¿UN CREYENTE EN YESHUA ES AÚN GENTIL?
Bienvenidos todos, estamos en “Respuestas en la Biblia”, el estudio de la “Kehilá” (Congregación) Camino a Emaús donde estamos estudiando la Biblia, así como las diferentes preguntas que nos surgen cuando estamos viviendo la Palabra de Dios. Hoy tenemos una pregunta muy interesante que es la No. 175 que dice: ¿Un creyente en Yeshua es aún gentil? ¿Seguimos siendo gentiles o un creyente en “Yeshua” (Jesús) qué es? Y gentil no en el término de afable o amable, sino más bien en el término en como estamos acostumbrados a leerlo en la Biblia, refiriéndose específicamente a un tipo de persona.
¿QUÉ ES UN GENTIL?
La palabra gentil aparece casi cien veces en la Biblia, en algunas traducciones aparece más veces, pero en la Reina Valera, se presenta, al menos 100 veces. Una vez en el “Tanaj” (Antiguo Testamento) en Isaías 9: 1:
“Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.” (Isaías 9: 1 RVR60)
Refiriéndose a Galilea de los gentiles. Y noventa y nueve veces en el “Brit Jadashá” (Nuevo Testamento).
La palabra gentil viene del hebreo “goy” y el plural es “goyim” y en el griego es la palabra “etnos” y puede significar, al igual que en el hebreo: naciones, gentiles o una referencia como una cuestión pagana. Hay que analizar, primero, parte del contexto. Eso es lo que vamos a tratar de entender primeramente ¿quiénes son los gentiles? Para llegar al entendimiento de sí un creyente en Yeshua sigue siendo un gentil o no.
GENTIL ENTENDIDO ÉTNICAMENTE Y EN SU FORMA DE VIDA
Étnicamente, un gentil, se entendía como una persona nacida no judía, alguien que nació fuera de Israel, entre las naciones y, más que el lugar, en un contexto fuera de la “Torá” (Instrucción, Ley). Sabemos que hay judíos que nacieron en México, en España, en Argentina, etcétera, que no se considerarían gentiles en este sentido. Esto es muy importante entenderlo porque el lugar o la familia donde nacimos determina nuestra forma de vida y, en muchos casos, nuestra fe. Por eso les decía, un judío, se considera judío, aunque haya nacido fuera de la tierra de Israel. No necesita haber nacido en Jerusalén o en el país de Israel para considerarse judío y no gentil. Pero, de cierta forma, es más bien, el contexto fuera de la Torá, de los elementos de la Escritura, lo que determinaba que una persona fuera o no considerada gentil. Entonces, todos somos parte y somos influidos, por supuesto, por el lugar donde nacimos, la cultura e idiosincrasia. Por ejemplo: si naciste en Colombia, entonces, eres colombiano y, de seguro, te gustan las arepas. Si naciste en México, además de ser mexicano, seguramente te gusta el chile, la fiesta o el tequila. Si naciste en Argentina, eres argentino y debe gustarte el mate, los alfajores, el fútbol soccer, en fin. Cada pueblo y cultura tiene sus peculiaridades, sus lineamientos y, como decía yo, lo que se entiende como idiosincrasia.
Pero, prácticamente, en todos los casos, nacimos en un contexto fuera de la Torá. No solamente fuera de la tierra de Israel, si no fuera del contexto de la enseñanza de la Torá. Eso es lo que, principalmente, identificaba a una persona como gentil o no.
Vamos a acercarnos en la Escritura, específicamente, en el Nuevo Testamento, donde más veces aparece este término y veremos testimonios de su uso en los que puede ir más allá de los aspectos étnicos y biológicos.
¿CÓMO “VEÍA” YESHUA A LOS GENTILES?
¿De qué manera Yeshua interpretaba que una persona fuera gentil o judía?
Vamos a leer en Mateo 5:47:
“Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?” (Mateo 5:47 RVR60).
Aquí Yeshua está haciendo una distinción entre la manera en la que deberían comportarse, dirigiéndose no solo a los discípulos, sino a la audiencia que estaba ahí en el sermón del Monte en Israel.
Mateo 6:7:
“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.” (Mateo 6:7 RVR60).
Mateo 6:32:
“Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” (Mateo 6:32 RVR60).
Una vez más, es evidente que Yeshua está haciendo una distinción. Por supuesto, como comenté, este sermón se enseña en todas las iglesias cristianas y católicas, se aplica como que Yeshua nos está hablando a todos y que es la Palabra de Dios. Pero, este mensaje, en el estricto sentido, era para una audiencia judía. Estaban en Israel y el sermón lo da a una audiencia netamente judía. Y la idea aquí expresada es que, ellos, es decir, esta audiencia de judíos no deberían de ser como los gentiles. Ellos deben de estar en un nivel ético, moral y doctrinal muy diferente al de los gentiles. Por eso dice: ‘los gentiles buscan estas cosas’, ‘los gentiles hacen vanas repeticiones’, ‘los gentiles solamente saludan a quienes los saludan, pero ustedes son diferentes, evidentemente’. Entonces, es muy importante entender esto aquí. Yeshua ve a los gentiles no hablando en la cuestión racial o étnica, sino en otro estándar espiritual a los judíos. En una línea distinta a la que los judíos debían tener. ¿Por qué? ¿Qué diferencia habría para Yeshua entre los judíos y gentiles? Y ¿por qué Yeshua les dice a ellos que no sean como los gentiles?
PERCEPCIÓN DE LOS APÓSTOLES Y OTROS JUDÍOS
¿Qué percepción tendrían también, en este caso, los apóstoles? Y no solo los apóstoles, sino en general, la comunidad judía como tal. En días del Brit Jadashá, en Israel, judíos y gentiles vivían juntos, pero no revueltos. La tierra de Israel estaba invadida por gentiles. De hecho, por eso, se le llama Galilea de los gentiles a esta parte del norte de Israel. Porque realmente habitaban una gran cantidad de gentiles y, porque también muchos de los judíos que habitaban en Galilea ya se había, de cierta manera, asimilado, ya no eran ortodoxos en cuanto a su observancia de la Torá. Había aspectos que hacían una clara distinción de esto que estoy comentando. Y Yeshua también hacía una distinción entre unos y otros. Es claro que Yeshua le está hablando a puros judíos, sus discípulos eran todos judíos y los asistentes también.
Pero había un gran rechazo de parte de un sector considerable del judaísmo hacia los gentiles. Por ejemplo: un judío no podía casarse con una gentil o una judía con un gentil. Eso estaba prohibido y marcado en la Torá. Ciertamente, los gentiles asistían a las sinagogas en Israel, pero estaban en lugares separados. Había un área específica para los gentiles que estaban parados, los judíos se sentaban más adelante. Se les llamaban los temerosos de Dios o el gentil de la puerta porque estaban en la entrada, pero no tenían derecho a entrar. Por tanto, había una clara separación entre judíos y gentiles. Un judío no comía con gentiles ni aceptaba comida de un gentil. Es importante entender estos contextos, para entender ciertos pasajes como el de Gálatas, donde Pablo le dice a Pedro que: ‘nosotros siendo judíos y no nacidos gentiles, ¿por qué les enseñas a los gentiles a judaizar?’. Todo esto en el contexto de la alimentación. Por regla general, un judío no comía con gentiles, ni aceptaba comida de un gentil. Un judío, de hecho, no entraba a casa de un gentil.
Podríamos decir que había ‘una pared intermedia de separación entre ambos’. Había una pared que dividía a judíos y gentiles. Había tanto prejuicio y separación entre gentiles y judíos que también los “talmidim” (discípulos) de Yeshua cargaban con esa percepción negativa de mantener a los gentiles separados. Y, en el peor de los casos, eran rechazados por los judíos. Hay algunos pasajes donde leemos que la gente del Templo no se quería contaminar entrando a la casa de Pilato, ni al patio, porque querían comer de la Pascua. El hecho de pisar este suelo profano los iba a contaminar. Recordemos también que los judíos no cruzaban por el territorio de Samaria. De ahí se entiende mejor el contexto y las palabras de la mujer samaritana con Yeshua en Juan, capítulo 4 que dijo: ‘judíos y samaritanos, no se hablan entre sí’. También esta idea que tenían Juan y Jacobo donde les dicen: ‘si quieres haz que llueva fuego del cielo y destruye a estos samaritanos’. Porque los samaritanos eran considerados gentiles para los judíos. No los veían como hermanos, mucho menos como judíos, por supuesto.
De ahí claramente, vemos cuando Pedro busca defender a Yeshua porque iba a ser entregado en manos de gentiles. Vamos a dejar más clara cómo era la vida entre judíos y gentiles en los días de Pablo y del mismo Yeshua dentro de la tierra de Israel, principalmente. Para que veamos por qué digo que había estas separaciones y rechazos entre unos y otros. Aquí el contexto es que, Pablo está hablando, justamente dentro del Templo, porque lo estaban acusando de haber metido gentiles. Entonces, él se levanta, pide silencio y comienza a hablarles en hebreo. Ahí está toda la gente, el tumulto, la expectativa de una gran multitud. Pablo comienza a hablar de su propio testimonio y de cómo se le presentó el Señor y de todo lo que hizo. Nadie tiene problema hasta ahí. Pero, todo cambia en Hechos 22:20-24:
“y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles. Y le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva. Y como ellos gritaban y arrojaban sus ropas y lanzaban polvo al aire, mandó el tribuno que le metiesen en la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él.” (Hechos 22:20-24 RVR60).
¿Cuál fue la última palabra que le oyeron decir a Pablo? Gentiles. A partir de ahí, estaban a punto de lincharlo, fue un escándalo en el mismo momento que anunció que el Eterno le dijo: ‘Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles’. Era insoportable e inconcebible esta idea. Que un rabino estuviese enseñando la Torá o hablando o involucrándose en cuestiones doctrinales con gentiles era totalmente inaceptable. Observemos estos detalles interesantes que nos hacen entender el contexto y la situación. Pablo solo menciona la palabra gentiles y dicen: ‘córtenlo, quítenlo, sáquenlo, mátenlo’.
Otra situación muy clara entre judíos y gentiles nos la da el mismo Pedro un poco antes en Hechos 10:28:
“Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;” (Hechos 10:28 RVR60).
Este es un pasaje muy conocido de la visión que tiene Pedro cuando está orando y ve estas especies de animales que bajan: cuadrúpedos, reptiles, en fin. Animales que son considerados inmundos de acuerdo con la Torá en términos de alimentación. Más adelante, se le cuestiona a Pedro el que vaya a casa de Cornelio, un romano gentil Así, cuando Pedro entra a su casa, en lugar de agradecer la invitación a Cornelio, como cualquier persona haría, lo primero que dice Pedro es lo que dice el versículo 28. Es aquí donde Pedro comienza a entender y empieza el cambio. Con esta acción, Dios está tratando de cambiar la mentalidad y pensamiento, empezando por los apóstoles y luego de los judíos en general, sobre los gentiles. Esto no parece relevante, pero, por supuesto, que lo es. Hay cuestiones doctrinales que podemos cambiar de la noche a la mañana, pero nuestras actitudes, percepciones y prejuicios, nos pueden durar toda la vida. Entonces, era necesario que cambiara la actitud y estos conceptos que se tenían acerca de los gentiles, porque Dios sigue teniendo un plan para todos ellos.
¿Qué está haciendo Dios aquí? Está empezando una nueva obra. Comenzando por los más cercanos, los discípulos de Yeshua.
DIOS EMPEZÓ A HACER UNA OBRA NUEVA
Una vez más, vamos a ver tres ejemplos en el libro de los Hechos. Como vimos en un inicio, los prejuicios y las enseñanzas de rechazo a los judíos, levantaron una pared que no permitía que judíos y gentiles, pudieran compartir la misma herencia o pudieran entrar a la misma casa. Dios está tratando de renovar el entendimiento de los discípulos de Yeshua con respecto a quiénes son los gentiles y qué relación o comunión deberían tener con ellos.
Retomando esta situación de Pedro que viene cuando acude a la casa de Cornelio donde éste recibe “La Ruaj” (El Espíritu), le cuestionan el haber entrado en casa de gentiles y haber comido con ellos. Pero, fíjense en el mismo testimonio que nos deja la Escritura en Hechos 10:45:
“Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.” (Hechos 10:45 RVR60).
Los fieles de la circuncisión es una expresión que tiene que ver con esta idea de estar casados con un judaísmo ortodoxo que seguía viendo la conversión de los gentiles a través de todo un proceso muy particular. En aquellos días que un gentil recibiese el don de la “tevilá” (bautismo) de la Ruaj era una obra increíble y extraordinaria, como dice en Hechos 11:18:
“Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hechos 11:18 RVR60).
De plano veían a los gentiles que, para tener oportunidad, debían pasar por todo un proceso de conversión al judaísmo para ver si, entonces, Dios les recibía. Pero esto comienza a cambiar. Aquí es muy claro que Dios está con estos gentiles, no solo les ha dado el arrepentimiento, sino la “Ruaj Hakodesh” (Espíritu Santo) y la capacitación de Su Espíritu para vivir acorde con la Torá.
Leemos en el Concilio de Jerusalén en Hechos 15:3:
“Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.” (Hechos 15:3 RVR60).
Aquí Dios empieza a trabajar y a hacer algo único y extraordinario que no había sucedido antes, comienza por mostrarle primeramente a los discípulos que Dios no solamente no rechaza a los gentiles, sino que son recibidos por él y cambiaban su estatus al momento de recibir la Ruaj y de tener un arrepentimiento. Me llama la atención lo que dice el último pasaje: ‘contando la conversión de los gentiles’. ¿A qué se convertían los gentiles? ¿A qué conversión se refiere aquí: al judaísmo? ¿Ahora serían llamados judíos por convertirse? ¡No! Por supuesto que no. No se estaban convirtiendo al judaísmo, sino al Dios de Israel, al único Dios verdadero: a la Torá, a las promesas. ¿Qué era lo que activaba que el Espíritu Santo se derramara sobre sus vidas? Obviamente, la convicción de pecado y el arrepentimiento, pero también poner su fe en el Mesías.
Entonces, por medio de Yeshua, estos gentiles están cambiando su estatus de gentiles, de olivo silvestre, y se unen al olivo natural que es Israel, para entonces, vivir entre ellos. Hay una cita muy importante que debemos conocer y entender en Romanos 11:13-25:
Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado entre ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;” (Romanos 11:13-25 RVR60).
Aquí vemos el estatus que han adquirido los gentiles, una vez que se han convertido por medio de Yeshua. El pasaje nos habla de que no nos debemos enorgullecer porque ahora nosotros creemos en Yeshua y ese lugar es nuestro y reemplaza a los judíos. ¡No! De ninguna manera. Su incredulidad tuvo un costo, pero eso no significa que Dios les haya rechazado. El olivo silvestre son los gentiles y el buen olivo es Israel. E ignorar este misterio nos puede hacer caer en arrogancia. Este es un pasaje muy importante en el cual debemos reflexionar sobre todo lo que implica. Aquí dice que los gentiles fueron injertados en el olivo natural que es Israel para vivir entre ellos, no para reemplazarlos, ni para ser mejores, sino simple y sencillamente, para compartir la rica savia de la que se nutre este olivo.
¿Por qué de pronto suceden estas transformaciones sobrenaturales para los gentiles? ¿Por qué suceden estas manifestaciones extraordinarias del Espíritu Santo en sus vidas en romanos, griegos y en gente de otras naciones? Porque el Eterno en un nivel más profundo sigue viendo a esos gentiles como esos hijos que se dispersaron, pero que perdieron su identidad y que ahora es el momento de hacerlos regresar. Es tiempo de volverlos a injertar. Ahora, al ser parte de Israel, la Torá les enseñaría cómo vivir. Digamos que esa es la conclusión del capítulo 2, del libro de los Hechos en el Concilio de Jerusalén. ¿Qué haremos con los gentiles que están entrando? No hay problema, no podemos negar que Dios está tratando con ellos. Nosotros no podemos estorbarles, al contrario: recibámoslos y que cada sábado vengan a la sinagoga y aprendan de la Torá, la cual les va a decir cómo vivir, no como gentiles, sino como parte del olivo natural que es Israel. Como israelitas creyentes en Yeshua.
GENTILES, PERO HIJOS DE ABRAHAM Y AM ISRAEL
¿De dónde surge esta idea de que también los gentiles son parte de Israel? Ya leímos los pasajes y las evidencias de que los mismos apóstoles se sorprendieron, pero en realidad, esto viene desde Abraham al que se le dieron las promesas. Podemos entender que dentro de esta multitud de gentiles que formarían las naciones, estaría la descendencia de Abraham y, específicamente, las tribus perdidas de Israel que se fueron a las naciones y se asimilaron, perdiendo su identidad (se gentilizaron), pero ahora es tiempo de hacerles volver y que recuperen su identidad hebrea nuevamente. Que sean hijos del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Es decir, para Dios había llegado el tiempo de sacar a sus hijos de entre las naciones y llevarlos a la revelación de su identidad hebrea y, por tanto, vivir de acuerdo con los pactos de la Torá y con todo lo que implica ser parte del pueblo de Israel.
Vamos a leer Mateo 12:21:
“Y en su nombre esperarán los gentiles.” (Mateo 12:21 RVR60).
No solo a las naciones, sino a aquellos a quienes los judíos rechazaban por ser gentiles y no los aceptaban. Entonces, es en el Mesías en donde está la esperanza. Ahora leamos el momento donde están reunidos en el Concilio de Jerusalén, Pablo, Pedro, Bernabé, los discípulos de Yeshua, liderados por “Yaacob” (Santiago), el medio hermano de Yeshua. La introducción del capítulo es una discusión que tiene Pablo con Bernabé con ciertos judíos por el tema de la circuncisión y terminan diciendo que habría qué verlo con el “sanedrín” (tribunal supremo del antiguo Israel) donde Pedro cuenta todo lo que sucedió y todo lo que ha estado pasando con respecto a los gentiles y se alegran porque algo grande estaba sucediendo ya. Había un avivamiento impresionante que no podían negar. ¿Qué significaba todo eso? Es ahí donde toma la palabra Santiago como profeta y como un hombre lleno del Espíritu diciendo en Hechos 15:12-19:
“Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,” (Hechos 15:12-19 RVR60).
Esto lo toma Santiago del libro del profeta Amós del capítulo 9. En Santiago dice gentiles y en Amós dice aquellos, refiriéndose a las tribus. En otras palabras, lo que está haciendo Yaacob aquí, es darle una interpretación a la profecía de Amós conectando a estos gentiles con las tribus a las que se refiere Amós. ¡Así de claro es! Amós se está refiriendo a los israelitas que se fueron lejos y se dispersaron y Santiago lo único que dice es: ‘Esta gente que está aquí llenándose del Espíritu y que no podemos negar estas manifestaciones, son ellos mismos, esas tribus que se habían asimilado y se habían perdido y las estamos empezando a encontrar’. Y otro punto interesante del verso 19 es que no se están convirtiendo al judaísmo, pero es muy evidente que, la conversión que están haciendo estos gentiles, es al Dios de Israel, en el cual los judíos ya creían.
El testimonio me parece que es muy claro: Dios ha llamado y escogido a los gentiles como pueblo. Yaacob conecta la profecía de las tribus de Israel con estos gentiles, por lo tanto, para Dios, estos gentiles son vistos como las tribus. Este cambio o conversión al Eterno, al Dios de Israel, también implica un cambio de estatus. Ya no serían considerados gentiles sino serían considerados Hijos de Dios. Tal cual como el Hijo Pródigo. Esta parábola es una profecía del Hijo Pródigo que se va, se asimila entre los gentiles, se va con los ciudadanos del mundo. Es una gentilización, deja la Torá, porque ésta representa la herencia que malgasta. Es la misma historia. El regreso de las tribus representada por el Hijo Pródigo que vuelve a casa.
ESTA DOCTRINA ES MUY RECHAZADA
Esta doctrina que acabo de enseñar no es muy aceptada. En realidad, estos gentiles no eran cualquier gentil. Eran gentiles que venían de Abraham, cumpliéndose así la profecía donde Dios dijo: ‘Que él dispersaría a la descendencia de Abraham, pero que también la recogería’. De ahí que pablo sería el instrumento de Dios para recuperar y volver a traer esas ovejitas perdidas al redil.
Los judíos no aceptan esta idea de que los creyentes en Yeshua sean ahora parte de Israel y sean injertados al olivo natural, por lo tanto, Israel. Incluso, creyentes en Yeshua rechazan esta idea y siguen viendo dos pueblos separados, aunque digan que son uno, sigue habiendo una separación. Cada uno por su parte. Aunque amados en Yeshua, pero cada uno por su lado.
En el cristianismo no existe básicamente este entendimiento, ni mucho menos la aceptación de esto. En el mejor de los casos, consideran que Dios tiene ambos pueblos: que ama a los gentiles cristianos y que ama a los judíos que aman a Yeshua, pero, finalmente, son dos pueblos separados. Paradójicamente, se me hace curioso que cuando leemos en el Nuevo Testamento, el sermón del Monte, Yeshua dice: ‘No sean como los gentiles’. Dicen: ‘Sí, es cierto, no hay que ser como los gentiles’. Pero si les preguntas si son gentiles, dicen que sÍ son gentiles porque no son judíos. En el peor de los casos, bajo la doctrina del reemplazo, se enseña que Dios rechazó a los judíos o a Israel y, por tanto, ahora la Iglesia es el pueblo escogido.
Nosotros realmente creemos que, por los méritos y la obra de Yeshua, un creyente que surgió de un contexto gentil pasa a ser ahora parte de Israel (Am Israel), no necesariamente judío, pero sí israelita y, por tanto, tiene el derecho a las bendiciones, promesas y pactos establecidos en la Torá como cualquier judío. Recordemos que gentil no es aquel que nació en el seno de una casa judía, sino porque el contexto donde nació estaba fuera de la Torá. Es la misma historia. Así como el hermano del hijo pródigo no lo quería recibir y estaba indignado por malgastar la herencia. Su padre dice: ‘Sí, pero estaba muerto y ahora ha resucitado’. Era necesario este proceso para que hubiera una conversión total.
Me gustaría leer con ustedes algunas citas para reforzar esta idea.
Leamos 1 Corintios 12:2:
“Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.” (1 Corintios 12:2 RVR60).
Pablo está hablando de un cambio de estatus a los corintios que estaban en Grecia. Y dice: ‘cuando eran gentiles’. Porque ya no los veía como gentiles, porque un converso en Yeshua ya no es considerado un gentil. Ahora leeremos Efesios que es una carta muy importante sobre este tema.
Efesios 2:11:
“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.” (Efesios 2:11 RVR60).
Esta cuestión de que eran gentiles era más bien un aspecto superficial que no tiene relación con el estatus espiritual que el Eterno les está dando ahora. Más bien, era una distinción que el hombre había hecho. Lo que determinaba si eran gentiles o no, era cómo vivían y ciertos aspectos sociales, pero principalmente, porque el hombre mismo había establecido estas separaciones. Finalmente, leamos Efesios 4:17:
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,” (Efesios 4:17 RVR60).
Aquí la palabra ‘otros’ realmente no está en los manuscritos más antiguos. No está en el original. Volvamos a leer el versículo haciendo la distinción: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los gentiles, que andan en la vanidad de su mente,”. Ya no anden como los gentiles, porque ya no somos gentiles. Ya no tenemos que imitar a esa gente porque nosotros ya cambiamos de estatus. Somos ex gentiles, digámoslo así.
GENTILES PARA EL MUNDO, ISRAELITAS PARA DIOS
¿Qué podemos concluir de todo esto? A lo mejor, para muchos, seguiremos siendo gentiles, para el mundo, para los judíos y para muchos cristianos, pero NO para Dios. En cuestión de etnia o racial, siempre habrá esta distinción entre gentiles y judíos. De hecho, en ciertos casos, la Biblia, al mencionar gentiles, también da a entender a las naciones en general.
En cuestión de fe, un creyente en Yeshua no puede ser considerado un gentil, si verdaderamente ha abrazado por la fe en el Mesías: la Torá, el pacto, las promesas y al Dios de Israel. Ahora es parte de Israel porque ha sido injertado en el olivo natural y debe de vivir como tal. ¿Cómo debe de vivir un israelita o un creyente en Yeshua? De acuerdo con la Torá. Porque la Torá no es para ser salvos, no nos injerta al pueblo de Israel, no es una conversión en un papel, ni tampoco el verificar cuántos mandamientos guardamos para ver si nos convertimos. ¡No! Es nuestra fe en el Mesías lo que nos hace parte de ese pueblo, pero como dice la Escritura: ‘No te ensoberbezcas, sino teme’. Y vive de acuerdo con la Torá. Para, de alguna manera, justificar que hemos sido injertados en el olivo, debe de haber un cambio en nuestra manera de vivir, de pensar, en nuestra naturaleza. Como dice: ‘Somos una nueva creatura ahora’.
Les pongo esta ilustración del Hijo pródigo porque refleja la profecía del Hijo pródigo, no solo es la parábola, que anuncia que esos israelitas que se fueron entre las naciones se asimilaron, se gentilizaron, malgastaron la Torá y perdieron su identidad, en algún momento han de volver. Si esto comenzó en el libro de los Hechos, ¿cuánto más ahora que estamos llegando al fin de los tiempos?
Entonces, esto hay que compartirlo, hay que enseñarlo, porque por algo en la nueva Jerusalén dice que hay 12 puertas para las 12 tribus. No hay una puerta para los gentiles, ni una puerta para cristianos o católicos. Por lo tanto, todos aquellos que entren tienen que ser parte de una de estas doce tribus. Podemos ver esta evidencia en el Brit Jadashá y también en el libro de Rut, el cual creo que es el mejor ejemplo de esto. Su raza, es decir, su etnia, era moabita. Pero es claro que se convirtió al Dios de Israel y así todos nosotros por medio de Yeshua.
Espero que haya sido de bendición entender que ya no somos gentiles, que ahora somos israelitas. Que si venimos de un contexto gentil y que, de alguna manera, étnicamente siempre seremos considerados gentiles porque no nacimos en el seno de una familia judía. Pero, en Yeshua, ahora somos parte del pueblo de Israel y nos toca y corresponde vivir como tales. Tenemos derecho a toda la herencia, ahora somos coherederos. Yeshua derribó la pared intermedia que separaba a estos dos pueblos para hacerlos UNO solo. Con la misma Torá, las mismas promesas, los mismos pactos y, por supuesto, con las mismas responsabilidades.
Te invito a que compartamos esto con quienes sabemos que también lo necesitan escuchar.
Que el Eterno te bendiga grandemente: ¡“Shalom”! / ¡Paz!
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