¿POR QUÉ A YESHUA LO CONFUNDIERON CON UN HORTELANO? 

Bienvenidos, una vez más, estamos en “Respuestas en la Biblia”. El día de hoy vamos a seguir conociendo la Palabra del Eterno. Hoy tenemos una pregunta asociada a los evangelios, la No. 157: ¿Por qué a “Yeshua” (Jesús) lo confundieron con un hortelano? No sé a cuántos de ustedes, alguna vez en la vida, los hayan confundido. No sé si les haya tocado un momento en que pensaron que eran otra persona o si los hayan confundido con un vendedor en alguna tienda. En este caso, hay una historia muy interesante respecto a este detalle que nos deja el evangelio de Juan, el cual ya hemos comentado en otras ocasiones, porque está en el cuarto nivel de interpretación; es decir, el nivel “sod”. Este nivel profundiza más en cuanto a la interpretación y nos permite ver más allá. Verlo con otra óptica. Así que, hay que ser de criterio amplio y ver desde una perspectiva más profunda ciertos detalles que nos muestra este evangelio en algunos de estos pasajes. 

CONTEXTO              

Vamos al evangelio de Juan 20:11-16:

 “Pero “Miriam de Magdala” (María) estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).” (Juan 20:11-16 RVR60).

Estamos en el momento posterior a la crucifixión cuando les avisan a los discípulos que Yeshua ha resucitado. Ya habían ido Pedro y Juan y, entonces, llega esta mujer, primeramente. Es entendible el estado de angustia, de confusión y de tristeza de Miriam, al no encontrar el cuerpo del Mesías, porque podría haberse interpretado como un acto de profanación de la tumba o que los mismos fariseos o líderes que habían amenazado a Yeshua, también hubieran tomado su cuerpo. Pero, para ella, definitivamente, representa un momento muy triste y profundo. Hay que tratar de captar el momento que ella está viviendo y entenderlo. Y dice el pasaje que vio dos ángeles con vestiduras blancas, los cuales son como dos testigos. En este caso, representan ser los dos testigos de la Resurrección. Generalmente, el número 2 representa eso, el ser testigos. De cierta manera, los asociamos con los dos querubines que estaban a cada extremo del propiciatorio. Eran los dos testigos de la sangre que era derramada ahí para cubrir lo que había dentro del arca: las tablas de la ley, el maná y la vara de Aarón. Entonces, estos dos testigos, son como los dos querubines que observaban continuamente el sacrificio y la sangre que cubría el sacrificio de “Yom Kippur” (Día del perdón). Ahora, estos dos ángeles son los testigos de que Yeshua fue crucificado, como en ese gran propiciatorio que fue la cruz, y que su sangre fue derramada con el mismo propósito que en Yom Kippur, es decir, para el perdón de los pecados. Continúa el pasaje con una pregunta curiosa hecha por los ángeles a la mujer: ‘¿Por qué lloras?’ Yo creo que ellos sabían perfectamente por qué estaba llorando. Más bien es una pregunta reflexiva: ‘¿Qué es lo que te acongoja?, ¿qué es lo que te hace sentir así?’ Para hacerla pensar en el motivo de su llanto. Para ellos es: ‘¿Por qué lloras, cuando, precisamente, tienes motivos para regocijarte?’ Eso es lo paradójico del asunto: en lugar de estar llorando, deberías de estar riendo. Y, si estuvieras llorando, debiera ser de alegría y regocijo. 

CERCANO ESTÁ ADONAI A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZÓN             

Yo creo que, estas son lecciones que nos deja la Palabra en nuestra vida y, espero que lo tomemos así. A veces, si viéramos un poco más delante de nuestros problemas, seguramente, lloraríamos menos. O, tal vez, ni lloraríamos. Nos afanaríamos menos, nos entristeceríamos y enojaríamos mucho menos. Si tan solo pudiéramos pensar un poco más allá, ver un poco más hacia el futuro y analizar lo que está sucediendo. Yeshua les había dicho y prometido en reiteradas ocasiones que iba a resucitar. Pero la tristeza fue tal, que le abrumó y no fue capaz de ver. Eso es algo que produce la tristeza profunda. Hay que ser conscientes que, cuando una persona se deja caer en un estado de depresión y tristeza, va a dejar de vislumbrar las cosas espirituales, va a perder la perspectiva positiva de las cosas. Esta mujer estaba tan cautiva de sus pensamientos y del dolor que, estaba hablando con los ángeles, así como si nada. Yo creo que, cualquiera de nosotros, si se nos aparecieran dos ángeles, caeríamos postrados, desmayados y sería una impresión grandísima. Pero esta mujer está tan triste e inmersa en su situación, pues la ve como un problema que, ni siquiera, es capaz de percibir esta aparición divina. Dice el verso 14 que ella se voltea y ve a Yeshua, sin saber que era Yeshua. Yo transcribo esta cita que me gustó mucho del Salmo 34:18:

 “Cercano está Adonai a los quebrantados de corazón”. (Salmo 34:18 RVR60)

Esa es la parte positiva, que no solo sea tristeza y depresión como tal, sino que también haya un quebrantamiento en nuestro corazón. 

PUEBLO QUE RETORNA Y VUELVE AL MESÍAS            

Se me hace interesante esto porque dice el verso: se ‘volvió’. En hebreo, la palabra volver, es también la palabra que significa retornar: “shuvu”, de donde viene el término “teshuvá” (arrepentimiento), que implica el volver, regresar, voltear o retornar. Entonces, simbólicamente, ella representa al pueblo que retorna y que vuelve al Mesías. Dice que volvió, pero no sabía que era Él. Esta no es la única vez que llegó a suceder después de que Yeshua resucitó. También tenemos evidencia de esto en Lucas 24, en el famoso pasaje del ‘Camino a Emaús’, donde los discípulos no reconocieron a su “Rabino” (Maestro), que era el Mesías. Hasta que Él les dio todo el estudio bíblico de lo sucedido y se reveló a ellos. Hasta ese momento, lo reconocieron. No sabemos si, de alguna manera, la condición física de Yeshua no era la misma que cuando fue crucificado. Sabemos que conservaba las heridas de sus manos, pies y del costado. En este caso, no podrían reconocerlo. A mí me gusta pensar que Yeshua está más cercano y, a veces, tampoco lo reconocemos. Hay que ver más allá de los ojos físicos para poder escuchar. Y esto fue lo que sucedió acorde con el verso 15: “Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.” Aquí el diálogo curioso de esta mujer con Yeshua, que no podemos dejar de ver de esa manera. Él la aborda y le hace estas preguntas específicas y directas: ‘¿Por qué lloras y a quién buscas?’. Aquí viene, entonces, el origen de nuestra pregunta del día de hoy: ¿Cómo es que ella pensó que era un hortelano? En el sistema de interpretación que se conoce como PARDES, en el nivel más simple o literal, llamado “Pashat”, parece lógico hasta cierto punto que, si están en un huerto, en la mañana, el primer día de la semana (domingo), pues en Israel la jornada laboral comienza el domingo, no es como en occidente que el domingo es día de descanso. En este caso, llegó el hortelano, es decir, un jardinero a trabajar. Esa sería la manera más simple de considerar por qué Miriam está confundiendo a Yeshua con un hortelano. 

HORTELANO O JARDINERO = GUARDIÁN             

Pero, en un nivel más profundo y con mayor relación con la misma Escritura, es: la palabra hortelano es una palabra griega “képouros” que significa guardián. Por supuesto, que se traduce como jardinero u hortelano. Jardinero, es el oficio más antiguo en la tierra. ¿Quién fue el primer ser humano en ser jardinero u hortelano? Adán fue el primero en labrar la tierra. Vamos a leer Génesis 2:15:

 “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.” (Génesis 2:15 RVR60).

 No es que Adán se estuviera rascando la panza todo el día, definitivamente, también tenía dos responsabilidades, las cuales consistían en labrar el huerto y guardarlo. Él era el guardián y eso es lo que es interesante. Pues este término: guardián, implica en el Nuevo Testamento: hortelano. Si buscamos en el diccionario Strong eso es lo que significa. Entonces, Adán era el guardián del jardín del Edén, y era el labrador o jardinero del huerto, de la creación que Dios había hecho en este espacio, y él era el responsable de esta expresión, vamos a llamarlo así, de lo que sería el “Olam Habá” (Mundo por venir). Si lo vemos en una forma más profunda, el jardín del Edén, que en hebreo se conoce justamente como PARDES o Paraíso. En el libro de Apocalipsis, dice que Dios puso el árbol de la vida en el Paraíso, está en medio del Paraíso. Leamos Apocalipsis 2:7B:

 “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.” (Apocalipsis 2:7B RVR60).

 Pero si leemos Génesis 2:9:

 “Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.” (Génesis 2:9 RVR60). 

Que es exactamente lo que dice en cierta forma el libro de Apocalipsis. Entonces, el Edén era una forma de llamarle al Paraíso Celestial dentro de la tierra y Adán era el responsable o guardián de preservar ese Paraíso. 

ADÁN EL PRIMER GUARDIÁN, YESHUA EL POSTRER GUARDIÁN

¿Qué sucedió con Adán y qué hizo? Ya sabemos que Adán falló. Ese jardinero no cumplió con su labor como debía y todo se vino por la borda. Entonces, Yeshua es conocido como el postrer Adán, es decir, el postrer jardinero, por llamarlo así. Porque vino a restaurar y a componer las obras de Adán. Por eso dice en 1 Corintios 15: 

‘Fue Adán el primer hombre, alma viviente. El postrer Adán es un espíritu que vivifica y que da vida’.  

Entonces, Adán no solo era el jardinero, era el guardián, era el responsable de resguardar, falló en esa misión, pero Yeshua no fallaría en esa misión. Por ello, Yeshua les dice a las iglesias de Apocalipsis: ‘Al que venciere, yo le voy a dar de comer del árbol de la vida’. Adán debió haber sido el que resguardara el árbol de la vida, para que después fuera usado para mantener y restaurar la vida para todos. ¡Qué emocionante porque lo que Miriam vio fue una visión del postrer Adán, del nuevo guardián del Edén, del Paraíso: Yeshua! Miriam vio lo que sería Yeshua más allá sin darse cuenta. No es casualidad todo lo que está escrito en la Palabra, por algo está allí. Cada detalle que leemos como este o simplemente un versículo que nos dice: ‘Pensó que era el jardinero’. No es que fuera el jardinero como tal, sino que ella tuvo una visión o revelación, tal vez, inconsciente, de que Yeshua es el postrer Adán. Por lo tanto, es el postrer guardián del Paraíso y Él no va a fallar. Si nosotros podemos entrar al Paraíso y comer del árbol de la vida, va a ser porque Yeshua no ha fallado y cambiaría el destino de ese jardín. Fue en un huerto donde inició la caída del hombre. Sería también en un huerto donde se iniciaría la restauración del hombre. También no es casualidad, pónganse a pensar: ¿Por qué habrían de sepultar a Yeshua, justamente, en un lugar donde había un huerto? Hoy en día, en Israel, ese lugar sigue siendo eso: un huerto. Es extraño y, a la vez, curioso que, en un lugar de sepultura existiera un huerto. Sin embargo, esa es la razón también, porque en el jardín, en el huerto del Edén, inició la caída del hombre y en otro huerto iniciaría la restauración de este. Y, pues, fue una mujer, la que recibió las malas noticias o las consecuencias del pecado en el que cayeron y, en esta ocasión, se le da el privilegio a María o Miriam de escuchar las buenas nuevas de lo que Yeshua vendría a hacer. 

Por último, vamos a cerrar leyendo el evangelio de Juan 20:16:

 “Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). (Juan 20:16 RVR60)

 Aquí vemos que Yeshua se le reveló y mostró en esta visión a Miriam, la cual es para nuestros días. Y eso es lo que estamos esperando. Este postrer Adán no ha de fallar, no se equivocará, preservará el árbol de la vida para nosotros para que al que venciere le dé a comer de su fruto. 

Espero que haya sido de bendición este estudio, si ese fue el caso, te invito a que lo compartas para que sigamos conociendo más de la Palabra y difundiendo el mensaje del Eterno para nuestras vidas.  

Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom”! / ¡Paz!

CategoríaYeshua en el A.T.
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