¿QUÉ ES JANUKA Y SE DEBE CELEBRAR O NO?
Bienvenidos a “Respuestas en la Biblia”. Vamos a seguir conociendo de la Palabra de Dios. El día de hoy llegamos a una pregunta relacionada con las fiestas. La pregunta No. 124 que dice: ¿Qué es “Januka” (Fiesta de la Dedicación o de las Luces) y se debe celebrar o no? Prácticamente, son dos preguntas en una: ¿Qué es Januka? Y, ¿esta fiesta la debemos celebrar o no? Sé que deberíamos empezar, no solo en la idea de qué es Januka, sino si podemos, como creyentes en Yeshua y en la Torá, celebrar o no esta fiesta. Definitivamente, vamos a buscar la respuesta a través de la Palabra. Pero si quisiera comentarles que hay algunos temas alusivos a esta fiesta que ya hemos tratado: 1. La historia de Januka. 2. ¿Qué es la janukía? 3. ¿Cómo se enciende y cuáles son los elementos de Januka? Sobre estos tres temas ya tenemos otros videos grabados en la serie de “Respuestas en la Biblia”, los cuales pueden encontrar en la descripción los enlaces a estos estudios. Yo quiero animarte a que también veas estos videos para que se complementen con lo que vamos a estar estudiando en este tiempo.
La primera pregunta por responder sobre este tema es: ¿se debe celebrar Januka? Como sabemos, la fiesta de Januka es una fiesta histórica que, aunque no aparece en los primeros libros de la Escritura, no aparece en el “Jumash” (los cinco primeros libros), ni en la “Torá” (Instrucción, Ley), como tal, si aparece en nuestras biblias. Vamos a ver que hay ciertas referencias sobre esta fiesta que, forman parte de una sección considerada como las fiestas históricas -junto con “Purim” (Suertes)-, y vamos a ver que, el enfoque de ambas, es tanto en la parte física como la espiritual. Tanto la supervivencia física y la espiritual. Entonces, a Januka no la vamos a encontrar en los libros de la ley, como en Levítico, el libro donde vamos a tomar referencia para conocer de las fiestas.
Yo de antemano digo: ‘Yo creo que le hubiera gustado a esa generación también haber celebrado Januka, pero no les tocó. Januka es más bien la respuesta a una situación, a un evento histórico, un momento trascendental en la vida. No sé si a ti te ha pasado un momento que digas: ‘Esto hay que recordarlo porque cambió mi vida’. Probablemente, el nacimiento de un hijo, tu boda, no lo sé. Pero, seguramente, todos hemos tenido momentos que han marcado nuestras vidas, para bien o para mal. En este caso, la celebración de Januka, es la manera de conmemorar y responder a un evento histórico que cambió la vida de toda una generación, pero que ha trascendido a lo largo de la historia.
Esta es la primera razón que algunos consideran para no celebrar Januka, que solo es una fiesta histórica que, por no estar en los primeros libros de la ley, entonces el argumento con bases bíblicas y lógicas es que no debe celebrarse. No está en la ley, no me debo sentir obligado y no es una fiesta ordenada. Esto es cierto: totalmente de acuerdo. No es una fiesta ordenada como tal por el Eterno, pero también considero que, si la Torá no lo prohíbe, en este caso la fiesta, si no tenemos una relación directa con algún evento idólatra, no le veo razón como para no poder celebrarla.
En alguna de las preguntas de esta serie de “Respuestas en la Biblia”, hablábamos de si se debían celebrar o no los cumpleaños y recuerdo que, cuando abordamos este tema, vimos que la Torá no lo prohíbe como tal. No hay una prohibición literal de celebrar los cumpleaños. Entonces, ¿qué es lo que determina en ciertos casos si un evento o una fiesta está permitida o no? Pues tiene mucho que ver cómo lo hacemos. Es decir, cómo llevamos a cabo dicha celebración. Y, si no hay una raíz basada en una cuestión idólatra, pagana o en contra de la Escritura, realmente no podríamos determinar que está prohibido por la Torá. Ya que ésta no puede regular todos y cada uno de los detalles y aspectos particulares de la vida de cada persona. También hay un Espíritu que nos guía y nos habla. Yeshua dijo que: ‘Nos guiaría a toda verdad’.
Por otro lado, podemos tener una celebración totalmente bíblica, como por ejemplo el caso de “Pésaj” (Pascua), pero si has leído la primera carta a los Corintios en el capítulo 11, Pablo reprende a la comunidad de Corinto porque dice que no se reúnen justamente para lo que deberían. Él veía que cuando se reunían había divisiones y, por otro lado, al comer no hacían la cena del Señor. No estaban celebrando realmente Pésaj. Unos se adelantaban, otros comían, otros se embriagaban, porque como es un “seder” (orden) largo, se participaba de varias copas y ya se había desvirtuado el propósito principal de la celebración. Entonces, a lo que voy con esto es, puedes tener la celebración de fiesta bíblica más sublime y solemne que tú quieras, pero si no se lleva a cabo con santidad, con respeto, con honra: ¿de qué sirve pensar que lo estás haciendo acorde con la Biblia tan solo porque ahí está? Pero no se está haciendo conforme a la misma Palabra.
En este caso, aunque la fiesta de Januka no es una fiesta ordenada por el Eterno, tampoco es una fiesta que digamos que está prohibida por Dios. Ya que, tanto los elementos, como la esencia de la fiesta, buscan precisamente resaltar los valores de la Torá: Guardar los mandamientos, no asimilarnos al mundo, defender nuestra fe. ¡Nada de eso está en contra de la Torá, sino por el contrario! Es parte del mensaje de la Escritura misma para Su pueblo. Otra premisa que se aplica es: ‘Si no está prohibido, está permitido’. Mientras no contradiga o transgreda otras leyes de la Torá. Por tanto, lo que no se prohíbe, se permite siempre y cuando, no haya transgresión a otros mandamientos. También damos este margen y espacio para que aquel que no está convencido en su corazón y en su conciencia de festejar esta celebración, no debe hacerlo. Porque ir más allá de nuestra conciencia no es lo correcto. La Biblia dice que: ‘Si nuestro corazón no nos reprende, entonces, confianza tenemos para con el Eterno. Pero si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios’. Esta es una regla básica, no podemos ir más allá de nuestra conciencia. No podemos rebasar los límites que nuestra conciencia nos pone.
En este caso, hablando sobre esta fiesta, si alguien, por lo que sienta en su corazón, considera que no debe hacerlo, porque no lo siente correcto, no puede ir más allá. Como yo lo veo, al final, es decisión personal de cada uno. Si lo celebras no pecas y si no lo celebras tampoco estás pecando. Algunas personas preguntan: ¿por qué lo celebras si no eres judío y esta es una fiesta judía? Pues como comenté antes, lo que busca en esencia la fiesta, compartir, transmitir y enseñar es parte de lo que todos los creyentes compartimos. Tal vez no nacimos en la tierra de Israel, no tenemos apellidos identificados plenamente como judíos, tal vez nuestros padres no nos enseñaron en el judaísmo porque no son judíos, pero si compartimos esos mismos valores que los Macabeos algún día defendieron porque siguen siendo los mismos valores bíblicos que hoy tenemos. Entonces, ¿por qué no nos podemos añadir a esta fiesta y celebración?, si estamos compartiendo y deseando mantener vigentes los mismos valores por los que se celebró desde un inicio esta fiesta. Y por lo que se vive y se recuerda en esta fiesta, hasta el día de hoy, por todos los judíos. Yo creo que Januka es una fiesta en donde nos podemos identificar plenamente por la historia y por los valores que defiende.
Una razón más la podemos leer en el evangelio de Juan donde podemos encontrar una lámpara que nos alumbra y que nos muestra. Juan 10:22:
“Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,” (Juan 10:22 RVR60).
Este es otro término con el que se conoce a la fiesta de Januka porque eso es lo que significa ‘Dedicación o Inauguración’ propiamente. Lo que nos está diciendo aquí “Yohanan” (Juan) como testimonio, es que “Yeshua” (Jesús) estaba en Jerusalén donde se celebraba la fiesta. Entonces, ya desde los días de Yeshua era una fiesta que se guardaba. No era una fiesta rechazada o prohibida. Ni es una fiesta reciente, inventada hace 20 o 30 años. Desde los días de Yeshua esta fiesta ya estaba aceptada y establecida, no nada más en Israel, sino en el corazón mismo de Israel, que es Jerusalén; así como en el Templo mismo. Esto me da pie a pensar que, si la fiesta fuera pagana o en contra de la Escritura, definitivamente Juan, ni siquiera se hubiera atrevido a mencionarla. Ya que no quisiera poner en tela de juicio que Yeshua fuera el Mesías porque dice en el verso 23:
“y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.” (Juan 10:23 RVR60).
También he escuchado a quienes dicen que no quiere decir que Yeshua la celebraba, que solo andaba pasando por ahí. Yo no creo que, si Yohanan hace esta referencia y hace mención, es porque era relevante. Recordemos que en ese tiempo solo se escribían los aspectos relevantes de los sucesos, no se escribía algo que no fuera trascendental. El hecho de dedicarle unas líneas a esto es porque era importante. Formaba parte de la cultura y de la vida que incluía a Yeshua en Jerusalén. Y podríamos decir que Yeshua es el elemento principal de la fiesta de Januka. Entonces, no se me hace fuera de la lógica bíblica que Yeshua estuviese ahí mismo celebrando esta fiesta. Yo creo que no fue una casualidad, Yeshua se integraba, como todo judío, a las celebraciones. Y, aquí vemos una que, aunque no aparece tal cual, en la ley de Moisés, Yeshua la celebraba. Aquí tenemos un testimonio de por qué si podemos celebrarla, porque Yeshua lo hacía, esto nos da pie a que nosotros también la podamos hacer. Aunque muchos no lo vean así, el evangelio de Juan es exactamente igual de inspirado que la ley de Moisés. A lo mejor podríamos discutir que no tienen la misma autoridad, pero la inspiración divina es la misma y está ahí. Yo nunca he visto una Biblia que no tenga el evangelio de Juan; así que forma parte de ella. Si alguien dice que la fiesta de Januka no está en la Biblia. ¡De ninguna manera! El evangelio de Juan está en la biblia.
Así que, respondiendo a una parte de esta pregunta: ¿si se debe de celebrar o no la fiesta de Januka? Mi respuesta contundente es: ¡Por supuesto que sí! Es una gran oportunidad de compartir, de afianzar nuestra fe, de conocer más la obra del Mesías, de poderle ver en muchos sentidos en los elementos de la fiesta. Y como les decía, no está prohibida por la Torá. Cada uno se sentirá libre de hacerlo o no. Lo importante es que lo hagamos con una conciencia plena y con confianza en el Eterno.
¿QUÉ ES JANUKA Y QUÉ SIGNIFICA JANUKA?
Januka es una fiesta histórica, como ya vimos, no se encuentra en la Biblia, pero es una fiesta que le da mucho sentido a nuestra vida. Es una fiesta que se celebra durante 8 días, en el invierno, desde la noche del día 25 del noveno mes, conocido como Kislev, hasta el atardecer del día 2 del décimo mes conocido como Tevet. Es una fiesta muy larga, junto con “Sukkot” (Fiesta de los Tabernáculos). Es una de las fiestas más extensas y que, cada día, nos permite involucrarnos con ella. La palabra “Januka” en hebreo significa (inauguración o dedicación). Y el término se refiere a la reinauguración o re-dedicación que hicieron los judíos cuando expulsaron a los griegos en la época en que el Imperio Griego conquistó el mundo junto con Alejandro Magno. Unos años después de la muerte de Alejandro vino una opresión muy fuerte para los judíos en la misma tierra de Israel. Se desató la guerra y, en esa guerra, los judíos, liderados por el grupo conocido como los Macabeos (que venían de una familia sacerdotal), lograron después de unos años, expulsar a los griegos de las instancias de Jerusalén y, por supuesto, del Templo. Por lo que la idea fue re dedicar, una vez más, el Templo para enfocar la vida de acuerdo con la Torá. Por eso, Januka, significa reinauguración o re-dedicación. De hecho, viene de la palabra hebrea “Hanu” que también significa ‘descansaron’, lo cual es muy interesante. Y el valor numérico de sus letras “Kaf” y “Hei” suman 25, que es el día en que inicia la fiesta. Entonces, esta fiesta se llama Januka porque es el día en que los hebreos descansaron (Hanu), después de mucho tiempo de batallas. Hay como un juego de palabras entre el valor numérico de las últimas dos letras y, por tanto, descansaron el día 25 de Kislev.
No había descanso mientras hubiera esta opresión y este ambiente de hostilidad y de no poder ser quien Dios nos llamó a ser. Januka es una fiesta que está también enfocada a revalidar lo que somos para Dios. Dentro de los nombres que recibe esta fiesta son: La Fiesta de las Luces, La Fiesta de las Luminarias o la Fiesta de la Dedicación.
JANUKA ES UNA LUCHA POR TU IDENTIDAD Y LA ASIMILACIÓN
¿Qué más es Januka? Ya dijimos, a grandes rasgos, que es una fiesta histórica con un valor muy profundo dentro de nuestra identidad, pero también es una lucha por no entrar en la asimilación y por nuestra identidad. La identidad es algo sumamente importante en la Escritura, porque nos define y tiene que ver con nuestra esencia, con lo que somos en los aspectos internos y profundos. Tiene que ver con nuestros valores y nuestra forma de vida. Con esa parte interna que nos hace sentirnos y vernos diferentes a otros. Esta es una fiesta en la que se lucha por la identidad y por no entrar en la corriente de la asimilación.
De acuerdo con la historia de Januka, los griegos querían imponer ese estilo de vida y valores, no solo a los judíos, sino realmente a todo el mundo. Cuando Alejandro Magno conquistaba una nación, no solo lo hacía militarmente, también lo hacía en la cultura, la filosofía y espiritualmente. Alejandro tomó una estrategia muy sutil y, justamente, para ello permitía que los pueblos conquistados siguieran, hasta cierto punto, ejerciendo sus cultos, porque a los griegos les fascinaba conocer nuevas culturas, añadir nuevos dioses a su panteón de dioses y creencias. Pero de cierta manera, su nivel cultural y educativo, eran una forma de imponer su estilo de vida. Y, prácticamente, el mundo entero cayó bajo esta seducción. Básicamente, no hubo ninguna nación que no se dejara convencer por este nuevo estilo de vida que ofrecían los griegos que, como ya sabemos, era el modernismo, los deportes, las olimpiadas; así como muchas de las grandes artes tuvieron su cuna en Grecia y de ahí, la expansión al mundo. Si hubo alguien que tuvo la visión de ser globalista fue, justamente, Alejandro Magno. Así, ellos comenzaban a conquistar militarmente, pero realmente, la maquinaria de fondo que mantenía cautiva a la gente era todo eso: el pensamiento, la religión, el estilo de vida moderno. Un mundo globalizado era el sueño de Alejandro, una misma lengua, una misma moneda, cada uno, con su religión, pero al final, se hacía como un sincretismo religioso de todas las religiones y todos los dioses. Lo más trágico y triste dentro de la historia de esta relación entre judíos y griegos, es que una gran parte de los judíos decidió asimilarse, prefirió ceder ante este estilo de vida. Como les decía, muchos judíos fueron seducidos y convencidos. Tenemos el testimonio mismo en los libros de los Macabeos que nos narra la historia de Januka, donde dice que muchos intentaron revertir la circuncisión. Imagínense: ¡Háganme el favor nada más! Con tal de ocultar su verdadera identidad y renegar de esa identidad que tenían como pueblo de Dios, tratando de adoptar ese estilo de vida griego y helenista. Y, hoy estamos en una situación prácticamente similar. Hoy tenemos la misma cultura helenista, occidental, greco-romana que ha permeado el mundo, buscando el mismo propósito: hacernos perder nuestro llamado e identidad. Hoy en día, vivimos en un mundo globalizado, por lo que es más fuerte y, todavía más fácil de hacer porque los medios de comunicación y las redes sociales tienen un alcance global. Hoy nos podemos encontrar a un mexicano practicando budismo o hinduismo. Podemos encontrar a un colombiano ateo, etcétera. Cualquier persona de occidente ya puede tomar cualquier camino y religión. Y, hasta cierto punto, no se ve tan extraño porque es parte de la globalización. Y es parte de la visión y filosofía que tuvo Alejandro Magno. Por tanto, Januka es una lucha por no asimilarnos y por mantenernos siendo quien Dios dice que somos.
LA AMENAZA MÁS GRANDE PARA ISRAEL
Finalmente, todos nacemos con una identidad. Tal vez nacimos lejos del pueblo de Israel, pero hemos sido adoptados e injertados en ese olivo y, ahora, la lucha es por desarraigarnos de ahí, por arrancarnos de ese olivo y hacernos parte del mundo (del montón). Hoy en día, es difícil tener un pensamiento propio si no estamos de acuerdo con los valores y la filosofía de este mundo. Es como estar en contra del mundo. Este es uno de los aspectos más relevantes de la historia de Januka: que esa seducción por ese estilo de vida fue la que, en un momento dado, comenzó a conquistar los corazones, pero cuando hubo algunos que simplemente no quisieron, se optó por la fuerza. Otro de los aspectos relevantes dentro de esta historia es que, Israel siempre había tenido amenazas y siempre había tenido este riesgo de la asimilación, la cuestión aquí es que, los ataques de otros imperios: los babilonios, los asirios, etcétera, en todo momento, venían como un ataque de afuera hacia adentro. Pero en este caso, lo más triste es que, ya estaba dentro el enemigo, ya estaba en el corazón del mismo pueblo y eran otros judíos los que buscaban convencer a sus propios compatriotas de dejar el judaísmo, la Torá y al Dios de Israel. Eran los mismos judíos los que empezaban a alentar este estilo de vida. En alguna ocasión escuché en una sinagoga decir a un rabino que: ‘La amenaza más grande para Israel, no eran los cohetes que se lanzaban desde la franja de Gaza, no eran las amenazas de bombas nucleares de Irán, sino la pérdida de la identidad judía’. Este rabino consideraba que la mayor amenaza para la desaparición del pueblo judío era el perder su identidad, el asimilarse a este mundo y hacerse parte de él. Este comentario del rabino me hizo pensar mucho y concuerdo con ello, porque si hay algo que nos pudiera dar tristeza es ver a nuestros hijos alejados y apartados de Dios y de la fe. Si a ti te ha tocado enseñarles y compartirles desde pequeños, sería triste que, después de toda esa enseñanza, se perdiera. No solo por la cuestión de lo que se les enseñó como familia, sino realmente porque sabes que es el camino correcto. Entonces, yo también considero que es la amenaza más grande y, ¡cuán fuerte es si viene desde el interior, desde el corazón! Si hay algo que Dios quiere preservar en nosotros, en nuestros hijos y en los hijos de nuestros hijos, es mantener esa identidad como pueblo suyo. Porque Dios sabe que, de no vivir acorde con lo que Él dice que somos, perdemos nuestra identidad y vamos a vivir como el mundo dice y nos vamos a amoldar rápidamente a cualquier tipo de moda, valor y creencia.
Con este tema de la identidad de género, cada vez más personas que antes no lo veían de la misma manera, como hoy se ve, perdieron su convicción sobre este tema y, ahora han cambiado porque ya cambió la moda y, aparentemente, el pensamiento. Ya no se cuestionan si es correcto o incorrecto, se dejan llevar por los demás porque es lo “normal”.
No somos llamados a eso, somos llamados a seguir lo que dice la Palabra de Dios. Y Januka es como una declaración de guerra contra la asimilación a este mundo. Es como emprender una batalla contra la corriente de este mundo que nos quiere asimilar y llevar lejos de la esencia de la Torá. Es una declaración de guerra para defender nuestros hogares, nuestros templos, nuestras familias, también de esa asimilación. Esta lucha es algo que no va a terminar, pero para eso son este tipo de fiestas que nos ayudan a hacer un alto, a reflexionar y a reforzar la identidad que Dios nos ha dado. Por eso, es tan importante Januka y esto es Januka también.
JANUKA ES APRECIAR LOS MANDAMIENTOS
Januka también tiene algo importante dentro de la misma fiesta, el volver a apreciar los mandamientos del Eterno. Como parte de la estrategia de la asimilación de los griegos, de manera específica por Antíoco Epífanes (uno de los 4 generales que se quedó con una parte del imperio que dejó Alejandro Magno -quien muere muy joven alrededor de los 32, 33 años-), no quedando una figura como tal con el control de su Imperio, sino que se divide. Dentro de esta división, la parte que correspondería a Israel, la tomaría una familia que era liderada por Antíoco Epífanes, conocido como “El loco”, porque era una persona desequilibrada que se sentía un dios y quería imponer, en un momento dado, este estilo de vida. Cuando se dio cuenta de que muchos de los judíos seguían firmes en su fe y en su identidad, decretó cinco prohibiciones, so pena de muerte, y esos mandatos fueron: 1. La celebración del “shabat” (día de reposo). 2. El “Brit Mila” (circuncisión). 3. Celebración de las fiestas. 4. Estudio de la Torá. 5. Profanación del matrimonio porque decretó que cuando una novia judía se casara, la primera noche la tendría que pasar de luna de miel con alguno de los generales del ejército griego. Entonces, lo que llegó a suceder es que se dejaron de casar las jóvenes.
Todo esto fue parte de una estrategia que, justamente, busca borrar la identidad de este pueblo porque cada uno de estos elementos fueron seleccionados. El shabat es la fiesta que, en cierto aspecto, le da sentido a nuestra semana, a nuestros días y a nuestra vida. ¿Qué sería de nuestra vida, si no fuera por el shabat? El Brit Milá es, en sí mismo, un mandamiento de identidad y es la primera señal que, justamente, buscaba diferenciar al pueblo de Dios del resto de las naciones. Es la señal del pacto. Si tú borras la señal, aunque no borres el pacto en sí mismo, estás quitando el objetivo a donde señala el pacto. No tienes que ir en contra del pacto, sino borrar las señales de ese pacto. Por eso, el Brit Milá es uno de los mandamientos más importantes y el primer mandamiento que guarda un varón a los 8 días de nacido. Es como darle esa marca que lo va a distinguir del resto. Al prohibir el Brit Milá, lo que sucedía de inmediato, es como hacer que ese individuo fuese como todos los demás. La celebración de las fiestas es más que obvio, porque son la esencia del pueblo de Israel, son señales proféticas, tienen un altísimo valor espiritual y son parte fundamental de lo que tenemos que vivir cada año. Prohibirlas, significa entonces, ¿qué celebro? Por ahí es más fácil que la asimilación entre, por eso, en cada oportunidad debemos celebrar las fiestas. Referente al estudio de la Torá, decía un autor que, pensar que un judío viva sin Torá, es como pensar que un pez viva sin agua. ¡Es imposible! La Torá es el alimento espiritual y, por más que un judío intente llevar una vida acorde a Dios, si no está inmerso en el estudio de la Torá, no va a poder vivir mucho tiempo. Finalmente, como comenté, la profanación del matrimonio, ya que la estabilidad de una sociedad depende de la salud de los matrimonios. El matrimonio es el núcleo de la sociedad. Sin ellos se comienza a deshacer y corromper la sociedad desde dentro.
Cada uno de estos mandamientos son claves para la identidad y para la vida del pueblo de Israel, por eso, fueron prohibidos. Yo te pregunto: Tú, ¿qué harías? Porque había pena de muerte para quienes practicaran estos mandamientos. ¿Aun así te arriesgarías y los guardarías? Yo creo que la mayoría lo haríamos, porque, finalmente, ¿cuánto tiempo podríamos vivir sin guardar estos mandatos?
Estos fueron los mandamientos que prohibieron, pero creo que no fueron los únicos. Más bien, era todo el ambiente y toda la tensión que había, principalmente por todos los judíos que ya se habían asimilado. Entonces, Januka es revalorizar, una vez más, los mandamientos del Eterno. Y cuando celebramos Januka estamos haciendo esto. Son mandatos que refuerzan nuestra identidad y nos hacen ver y sentir diferentes a otros pueblos.
JANUKA SON MILAGROS
Januka es conocida también como la época de los milagros, en la que no solo recordamos en sí mismo el milagro de Januka, sino al Dios de los milagros. De acuerdo con la historia, los israelitas se levantaron en armas, como ya había comentado, principalmente la familia de los Macabeos, quienes fueron los que tomaron la iniciativa y lograron la expulsión de los griegos y la re-dedicación del Templo. Pero al momento de buscar encender la “Menorá” (Lámpara o candelabro de 7 brazos), que era parte del servicio del Templo, se encontraron con una vasija que solo tenía suficiente aceite para un día. Porque la Menorá del Templo, solo se podía encender con un aceite preparado de una manera especial, tenía que llevar el sello del Sumo Sacerdote, incluso, para que tuviera ese certificado “kosher” (apto) y, elaborar más aceite llevaría al menos 8 días. Entonces, de acuerdo con la historia, ellos encendieron la Menorá, pensando que, aunque solo durara un día, lo harían aun así. El milagro fue que, ese aceite duró los 8 días que llevarían a cabo la elaboración de más aceite.
Esto es lo que, principalmente, se recuerda de la fiesta: la duración del aceite como el milagro de Januka. Y esa es la razón de encender la “janukia” (Lámpara o candelabro de 9 brazos). Entonces, es un recordatorio de esto. Sé que, para algunos, esto no parece un milagro trascendental. Algunos piensan que es más milagroso que un ejército de gente no preparada, de campesinos, de personas que tenían cualquier otro oficio, excepto ser soldados, hayan logrado derrotar al ejército más poderoso del mundo. Porque eso es lo que sucedió. En realidad, fue así. Un grupo de israelitas que no estaban entrenados, terminaron derrotando al ejército más poderoso que existía en ese momento, con la mejor tecnología, la mayor cantidad de soldados, mejor preparados, a esos, los terminaron derrotando. Entonces, podrían pensar: ‘Deberíamos de exaltar más eso’.
Pero no, a mí me parece que, sabiamente, los ancianos, los rabinos de aquella época, decretaron que eso no sería lo más importante que se recordaría, sino la esencia del aceite. Porque el aceite es un símbolo del pueblo de Israel, que debe estar por cabeza y no por cola. Cuando el agua y el aceite se mezclan, aparentemente un tiempo, en cuanto llega la calma y se estabilizan ambos líquidos, el aceite siempre flota sobre el agua y el agua representa a las naciones. La idea con esto es que, cuando mantenemos nuestra identidad, cuando mantenemos nuestra fe en el Eterno, vamos a ser cabeza y no cola, vamos a estar arriba y no abajo, vamos a flotar por encima de los demás. Esto nos enseña que Dios está con aquellos que siguen confiando y creyendo en Él. Que siguen luchando y guardando los mandamientos. Esa es la idea del encendido también, que no se necesita tanto. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Y que un poco de luz y fe, son capaces de producir mucho más. Ellos tuvieron fe para encender la menorá para un día y Él los respaldó haciendo que durara mucho más.
Ese es el llamado que tenemos. En el evangelio de Juan 1:5:
“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” (Juan 1:5 RVR60).
Es un pasaje muy bonito que tiene una alusión a lo que estamos estudiando. Esto es una realidad aún en el ámbito físico. La manera de combatir la oscuridad no es con más oscuridad, simplemente es encendiendo una luz. Y lo que también está comprobado es que, por muy densas que sean las tinieblas, no podrán vencer a la luz. No pueden apagar la luz. La enseñanza de esto es: ‘No combatas las tinieblas. No luches contra las tinieblas. Mejor enciende una luz, una lámpara y, con ello, es suficiente’. Eso fue lo que hicieron exactamente los Macabeos y aquella generación, se enfocaron en encender esa luz que habría de resplandecer y habría de ser el recordatorio de ser lo que Dios les dijo que fueran.
JANUKA ES TAMBIÉN YESHUA
Por último, yo también veo que Januka es la fiesta de Yeshua y Januka es el Mesías.
- Juan 10:22 Yeshua celebró Januka, se encontraba en el pórtico de Salomón, donde fue cuestionado, justamente, de si Él era el Mesías.
- Juan 8:12 Luz del Mundo. Yeshua nos dijo que Él es la luz de ese mundo y el que lo siguiera no andaría en tinieblas. Ahí está la clave para disipar las tinieblas y todo lo que las tinieblas representan en esta vida. Debemos permanecer en Él. Él es la verdadera janukia de esta fiesta. Él es la verdadera luz de la fiesta de Januka, por eso hay que tenerle presente.
- Marcos 10:45 Vino a ser siervo. En el encendido de la janukia, hay una vela particular. A esta vela en especial se le conoce como “shamash” (siervo) y es la vela que se usa para encender el resto de las velas. No se acerca el fuego a las velas, sino únicamente a esta vela siervo para encenderlas una a una. Yeshua nos enseñó algo sobre este tema muy importante, Él dijo:
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45 RVR60).
Esta es la esencia también de la fiesta de Januka, recordar que aquel que quiere brillar y ser luz, también tiene que estar dispuesto a servir a los demás. Esta es una voz que nos dice: ‘Si tú quieres ser de aquellos que brillen en la oscuridad de su casa, escuela o trabajo, hay que servir también y estar dispuestos a asistir a los demás. Eso es lo que vino a ser Yeshua, vino a ser el shamash, la vela siervo, para que, entonces, nosotros pudiéramos tener esa luz.
- Juan 1:4-5:
Vino a dar luz a todos. Aquí Juan habla justamente acerca del Mesías: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” (Juan 1:4-5 RVR60).
Hay un detalle muy hermoso que podemos aprender también. Cuando encendemos una vela y, con esa vela, encendemos otra, la vela que enciende a las demás, no disminuye su luz, no se apaga. Simplemente, la comparte porque la luz se expande, se divide. Entonces, si no has hecho la prueba, puedes hacerlo esta próxima fiesta de Januka para que te des cuenta de este dato curioso.
- Mateo 5:14-16 Somos llamados a ser luz a otros. Yeshua nos dio el llamado como discípulos suyos a ser la luz del mundo.
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos. (Mateo 5:14-16 RVR60).
Somos la luz del mundo, pero no solo es algo filosófico y muy lindo, sino que realmente nos está llamando el Mesías a ser esta luz, por lo que no nos podemos esconder, ni tapar la luz que Dios nos ha dado. Que nuestra luz alumbre a otros, lo que está relacionado con nuestras obras y las obras de la Torá, cumpliendo los mandamientos para ser una luz en medio de las tinieblas.
Esto es la fiesta de Januka: ser luz, recordar el llamado que nos ha hecho el Mesías, el recordatorio de que Dios es un Dios de milagros y que, aun en nuestros días, siguen sucediendo milagros. Januka es apreciar los mandamientos, como tal vez, no lo hemos hecho, porque la historia de Januka nos recuerda que, muchos hombres dieron su vida por ello. Finalmente, la fiesta también es esa lucha por defender nuestra identidad, por no asimilarnos a este mundo. Por mantener nuestra lámpara encendida.
Yo estoy seguro de que cuando celebres la fiesta, vas a conocerla y a apreciar mucho más lo que el Mesías ha hecho por tí y por mí.
Espero que haya sido de bendición la respuesta a esta pregunta.
Que el Eterno te bendiga: ¡“Shalom” / Paz!
Escribe un comentario