¿POR QUÉ YESHUA LE PIDIÓ A MIRIAM QUE NO LO TOCARA? 

Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”. El día de hoy, llegamos en la pregunta No. 147: ¿Por qué Yeshua le pidió a “Miriam” (María) que no lo tocara? Esto es en el contexto de que “Yeshua” (Jesús) ha resucitado y, entonces, viene este pasaje muy hermoso en verdad, en el evangelio de Juan, sobre esta situación que se suscita entre Miriam (como es su nombre en hebreo, en nuestras biblias aparece como María), pero yo la mencionaré a ella con su nombre original, la cual se identifica originalmente como “Miriam de Magdala” o (María Magdalena). 

En este caso, vamos al Evangelio de Juan 20:11-18: 

“Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; más ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.” (Juan 20:11-18 RVR60).

Este es un pasaje muy interesante en el que vemos a Yeshua después de la resurrección, donde Miriam va a la tumba y queda desconsolada al ver que el cuerpo de Yeshua no estaba ahí. Imagínense, si hoy en día, sería trágica la profanación de una tumba, más en aquellos días, sobre todo en esta cultura, donde era todavía más grave. Pero viene este cambio total cuando ella escucha su nombre salir de la boca del Mesías. Es cuando se da cuenta de que es Él. Al inicio, dice que pensaba que era el hortelano, lo cual es curioso. Tal vez, podríamos hacer una pregunta más delante de por qué Miriam confundió a Yeshua con un hortelano. Ahí hay algo oculto, también muy interesante. 

Sin embargo, lo que genera este cambio en Miriam fue el reconocimiento de la voz del Maestro, diciendo su nombre de una manera muy especial. También nos deja ver que las palabras de Yeshua pueden sonar muy fuertes e incluso de rechazo: ‘No me toques’. A veces, hoy en día, cuando una persona está muy enojada, lo último que quieren es el contacto físico. Sobre todo, las mujeres. Por tanto, es una reacción que pudiera parecer muy típica y humana, aunque en este caso, no es así. El que Yeshua rechace el contacto, no es por esta razón. ¿Qué pudo haber pasado para que, de cierta manera, Miriam recibiera estas palabras? 

“NO ME RETENGAS”           

Vamos a ver que, básicamente, hay dos razones, las cuales están muy ligadas a una sola. Dice en el verso 17: 

“Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; más ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan 20:17 RVR60)

 Aquí, en este caso en específico, es interesante porque la palabra “tocar” es la palabra griega (G680) ‘japtomai’ que implica: tomar, agarrar o asir. Como agarrar algo. Como hizo Jacob cuando tomó al ángel y no lo soltaba. Entonces, cuando Miriam reconoció a Yeshua, más que tocarlo, podríamos decir que se agarró o se asió o aferró inmediatamente a Él. Esto es lógico y entendible, pensar en una reacción así cuando se tiene un gran dolor, como en este momento Miriam, que se siente abrumada. Y, cuando viene el reconocimiento de Yeshua resucitado es muy humana y lógica su reacción. La respuesta de Yeshua también puede ser entendida o tomada como: ‘No me retengas’. 

Veamos unas traducciones de otras versiones de la Biblia. 

En el caso de la versión ‘NTV’ (Nueva Traducción Viviente): “-No te aferres a mí – le dijo Jesús -, porque todavía no he subido al Padre”. 

La versión ‘NVI’ (Nueva Versión Internacional): “-Suéltame, porque todavía no he vuelto al padre”. 

La versión ‘DHH’ (Dios Habla Hoy): “Jesús le dijo: -No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre”. 

Por tanto, estas versiones, si nos dejan ver que lo que realmente estaba haciendo Miriam era retenerlo, aferrarse, agarrarlo, probablemente de los pies, me imagino. Como no queriendo soltarlo. Así, estos pasajes nos muestran que, más que tocarle, nos dicen que estaba como agarrándolo completamente.

UNA MISIÓN MUY GRANDE  

La reacción de Yeshua también va encaminada a lo que Él tendría que hacer, que sería la segunda razón del porqué de la respuesta de Yeshua. La primera simplemente es que esta mujer lo está agarrando, lo está tomando y Él todavía necesita llevar a cabo ciertas labores y funciones que comprenden una misión sumamente importante y grande. Entonces, en este caso, las palabras de Yeshua a Miriam son algo más profundas porque debemos entender que el rol que ahora tiene Él, una vez que ha resucitado, es ser “Cohen Hagadol” (Sumo Sacerdote). La labor principal de Yeshua, una vez que resucitó, debía ser la de ministrar en el Tabernáculo celestial como lo dice Hebreos 9:11:

 “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,” (Hebreos 9:11 RVR60).

 Es muy claro que Yeshua, una vez que ha resucitado, toma este rol y figura del Cohen Hagadol, obviamente no en el Templo terrenal, sino en el Templo celestial, en el Tabernáculo verdadero y real. Y podemos decir que, hasta el día de hoy, esa sigue siendo la función de Yeshua. Él es el mediador, el sacerdote que intercede por su pueblo. Entonces, Él tenía que llevar a cabo esta misión, esta labor una vez que hubo resucitado y esta mujer lo quiere ‘agarrar’ con la mejor intención, pero Él le dice: ‘Permíteme cumplir con el llamado que Dios me ha hecho’. 

Esto tiene mucho más sentido si pensáramos que, finalmente, en el tabernáculo terrenal, el Sumo Sacerdote tenía ciertas limitaciones en su contacto con otras personas para no quedar ritualmente impuro o descalificado en su servicio. Entre estas limitaciones de contacto, era justamente que, no podía tocar a una mujer porque ella se pudiera encontrar en estado de impureza (período menstrual) y esto propiciaría que Él quedara impedido de llevar a cabo la labor sacerdotal, al menos por ese momento. No es que esto fuera pecado o cuestión de una transgresión, pero simplemente, lo dejaría inhabilitado temporalmente para entrar en el tabernáculo y servir en la Presencia de Dios. Por eso, me parece muy interesante el porqué Yeshua le dijo a Miriam que no lo tocara: para no quedar descalificado en sus funciones como Sumo Sacerdote. 

PARA PODER ENTRAR AL TABERNÁCULO CELESTIAL  

Otra cuestión que está asociada a esta pregunta, como una sub-pregunta a este tema es que Yeshua le dice a Miriam que: ‘No lo agarre o no se aferre a Él’, pero posteriormente, va con Tomás y le dice: ‘Mete tu mano, mete tus dedos y toca en mi costado para que no seas incrédulo sino creyente’. ¿Por qué esta diferencia? ¿Por qué uno es mujer y el otro hombre?: No necesariamente creo yo, sino porque esto está asociado, una vez más, a la “Torá” (Instrucción, Ley) como podemos leer en Éxodo 29:35:

 “Así, pues, harás a Aarón y a sus hijos, conforme a todo lo que yo te he mandado; por siete días los consagrarás.” (Éxodo 29:35 RVR60). 

 Y también en Levítico 8:35:

 “A la puerta, pues, del tabernáculo de reunión estaréis día y noche por siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis; porque así me ha sido mandado.” (Levítico 8:35 RVR60).

 Son dos pasajes que nos hablan de cuando iniciaban el sacerdocio, en este caso, los hijos de Aarón, es decir, los “cohanim” (sacerdotes), tenían que estar prácticamente aislados de la sociedad por siete días y consagrados esa semana dentro del tabernáculo. Ambos versos cuadran mucho con lo que sucede con Tomás, que pasó a la historia con lo dicho por él, pues no creyó en Yeshua en el primer momento que se apareció delante de él, diciendo: ‘Hasta no ver, no creer’. Sin embargo, podemos leer en Juan 20:26-28:

 “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”. (Juan 20:26-28 RVR60). 

Así, Tomás necesitaba ver para creer. ¡Prácticamente hasta tocar! Entonces, esta es una razón interesante para considerar por qué Yeshua impide que Miriam le tocara: para poder entrar a este tabernáculo celestial y estar preparado. 

Otra razón muy evidente es que, en el plano humano, Miriam no quería que Yeshua se fuera o desapareciera. Por eso, está como aferrándose, de cierta manera, a esta parte terrenal que venía Él a llevar a cabo. Pero Él ya había cumplido la primera parte en la que vino a dar su vida y a morir. Sin embargo, una vez resucitado, tendría que seguir con el siguiente rol y papel que le tocaría desempeñar como Sumo Sacerdote. Ahora falta que regrese y no lo hará ni como Sumo Sacerdote, como Profeta o Maestro, sino que lo hará como el Rey de Reyes. Entonces, la misión sacerdotal que tendría que llevar a cabo Yeshua era sumamente importante como para permitir cualquier situación que lo pudiera dejar fuera o lo llevara a fracasar en esta misión. Por ello, cuando pasan estos ocho días como leímos en los versos de Éxodo y Levítico (como sucedía en los días del tabernáculo), ya habrían pasado esos días de consagración. Por lo que pudo llegar con Tomás y decirle: ‘Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado’ porque ya había cumplido este tiempo de consagración sacerdotal. 

Yo creo que nosotros tenemos que entender esto también, que Yeshua ya está cumpliendo con este rol de sacerdote y que no debemos quitar nuestros ojos de esta misión. Así como tampoco debemos de quitar la misión que Dios tiene para nosotros y no aferrarnos a las cosas terrenales. Como tal vez Miriam, en su corazón, no quería que el Mesías se fuera. Cumplir esa misión es también amar a nuestro prójimo. Por tanto, Yeshua no estaba siendo de ninguna manera, ni descortés, ni la estaba rechazando. La situación de Miriam simplemente es que, ella también debiera poner sus ojos en las cosas celestiales, en el plano de las cosas que Él vino a cumplir, así como se le dijo a Pedro en su momento. 

Es bastante interesante el porqué Yeshua reacciona de esta manera, lo cual está relacionado a la Torá, porque dice que: ‘Todo lo que escribió Moisés, apunta hacia el Mesías de una o de otra manera’. 

Espero que haya sido de bendición esta respuesta y te invito a que compartamos más de estas “Respuestas en la Biblia”. 

Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom” / Paz!

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