¿POR QUÉ YESHUA ESPERÓ PARA RESUCITAR A LÁZARO? 

Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”, vamos a iniciar nuestro estudio de esta noche. El día de hoy, tenemos una pregunta muy interesante, una vez más, basada en los milagros de Yeshua. Estamos ya en las últimas preguntas que profundizan sobre los milagros realizados por Él. Sabemos que cada milagro que hace “Yeshua” (Jesús) también es una señal, un mensaje muy importante, que tiene relevancia con la restauración de todas las cosas, con la restauración de las doce tribus, el tabernáculo caído de David y de todo el desenlace que vendrá y que, ya estaba de cierta manera, codificado en sus milagros y enseñanzas. Hoy vamos a conocer uno de los milagros que fue más difundido, incluso en esa época: la resurrección de Lázaro. Estamos ya en la pregunta No. 135: ¿Por qué Yeshua esperó para resucitar a Lázaro? Es una pregunta mucho más profunda de lo que nos imaginamos porque, además, aquí entra el plano emocional y un cuestionamiento que se vale porque es humano: ¿Cómo es posible que, si tienes un amigo enfermo, al que amas y quieres, por qué demorar en ir a verlo o hacer algo por él? Es una situación muy complicada la que vivió la familia de Lázaro, con un propósito muy grande y, con un mensaje detrás que, también nosotros vamos a empezar a descubrir el día de hoy. 

CONTEXTO          

Tomen sus biblias y vamos a iniciar con la pregunta del día de hoy. Vamos a hacer un análisis de este milagro, verso a verso. Vamos a ir aprovechando, para que, a la par vayamos rescatando otros elementos muy interesantes e importantes dentro de esta historia. ¡Qué historia tan impresionante! Yo creo que, el peor enemigo del ser humano, no son las armas atómicas, ni los virus ni las bacterias, sino en general, la muerte. Es el único enemigo, que el hombre no ha podido vencer. Excepto uno solo: nosotros creemos y sabemos que Yeshua, fue aquel que venció a la muerte. Primero, vamos por partes, ya que este es un pasaje muy largo y vamos a tratar de ir analizando solo las porciones más importantes. Por eso, es muy necesario que tengas tu Biblia a la mano. Vamos al evangelio de Juan 11:1-16: 

Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; más voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; más vamos a él. Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.” (Juan 11:1-16 RVR60). 

Dice el pasaje en el verso 1: Estaba entonces. Para ello, vamos al capítulo anterior, porque es como la introducción realmente. 

Leamos Juan 10:39-42:

“Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos. Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí. Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad. Y muchos creyeron en él allí.” (Juan 10:39-42 RVR60).

 Vamos a empezar a ver esta idea profética de Yeshua el Mesías que, mientras está en Judá, en Jerusalén, que representa al cuarto hijo que es Judá o llamemos judaísmo ortodoxo, por identificarlo de alguna manera, nos damos cuenta de que Yeshua, no solo no es popular ahí, sino que realmente no es aceptado, es rechazado totalmente en el territorio de Judá, específicamente, por los líderes. Así que, cuando viene esta amenaza y esta situación de rechazo, Él se va al otro lado del Jordán, donde estaba Juan el Bautista, bautizando. Que, simbólicamente, representa un lugar lejos, es decir, el desierto. 

El desierto también es una forma de llamarle al mundo, un lugar donde no hay agua, es una manera de llamarle así al exilio, porque no está la “Torá” (Instrucción, Ley) ahí. Entonces, Yeshua se fue al otro lado, al desierto o el mundo donde muchos si creen en Él. Mientras en Judá, en Jerusalén, no lo aceptan, no lo reciben; en el otro lado, en el desierto, es sumamente popular. Donde muchos sí creyeron en Él. 

PROPÓSITO DE LA ENFERMEDAD  

Mientras esto sucede, en el capítulo 11, en los versos 1 al 3, estaba uno que se llamaba Lázaro que, en este caso, era hermano de “Myriam” (María, la que se popularizó e hizo famosa porque ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con sus cabellos) y de Marta. Entonces, mientras Yeshua está en el desierto, en el mundo, Lázaro cae enfermo. ¿Qué representa Lázaro? El nombre Lázaro en hebreo es “Eleazar” que significa ‘Dios ayuda’. Eleazar también fue el hijo de Aarón, el Sumo Sacerdote. Podemos pensar que Lázaro y sus hermanas representan a Judá. Y dice el verso 1 más adelante que se encontraban en Betania, que en hebreo es: “Bet” “Ania” que significa ‘Casa del pobre’ o ‘Casa de los dátiles’, otros opinan que es ‘Casa de la aflicción’. Y dice el verso 3 que las hermanas le enviaron a decir: Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. En ese preciso momento, todavía no moría Lázaro, pero mandan llamar a su amigo cercano pues sabían que Él podría cambiar la situación muy drástica y crítica que estaba viviendo Lázaro. Y dice aquí también: ‘El que amas’. Vamos a identificar quién es o a quién pudiera representar Lázaro. 

Vamos a leer para identificar a aquel que Yeshua ama, porque así le llaman las hermanas: ‘El que amas está enfermo’. ¿Y qué representa la enfermedad? 

Leamos Jeremías 31:3:

 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jeremías 31:3 RVR60).

 ¿De quién está hablando aquí? Está hablando de aquel pueblo que escapó de la espada: el pueblo de Israel. También, de manera general, Lázaro puede representar a este pueblo de Dios, al que con amor eterno el Señor ha amado. Y en Malaquías 1:2:

 “Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob,” (Malaquías 1:2 RVR60). 

Lázaro bien puede representar, en este caso, al pueblo de Israel, específicamente al pueblo de Judá que cae enfermo y, generalmente, la enfermedad es un símbolo del pecado. Ya vimos en algún momento que, incluso, los discípulos pensaban que la enfermedad era resultado de un pecado. Como la ceguera, estar cojo y enfermedades de ese estilo, muchas veces, se consideraba que la raíz estaba en un pecado en específico. De cierta manera, el pecado puede traer consecuencias físicas como las enfermedades, pero simbólicamente, la enfermedad, la podemos asociar como consecuencia de un pecado, pero sobre todo de un pecado espiritual. Y, en este caso, Lázaro cae enfermo.

Continuando a partir de Juan 11:4-6, leemos: 

“Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.” (Juan 11:4-6 RV60)

} Esto es lo curioso y extraño dentro de esta historia. Yeshua recibe la noticia de que Lázaro está enfermo y, asumimos que extremadamente grave. Pero, a pesar de esta situación extrema y grave, decide quedarse dos días más. Increíble, pero cierto. ¿Cómo es posible que Yeshua haga esto? No se entendería, en primera instancia, por qué Yeshua hace esto, pero el mismo Yeshua nos da la clave cuando dice: ‘esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella’. ¿Qué perspectiva ve Yeshua? Esto es muy hermoso, porque tal vez, si has vivido la experiencia de perder a algún ser querido por una enfermedad, aquí también hay una gran esperanza. Que la enfermedad e, incluso, la muerte no son el fin y que traen un propósito. Y, en este caso, el pecado de Israel y de Judá, son para que el Eterno se glorifique. Esa es la perspectiva que ve Yeshua detrás de todo y, en esta situación, de la enfermedad. 

¡Qué curioso!, porque justamente, el tropiezo, la enfermedad, el pecado de Judá vendrían a ser una bendición y una oportunidad para que todos los gentiles fueran invitados, injertados y asimilados, todos los que quisieran, dentro del olivo natural. ¡Qué historia y mensaje nos deja ver aquí Yeshua! Y, como les decía, viene este cuestionamiento muy humano porque dice el verso 5 que, ‘amaba Yeshua a Marta, a su hermana y a Lázaro’. Y que, deliberadamente, se queda dos días más en el lugar donde estaba. Yeshua pudo haber llegado en un día, aproximadamente, porque Betania era un lugar cercano. Y eso, es lo que estamos analizando el día de hoy: ¿por qué Yeshua esperó para (acudir) y resucitar a Lázaro? Ya quedamos que Yeshua estaba en el desierto y decide quedarse ahí, donde estaba. ¿Dónde estaba? En el desierto, que representa al mundo y las naciones. 

Fíjense en este rompecabezas, cómo vamos a ir armándolo: Yeshua no es aceptado por los judíos, como el día de hoy. Entonces se va a un lugar que representa a las naciones y el desierto, han pasado dos milenios, dos días, dos mil años en los que Yeshua ha sido popular y se ha dado a conocer. De ahí, tantas religiones que derivan de la Escritura, pero basados en Yeshua, en Cristo, Jesucristo o como se le diga comúnmente y, entonces, hay un plan detrás de todo esto.  

Leamos Juan 11:7-16: 

“Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; más voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; más vamos a él. Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.” (Juan 11:7-16 RV60)

Para los discípulos es incomprensible que Yeshua quiera volver a donde procuraban apedrearle los judíos. De seguro estaban pensando también en ellos mismos. Pero al decirles Yeshua que su amigo Lázaro dormía y que Él iba para despertarlo, ellos quedaron tranquilos. Cuando una persona está enferma, el dormir le ayuda mucho para poder recuperarse. Mientras el mensajero iba en camino para darle la noticia a Yeshua, Él ya sabe, desde antes de la llegada de este hombre, que Lázaro murió. Por eso, Yeshua les responde que se alegra por ellos, el no haber estado ahí, para que creyeran. 

LÁZARO DUERME  

¿Qué hay detrás de todo esto que estamos leyendo? Dice Yeshua: ‘Lázaro duerme’. Que es como decir: ¡Judá duerme!  Judá todavía está en un letargo porque no puede ver al Mesías y todavía se encuentra así. Pero agrega Yeshua: ‘Voy para despertarle’. Porque espiritualmente es eso: es una persona que no está despierta. Por supuesto que, cuando Yeshua les dice: ‘Lázaro está muerto’, ya se los dice de una manera muy clara, porque nosotros sabemos que Yeshua dijo: ‘Si el grano no cae en tierra, pues no puede dar fruto, ni traer vida’. Entonces, de alguna manera, era necesaria esta muerte espiritual para que surgiera una nueva vida. Y para que el mundo pueda creer. En este caso, Yeshua no solo quiere que los discípulos, sino todos los que están ahí, sean testigos del amor de Dios por Israel, de la fidelidad de sus pactos, de que Dios no les ha rechazado, de que, aunque aparentemente están vivos, están muertos espiritualmente y falta resucitarles. 

Hay algo muy interesante que encontré durante la investigación, es un comentario que viene en el Talmud Jerusalén (Compilación que recoge la ley oral) en el tratado ‘Yebamot 16:3’ y lo quiero leer tal cual: “Durante los primeros tres días después de la muerte, el alma flota sobre el cuerpo pensando que regresará al cuerpo. Cuando el alma ve el cuerpo y que la apariencia del rostro ha cambiado, el alma deja el cuerpo y se va”. Esto es una idea que expresa el Talmud: Cuando la persona muere, el alma como que no es consciente de que el cuerpo ya murió, pero al ver que la apariencia es diferente, entiende que ya murió y, entonces, debe irse. No digo que esto sea así, pero es una creencia que existía desde los días de Yeshua. Lo que hay detrás de esta enseñanza es que el Talmud dice que una persona todavía podía resucitar. La idea de esto y hay evidencia encontrada en los rollos del mar Muerto que dice: ‘A los tres días se resucita’. No quiere decir que por eso resucitaría Lázaro, simplemente es un hallazgo sobre esta expresión en las cuevas de Qumrán. Entonces, a lo que voy es, tanto el Talmud, como las evidencias encontradas en Qumrán, dan a entender que, en los días de Yeshua, en el judaísmo de aquellos días, se creía que, una persona podía resucitar aún al tercer día. Podía suceder un milagro. Y había sucedido en otras historias de resurrecciones.

¿QUÉ REPRSENTAN LOS 4 DÍAS?  

Vamos a leer Juan 11:17-19:

 “Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.” (Juan 11:17-19 RVR60).

 Aquí vemos que Marta sí creía en la resurrección. Era una doctrina, una enseñanza de esos días. Y ¡qué declaración le hace Yeshua a esta mujer sobre su hermano! Y leemos que habían pasado 4 días que Lázaro había muerto. Imagínense qué largo se les ha de haber hecho ese tiempo a Marta y a María. 

¿Qué representan estos 4 días? Ya de alguna manera expresamos que, esta enfermedad en la que cayó Lázaro representa el pecado. Y sobre los 4 días, hemos estado viendo en otros pasajes que, muchas veces, esta idea de los días representan los milenios. Por tanto, 4 días representan 4 milenios. Que son dos milenios desde que se recibió la Torá a la primera venida de Yeshua y dos milenios que son los que estamos viviendo, por llamarlos así, después de que vino el Mesías hasta su regreso. ¿Por qué decimos desde que se recibe la Torá? Porque la Torá nos muestra nuestro pecado. Nos muestra que estamos muertos en pecados y delitos. Y, que la paga del pecado es la muerte. Entonces, en cierto sentido, cuando la Torá viene, lo que nos muestra es que estamos perdidos, estamos muertos, no tenemos salvación. 

Lo también relevante es que, nadie había resucitado después de 4 días. Yeshua resucitó al hijo de una viuda, pero la Escritura dice que fue cuando lo estaban llevando a la sepultura y, en el judaísmo se sepulta a la persona el mismo día de su muerte. Prácticamente de inmediato a que la persona fallece. También Elías y Eliseo fueron dos hombres usados poderosamente por Dios que llevaron a cabo una resurrección y, en estos casos, fueron resurrecciones de un día. Pero, en este suceso de Lázaro, son 4 días. Ya dijimos que, incluso, el Talmud consideraba que una persona podía resucitar tres días después. Así que, Yeshua, deliberadamente se queda hasta que llega al cuarto día. Es decir, Él quería que pasaran estos 4 días y que, esta tradición o idea que existía en el judaísmo de aquellos días, se dieran cuenta de que, Él iba más allá. Un día más de lo que una persona podía resucitar de acuerdo con el Talmud o la tradición oral. Con este motivo esperó los 4 días. 

“YESHUA LLORÓ” 

Vamos a leer Juan 11:28-37:

 “Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró’.
Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?” (Juan 11:28-37 RVR60).

 

Vemos que María le dijo a su hermana: ‘en secreto que el Maestro estaba ahí y le llamaba’. Esto lo podemos ver con otros ojos, de una manera más profunda, (porque Marta acaba de hacer una declaración muy impresionante: ‘Yo creo que Tú eres el Mesías’), entonces cuando llama a su hermana, lo hace en secreto, representando, al igual que, hoy en día, a muchos judíos que creen en el Mesías en secreto porque no lo dicen abiertamente. ‘Como en secreto, justamente’. Eso es lo que está pasando aquí. Estamos viendo lo que sucede en nuestros días. Por eso, es tan impresionante la Escritura. Y sabemos que todos los libros de la Biblia son inspirados por Dios. Por eso, el “Brit Hadashá” (Nuevo Testamento), yo meto las manos al fuego, porque sé que es un libro totalmente inspirado por Dios. Y estos detalles, nos llevan a verlo de esta manera. Es como si estuviéramos leyendo, lo que está pasando hoy, de una manera codificada. 

Entonces, Yeshua estaba en el desierto, que representa a las naciones y, como hoy en día, es aceptado, es reconocido. En este caso, los judíos no lo aceptan de forma general, pero Él les ama con amor entrañable. Por tanto, va a ver a Lázaro después de 4 días muerto, que representan esos 4 milenios. Vemos en el verso 37 que se preguntan: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?”. Eso hubiera sido lo ideal, que Lázaro no muriera. Y en el verso 35, leemos el segundo versículo más corto del Nuevo Testamento: “Yeshua lloró”.  ¿Por qué llora y se conmueve Yeshua en todo este simbolismo que estamos estudiando? Porque vio a Judá que estaba muerto en sus pecados y delitos. Vio que no había posibilidad de poderse sanar y de curar la enfermedad que tenían, porque el pecado así es. El pecado no perdona y todo aquel que peca debe morir. ‘Porque la paga del pecado es la muerte’. Entonces, aquí, en este caso, Yeshua como el Mesías y como el que ha sido enviado a su pueblo, le duele ver esta situación. Y, por supuesto, también nos deja ver que Lázaro era una persona amada y muy querida. Ellos estaban en lo que se conoce como “shivá” (duelo que se lleva a cabo dentro del judaísmo), en el que la persona se sepulta prácticamente de inmediato o lo antes posible y después se va a la casa de los familiares para consolar, animar y fortalecerlos. Y estaban en la Shiva, aun después de 4 días, se encontraban con la familia. Por eso sabemos que era una persona muy amada y especial. 

QUÉ GARANTÍA NOS DA YESHUA CON ESTO: ¡ÉL ES LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA!  

Vamos ahora a leer Juan 11:38-45:

 “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.” (Juan 11:38-45 RVR60).

 Aquí se concreta el milagro, se concreta la obra por la que Yeshua había esperado, justamente esos 4 días que se tardó en llegar para poder llevar a cabo esta obra. Él mismo les dijo a sus discípulos: ‘Qué bueno que no estaban ahí’, porque ellos serían el propio testimonio. Un testimonio que hasta el día de hoy perdura y es como el sello de garantía de nuestra fe.  

Hay elementos muy interesantes en esta historia. Dice en el verso 38: ‘que tenía una piedra puesta encima’, porque la sepultura de aquellos días era así. Las personas se sepultaban dentro de una cueva y, simplemente, se bloqueaba el acceso para evitar que animales o cualquier otra persona profanara el cuerpo. Entonces, cuando Yeshua ordena que se quite la piedra, imaginen la sorpresa de la gente. La misma Marta le die: ‘Hiede porque ya es de 4 días’. Es decir, huele terrible. Efectivamente, podemos decir que el pecado apesta, el pecado corrompe la vida, el pecado genera corrupción, el cual es un proceso de degradación. Entonces, nuestro cuerpo está en un proceso de corrupción cuando estamos en pecado. Sé que lo queremos cuidar mucho, pero esa bonita cara que tienes por ahí, algún día también tendrá que cambiar porque todos estamos en ese proceso de descomposición. Después de 4 días muerto, ya huele mal y lo que representa esto es que, después de 4 mil años o 4 milenios en pecado, desde Moisés hasta que Yeshua regrese, el mundo está inmerso y, particularmente Israel, está inmerso en esos pecados. 

¿Qué representa esa piedra? La piedra representa el corazón de piedra que tenía que ser quitada para que entonces Lázaro pudiera salir. Y con este milagro Yeshua también dice que era: ‘Por causa de la multitud’. Porque cuando las naciones puedan ver que Israel sigue siendo escogido de Dios, siegue siendo amado de Dios y que, Dios no ha desechado a su pueblo, como dice en Romanos 11, particularmente, entonces, vendrá la restauración final. Todo lo que estoy comentando Pablo lo explica en la carta a los Romanos en el capítulo 11, donde dice que: ‘El plan es que Dios permitió que Judá fueran desgajadas y desarraigadas algunas de sus ramas, para que su tropiezo o muerte, en sentido espiritual, permitiera que fueran injertados los gentiles al olivo natural y asimilados a ese olivo, para que, entonces, viniera la salvación de todo Israel. 

¿QUÉ REPRESENTAN LAS ATADURAS DE LÁZARO?           

Y como era la costumbre, dice el verso 44:

“Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”

Leemos ahí que, Lázaro estaba atado y envuelto en un sudario. Yeshua da la orden de desatarlo, porque tienen qué liberarlo de esas ataduras, de esos velos y vendajes. 

 ¿Qué representan estas ataduras de Lázaro? Vamos a leer Zacarias 11:7:

“Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas.” (Zacarias 11:7 RVR60).

¿Recuerdan que Betania significa ‘Casa de Pobres’? Son las ataduras que se ha impuesto Judá de las cuales necesita ser liberado. Las ataduras representan ese ‘yugo’ de mandamientos de hombres. No son de la Torá, sino de un yugo que no viene de Dios. Un legalismo que ata, una interpretación que, lejos de traer libertad, trae opresión. Por eso, la Escritura dice: ‘Guardaré tus mandamientos y andaré en libertad’. Una persona que está atada no tiene libertad, no puede sentirse libre. Y, en este caso, Lázaro que representa a Judá, murió y, además, está atado. ¿Por qué está atado? Por las tradiciones de los hombres, por el legalismo, por una “halajá” (camino y forma de interpretación judía de la ley) que no va con la interpretación del Mesías. Por tanto, Judá está atado y en eso debe de ser liberado Judá. Tiene que regresar y ser libre de todo eso. 

¿Quién es el único que puede hacer un milagro así? ¡Yeshua! Y, como detalle interesante dice que: ‘Yeshua grita y alza la voz; es decir: clamó a gran voz’. Recordemos que, la Palabra “Teruah” significa clamor o grito, esto representa el sonido del “Shofar” (Trompeta). ¿Qué va a trer el sonido del shofar? De acuerdo con 1 Corintios 15:52:

 “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.” (1 Corintios 15:52 RVR60).

 La transformación no solo será en el aspecto físico, sino que, también tiene que ver con la situación mental y espiritual. Entonces, Judá, enfermo en sus pecados y delitos, muere porque es la consecuencia del pecado, Yeshua dice deliberadamente, no voy todavía, me voy a esperar. ¿Por qué? Para disipar todas las dudas y que pasaran esos tres días, por si alguno, acaso considerara que aún podría resucitar, ya en el cuarto día, hasta hedía y olía mal el cuerpo de Lázaro. Por tanto, 4 milenios en pecados, solo el Mesías es el único que puede cambiar un corazón de piedra por un corazón de carne. Por eso dijo: ‘Quiten esa piedra’. En 2 Corintios 3 también habla acerca de esto: ‘Hay un velo, un corazón de piedra y, cuando sea quitado y se conviertan al Señor, el velo se quitará’. 

¿POR QUÉ YESHUA TARDÓ TANTO EN IR CON LÁZARO?            

Se retrasó para mostrar que la resurrección no es algo que Él hace. Lo que Yeshua quiere demostrar es que la Resurrección es algo que ÉL ES. Por eso dijo: ‘Yo soy la resurrección y la vida’. Y esto es una garantía para nosotros porque, como dijo el Apóstol Pablo: ‘Si Yeshua resucitó, nosotros también resucitaremos’. ¿Qué mejor evidencia de que esto es cierto, que el mismo Lázaro? Todos necesitamos ser resucitados, porque todos, de alguna manera, hemos caído en la corrupción del pecado y hemos muerto por ese pecado. Necesitamos escuchar la voz del Mesías que nos llama a salir a una nueva vida, libre de ataduras, libre de todas las costumbres de los hombres que nos llevan a la opresión y a esta falta de libertad. 

Yeshua tiene el poder sobre la vida y la muerte. Solo el Mesías puede realizar una obra así. No había nadie más que pudiera hacerlo. Ni Eliseo, ni Elías, que también resucitaron a alguien, lo podrían haber hecho después de 4 días. Solamente el Mesías puede traer vida a una persona muerta. Cuando Yeshua regrese, quitará el velo a Judá. Todos los judíos que aún no lo han aceptado, yo tengo al menos esta convicción: Que todos los que han buscado honestamente al Mesías, ese velo les será quitado y podrán verlo. Esas ataduras serán también eliminadas y, entonces, podrán caminar en los mandamientos y andarán verdaderamente en libertad. 

Si tú perdiste en estos años de pandemia o en alguna situación difícil a algún familiar, este es un mensaje de esperanza también para ti. Como les decía, Yeshua quería mostrarnos esto: la Resurrección es Él. Y como Yeshua dijo: ‘El que cree en Él, aunque esté muerto, vivirá’. Yo estoy seguro de que, muchos más de los que creemos volverán a vivir cuando el Mesías regrese. 

Espero que haya sido de bendición para tu vida, te invito a que la compartamos y sigamos conociendo de la Palabra del Eterno en la próxima pregunta de: Respuestas en la Biblia. 

Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom” / Paz!

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