¿PODEMOS COMER ALIMENTOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS?
Estamos en “Respuestas en la Biblia”, vamos a seguir aprendiendo y conociendo más de la Palabra de Dios. El día de hoy tenemos una pregunta sobre un tema bastante controversial y moderno, por decirlo así, muy actual de nuestra generación. Hace cien años, esta pregunta no se entendería en lo absoluto. La pregunta es la No. 167 ¿Podemos comer alimentos genéticamente modificados? Principalmente, este tema se ha desarrollado en el área de la agricultura, de las semillas, de los frutos y de algunos otros derivados. Vamos a ser objetivos y buscaremos la respuesta a esta pregunta tan compleja. Prácticamente, no hay información directa sobre esto en la Escritura, lo cual es bastante obvio. El término genético o transgénico no aparece en la Biblia. Algunos consideran que este tema cae en el campo de la bioética (estudio de los aspectos éticos de las ciencias de la vida). Así que esto entra en este rubro y, por supuesto, hay gente a favor y mucha gente en contra. Así que vamos a tratar de buscar qué es lo que nos dice la Biblia.
¿QUÉ SON LOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS?
Primero vamos a definir qué son los alimentos transgénicos o modificados genéticamente (GM): “Estos alimentos tienen un ADN modificado usando genes de otras plantas. Los científicos toman el gen del rasgo deseado de una planta e insertan ese gen dentro de una célula de la planta que se quiera modificar”. Esta es la definición que les comparto que encontré en internet. También es importante aclarar que el proceso para crear alimentos transgénicos o genéticamente modificados es diferente a la cría selectiva, la cual involucra la selección de plantas o animales con los rasgos deseados y su crianza. Con el tiempo, esto resulta en una descendencia con ciertos rasgos buscados. Algo similar a la idea que tenía, hasta cierto punto Hitler, él quería formar una raza genéticamente superior y consideraba que solo los alemanes la tenían. Hay ciertos aspectos controversiales en esto, pero, finalmente, es algo asociado.
Eso fue exactamente lo que hizo “Yaacob” (Jacob) quien podría ser considerado como el primer padre de la genética, hasta cierto punto, porque lo que él hizo, caería más en el rubro de la cría selectiva. No sé si recuerden esta historia, la cual es muy larga para leerla toda ahorita, pero en Génesis, capítulo 30, recordemos que él llega a la tierra y las manos de Labán (su Tío), quien se convertiría en su suegro y para quien trabajaría. Después de ciertos años, él pide su independencia, su salario devengado para que pueda trabajar para sí mismo. Jacob astutamente toma la iniciativa de decirle a Labán que, de las cabras y los corderos, tomaría las pintas (las que estén manchadas o moteadas) y las demás serían para él. Ahí en el pasaje aparece que, incluso Labán, les dice a sus hijos que escondan todas las ovejas pintas para disminuir todavía más la probabilidad de que, cuando se cruzaran, no se incrementara el ganado de Jacob. Pero Jacob obra astutamente, recordemos que este hombre era “vivillo” desde chiquillo. Ya sabemos que se le daban las tretas y las cuestiones de creatividad. Entonces, no se sabe exactamente de dónde sacó esta idea, pero algunos creen que era cuestión de creencia popular que cuando los animalitos se estuvieran apareando se les pusieran en frente unas varas para que, cuando las vieran, generaran una cierta modificación y, las crías salieran con rasgos especiales que, en este caso, serían pintas, rayadas, manchadas o moteadas. También dice ahí que tomaba a los animales más fuertes, los sementales, para que, al cruzarse, las crías que dieran fueran específicamente de esos animales y no de forma natural. Jacob hacía esto deliberadamente. Hacía una manipulación directa de la reproducción de los animales. Es controversial y, si somos honestos, esto también es bastante cuestionable porque no estamos dejando que el animal por sí mismo, la naturaleza o sus instintos los lleven a la reproducción y a la multiplicación. No era una selección natural, era manipulada, en este caso, por el mismo Jacob. Simplemente, es un testimonio de alguien que tomó la iniciativa de hacer estas modificaciones. Obviamente, no existía nada de la tecnología de hoy en día y Jacob no podía contar con ella. No sabemos hasta dónde se hubiese metido, si hubiese podido tener acceso al laboratorio. Jacob era un hombre muy inteligente y astuto, con muchas capacidades, las cuales demuestra haciendo esto que es, hasta cierto punto, cuestionable, al no dejar que hubiera una selección natural.
PRINCIPALES ALIMENTOS TRANSGÉNICOS
¿Cuáles son los principales alimentos transgénicos? No se sabe con precisión porque no sabemos cuántos han sido modificados. Entre los principales están: Maíz, Leche, Soya, Tomate, Remolacha azucarera, Patata o papa, Alfalfa, Pan. Lo primero que nos salta a la vista como la primera respuesta natural ante una pregunta así: ¿podemos comer alimentos genéticamente modificados? La respuesta inmediata sería: ¡No!
EL HOMBRE COMO SOCIO DE DIOS
Sin embargo, hay una idea que no está alejada del pensamiento judío y lo traigo a colación porque, finalmente, siempre en el judaísmo hay mucho cuidado en la alimentación. En este caso, es que se ve al hombre como un socio de Dios. Como aquel a quien Dios puso en la tierra para crear, para gobernar, para señorearse de todo lo que existe. Realmente, el papel del hombre, de acuerdo con Génesis, es: ‘Fructificad, multiplicaos, llenen la tierra y sojúzgadla’. Sojuzgarla tiene que ver con gobernarla. De hecho, la palabra en sí se traduce como ‘pisotearla’. A lo mejor suena demasiado negativo o peyorativo. Pero la palabra en sí implica gobierno, control y poder.
Me gustaría leer una cita de Eclesiastés 3:10-11:
“Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” (Eclesiastés 3:10-11 RVR60).
En otras traducciones, la idea que implica en estos pasajes es que Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo, pero le puso al hombre una meta y un tiempo para que entienda lo que Dios ha hecho. Por supuesto que nunca lo llegaremos a comprender en su totalidad. Sin embargo, Dios le da al hombre, de cierta manera, esta autoridad y permiso de buscar, comprender la naturaleza y de superarse a sí mismo en el conocimiento.
Pregunta: ¿Debería el hombre adentrarse en modificaciones genéticas, cría selectiva, desarrollo de alimentos, etcétera? Porque a último momento, se ha comenzado a producir alimento, prácticamente como artificial y se está haciendo en Israel. Son los primeros experimentos donde sale el Presidente comiendo carne que, en realidad, no es carne. Sin embargo, esto me lleva a pensar y me recuerda una historia que alguna vez leí, la cual me hizo reflexionar bastante. Dice que un rey gentil, le preguntó a un rabino: ¿Qué es superior, la obra de Dios o la obra del hombre? ¿Cuál sería la respuesta natural que ustedes darían? Creo que la mayoría diríamos: ‘La obra de Dios es superior’. Sin embargo, este rabino le contesta de una manera muy curiosa y astuta. El rabino le llevó un costal de harina de trigo al rey y le pidió que comiese. A lo cual el rey se negó. ¿Cómo iba a comer la harina cruda? Luego, el rabino le llevó un pastel muy suculento a la vista y le pidió que comiera. A lo que el rey accedió con gusto. Entonces el rabino le dice: ‘Dios es el creador de todo, pero permite que el hombre use lo creado para transformarlo en algo mejor’. Es decir, Dios le ha concedido al hombre el permiso de transformar lo que Él hizo con la finalidad de crear algo mejor. ¿Cuál es la idea detrás de esto? Que Dios le ha dado al hombre la potestad de usar lo que ya ha sido creado para modificarlo y desarrollar algo que puede ser mejor. No es que el hombre cree por sí mismo obras mejores, sino que Dios le ha dado la sabiduría para poder crear, a partir de lo ya hecho, algo superior o mejor. Es obvio: ¿quién no prefiere un pastel a la harina o trigo crudos?
Entonces, como parte de lo que dice Génesis 1:28:
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28 RVR60).
De cierta manera, Dios le autoriza al hombre a realizar estas transformaciones y modificaciones. Esta historia se enseña para mostrar que Dios no está en contra de la ciencia, pero sí del mal uso que se le pueda dar al respecto. Como dicen por ahí: ‘Se ha desconectado la ciencia de la conciencia’. Ese ha sido el problema porque se vuelve en contra del hombre.
¿ALIMENTOS BUENOS O MALOS?
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿hay alimentos buenos y alimentos malos? En Levítico 11, el capítulo donde se plantean las restricciones alimenticias. Es el capítulo por excelencia en el tema de “kashrut” (correcto o apropiado para ser consumido), los cataloga de una manera muy simple: los rasgos de ciertos animales o sus características, si se cumplen o no, entran como inmundo o limpio únicamente. Así de claro es.
Entonces, ¿son los alimentos malos o somos nosotros los malos?, ¿los alimentos malos corrompen nuestros cuerpos o ha sido nuestro pecado el que ha corrompido a la comida? Por supuesto, siempre estarán detrás las intenciones que podamos tener. Eso es parte de la ética y lo que será siempre cuestionable. Independientemente, de las consecuencias que pueda haber físicas, también está el planteamiento moral. Es interesante pensar en esto. Para algunas personas, las enfermedades, las alergias, incluso, las dolencias como la obesidad, irritabilidad, defectos de nacimiento y ciertas adicciones, etcétera, dicen que están directamente relacionadas con lo que comemos. Algunos dicen: ‘Somos lo que comemos y si lo que comemos está modificado, también nos está modificando’. No está mal hacer una evaluación sobre lo que comemos, pero también debemos analizar si nuestros problemas de salud están directamente o no relacionados con lo que comemos o, tal vez, se deba a un sinnúmero de razones diversas.
VENTAJAS DE LOS ALIMENTOS MODIFICADOS GENÉTICAMENTE
¿Qué ventajas pueden tener estos alimentos?
- Alimentos más nutritivos. Esto es algo comprobado y evidente que se considera como uno de los principales motivos de la modificación genética.
- Alimentos más apetitosos. Es decir, darles un sabor que sea más apetecible.
- Plantas más resistentes a la sequía y a las enfermedades, que requieren menos recursos ambientales, como: agua, fertilizantes.
- Menor uso de pesticidas. Un factor relevante para muchos.
- Crecimiento más rápido en plantas y animales.
- Aumento en el suministro de alimentos a un costo reducido y con una mayor vida útil.
- Alimentos con características más deseables, como papas (patatas) que produzcan menos sustancias cancerígenas al freírlas. Lo que es una cuestión colateral en ciertos alimentos, como cuando, en este caso, los aceites refinados que comemos provocarían en la modificación genética agentes malignos para la salud.
- Alimentos medicinales que se podrían utilizar como vacunas y otros medicamentos. Que el alimento en sí nos pudiera generar la propia salud, convirtiéndose en nuestra propia cura.
RIESGOS DE ALIMENTOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS
Creación de alimentos que pueden causar una reacción alérgica o tóxica. También esto es considerable porque en algunas modificaciones, el cuerpo no se logra adaptar y genera una reacción o una toxicidad. - Creación de nuevos tóxicos. Ya que se crean nuevos pesticidas de los cuales puedan quedar ciertos residuos que generen toxicidad en el cuerpo.
- Problemas de fertilidad. El día de hoy está comprobado que el ser humano es más infértil que en cualquier otro momento de la historia. Estaba escuchando en la radio, que se han hecho análisis de que el hombre produce menos espermatozoides que nunca. Y que la fertilidad en la mujer se ha reducido en niveles alarmantes.
- Afectación de los sistemas inmunitarios, hormonal y de diversos órganos internos.
- La transferencia inadvertida de genes de una planta o animal GM a otra planta o animal cuyo propósito no sea la modificación genética.
- Cambios genéticos inesperados y dañinos en el ser humano por consumirlo.
- Alimentos que son menos nutritivos. Aquí, al contrario, pueda suceder que terminen perdiendo otro tipo de nutrientes.
LA DECISIÓN ES TUYA
Es un tema bastante complejo y amplio. Yo creo que es difícil determinar con precisión si es lo correcto, lo mejor o no. Como ya vimos, hay muchos pros y también contras, sobre todo, porque cae en dos rubros: la parte ética o moral en donde los detractores de esto dicen: ‘No podemos jugar a ser Dios. Esto es algo que Dios estableció así y no tendríamos por qué tocarlo o inmiscuirnos en lo que Dios hizo. Si lo que Dios hizo es perfecto, mejor dejémoslo así’. Pero la realidad es que el ser humano ha modificado también, muchas otras sustancias y componentes. De hecho, en el otro rubro. El de la salud, debemos reconocer que hay medicamentos que salvan vidas porque, al final del día, se llegan a fórmulas que se han modificado con ciertos componentes genéticos como el caso de la insulina o la hormona del crecimiento.
¿Qué podemos decir de todo esto? Que hay grupos y organizaciones tanto a favor, como en contra; así que, debemos ser conscientes y responsables en el uso de la tecnología y sus consecuencias en nuestro medio ambiente y en la salud humana. En última instancia, la decisión de consumir alimentos genéticamente modificados es una elección personal y depende de cada individuo.
Bíblicamente no está prohibido el ingerir alimentos modificados genéticamente, queda en cada uno la decisión por ética o por salud hacerlo o no. Me gustaría que leyéramos lo que dice Romanos 14:1-8:
“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” (Romanos 14:1-8 RVR60).
Me parece que, de cierta manera, esto resume la posición o la respuesta para algunos sobre este tema. Ya quedará en cada uno el hacerlo, lo que importa es que lo hagamos o no para el Eterno. Si debo decirlo, bíblicamente, no se puede considerar pecado el comer un alimento transgénico siempre y cuando cumpla y siga respetando los criterios que establece la misma Torá de los animales prohibidos y los no prohibidos. Mientras se cumpla esto, el resto quedará en el ámbito personal. De hecho, me parece muy sabio lo que dice Romanos 14:14:
“Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; más para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.” (Romanos 14:14 RVR60).
Creo que esta es la forma de resumir y contestar, si debemos o no debemos comer, me parece que esto entra en el criterio personal.
Al menos bíblicamente no hay una prohibición como tal. Ya queda en cada uno la decisión, ya sea por ética o por salud. Sé que habrá evidencias de algunos a favor y otros en contra. Hoy en día es complicado saber qué alimentos si están siendo modificados o no. Hace unas semanas hubo una controversia y situación política entre México y Estados Unidos, en el que este último país quería enviar a México maíz modificado y nuestro país no lo quería recibir. Finalmente, resumiendo como dice en Romanos 14: ‘Ninguno vive para sí, ninguno muere para sí’. Como diciendo, nosotros no somos lo más importante, sino Dios y hacer su voluntad. Que lo que hagamos, lo hagamos con agradecimiento, con confianza, con fe, porque lo que no proviene de fe es pecado. Por tanto, debemos de estar convencidos de lo que queremos o no. Hoy en día, los alimentos orgánicos son sumamente caros, entonces, por aspectos económicos, algunas personas preferirán o no aceptarán estos alimentos por esta razón. Algunos dirán: ‘No importa. Mi salud es lo más importante y considero que ciertos alimentos ponen en riesgo la salud’.
Quedará la decisión en cada uno de nosotros hacer personalmente este análisis.
Si fue de bendición este estudio, te invito a compartirlo.
Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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