonia de havdalá, se pueden hacer todas las actividades que, dentro del shabat, se prohíben.
Pero, cuando uno anhela y desea el shabat porque es una delicia, lo que menos quiere uno es que acabe. Por ahí hay un dicho que dice que se puede alargar o extender el shabat, pero no recortar o acortar para hacer algo que nos es urgente. Esto significa que no necesitamos hacer havdalá exactamente en el momento que oscureció, sino que nos podemos prolongar un poco más porque, a lo mejor, estamos sintiéndonos muy bien y nos estamos gozando y deleitándonos que, podemos prolongar un poco el shabat.
¡NO TE PIERDAS ESTA BENDICIÓN!
Yo quiero invitarlos a que si ustedes todavía no han guardado shabat o si no sabían cómo hacerlo. Espero que esto haya sido para ti una guía, una bendición y que no te pierdas de hacerlo, de celebrar el shabat con amigos, con familia. Es el momento de compartir los alimentos, así como Yeshua lo hacía: de estudiar la Palabra, de congregarse, de tomar el compromiso de la Torá y, por supuesto, de poder ser de bendición para otros. Tal vez yo no lo especifiqué, pero como dijo Yeshua: ‘Es lícito hacer el bien los días de reposo’.
También en shabat, puede haber momentos en que hayamos de ayudar o bendecir a otros. Es decir, no está prohibido visitar a un hermano que está enfermo o ir a orar por alguien que tal vez esté desanimado, triste o en una situación que requiera apoyo. En hacerle una llamada a tus padres o a alguna persona que no contactabas hace tiempo. En ponerse a cuentas con alguien, en pedir perdón. ¡No demores más! Todo eso agrada al Señor y es para eso. Yeshua hizo muchos milagros en shabat porque no quiso esperar más tiempo. Los fariseos se enojaban porque decían que podía esperarse a que acabara el día de reposo. ¿Por qué debía de esperar? ¿Cómo iban ellos a guardar cómoda y plácidamente el shabat y Él se debía esperar? El shabat también tiene la idea de liberar esas ataduras de opresión, como está escrito en los Profetas. A lo mejor, esas ataduras tienen que ver con aspectos emocionales, psicológicos o espirituales. Por eso, no dudes en hacer el bien en shabat. En ayudar a otros, en visitar al que está solo o enfermo y necesita ayuda de algo. También el shabat es parte de eso.
Por supuesto que, el judaísmo ortodoxo no lo aprueba, no les es lícito usar electricidad, tecnología, en fin. Yo no lo veo prohibido en la Escritura y mucho menos cuando está enfocado en hacer el bien. Debemos ser cuidadosos también porque nos podemos desviar. Evitemos redes sociales para no andar viendo cosas que no deberíamos o nos hacen pensar en otras cosas. No se trata de que sea una cárcel, ya que, en la medida en que uno va fortaleciéndose en su relación con Dios y vamos acercándonos, Él también nos va guiando. El punto aquí es que, empecemos a sentirnos cómodos, por decir así la palabra, en nuestra observancia del shabat, que vayamos aprendiéndolo y, lo que, a veces, parece difícil, se convierta en algo fácil, cómodo y en algo que disfrutemos.
El shabat no tiene por qué ser gravoso, ya que los mandamientos de Dios no son gravosos, ni complicados de hacer, ni de vivir. Así que, yo te invito a que lo experimentes y dejes que el Eterno te muestre el valor y la bendición que significa guardar el shabat. Quitémonos esos prejuicios y esas enseñanzas que nos han dejado como que los fariseos eran el ejemplo perfecto del shabat y, ¡de ninguna manera!
Recuerda que el shabat es un mandamiento, una ordenanza divina y cuando obedecemos los mandamientos del Señor, no podemos sino esperar bendición y tener la confianza de estar haciendo lo que le agrada. ¡De eso se trata!: de hacer lo que le agrada, de agradecerle y bendecirle.
Que podamos difundir esta información valiosa de la Palabra del Eterno para que, seguramente, sea de mucha bendición para otros.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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