¿QUÉ REPRESENTA LA SANIDAD DE LA MUJER CON FLUJO DE SANGRE?
Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”, vamos a seguir aprendiendo de los milagros de Yeshua y la pregunta No. 138 dice: ¿Qué representa la sanidad de la mujer con flujo de sangre? Vamos al evangelio de Marcos para aprender de esta historia y conocer también, una vez más, el mensaje y lo que implica esta sanidad que trae “Yeshua” (Jesús) a esta mujer en esta situación que es muy extraña y particular. Prácticamente, el único caso registrado de esta manera.
CONTEXTO
Vamos a Marcos 5:21-26:
“Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,” (Marcos 5:21-26 RVR60).
De repente, de manera estrepitosa, aparece este personaje llamado en hebreo “Yair” (Jairo), que significa ‘iluminador o el que causa luz’. Esta es como una historia doble, pero nos vamos a enfocar únicamente en la de la mujer. Llega Jairo, que era un principal de la sinagoga de Capernaúm. De hecho, hay registros de esta sinagoga en la que se encontraron algunos vestigios de que ahí estuvo Yeshua y que Jairo era quien la presidía. Evidentemente, Jairo, era un personaje importante en la comunidad. La mayoría de los fariseos rechazaron a Yeshua, pero ante la situación extrema deja todo y va en busca de Yeshua. Eso es importante aprenderlo, aunque sea de paso, que a veces, hay que dejar los prejuicios y acercarnos a Dios antes de que la situación sea desesperante. Llega este hombre, se postra, le pide que vaya con él porque su hija está a punto de morir y Yeshua accede. Va caminando, pero hay una multitud de gente, que incluso, le apretaba. No había ni cómo caminar rápido de tanta gente que había. Y aquí viene el paréntesis dentro de esta historia y se introduce esta otra que es la que vamos a analizar.
“MUJER ZAVÁ”
Dice el verso 25:
“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,”. (Marcos 5:25 RVR60).
¡Qué terrible situación! Doce años dice que tenía padeciendo esta mujer y la circunstancia que aquí se manifiesta, es un término que se le conoce como “zavá” y es algo que podemos ver dentro de la Escritura en Levítico 15:25:
“Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre.” (Levítico 15:25 RVR60).
Todo el capítulo 15 de Levítico nos habla de cómo se debían tratar los casos de ciertos flujos. En este caso, hay dos situaciones que se podrían presentar en la mujer. Uno de ellos es conocido en hebreo como “niddah” (término que implica separación) que es el período menstrual normal de la mujer. Es parte del organismo de la mujer que cada 28 días venga este ciclo. Es un período de separación porque no debe de haber, de acuerdo con la “Torá” (Instrucción, Ley), relaciones sexuales con el esposo. La segunda situación que pudiera presentarse es que, este período de la mujer pudiera durar más de lo normal y, como un foco rojo, que pudiera indicar una alerta de que, entonces, la mujer tendría una situación que pondría en riesgo o podría comprometer su salud. Y, mientras la mujer tuviera este flujo de sangre, la mujer se encontraba bajo la condición de inmunda. ¿Qué implicaba esto? Que no podía participar del Templo, ni podía acercarse. Así como los fariseos y los rabinos, hoy en día, no le dan la mano a una mujer que se encontrara en su período menstrual. Por tanto, esta mujer estaba prácticamente aislada de este ámbito festivo en los días de las Fiestas del Eterno y de muchas otras cuestiones porque no podía cambiar de este estatus. No podía ser limpia.
Por tanto, era una situación muy fuerte, terrible y muy triste para la mujer porque estaba aislada de la vida religiosa. No podía ir al Templo, no podía ir a la sinagoga, ni participar de las festividades, incluso había personas que no se le querían acercar. Aunque hay una relación definida entre pecado e inmundicia, no quería decir que esta persona transmitiera el pecado; sin embargo, sí transmitía la inmundicia. ¡Qué curioso! No transmitía el pecado, pero sí la inmundicia. Generalmente, no pensamos en esto. En occidente estos conceptos son muy extraños. Para nosotros, la inmundicia no nos aísla. Hoy en día, que no existe el Templo, pues muchísimo menos consideración se tiene. Pero, eso es algo que la Biblia plantea y le da importancia. Sobre todo, cuando estamos hablando del servicio del Templo. Entonces, el pecado es más notorio: las mentiras, la ira, el enojo, el robo, el asesinato, son pecados. Más, las inmundicias simplemente, a veces, no se ven o no se saben. Sin embargo, no quiere decir que no hubiese algo que hacer. Esto hay que considerarlo.
¿A QUIÉN REPRESENTA ESTA MUJER?
¿A quién representa esta mujer, que bíblicamente, estaba en la condición de inmunda? Y, además, de cierta forma estaba exiliada. Y dice en el verso 26:
“y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,”. (Marcos 5:26 RVR60).
Ya había gastado todo su dinero, invertido prácticamente todo en médicos y en medicina que sabemos, es muy cara y nada le había aprovechado. Estaba en bancarrota económica y, también, de cierta forma, en bancarrota espiritual por esta situación de rechazo y de este estigma social con que cargaba. Una situación también muy fuerte y espiritualmente deplorable para ella. Esto es algo curioso, pero hasta el día de hoy, a veces, a la gente se le rechaza por una enfermedad o por dinero. Y, en esta posición, las dos iban de la mano. La verdad es que, a veces, debemos ser más sensibles con las personas que tienen una enfermedad porque también va a cargar con una consecuencia económica, lo que representa un doble problema. La única forma de volverse ritualmente limpia era que se detuviera ese flujo y que, realizara la “Tevilá” (Inmersión en las aguas corrientes). La forma en que una mujer podía cambiar este estatus de inmundicia era llevando a cabo una purificación ritual conocida como Tevilá en las aguas corrientes y limpias. Además, de ciertos sacrificios que tenía que dar delante del sacerdote. Así, el sacerdote validaba hasta cierto punto esta purificación.
Vamos a leer Marcos 5:27-34:
“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.” (Marcos 5:27-34 RVR60).
Esta es una hermosa historia donde vienen varios puntos relevantes. Ella dice: ‘Si tocare tan solo el borde de su manto’. Aquí se refiere a los “tzit-tzityot” (flecos del talit o del manto de oración, que sirven como remembranza de los mandamientos de Dios), prenda ordenada en Números 15, para todos los varones. Entonces, esta mujer de forma sumamente atrevida toca el tzit-tzit de Yeshua, porque ella sabe que la única forma de volverse ritualmente limpia era que se detuviera ese flujo. Y solo así, una vez más, se podría integrar. Leemos también que Yeshua sintió que salió poder de Él. Él percibió ese toque de forma diferente. ¡Es algo extraordinario porque la gente lo apretaba y, aun así, supo que salió poder de Él! Por lo que, esta mujer muestra muchísima fe y un gran atrevimiento. A veces, la fe requiere que demos estos pasos en los que se camina por fe y no por vista, justamente.
Hoy, muchas personas pueden decir que tocan y que conocen a Yeshua, pero ¿cuántos lo hacemos con una fe verdadera? Esta mujer lo tocó, como todos los demás lo hicieron, pero ella lo tocó de una manera diferente. Vamos a ver en qué pudo haber basado su fe esta mujer, ya que: ‘La fe viene por el oír y el oír, por la Palabra, la Torá y la Escritura del Eterno’.
Mientras esto sucede, imagina la desesperación del pobre Jairo, el papá de la niña. Yo creo que pensaba: ‘No importa quién te tocó, si te rompieron el talit, yo te lo repongo, pero vámonos corriendo, porque mi hija se está muriendo’. ¡Pobre hombre! Queriendo casi casi cargar a Yeshua para llevárselo y que salvara a su hija, cuando se detiene Yeshua para preguntar: ¿Quién me tocó? También los discípulos han de haber quedado como en shock, hasta cierto punto. Pero esta mujer, temiendo y temblando, toma el valor de hacer lo correcto, a pesar de su temor y le dice a Yeshua toda la verdad. Y la respuesta de Yeshua es: ‘Tu fe te ha hecho salva, ve en paz y queda sana de tu azote’. Su enfermedad era un azote, como un flagelo. Como la palabra que estudiamos en la pregunta previa que era sobre la lepra y que implicaba un azote, un flagelo.
¿A quién representa esta mujer que dice que tenía 12 años así? Esta mujer representa a Israel y a las doce tribus que, indudablemente, se han contaminado en el exilio y en la diáspora en las que, simbólicamente, se encontraba esta mujer. También es la misma en la que se encuentran las 12 tribus de Israel. Doce años de sufrimiento, uno por cada tribu. Y, específicamente, Efraín. Porque en el libro de Zacarías viene una profecía de la sanidad y de lo que implicaría seguir a Yeshua.
Zacarías 8:23:
“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.” (Zacarías 8:23 RVR60).
Fíjense 10 hombres de las naciones, tomarán del manto a un judío. ¿Qué implica el manto? El manto de oración que tiene el tzit-tzit colgando de este.
¿POR QUÉ LA MUJER TOCA EL BORDE DEL MANTO (TZIT-TZIT) DE YESHUA?
Vamos a leer Malaquías 4:2:
“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.” (Malaquías 4:2 RVR60).
Fíjense, en la “Mishná” (una de las partes que contiene el Talmud), se explica que este término: el Sol de justicia, es una referencia al Mesías. Porque, así como el sol fue creado el cuarto día, el Mesías aparecería en el cuarto milenio, lo que sucedió así. Porque podríamos considerar desde la creación del mundo y del hombre, pasaron 4 mil años desde que el Mesías se manifestó. Entonces, la frase: ‘Nacerá el sol de justicia’, se puede tomar de dos maneras. Ya sea que físicamente haría esta aparición el Mesías o, simplemente, se manifestaría el sol de justicia; es decir, el Mesías.
Y la expresión: ‘En sus alas traerá salvación’, Yeshua le dijo a la mujer: ‘Tu fe te ha hecho salva’. La palabra alas en hebreo es la palabra “kanáf”, que significa: arista, punta, filo, extremidad o alas. Y es una referencia al borde de la vestimenta sobre la cual se amarra el tzit-tzit. Entonces, estas alas a las que elegante o poéticamente se le llaman así, es la extremidad, la punta o la esquina de un manto. Y más interesante todavía es porque dice que: ‘Traerá salvación’. ¿Qué significa Yeshua? Dios salva. La palabra salvación en hebreo es la palabra “marpé” que también puede significar curativo, medicina, cura, sanidad o liberación. Entonces, esta mujer estaba atada, oprimida, en un azote y enferma, había perdido todo su dinero y, ¿qué es en lo que esta mujer creyó? Ella creyó en la profecía de Malaquías. Ella creyó que Yeshua era el Mesías y que, en sus bordes, en sus alas, en las esquinas, donde se amarra el tzit-tzit traería sanidad y la medicina para ella.
¿Qué representa el tzit-tzit? Representa la Torá. Los mandamientos. La Torá que fluye del Mesías que traería sanidad y salvación. Porque la Torá nos muestra al Mesías.
¿POR QUÉ YESHUA NO SE HIZO INMUNDO Y SALVÓ A ESTA MUJER?
Entonces, ¿por qué Yeshua no se contaminó, ni se hizo inmundo y, además, sanó a esta mujer? Porque, además, del poder que había en sí mismo, Él es, como dijimos, la fuente de las aguas vivas, la sanidad. Esta mujer ya se había gastado todo lo que tenía, lo que es una forma de hacernos pensar y entender que no es por obras, que no depende de nosotros. Es decir, Israel no puede por sus propios méritos o por sus propias obras alcanzar este nivel de purificación y ¡nadie lo puede hacer! Nadie puede decir: ‘Me meto a bañar, hago Tevilá o me meto a la “mikvé” (lugar de inmersión en aguas vivas para purificación) y entonces, ya quedo limpio de todos mis pecados. Eso no lo puede hacer nadie. Podrá una persona ser sana físicamente, pero la inmundicia ¿cómo se quita? Solo el Mesías puede traer esta restauración y la sanidad que implica esta salvación.
Vamos a cerrar con una profecía que está en Ezequiel 36:24-27:
“Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:24-27 RVR60).
Está hablando de regresar al estudio y de que Yeshua esparcirá agua, de cierta forma, sobre esta mujer, para limpiarla de sus inmundicias.
También en Ezequiel 16:1-14:
“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones, y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive! Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta. Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía. Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.” (Ezequiel 16:1-14 RVR60).
También es una referencia a esta mujer rechazada, pero dice en el verso 6:
“Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres, te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!”.
Evidentemente, esto lo podemos conectar con lo que hizo Yeshua por esta mujer. Aquí, en el caso de Ezequiel representa a Jerusalén.
Ahora, podemos entender de una manera mucho más profunda, este milagro que hace Yeshua, que trae esta sanidad y restauración para todo Israel. Él ES las aguas vivas en las cuales podemos todos ser limpios.
Espero que haya sido de bendición para tu vida este estudio y, si fue así, te invito a que lo compartamos, le demos “Me gusta” y podamos difundir también las escrituras y el mensaje que el Eterno nos ha permitido entender para compartir con otros el mensaje de restauración y de avivamiento.
Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom” / Paz!
Escribe un comentario