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¿Pablo, cristiano o judío?

Pablo ha sido uno de los personajes más mal entendidos e interpretados de la historia, se han encontrado opiniones muy diversas de él. Para muchos es el fundador del cristianismo, para otros una apóstata del judaísmo, en su propio tiempo se le cuestionaba su doctrina, su apostolado, su autoridad, se tergiversaban sus palabras, en fin, son muchos los que han mal interpretado a Pablo, como si hubiese enseñado que la ley no es para nuestros días o que en el Mesías ya no tiene vigencia. Hay quienes incluso, como lo hicieron antiguamente los ebionitas, han llegado a eliminar a Pablo de su canon (Eusebio; Eccl. Hist. 3:27:4). El creer que Yeshua no eliminó la ley, pero que Pablo sí lo hizo, es algo que se ha venido propagando desde la antigüedad. Por ejemplo, el Toldot Yeshua, una antigua parodia rabínica hostil de los Evangelios y de los Hechos, acusa a Pablo de contradecir a Yeshua sobre este mismo tema (Toldot Yeshua 6:16-41; 7:3-5). Hay dispensacionalistas actuales, que enseñan que Yeshua no abolió la ley, pero que Pablo lo hizo varios años después.

Los escritos de Pablo, difíciles de entender

Pedro nos advierte en las Escrituras que los escritos de Pablo eran difíciles de entender.

“…en las cuales hay algunas cosas que son difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen, como lo hacen también con las otras Escrituras, para su propia destrucción. (2ª P. 3:15-16).

En  este texto destacamos que es Pedro el apóstol, quien estuvo con Yeshua, quien fue instruido por Él, quien conocía a Pablo, el que está afirmando esto, así que, si Pedro, que había nacido como todo judío conociendo las Escrituras, nos dice que es difícil entender los escritos de Pablo, no debemos considerar tan a la ligera lo que se ha interpretado de él. ¿Quiénes torcían sus palabras? Los indoctos, ¿y qué significa esta palabra?, aquel que no tiene o no ha sido instruido, ¿instruido en qué?, pues en la Escritura, que en ese entonces era la ley y los profetas, de esta manera entendemos que quienes no conocen bien el Antiguo Testamento corren el serio riesgo de mal interpretar y torcer las palabras de Pablo.

Pablo sabía que estaban torciendo sus enseñanzas, pues lo menciona en Romanos, diciendo “¿Y por qué no decir hagamos lo malo para que venga lo bueno? De esto se nos calumnia y algunos afirman que así decimos. La condenación de los cuales es justa.” (Rom. 3:8). Pablo responde acerca de esta calumnia de sus enseñanzas diciendo: “¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera!…” (Rom. 6:1-2), y “¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!” (Rom. 6:15). Por lo tanto, vemos que a Pablo le mal interpretaron, como si hubiese enseñado que por el hecho de estar bajo la gracia, no tuviésemos que guardar la ley, ¡exactamente lo que sucede hoy en día!

Cuando visitó Jerusalén en Hechos 21 Pablo se encontró con esta interpretación calumniosa de sus enseñanzas. Le dijeron:

“Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley. Pero se les ha informado en cuanto a  ti, que tú enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles, a apartarse de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen las costumbres.” (Hechos 21:20-21). ¡Lo mismo que pasa hoy! y con el propósito de demostrar que esto no era más que una calumnia, Pablo hace el voto nazareo y va a presentar ofrendas (sacrificios) al Templo (Hechos 21:22-27 y Núm. 6:13-21), demuestra que él mismo guardaba la ley (Hechos 21:24). Pablo hizo y dijo muchas cosas para demostrar que guardaba y enseñaba la ley.

¿Quien era Pablo?

Una razón más para el rechazo a la ley es por tener una imagen de Pablo más cercana a la de un “cristiano denominacional” que a la de un rabino del primer siglo. Es cierto, hubo un cambio radical en Pablo en su encuentro personal con Yeshua (Hch. 9), pasó varios años con Él de discipulado (Gal. 1:11-20) pero esto no quiere decir que lo que un día fue haya sido desechado por completo, al menos no en su formación teológica sobre la que hizo una renovación al reconocer a Yeshua como el Mesías, no podemos pasar por alto el contexto cultural y doctrinal del que formó parte, todo ser humano es influenciado y afectado por el entorno que le rodea, por las personas que lo instruyeron y educaron durante su infancia, el momento histórico que vivía, la sociedad a la que pertenecía, incluso las leyes que regían a su pueblo, etc.

Así que ignorar esto nos puede llevar a mal interpretar los escritos de este gran apóstol quien lejos de sustituir su doctrina por una nueva, simplemente la “alineó” a la revelación de Yeshua como el Mesías de las Escrituras.

Saulo, posteriormente conocido como Pablo, era discípulo del rabino Gamaliel,  instruido de forma integral en la ley, es decir, tanto en la ley oral como en la ley escrita de las que hizo uso en sus enseñanzas.

Debido a que el pensamiento hebreo siempre ha por yuxtaposición de conceptos, que Pablo hable de la ley y del Mesías, de la fe y de las obras no significa que ambos conceptos no tengan lugar en su pensamiento, sino que deben entenderse los medios por los cuales existen y para qué, debido al proceso circular-interactivo de su pensamiento[1], totalmente opuesto al pensamiento filosófico griego que crea un pensamiento lineal donde cada nueva idea va superando a la anterior y eliminándola por medio de una tesis-antítesis-síntesis, por ejemplo, el judío es la tesis, el gentil la antitesis y por lo tanto el cristiano es la síntesis.Pablo no pensaba de esta forma,dentro del pensamiento hebreo la revelación de un “nuevo” concepto no anulaba forzosamente uno anterior sino que lo integraba y formaba parte dentro del inmenso plan de redención, donde lejos de sustituirlo, lo enriquecía.

De esta manera entendemos que para él la venida del Mesías no anula o abroga la ley, sino que ambos conceptos forman parte de un mismo plan divino. Trágicamente fue el pensamiento y la filosofía greco-romana la cuna de la cultura occidental por lo que nosotros hemos heredado esta forma de entendimiento y en la que la interpretación de las Escrituras no ha sido excepción.

Hay que explicar un punto que se tiene como dogma de fe: Pablo se convirtió al cristianismo después de tener un contacto personal con Yeshua y abandonó el judaísmo. Debemos de entender que el término cristianos fue algo que le atribuyeron los pobladores de Antioquia a los creyentes en Yeshua como el Mesías, no algo que ellos mismos se hayan impuesto.

Para los judíos de esa época y para él mismo, Pablo siguió siendo judío y él mismo así lo siguió afirmando al decir: varones hermanos soy fariseo hijo de fariseo (Hch. 23:6), no dijo fui fariseo, hijo de fariseo, en esta porción de Hechos, él se está defendiendo de acusaciones falsas sin embargo se sigue identificando con ellos al decir: varones hermanos.

A los primeros creyentes en Yeshua se les identificaba como una secta más del judaísmo, secta no en el sentido peyorativo sino porque deriva de éste, así como había la secta de los fariseos, saduceos, zelotes, herodianos, esenios, etc., a los creyentes en Yeshua como el Mesías se les llamó los del camino (Hch. 9:2; 19:9; 24:14,22) o netzaritas al seguir a Yeshua de Nazaret como Maestro y Mesías. De hecho el sentido peyorativo de secta se asignó varios siglos después aplicado al judaísmo como una forma de antisemitismo social y teológico.

Pablo simplemente se movió dentro del judaísmo de un punto a otro. Por ejemplo, un cristiano bautista que se vuelve presbiteriano o un presbiteriano se hace pentecostal. El que cambie de una denominación a otra, independientemente de las razones, no significa que por eso aborrezca el cristianismo o que su antigua denominación con la cual se identificaba ya no sirva.

Asi que cuando alguien se mueve de la denominación bautista a la denominación pentecostal no quiere decir que esa persona ya no sea cristiana o que apostató de la fe, simplemente dentro de su misma fe se cambió de un lugar a otro, quizá porque consideró que era mejor la doctrina ahí practicada o cualquier otro argumento es válido, pero lo importante es que no se salió del cristianismo y mucho menos lo va a menospreciar o degradar. Para el caso de Pablo, él simplemente se movió de una secta llamada fariseísmo a otra conocida como El Camino o netzarita, pero nunca se salió del marco del judaísmo.

Existe la idea en muchos de que Pablo abandonó por completo “las prácticas judaicas” por adoptar una nueva y mejor religión: el cristianismo, pero a lo largo de sus cartas y de la narración del libro de los Hechos, nos damos cuenta que esto no es así, sería muy largo hacer un análisis para comprobar esto, así que simplemente destacaremos algunos puntos importantes con sus respectivas citas bíblicas:

  • Continuó guardando la ley: Hechos 21:22-27
  • Circuncidó a Timoteo: Hechos 16:1-3
  • Hizo voto nazareo: Hechos 18:18; 21:17-26
  • Enseñó y guardó las fiestas de Dios como Pascua: Hechos 20:6; 1ª Cor. 5:6-8; 11:17-34; Pentecostés: Hechos 20:16; 1ª Cor. 16:8
  • Ayunó el día de la expiación: Hechos 27:9 (comp. Lv. 23:27)
  • Hizo sacrificio de animales en el templo: Hechos 21:17-26; 24:17,18
  • Declaró no sólo obedecer la ley, sino aún más: Hechos 25:8; 28:17
  • Como todo rabino de su época respaldaba sus enseñanzas a través de la ley y los profetas: 1ª Corintios 9:8-10
  • Enseñaba en sábado tal y como lo hacía antes: Hechos 13:14; 17:2; 18:4 y es costumbre en el judaísmo.
  • Al recibir una educación integral fue enseñado en la ley Escrita y la ley oral e hizo referencia de ella: 1ª Cor. 14:34

He aquí algunos ejemplos bíblicos de que él mismo seguía bajo la ley aún después de su encuentro con Yeshua en el camino a Damasco:

  • 18Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. [voto nazareo] 19Y llegó a Éfeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, 20los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, 21sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene [posiblemente Yom Kippur]; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso.(Hechos 18:18-21) (Énfasis y corchetes añadidos).
  • 20Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley [glorificaban a Dios por que los convertidos eran celosos de guardar la ley de Moisés]. 21Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres. 22¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido. 23Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. 24Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza [conforme a la ley]; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. (Énfasis y corchetes añadidos).
  • 17Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, [esto obviamente implicaba seguir guardando la Ley y no sólo eso sino la Ley oral y otras tradiciones] he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos; (Énfasis y corchetes añadidos).
  • 7Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar; 8alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, [es decir, la seguía guardando o bajo ella] ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. (Énfasis y corchetes añadidos).
  • 21a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. [la ley de Dios y la ley del Mesías es la misma, (véase Jn. 12:49;10:30)] (Énfasis, paréntesis y corchetes añadidos).

Después de leer estas declaraciones debemos llegar a una conclusión: o Pablo era un hipócrita que mientras a unos les decía guardar la ley y no transgredirla, a otros les escribía pidiéndoles que se quitaran el yugo de la ley.

Pablo simplemente era una persona sincera con Dios y con los hombres y entendía que guardar la ley y los mandamientos no iba en contra del sacrificio hecho por Yeshua en la cruz. Pablo seguía obedeciendo y guardando la ley, sin olvidar lo que en alguna ocasión le dijo a los gálatas: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10).

Estamos ante dos opciones: creemos que Pablo era realmente un excelente actor o por amor a Dios y entendiendo el sacrificio de Yeshua el Mesías guardaba la ley, como resultado de haber comprendido la gracia y el perdón de sus pecados, sin existir contradicción entre la ley y la gracia.

  • En nada he pecado, ni contra la ley de los judíos, ni contra el pueblo, ni contra el Cesar.” (Hechos 25:8) ·
  • hermanos, yo no he hecho ninguna cosa en contra del pueblo ni contra las costumbres de los padres.” (Hechos 28:17) ·
  • De manera que la ley ciertamente es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno.” (Rom. 7:12) ·
  • Luego ¿invalidaremos la ley por la fe? ¡De ninguna manera! Mas bien, confirmamos la ley.” (Rom. 3:31)

Así que antes de interpretar los escritos de Pablo debemos recordar lo que él era (un rabino y un apóstol), a quiénes les escribía, intentar comprender su forma de pensar y pedirle a Dios que sea su Espíritu y su interpretación la que nos muestre realmente lo que Pablo escribió.

[1] Dan ben Avraham, Gálatas, el Desafío del Tercer Milenio, E.U.A., Edit. Raíces, primera edición, 2002, p. 29.
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