¿QUÉ ES EL SHABAT?   

Estamos en “Respuestas en la Biblia”. El espacio donde estamos estudiando la Palabra del Eterno a través de diferentes cuestionamientos que van surgiendo en nuestra fe. El día de hoy, tenemos una pregunta, sin duda, muy especial e importante. Para algunos será un tema bastante conocido, con el cual, tal vez, estemos muy familiarizados. Sin embargo, yo te aseguro que hoy vas a aprender cosas nuevas y relevantes sobre el “Shabat” (Día de reposo). Hoy responderemos la pregunta No. 188 ¿Qué es el shabat? 

Seguramente, todos a estas alturas, ya habremos escuchado sobre el tema. A lo mejor, has tenido contacto con algún judío religioso ortodoxo que, a lo mejor, te genera inquietud o ya tengamos una idea sobre lo que pueda ser el shabat. Y, posteriormente, a través de la Palabra y otras enseñanzas. Hoy conoceremos mejor lo que es el shabat y cómo lo identificamos, cómo se relaciona, cómo lo podemos definir con base en los conceptos que son muy importantes dentro nuestra fe y en la vida; así como darnos cuenta de la sabiduría de Dios al darnos este mandamiento que, tristemente, no ha sido guardado por gran parte de la humanidad. A veces, por prejuicios, por rebeldía o porque, simplemente, no se ha dado a conocer como debiera. Pero, hoy estamos aquí para difundir, para dar a entender mejor qué es el shabat. Yo te invito a que tengas una mente abierta, un corazón dispuesto a escuchar, para aprender lo que la Palabra, finalmente, nos dice sobre el día de reposo. 

¿QUÉ SIGNIFICA SHABAT?  

Vamos por lo básico, por el principio y es: ¿Qué significa shabat? La palabra shabat la encontramos en la Concordancia Strong, es un diccionario donde encontramos el significado de las palabras originales en hebreo, griego o arameo. El número de shabat es (H7673) y su significado es: reposar, cesar (detener algo que está en actividad): Tiene varias acepciones como: descansar, parar, descanso, reposo, celebrar, dejar de, libre, callar, fin, faltar, guardar. Con estas definiciones nos vamos dando cuenta de lo que significa el día de reposo, su enfoque es de descanso, cesar, reposar. 

También debemos decir que el shabat, no es el ‘shábado’, ni significa sábado. Los días hebreos no tienen nombres, sino más bien un número. El único día que se identifica con nombre es, justamente, el shabat del que estamos hablando. Y, básicamente, la palabra shabat significa cesar o reposar, descansar, detenerse y aquí, nos podríamos comenzar a cuestionar como solemos hacerlo: ¿por qué o para qué tengo que descansar? Porque yo no me siento cansado. Incluso, si se trata de descansar, podemos estar más cansados otros días. Pero, la respuesta a este planteamiento es: ‘Lo aprendemos y lo hacemos del mismo Eterno porque Él cesó y reposó’. Leamos Génesis 2:2-3:

 “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:2-3 RVR60). 

He aquí el ejemplo que nos da el Eterno de descansar, porque dice que en el día séptimo reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Ahora, Dios no descansó porque se haya cansado. Acaso podemos pensar después de todo lo que hizo Dios que, al final, haya dicho: ¡Creo que es momento de un descanso! Creo que voy a tener que agregar un día más, porque esta creación me costó un trabajal. Así que, vamos a agregar un día más a la semana, pero que sea de solo descanso. ¡Definitivamente, esto no es así! Dice en Isaías 40:28:

 “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance”. (Isaías 40:28 RVR60).

 Es obvio, lógico, Dios no se cansa, ni se fatiga; así que, no descansó porque tuviera que hacerlo. Descansó para darnos ejemplo. 

Ya iremos aprendiendo que, descansar, va más allá de ‘No hacer nada o de dejar de hacer lo que nos fatiga’. Vamos a entender que descanso tiene relación con un estado de armonía, de paz, de tranquilidad y de estar en comunión con el Eterno. Son muchas cosas las que implica el shabat y, de eso, se trata este estudio: de conocer qué implica el día de reposo. En resumen y en concreto, el shabat, en primera instancia, es el reposo, el descanso y cesar lo que hacemos, empezando por imitar a Dios. Por eso, sabemos que el shabat es para toda la humanidad porque está desde el principio de los tiempos. Cuando todavía no había ni judíos, ni hebreos, ni israelitas, ni ninguna otra nación, religión o grupo. 

SHABAT ES UNA SEÑAL (ÉXODO 31:12-13)

Vamos a ver que el shabat es una señal tal cual, y va más allá de, simplemente, reposar, cesar o detenerse: 

Leamos en Éxodo 31:12-13:

 “Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.” (Éxodo 31:12-13 RVR60).

 Por el shabat, el Eterno nos santifica. Y cuando nosotros santificamos el shabat, tomamos de la santidad de este día cuando lo guardamos y lo respetamos. Es como un círculo. Por eso, es por lo que el shabat es una señal de identidad, pero también de santidad, por nuestra relación con el Eterno. El shabat es como el anillo matrimonial de Dios con Israel. Aquí las tres señales:

  1. Israel y shabat. Dan testimonio de que Dios existe, que hay un creador, un ser superior. Cuando el pueblo de Isarel guarda shabat, está dando testimonio del Eterno mismo. 
  2. Dios e Israel. Dan testimonio de que Dios ha hecho un pacto con Israel, que Dios ha escogido a Israel como su esposa, su especial tesoro, su nación santa y como su pueblo.
  3. Shabat y Dios. Dan testimonio de que la “Torá” (Instrucción, Ley) está vigente, que el shabat es la señal evidente de ese pacto con Dios, como una marca para la eternidad. 

¿Por qué lo ilustro como un anillo matrimonial? Porque de alguna manera es esto. El shabat es una señal y si hoy pensamos en que, la señal que porta una mujer que está comprometida es, justamente, el anillo. Esto la diferencia de una mujer soltera y sin compromiso con un varón. Cuando una mujer recibe el anillo ya queda apartada y santificada para ese varón y para casarse con él. Entonces, siguiendo la idea de que la “Ketubá” es el contrato matrimonial que Dios le da a Israel en el Monte Sinaí, entonces, el shabat es como el anillo matrimonial. Es la señal que Dios le puso a Israel, que no se puede quitar, ni borrar, para que todos sepan y reconozcan que ese es su especial tesoro, su esposa escogida. Por eso es la idea de guardar el shabat: Si una mujer se quita el anillo, entonces ya no tiene la señal que la identifica como prometida. Por ello, es tan importante guardar el shabat. Porque es una señal que te va a hacer ver e identificar como el pueblo escogido de Dios, de que nos identificamos y estamos en el Pacto y, por tanto, hay un compromiso. ¡Eso es muy precioso y valioso: un compromiso con Él! Una señal de que hemos sido llamados y no solo eso, sino escogidos. 

SHABAT ES UN MANDAMIENTO (ÉXODO 20:8-11; DEUTERONOMIO 5:15)

Es un mandamiento. El shabat por encima de todo, independientemente de la interpretación que le demos y si estamos de acuerdo o no, cómo lo guardamos y practicamos, nunca se nos debe olvidar que es una “mitzvá” (mandamiento) que viene de Dios. No lo inventó Adán, Moisés o “Yeshua” (Jesús). Lo mandó el Eterno mismo. Un mandato que viene de la boca de Dios.  Así de simple y poderoso. Como para darnos cuenta de que debemos de obedecerlo. A veces, buscamos argumentos y razones para no obedecer a Dios y eso denota que no tomamos la Palabra de Dios con autoridad. Recordemos que Yeshua no vino a abrogar la ley, ni los mandamientos, entre ellos, el shabat. Él no vino a cambiar el día de reposo por el domingo o a cambiar ningún otro de los mandamientos en sí. Él vino a cumplirlos y a darnos testimonio, ejemplo. Entonces, el shabat es la voluntad de Dios para toda la humanidad, por eso aparece, por primera vez, en Génesis. El shabat no lo da Dios en el Monte Sinaí, sino que la evidencia nos muestra que Dios había ordenado guardar el día de reposo desde antes. 

Así, el argumento de que el shabat es un mandamiento para los judíos, no es correcto, porque es un mandato para todos. Y si somos personas que amamos a Dios y buscamos cumplir su voluntad, esta es una de las más importantes y grandes bendiciones. De hecho, el shabat, es el único, vamos a ponerle como término ritual, que aparece en los diez mandamientos. Mientras, el resto de los mandatos conlleva ciertas prohibiciones como: no robar, no matar, en fin. Aquí habla de algo que es mucho más amplio, es el cuarto mandamiento: guardar el día de reposo. Pongámonos a pensar en esto, hay mucha gente que no está de acuerdo con el día de reposo, pero sí está de acuerdo con los 10 mandamientos. 

¿Cómo guardar los diez mandamientos? Digamos que es lo básico y el resumen de toda la ley, pero no están dispuestos a guardar shabat. ¡No es congruente, ni lógico! Además, el shabat es el mandamiento que más se repite en toda la Biblia. Esto lo menciono para que nos demos cuenta de lo importante que es el shabat dentro de la Escritura como mandamiento y es Dios quien nos ha ordenado guardar este día, no el jueves, domingo o cuando a mí me acomoda o corresponde a mi descanso del día laboral. Pues ese podrá ser tu día de descanso, pero no es el shabat. El Eterno dijo que es el ‘séptimo día’ que corresponde al shabat. Ni Yeshua, ni Pablo, ni ningún otro hombre tiene la autoridad para cambiar un mandamiento de Dios. No hay ningún indicio, tampoco, de que Yeshua estuviese en contra del shabat. Tuvo sus debates por cuestiones “halájicas” (cómo se aplica, cómo se interpreta) sobre cómo se interpretaba el shabat, de ciertas costumbres o mandamientos de hombres que anulaban el shabat. Por supuesto que también, sus discípulos se atrevieron a hacer ningún cambio porque sería contradecir a su maestro. 

Por otro lado, hay que entender que el shabat no está condicionado a donde vivimos, al momento de la historia o a un determinado tiempo, el shabat es algo que es perpetuo. No importa donde habiten los hijos de Israel, es día de reposo para ellos, celebrándolo por sus generaciones, por pacto perpetuo. Si es un pacto perpetuo, podemos decir que es algo que no podemos cambiar, ni tú, ni yo, ni nadie lo puede cambiar, ni por muchas cosas que pasen en la historia. La Palabra de Dios es perfecta y no necesita ser cambiada. Y este es un mandamiento que no tiene por qué cambiar aun cuando ya vino Yeshua. 

Les recomiendo el video de la pregunta No. 22 en el canal de YouTube de esta serie de “Respuestas en la Biblia” que se llama: ¿Por qué Pablo no enseñó sobre shabat? Ese es un argumento que, a veces, se plantea: Si el shabat es tan importante: ¿por qué Pablo, el apóstol de los gentiles, no se los enseñó? 

Leamos Éxodo 20:8-11:

 “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20:8-11 RVR60). 

Aquí vemos que el shabat es un mandamiento y que está escrito con el dedo de Dios y que es parte de los diez mandamientos. Ahora leamos Deuteronomio 5:15:

 “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.” (Deuteronomio 5:15 RVR60).

 Aquí, una vez más, está hablando el Eterno y vuelve a plantear el shabat como un mandato de Dios. Él no lo pone como una sugerencia o consideración para nuestra vida, para pensarlo y hacerlo más adelante. ¡No! El Señor, nuestro Dios, nos ha mandado que guardemos este día. Es un mandamiento y hay que tomarlo como tal.

SHABAT, UN DÍA DE ALIMENTO ESPIRITUAL (DEUTERONOMIO 8:3)

El siguiente punto es que el shabat es un alimento espiritual, así como comemos todos los días, de la misma manera necesitamos alimentar nuestra alma. Yeshua nos enseñó este principio. Él le contestó a satanás cuando lo estaba tentando sobre convertir las piedras en pan.  Yeshua conforme a la misma Torá dijo: ‘No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios’. Esto está en Deuteronomio 8:3:

“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.” (Deuteronomio 8:3 RVR60).

Ya más adelante, menciona todas las bendiciones que recibirían estando en la tierra prometida. Llamemos riquezas, abundancia y todo lo que tendrían en cuanto a bendiciones materiales y de alimento, pero instándoles a que no se olviden, justamente, de que lo que los sostuvo, no solamente fue la parte física del maná o del alimento como tal, sino lo que representaba ese maná que era el alimento espiritual. Entonces, el shabat es el alimento que nos da el Eterno para nosotros. Por eso, el shabat es un día de congregarse, un tiempo para tomar el alimento espiritual que el Eterno ha provisto para el hombre: Su Palabra y el shabat es el día que se sirve mejor. Es el día que Dios quiere que nos alimentemos espiritualmente. Por eso, es día de reposo, no se trabaja para enfocarnos en lo espiritual. Dios dijo: ‘Si no se permite trabajar, lo mejor y más propicio es buscar ese alimento espiritual y esta debe ser una de nuestras prioridades. Yo te animo e insto a que esta sea tu prioridad dentro del shabat que es el día de reposo. Que busques el alimento espiritual y que busques congregarte. Si no hay una comunidad de Raíces Hebreas donde tú vives, hazlo de manera virtual. Yo creo que es igual de lícito y de válido, dadas las circunstancias. No demerita en nada hacerlo así. Hay que buscar el alimento espiritual. El pueblo salía todos los días, excepto en shabat, para que la idea sea que nos enfoquemos en nuestra relación y comunión con Él. Una vez que entraron a la tierra prometida, fue el día de buscar del Señor y de Su palabra. De ahí la importancia de este día, porque no solo vamos a subsistir de lo que comemos, sino de la Palabra de Dios. 

SHABAT, UN DÍA DE DESCANSO (LEVÍTICO 23:3; ÉXODO 16:29)

Un punto que también es muy interesante sobre shabat y que, no me cabe la menor duda de que, Dios lo consideró y pensó así es que, es un día de descanso como tal. Ya aprendimos que la palabra shabat significa reposar y se traduce del hebreo como descanso. Entonces, también es un día que está considerado para eso: para descansar. 

Esto lo podemos leer en Levítico 23:3:

 “Seis días se trabajará, más el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis.” (Levítico 23:3 RVR60).

 Y también en Éxodo 16:29:

 “Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.” (Éxodo 16:29 RVR60).

 Otra cita alusiva a que el shabat es un día para descansar. Estense quietos, tranquilos, descansen, reposen. Si ya Dios les dio el alimento para ese día, ya no te canses, ni te fatigues. 

Nuestro cuerpo, alma y espíritu lo necesitan. Somos más productivos cuando descansamos adecuadamente. La mente se renueva, el cuerpo recarga energía, se cura, se sana. El descanso es parte de la vida. Aun las máquinas, que están creadas para durar toda la vida, se descomponen por el uso y, a veces, se deben de parar, detener y descansarlas para volverlas a usar. Está comprobado que necesitamos un día diferente dentro de la semana porque somos más productivos cuando descansamos adecuadamente. Hoy en día, vivimos un tiempo muy agitado, muy apresurado y, cada vez, es más difícil tomar tiempos de descanso porque todo el tiempo tenemos mensajes, llamadas, notificaciones, etcétera. Y nosotros propiciamos no descansar como debemos. Está comprobado que, cada vez, la gente duerme y descansa menos. Por tanto, el shabat, es un tiempo de poner “stop” (parada) a todo para descansar. Hay que recargar las baterías y, finalmente, renovarnos. Cuando una persona descansa, su mente se renueva para poder generar nuevas ideas, sentirse fresco en cuanto a producir o hacer algo. Esas personas que trabajan y trabajan sin parar 24/7 tampoco son las más productivas, suelen ocasionar accidentes laborales porque el mismo cansancio les quita concentración. Por tanto, consideremos que el shabat es un día para descansar de nuestro trabajo habitual. También para salir de la rutina, lo cual es muy bueno y necesario para todos, porque nos ayuda a renovarnos en todos los sentidos. A veces, el estrés que traemos se refleja en el cuerpo, aunque pensemos o digamos que no estamos cansados. Sin embargo, en algún momento, el no descansar no va a funcionar. Dios, en su infinita sabiduría, también decretó que descansemos. Es necesario trabajar, pero también es necesario descansar. Tomemos el shabat como un día en el que debemos descansar, reposar y que es un día para renovarnos, reconstruirnos y volver al trabajo con más ganas, con más energía y fuerza, para ser más productivos. 

¡SHABAT ES UN DÍA DE FIESTA! (LEVÍTICO 23:1-3)

El Shabat es en sí mismo es un regalo. Lo podemos definir como un día de fiesta de acuerdo con la Biblia en Levítico 23:1-3:

 “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas: Seis días se trabajará, más el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis.” (Levítico 23:1-3 RVR60).

 Ya sabemos que, Levítico 23 es el capítulo de las fiestas, donde obtenemos la información principal de las fiestas del Eterno. Y, justamente, ¿con cuál empieza? Si shabat no fuera una fiesta, no lo hubiesen puesto en esta sección. De hecho, es la cabeza de las fiestas. Este es el llamado, la convocatoria que nos hace el Eterno a su fiesta. ¡Esto es una gran noticia! Yo prefiero que nos invite a sus fiestas a que nos dé velorios y aflicción semanal.  ¿A quién no le gustan las fiestas? ¡Es una fiesta de Dios! No de los judíos. Así que, si Dios invita, no te pueden negar la participación. Aunque haya gente allá afuera en las redes sociales que te digan: ‘Tú no guardes shabat, eso es solo para los judíos’. O ‘ustedes no tienen por qué hacerlo’. Es un mandato, pero también es una fiesta de Dios. ¿Quién es el hombre para excluir a otro de la invitación a las fiestas del Señor? 

Otro punto importante para considerar es: si el shabat es una fiesta, esto nos hace pensar en el ambiente y el espíritu que debe de reinar en este tipo de fiesta. Nosotros mismos debemos propiciar que este día de reposo, lo sintamos como tal. Que hagamos todo lo posible y lo viable para que el shabat sea eso: una fiesta y sintamos el ‘modo shabat’, es ponernos en esta sintonía, alegría y agradecimiento. De ahí que, el shabat se inicie con una cena festiva, un mantel bonito, una vajilla especial, con jugo de uva o vino, con pan “jalá” (pan trenzado), etcétera. Dicen los rabinos que, si has de comer carne una vez a la semana, procura que sea en shabat. Lo mismo con el vino, con estrenar alguna ropa, en fin. Para que ese tiempo sea de alegría, de regocijo y día de fiesta. Esto también es un mensaje para todos los demás. Para toda la gente que nos ve y nos conoce. 

Por eso, se dice que, aunque no sea un mandato, de alguna manera es como un cerco: está prohibido estar triste en shabat, llorar o estar enojados en shabat. No sé cómo le hagamos, pero si andamos enojados la noche del viernes (que es cuando comienza shabat), debemos cambiarnos el chip o hacer algo para no empezar el shabat de esa manera. Debemos de entender que no llegaríamos a una fiesta con tremenda cara de enojo y con expresiones de molestia. El Eterno nos está invitando, aunque la fiesta sea en nuestra casa, es una fiesta de Él y, por tanto, debemos propiciar, alegrarnos nosotros mismos porque no es otra cosa sino bendición. Yo los animo a que, estemos siempre con esta disposición y deseos de guardar el shabat. 

Les quiero compartir esta imagen del seder del shabat, la cual es una guía para guardar el shabat. Si aún no lo tienes, lo puedes solicitar en el grupo de WhatsApp para que lo hagamos todos los viernes y no dejemos pasar esta ocasión de celebrar y empezarlo así, de esta manera. También veo que el shabat es una gran oportunidad para invitar a otros, alegrarnos y compartir de esta fe. No lo desaprovechemos, sino al contrario: gózalo, celébralo. 

EL SHABAT Y LA CREACIÓN: TIEMPO DE LA NATURALEZA (GÉNESIS 2:1-3)

¿Qué más es el shabat? El shabat es un tiempo que Dios le da a la naturaleza. Leamos en Génesis 2:1-3:

 “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:1-3 RVR60).

 Queda muy claro que el Eterno dejó de crear, dejó esta labor creativa y activa. Sin embargo, hay algo que me parece sumamente interesante, no sé ustedes cómo lo vean: es que el shabat es parte de esa creación. ¿Qué relación existe entre el shabat y la Creación? Shabat es parte de la creación misma. La creación estaría incompleta sin el shabat. Sabemos por el relato en la Escritura que, Dios iba creando cada día algo y más complejo y especial: creó la luz, las estrellas, separó las aguas, creó los animales, los peces, las aves, en fin, y al hombre. Pero, al llegar el séptimo día, el Señor, simplemente cesó y reposó de toda la obra que hizo. Y Dios bendijo ese día. Pero, lo pudo haber dejado fuera. Son seis días de la semana creativa y laboral, sin embargo, llega el shabat y sigue siendo parte de la semana. Entonces, es como si lo que Dios creó en el séptimo día fuera el descanso, por llamarlo así. Pues al descansar está creando el shabat. Entonces, Dios descansó cuando dejó de crear y cuando deja de interferir en la creación del mundo y del universo. Esto, de cierta manera, es un ejemplo en dos sentidos: 1. Que nosotros mismos no estamos completos sin el shabat; así como toda la creación no estaba completa hasta que no llegó el día de reposo, el shabat.     2. Es un ejemplo de lo que nosotros también debemos buscar hacer, es decir, no interferir más en la creación. De alguna manera, lo que Dios nos dice es: ‘Deja descansar a la Creación, a la naturaleza’. 

Yo les pregunto hoy: ¿ustedes consideran que la naturaleza también necesita descansar? ¿Requerirán de reposo los animales, el océano, las aves, las montañas, los árboles? Yo creo que sí. Así como nuestro cuerpo necesita descansar, renovarnos, regenerarnos y reconstruirnos. Por supuesto que la naturaleza también. ¿Por qué está asociado el descansar con no trabajar y otras actividades? Porque de alguna manera, controlar o intervenir en la naturaleza, es como forzarla y hacerla trabajar. Hablamos de pesca, arar el campo, cosechar, los animales eran la fuerza laboral del campo, por lo que, el hombre estaba interviniendo en la naturaleza siempre. Pero, llega Dios y nos dice que la naturaleza necesita también descansar. ¿Cómo sería hoy el mundo si le diéramos, por lo menos, un día a la semana de descanso? Hoy en día somos más conscientes de todo el daño que el hombre le ha hecho al mundo y a la naturaleza contaminando, destruyendo, llevando especies prácticamente a la extinción, porque el hombre no para, no se detiene en su avaricia. Muchas veces, no le importa la naturaleza. La idea del shabat es que también la naturaleza necesita descansar.

Como lo sabemos, hace algunos años se vivió la pandemia provocada por el Coronavirus e, independientemente, de las teorías que cada uno tenga o considere, ese es otro tema, el punto es que fue muy evidente para todos, incluso los científicos, que la naturaleza lo agradeció. Se comenzaron a ver especies de animales que no se veían, se empezaron a reproducir otras especies que estaban en peligro de extinción, en fin. Fue también una oportunidad para muchos científicos, biólogos y estudiosos del área para que pudiesen estudiar el comportamiento animal sin que el ser humano estuviese interviniendo todo el tiempo. Hay un documental en Apple TV que se llama: ‘El año que lo cambió todo’, donde justamente, el tema es cómo la tierra y la naturaleza descansaron del hombre y todos los beneficios que trajo para todos. Esto me recuerda un caso que dice que, las ballenas no lograron alejarse de sus crías, porque no podían escucharse por medio de los sonidos que emiten, porque el ruido de los barcos les impedían captar sus sonidos. Entonces, no podían alejarse de sus crías para ir por alimento, porque quedaban incomunicadas. Pero, cuando todo se detiene y ya no hay este ruido, ni contaminación auditiva dentro del agua, entonces, ellas pudieron desplazarse hacia otras áreas para traer alimento a sus crías. Probablemente, estos sean ejemplos muy sencillos, pero de verdad, es cuestión de darse cuenta. Y si la naturaleza y el mundo están como están, a causa de los cambios climáticos, se debe, en gran manera, a que no la hemos dejado descansar. Queremos que produzca continuamente. 

El shabat implica eso. Por ello, dentro del mandato que se encuentra en Éxodo 20, dice: ‘Descansarás tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, pero también dice, tu bestia’. Tampoco no trabajarán los animales. Y, aunque muchos digan que eso fue porque el animal era como una máquina, sea como sea, el animal también es parte de la naturaleza y la creación, cualquiera que este sea y, por tanto, necesita descansar.

Aquí les dejo esta reflexión de cómo el shabat podría traer implicaciones en todo el mundo, con tan solo seguir este mandamiento en este día específico. Podría transformar el mundo entero sin necesidad del uso de tanta tecnología, descansando de ella. 

EL SHABAT ES UN TIEMPO DE CONFIAR (ÉXODO 16:22-30)

¿Qué más nos enseña el shabat? Es un tiempo de confiar y de crecer en nuestra fe. Aquí, particularmente, es un día que nos enseña a depender del Eterno. Vamos a leer cómo el shabat es un tiempo que nos enseña a confiar en Dios en Éxodo 16:22-30:

 “En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; más el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día.” (Éxodo 16:22-30 RVR60).

 Esta es una lección muy poderosa para nuestra fe, relacionada con el shabat. ¿Por qué? Sabemos que la salida de Egipto y todo el tiempo que el pueblo habitó en el desierto, fue un tiempo muy especial que nunca se repitió, porque durante todo ese período, Dios les mostró que Él era su proveedor. Él les dio de todo, incluyendo el alimento. Y, en un lugar tan inhóspito como el desierto, cualquiera se moriría de hambre a los pocos días. Pero Dios fue fiel y les mostró que Él los sustentaría donde quiera que estuvieran. Así como a ti y a mí. Por eso, todos los días caía “maná” (lit. ¿qué es esto? Pan enviado por Dios a los israelitas durante los cuarenta años que deambularon en el desierto), excepto por un día, el shabat. ¿Por qué? Esto es una enseñanza más profunda porque dice la Escritura que, el sexto día, caía doble porción. ¿Para qué les daba esa doble porción justo antes de shabat? Para que, en el día de reposo, no se preocuparan. Ni siquiera tuvieran que salir a buscar el maná. 

Si hay algo que nos preocupa y ocupa a los humanos, es qué vamos a comer. Es algo fundamental para la vida. El alimento es necesario para vivir. Es muy importante. Y, por cuanto es tan importante, el Eterno justamente quería que, en shabat, no nos preocupáramos. ¡Esa es la idea de la enseñanza detrás del shabat! Hay personas que no quieren dejar de trabajar, porque dicen: ‘Se come todos los días, por tanto, todos los días hay que salir a buscar el alimento’. ¡Pues no! De acuerdo con la misma Palabra, no es así. Dios les proveyó en un lugar inhóspito y les enseñó que en shabat no era necesario, ni siquiera, salir a recoger el maná. Porque Él era su proveedor. Dios les estaba diciendo: ‘Yo me encargo del alimento en shabat. Tú no te preocupes. No tienes que andar afanado ese día, tronándote los dedos para ver cómo resolverlo. Tú, no te preocupes por eso: Yo me encargo. Para eso estoy yo’. Eso es algo que debemos aprender aún el día de hoy, porque hasta la actualidad, es algo real: nos preocupa qué comeremos. Generalmente, la mayoría trabajan para poder proveer principalmente el alimento, no por hobby. Entonces, el shabat es una confirmación de que Dios es nuestro proveedor. Es un día que nos ayuda a confiar en Él. Nos ayuda a saber que las matemáticas de Dios no son como las del hombre. Las matemáticas de Dios significan que, si trabajamos seis días, nos va a alcanzar para siete días. Así tal cual. ¿No creen que nuestro Dios es bueno por eso?  Pero, hay que vivir la experiencia del shabat y guardarlo para poder pasar a ese lado de la fe y creerle y, realmente, comprobarlo porque mientras yo esté proveyendo, no estoy confiando plenamente. Es una lección importante para buscar y creer que, lo que hagamos, el Eterno hará que sea suficiente para el día de reposo. Entonces, trabajando seis días y rindiendo para siete días. 

EL SHABAT ES DÍA DE LIBERTAD E INTIMIDAD CON DIOS (DEUTERONOMIO 5:12-15)

Vamos a entender también que, el shabat es un tiempo en el que podemos experimentar una verdadera libertad. Es un tiempo de intimidad con Dios. Por lo tanto, es un tiempo muy especial. Leamos Deuteronomio 5:12-15:

 “Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.” (Deuteronomio 5:12-15 RVR60).

El pueblo de Israel tuvo primero que ser liberado de Egipto para poder guardar el shabat. Por eso dice: ‘Acuérdate que fuiste siervo en la tierra de Egipto, por tanto, Yo te ordeno’. ¿Por qué es así? Porque no hubieran podido guardar el shabat siendo esclavos. No hubieran podido decirle a Faraón que tenían una nueva petición para descansar en el día de reposo. Si de por sí, Faraón ya no estaba muy contento desde el principio. Ahora, mucho más enojado estaba por la petición de dejar salir al pueblo para ir a celebrar fiesta al Eterno, por lo que, les impuso doble carga. Imagínate cada semana: ¡mucho menos! Por ello, el Eterno tuvo que liberar al pueblo. Y el shabat es esa idea de un tiempo de libertad, porque nos salimos de la esclavitud, del trabajo, la rutina y de los afanes de este mundo. Es un día de liberación del trabajo semanal y nos introduce a un tiempo de refrigerio, de reposo. Es algo hermoso, pero no podemos guardar shabat si no hemos sido liberados. Solo en libertad podremos experimentar el shabat. Si no es tu caso, no te desanimes, ora, busca dirección y Él te ayudará y guiará a que puedas encontrar la manera de guardar este día porque es una bendición. 

Se dice que una persona podrá ser esclava de cualquier empresa o negocio, pero cuando llega shabat, es el rey de su casa. No importa la condición social o económica que tenga, en shabat, la persona es totalmente libre. Por eso se acostumbra y, me parece una linda práctica, que en shabat, las personas se quiten el reloj de pulso cuando llegan a casa, cambiarse el uniforme de la empresa o negocio para experimentar la idea de liberarnos y que ya no somos esclavos del trabajo. 

Retomando la historia de Israel en el desierto, una vez que fueron libres, fue un tiempo muy especial, porque prácticamente, estaban solos con Dios, no había distractores. En el desierto, la idea era encontrar un tiempo de intimidad especial con el Señor. Eso es lo que busca Dios, como que nos lleva a un aislamiento del mundo, como que nos saca del mundo, para introducirnos a un tiempo de comunión y de intimidad con Dios. Entonces, al no salir a trabajar para NO afanarnos por el sustento, tenemos libertad de tiempo y espacio para acercarnos a Dios, para orar, alabar, escuchar su Palabra y todo lo que implica ser libres completamente. Entonces, yo te animo a que experimentes esta libertad en shabat y lo vivas de esa manera y que, cada vez que llegue shabat, nos sintamos libres para tener comunión con el Eterno. El shabat es el mejor día para acercarnos a Dios. 

EL SHABAT ES UN TIEMPO PROFÉTICO (HEBREOS 4:8-11)

El Eterno nos muestra que el shabat es un tiempo profético, tal como lo dice en Hebreos 4:8-11:

 “Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.” (Hebreos 4:8-11 RVR60).

 Evidentemente, aquí nos habla de un reposo que no es en sí el shabat semanal y que, no ha llegado para el pueblo del Eterno. Ese reposo llegará cuando regrese el Mesías. Y con el regreso de Yeshua se iniciará una época de mil años (el llamado milenio). Entonces, el shabat es como un “tráiler” (corto de la película) de lo que será el milenio. Es como un adelanto del deleite y regocijo de estar en la presencia de Dios de cuando Yeshua regrese a gobernar por esos mil años. ¡De eso se trata el shabat! Sabemos lo que dice en 1 Pedro que: ‘cada día es como mil años para el Señor y mil años como un día’. Entonces, si consideramos la creación en que, cada día corresponde a mil años, el séptimo milenio correspondería al séptimo día que sería el shabat. De hecho, en el Talmud, se le conoce a esta época del milenio como “Yom Shekuló Shabat” (El día en que todo será shabat). Por eso, es una señal profética. Cuando guardamos shabat es como tomar una probadita de lo que será el ‘mundo por venir’, de lo que será el momento cuando el Mesías regrese. 

Hay una historia en el “Midrash” (Modo de interpretación o explicación que se le concede a las escrituras judías y que forma parte del Talmud) que dice que Dios le dijo al pueblo estando en el Monte Sinaí, cuando iban a recibir la Torá: ‘El cielo va a ser su recompensa, si ustedes guardan mis mandamientos’. Y los israelitas preguntaron: ¿cómo sabemos que el cielo es tan bueno y que vale la pena? ¿Por qué no nos das una prueba, para saber si vale la pena realmente? Dice que Dios no se molestó, porque Él sabía que el cielo es el lugar donde experimentamos el placer más puro y Su presencia. Así que les dijo: ‘No hay problema, les voy a dar una muestra’. Y les dio el shabat. Por tanto, el shabat es eso: una muestra de lo que será el mundo cuando el Mesías vuelva, establezca su reino y todo sea maravilloso y perfecto. Si el cielo es la espiritualidad pura, el shabat es una muestra pequeña de esa experiencia. ¿Quién no quiere una muestra? No necesitamos esperar hasta ese tiempo del milenio. Hoy podemos empezar a probarlo desde el próximo sábado.   

EL SHABAT, ES EL DÍA DEL SEÑOR (LUCAS 6:5)

Finalmente, el shabat es el día del Señor, es el día del Mesías, el día de Yeshua. Eso lo aprendemos en Lucas 6:5:

 “Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” (Lucas 6:5 RVR60).

 Es común pensar que “el día del Señor es el domingo”, ¿quién dijo eso?, ¿dónde está escrito en la Biblia eso? Habría que escucharlo más profundamente porque, a veces, escuchamos frases que las personas piensan que están en la Escritura y ni siquiera es así. Más bien, lo que, literalmente dice la Biblia, es que, el shabat es su día. Nosotros sabemos que Yeshua resucitó el primer día de la semana, pero Él nunca dijo que el domingo era su día. En cambio, como acabamos de leer, si hay un día para Él, es el shabat. Entonces, si shabat es el día del Señor, de Yeshua, es un día para glorificarle, para agradecerle y conocerle. Por eso, al congregarnos o nos conectamos a un estudio, si es que no puede ser físicamente en shabat, también buscamos eso: darle honra al Rey de Reyes y al Señor de Señores. 

Yeshua es la esencia del shabat porque Él vino a darnos ese reposo. Él dijo: ‘Venid a mí los que estéis cansados y cargados, y Yo los haré descansar’. Esta es la premisa del shabat, como ya lo vimos. Dijo: ‘Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga’. No tendríamos un verdadero y completo shabat sin la presencia de Yeshua, sin conocerle y reconocer lo que Él ha hecho por nosotros, porque podemos descansar en Él, porque sabemos que hemos sido perdonados de nuestros pecados. Que Él fue y es el sacrificio perfecto. Por lo tanto, no tenemos condenación. Yeshua mismo dijo que nos dejaba ese “Shalom” (paz) así: ‘Mi paz os dejo, mi paz os doy. Yo no se las doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo’. A veces, no podemos tener reposo, tranquilidad y descanso, si no tenemos Shalom. Por eso, el concepto de shalom está ligado al término de shabat. De ahí que nos saludamos: ¡Shabat Shalom! Porque no hay shalom si no es en la presencia del Mesías, si no viene de parte del Eterno y de su hijo. El séptimo día es el día del Señor. 

¡VIVE EL SHABAT!  

Por último, yo quiero animarte e instarte a que vivas el shabat y no lo dejes en la teoría. Cada uno, podrá tener una definición más de lo que puede ser el shabat. Podemos estudiar mucho sobre este día, pero no hay como vivirlo y experimentarlo. Si todavía no conoces y guardas este día, quítate los prejuicios que existen, las malas doctrinas, no tengas temor del hombre y guarda este día ordenado por Dios, porque es para tu bien. Que el shabat sea un deleite para ti, para tu familia, para tu alma. El Eterno te espera en esta cita, es una fiesta a la que te invita y quiere bendecirte a ti y a tu familia. Hay cosas que no pueden decirse y compartir, sino que se tienen que vivir. Por eso, yo te digo hoy: ‘No te quedes solo con la teoría, no dejes que lo que te digan los demás sea suficiente para ti para no hacerlo. Al contrario: ¡Vívelo, experimenta y compruébalo por ti mismo! 

Espero que este estudio haya sido de bendición para tu vida y que te animes a guardar el shabat. Te esperamos todos los sábados a las 11:00 am y a las 6:00 pm en horario de Cancún, México, donde transmitimos en vivo los servicios de shabat para alabar al Eterno, orar y estudiar su Palabra. 

Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!

CategoríaShabat
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